VIDAS CONSAGRADAS

I. MORIR AL PECADO

¿Cómo puedo yo saber que yo soy una vida consagrada al Señor Jesús? ¿Qué características le he dado yo a mi cuerpo y puedo pensar que yo he muerto al pecado? Es importante que nosotros sepamos cómo tú, queriendo ver o hacer cosas, sabes decir ¡NO! No puedo ir a ese lugar aunque me guste.

Cómo tú puedes decir no a esos lugares donde tú sientes que no hay nada malo, pero que el ambiente que hay, a tu espíritu y a tu personalidad no le conviene. Cómo tú, siendo una vida cristiana, eres un joven, y te gusta la música de rock ¿Qué te va a apartar ese tipo de música con la música cristiana? Si a ti te gusta eso, estás muy lejos de ser una vida consagrada, pero muy lejos; si a ti te gusta vestirte como uno mas del mundo, si te gusta lucir el ombligo, si te gusta que se te vean las piernas cuando te agachas, si tu vestuario no refleja un orden establecido por Dios de decencia, te está dando señal de que tú no tienes una vida consagrada.

Romanos 6:2 “En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”  Aquí nos aclara específicamente que los que hemos muerto al pecado no podemos volver mas a él. Tú no puedes decir que te gusta el mensaje que se predica en la iglesia y que oyes la Palabra, y cuando te montas en el carro te fumas un cigarrillo; quiere decir que no has muerto al pecado. Si lo que has oído aquí es suficiente para hacer un cambio en tu vida, ya tú no te fumas un cigarro, ni escuchas música de rock. Tenemos que velar a nuestros jóvenes para ver por dónde andan. Hay que ver por qué no le gusta la música cristiana. Hay un pastor que dice que la música de rock no es mala, que la pueden oír porque hay alabanza en ese tipo de música. Yo les puedo asegurar a cualquiera que la música de rock es maligna, por las vibraciones malignas que tiene; desajusta la mente, desajusta el espíritu, desordena el mundo sexológico.

La vida consagrada se ve inmediatamente. Ya tú moriste al pecado, ya tú no vuelves a la intriga, al chisme, a la mediocridad de tu vida, porque cuando tú criticas a otro hermano tú te haces mediocre y la gente que está a tu lado te van a dejar, las vidas consagradas no te van a brindar ni su casa, ni su bendición, simplemente se van.

Ninguna vida consagrada es mediocre y aunque te puedan invitar para muchos lugares la vida consagrada sabe discernir a dónde va y con quiénes van. En las escuelas, nuestros jóvenes también hay que educarlos a que lean; en esta nación no se está educando a que lean; en el mundo cristiano los libros hispanos abundan, los libros americanos no abundan tanto. La pedagogía, la sexología, la psicología todo esto sí abunda en el idioma inglés.

Estos mismos boletines que se dan en la iglesia, ningún hijo los lee, no les llama la atención porque no hay interés de aprender lo que es consagración. En el hogar no se habla de consagración, en el hogar se habla de iglesia, en el hogar no se ve asiduamente leer ni al papá ni a la mamá, porque el mundo es tan rápido que no hay tiempo, pero hay que buscar libros y enseñar a los hijos que hay libros muy buenos para leer y que deben de adquirir esta costumbre.

Romanos 6:11 “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Gálatas 5:24 “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.”

La característica de la vida consagrada es que todo lo que te agradaba antes, desaparece. Hay comidas que a mí antes me agradaban y ahora ya no me gustan. Si el Espíritu te ha ayudado a consagrarte hay un rechazo.

II. UNA VIDA CONSAGRADA ES LA QUE TIENE COMUNION CON CRISTO

Colosenses 3:3 “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” 

No es lo mismo tomar la comunión aquel que ora, que necesita arrodillarse y decir: “Padre, aquí estoy”, aquel joven que dice: “Señor, yo quiero vivir en el mundo cristiano”, aquellas familias que dicen: “Voy a traer un hijo al mundo, pero ya te lo estoy dedicando”.  No es lo mismo que las madres ayunan por sus hijos, que los abuelos ayunen por sus nietos, no es lo mismo, esa es una corriente fresca que está dentro del ambiente del mundo donde tú estés, en cualquier país; hay un distingo de caracterizaciones en el modo de proceder, de uno vivir, de uno ayudar, son características de consagración, características de la vida cristiana poco usual. El nos habla, nos conduce, y nos llena de su paz.

Romanos 6:6 “...sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” 

Romanos 8:36 “Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.” 

Usted  no tiene una vida consagrada si no ha pasado por un sufrimiento. El sufrimiento es el sello de la vida consagrada, porque no hay profundidad de paz más grande que cuando usted sufre; el sufrimiento le da madurez y le da paz; lo que antes usted juzgaba livianamente ahora usted se abstiene porque el sufrimiento le ha enseñado que otros pueden sufrir más que usted y que otros tienen más que usted por cuanto han consagrado su corazón a Dios en el mundo interior y en el mundo exterior.

Hay que estar siempre alerta de que usted puede estudiar teología y usted puede tener un doctorado en esta materia, pero el Espíritu tiene que estar siempre arriba con el conocimiento de la letra pero con el conocimiento del Espíritu que mata a la letra. Ya no te vas por la corriente primera cuando tienes una vida consagrada.

Hay cosas que suceden en el mundo espiritual que solamente los espirituales las entienden. Hay cosas que salen fuera de la norma, pero la característica de tu consagración habla.

Cuando hay comunión con Cristo El da una fuerza dentro de la característica de la personalidad de uno tan fuerte que el que es de Cristo te sigue.

III. HAY REQUISITOS EN LA TRIBULACION

Hay momentos en la tribulación que usted puede oír una oración y hay momentos en que usted solamente puede estar en la Palabra. Hay requisitos en la tribulación y hay momentos no compartidos en la tribulación; hay momentos en que la soledad de su hogar vale más que un santuario, y hay momentos que la necesidad de un santuario vale más que el hogar. ¿Por qué? Porque hay requisitos. Por ejemplo:

1 Samuel 3:18 “Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.” 

Samuel le dijo a Elí todo lo que iba a pasar, no le encubrió nada. Sin embargo, él se humilló cuando dijo: “Haga lo que a Jehová le pareciere

eso es sometimiento en medio de la tribulación.

Cuando te dicen: “Tu hijo murió en un accidente, pero no te muevas de la casa, te lo vamos a traer. Y tú dices: Lo espero a que me lo traigan.” Eso es someterse a un dolor, es humillarse frente a un dolor, porque usted quiere ir siempre a donde está la situación.

Cuando Elí respondió: “...haga lo que bien le pareciere.”  es una forma de resignación. “Yo contra eso no puedo ir, hágase tu voluntad” .

Lo mismo le pasó a María cuando el ángel llega y le dice que va a concebir un hijo. María le contestó: “No conozco varón. Hágase conforme a tu voluntad”.  Sin saber cómo, ya ella se estaba resignando a lo que viniera, eso se llama sumisión, un requisito frente al dolor.

II Samuel 12:23 “Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.” 

Otro tipo de resignación. Esa es la maravilla de la consagración. David ayunó mientras el hijo vivía, una vez muerto ya no tenía que ayunar. Qué seguridad y convicción de salvación.

Job 1:21 “...y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” 

¡Qué gran fe la de Job! El lo había perdido todo, pero Job honró su consagración a Dios. Su esposa lo abandonó, sus hijos murieron, perdió todo su ganado, su dinero, los pozos, pero en medio del pozo cenagoso donde se encontraba dijo: “...y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”

Amén.


SALMO 51

 Ten piedad de mí, oh Dios,
 conforme a tu misericordia;
 Conforme a la multitud de tus piedades
 borra mis rebeliones.
 Lávame más y más de mi maldad,
 Y límpiame de mi pecado.
 Porque yo reconozco mis rebeliones,
 Y mi pecado está siempre delante de mí.
 Contra ti, contra ti solo he pecado,
 Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
 Para que seas reconocido justo en tu palabra,
 Y tenido por puro en tu juicio.
 He aquí, en maldad he sido formado,
 Y en pecado me concibió mi madre.
 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
 Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
 Lávame, y seré más blanco que la nieve.
 Hazme oír gozo y alegría,
 Y se recrearán los huesos que has abatido.
 Esconde tu rostro de mis pecados,
 Y borra todas mis maldades.
 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
 Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
 No me eches de delante de ti,
 Y no quites de mí tu santo Espíritu.
 Vuélveme el gozo de tu salvación,
 Y espíritu noble me sustente.
 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
 Y los pecadores se convertirán a ti.
 Líbrame de homicidios, oh Dios,
 Dios de mi salvación;
 Cantará mi lengua tu justicia.
 Señor, abre mis labios,
 Y publicará mi boca tu alabanza.
 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
 No quieres holocausto.
 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
 Al corazón contrito y humillado
 no despreciarás tú, oh Dios.
 Haz bien con tu benevolencia a Sión;
 Edifica los muros de Jerusalén.
 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
 el holocausto u ofrenda del todo quemada;
 Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
 

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