Uncion Profetica

El tema de la unción, ahora ha venido a ser tan común y manoseado que como toda cosa mal entendida y tratada, termina por perder su dimensión auténtica.

No es que la unción en sí pierda su autenticidad, sencillamente es mal comprendida y aplicada. Veamos qué nos dice la Escritura:

LA UNCION DEL ANTIGUO TESTAMENTO


Como la unción se practica para otras cosas y no solo en la cultura hebrea, trataremos la unción en el Ministerio.


El término es mashaj, de la raíz m.sh-j y significa: ungir, frotar algo o a alguien con aceite.  Al hacerlo, tanto los objetos como las personas que eran ungidas o consagradas: Génesis 31:13 “Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto...”; Exodo 30:26 “Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio.” Exodo 40:10 “Ungirás también el altar del holocausto, y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo.”


Las personas que eran ungidas quedaban afectadas por la unción diariamente ordenada por el ministerio en particular.


Lv. 8:12 “Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo.”


Lv. 16:32 “Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas.”


Se ungían a reyes:  2 Samuel 2:4 “Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.” 


I Reyes 1:39 “Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!”  Estos eran puestos en su cargo mediante la unción.


Los profetas también eran ungidos. 1 Reyes 19:16 “A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.”


Mediante este acto, estas personas llegaban a ser “el ungido de Dios”. Sin embargo, “El Ungido de Dios” por excelencia es Cristo. La traducción en griego de la palabra es Mesías, que viene del hebreo Mashiyaj.


Cuando las personas eran ungidas para determinada tarea, eran potenciados por el poder de Dios, para llevar a cabo con éxito lo que se le había encomendado. 1 Samuel 16:13 “Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.”En el caso de Jesús la práctica de la unción tenía además un significado profético.


Isaías 61:1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.”


El Nuevo Testamento habla de Jesús como el “ungido”. Juan 1:41 “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).”


Juan 4:25 “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.”


En nuestras iglesias se nos enseña a ungir con aceite. Santiago 5:14 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.”


Los apóstoles ungían con aceite a los enfermos y éstos eran sanados. Marcos 6:13 “Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.”


El aceite aquí no es una poción mágica, es un símbolo que representa al Espíritu Santo. Ungir con aceite es un acto de fe, que se torna poderoso por la obediencia a lo que Dios nos enseña, porque la obediencia activa el poder de Dios.


En el Nuevo Testamento la palabra que se usa para la unción es jrio. Hechos 10:38 “...cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”  II Corintios 1:21 “Y el que nos confirma con  vosotros en Cristo, y el que nos ungió es Dios.”    


Hebreos 1:9 “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.”


En un sentido general todo creyente ha sido ungido, es decir, santificado y apartado para recibir todas las promesas de Dios. Tiene un sello de pertenencia. 


II Corintios 1:22 “..el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.”   Efesios 1:13-14 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”


La otra palabra que encontramos es jrisma que está relacionada con la sustancia con la cual la persona es ungida, y aparece solamente tres veces en el Nuevo Testamento.


El escriba dice, describiendo la unción para los cristianos, que ésta viene de Cristo, y es Cristo mismo por su Espíritu.


El Espíritu Santo es el Maestro enviado por Cristo.  Juan 16:12-16 “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y lo hará saber. Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy  al Padre.”


Por lo tanto, la unción que se describe en la primera carta del apóstol Juan es el Espíritu Santo mismo.


1 Juan 2:20 “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.”


1 Juan 2:27 “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”


El Señor no nos ha dado su Espíritu por medida. Si tu fe se ensancha o crece, verás una dimensión mayor.


Juan 20:22 “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.”


Hechos 1:8 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”


Hechos 2:4 “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”


Hechos 4:31 “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.”


Una doble porción de él.  II Reyes 2:9 “Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de di. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.”
Dios no pone límites. Los que limitamos la abundancia sin medida de lo que Dios nos da somos nosotros.


II Reyes 2:15 “Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él.”


Lucas 1:17 “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”


Malaquías 4:5-6 “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.


Lucas 1:15 “Porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.”


1 Tesalonicenses 5:17-21 “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.”


Gracia, paz y bendiciones de Nuestro Señor Jesucristo sean con ustedes.


Amén.

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