Semillas de Fé

El Espíritu Santo, Poder De La Iglesia

El Espíritu Santo, Poder de La IglesiaDedicado al:

Rev. Obispo Kittim Silva

Fue un gran privilegio conocer al Obispo Kittim Silva, prolífico autor de varios libros y artículos. Pastor de la Iglesia Pentecostal de Jesucristo de Queens, N.Y. Presidente del Concilio Internacional de las Iglesias Pentecostales con sede en la ciudad de Nueva York. Maestro, Ministro radial y elocuente predicador.

A él y a su esposa Rosa Silva, esta dedicatoria en especial gratitud por su asesoría profesional de ayudante en estos manuscritos. Agradezco a Dios su extraordinaria experiencia a encausar estos libros y a unirse en mi anhelo de publicarlos.

Estoy sumamente motivada acerca de la persona y mensaje que inspiraron este libro y su impacto potencial sobre millones de vidas.

Capítulo 1

El Espíritu Santo es nuestra ayuda

Cuando la gente piensa que su trabajo es de gran valor y va a dar buenos resultados, siente más deseos y decisión en sus labores y puede vencer muchas dificultades. Sin embargo, cuando alguien lo vence, la frustración, la ansiedad y el pensamiento de que su tarea es infructuosa o vana pueden derrotarlo, haciendo que abandone sus tareas.

A veces, aún los creyentes, se encuentran desalentados y con poca visión del futuro debido a estos pensamientos.

El Espíritu Santo ayuda adecuada

¿Qué nos enseña la Biblia? La Biblia nos enseña acerca de estos pensamientos de esta manera: “Y  sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Esta bendición sólo es posible con la ayuda del Espíritu Santo. Entonces, ¿A qué clase de persona ayuda el Espíritu Santo? A los que aman a Dios. El Espíritu Santo puede cambiar fácilmente. El da la capacidad adecuada y el poder a los que aman a Dios con reverencia y sinceridad y que reflejen la gloria de Dios.

¿Qué significa exactamente el amor de Dios? A cualquiera le gusta pasar tanto tiempo como le sea posible con sus seres más queridos. Cuando confesamos amar a alguien con la boca, pero nuestro corazón está lejos de esa persona, la confesión no es de un verdadero amor. En casos de verdadero amor, aunque físicamente el cuerpo pueda estar muy lejos, el corazón de los que aman está siempre cerca el uno del otro. Quizás no en cuerpo, pero sí en espíritu.

Lo que hace posible, aún a distancia, es la comunicación del corazón. Por eso, amar a Dios es igual a tener el centro de nuestro corazón siempre dirigido hacia Dios.

Esto significa, que no debiéramos estar satisfechos con alabar y dar gracias a Dios sólo en los servicios dominicales. Amar a Dios significa vivir y tener una continua comunicación con Él todos los días.

Jesús dice: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren” (Juan 4:23-24). Tener amor hacia Dios significa ser reverente y sincero con Dios.

Escuchenos cada dia a la 1:30pm (Eastern)  "La Nueva 88.3 FM" y "Genesis 90.9 FM" y cultive su "Semilla de Fe"