International Corporate Park
10125 NW 19 St. Doral, FL 33172
Tel: (305) 513-3940 | Fax: (305) 513-3935
Un Mensaje De Esperanza
No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Lucas 2:10-11)
Las palabras del ángel aquella noche a los pastores que cuidaban sus ovejas fuera de Belén, resumen el mensaje divino de promesas y esperanza de todos los tiempos para la humanidad
En la narración de Lucas, los acontecimientos relacionados con la espera del nacimiento de Jesús, el evangelista enfoca nuestra atención en la experiencia universal del temor [temor a lo extraño, temor al peligro, a lo desconocido].
La misma instrucción fue dada a Zacarías en su vejez al enterarse que sería el padre de Juan el Bautista; y fue dada a María, la joven doncella que fue escogida para ser la madre del Mesías.
Hoy día experimentamos unas corrientes de duda y temor de dimensiones mundiales.
Las noticias constantes de terrorismo, drogas, sexos distorsionados, mandatarios presos por robo, exceso de paganismo en América, dictadores etc. Hay una balanza directriz floja en el mundo, vacío, déspota, menospreciadora al emigrante, distante a ellos, que son seres humanos discriminados y necesitados; la esfera social política cada vez más seca, y sin rumbo directo a las necesidades humanas. Todas comerciales, sensacionalismos.
Pienso que las gentes desesperadas necesitan escuchar palabra de promesa, esperanza y optimismo que puedan enfocar sus vidas con rumbo bueno.
Sí, el sentido natural de preservación es universal pero los gobiernos no nos toman en cuenta, y la niñez languidece en su fase más colorida de la vida, nos toca a nosotros, los cristianos guerreros, cambiar el mundo para Cristo.
El temor a la vida empobrece las riquezas de los pobres. No se oyen palabras de aliento, por lo tanto, hay que BUSCAR DE CRISTO la palabra profética que nos de la esperanza que viene de él.
Costumbres y tradiciones humanas hemos dado a la Navidad y en este tiempo de adviento un énfasis impropio a la grandeza del amor de Dios para con nosotros, y su propósito del nacimiento del divino Señor Jesucristo.
Cómo nació Jesús, las condiciones sociales de su tiempo. Hoy más que en ningún otro siglo, millones de nacimientos nacen en condiciones paupérrimas.
La sombra de temor oscurece al mundo. Necesita disiparse. El pueblo de Dios necesita anunciar a la humanidad sufriente y temerosa: “No temáis, ha nacido quien te salvará.”
Pero este mensaje no debe limitarse a ser solamente una repetición de palabras de lo que Dios hace y hará.
Debe ser la experiencia propia del mensajero que, conciente de lo que Dios ha hecho por él, al identificarse con su miseria y pecado, no puede menos que entregarse, como Dios mismo lo hizo en su Hijo Jesús e identificarse con el sufrimiento de toda persona que le rodea.
El apóstol Pablo al escribir a los corintios acerca de sus responsabilidades para con su prójimo, les recuerda esto: “Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos… esto conviene a vosotros, no solo a hacerlo, sino también a quererlo.” 2 Co. 8:9-10
En estos días, al reflexionar en el significado de la Navidad, nacimiento de Cristo Jesús, y al prepararnos para celebrar su nacimiento en adoración, no podemos ignorar a los menesterosos y a los que están en cárceles y a todos los hambrientos, desnudos y descalzos de este mundo. Por favor, un momento de tu reflexión afectaría al mundo cruel.
En esa misma reflexión, Dios, a través de Jesús, ha perdonado nuestros pecados, ofensas, de amarnos y respetarnos y de procurar la RECONCILIACION con nosotros mismos, con nuestros padres, con nuestra familia y con nuestros amigos.
El mensaje divino de promesa y esperanza a los pastores, a Zacarías y a María, debe ser el mensaje nuestro al entregarnos a la dirección de Dios y al recibir el poder del Espíritu Santo de disipar el temor por la que aflige a la humanidad.
Tú y yo somos parte de ese plan de Dios y debemos preparar el ambiente del pueblo porque el mensaje anunció el nacimiento de Juan (Lucas 1:5-25; 57-66).
Este pasaje nos muestra el temor humano de Zacarías ante dudas, humanamente imposible. Su temor a los designios desconocidos de Dios que dentro de la compasión humana no tiene sentido, se sujetó a las palabras de promesas: “Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída...” (Lucas 1:13)
Al aparecer el ángel a María, le dijo: “María, no temas porque has hallado gracia delante de Dios.” (Lucas 1:30)
Haciendo a un lado el temor, María, en confianza, obediencia y fe, entrega su vida a Dios para que él haga con ella conforme a su voluntad y su palabra.
En la aparición de los ángeles a los pastores, les dijo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo…” (Lucas 2:10)
Estas nuevas de gran gozo, junto con nuestra identificación humana, que él conoce nuestro temor y sufre porque nos ama, nos dan confianza en el futuro. Estas nuevas son expresión del amor de Dios por nosotros que logra su perfección en nuestra relación con él.
El mensaje de esperanza y de promesa que trae esta época de Adviento y Navidad es confirmado del amor de Dios por nosotros al darnos su Hijo.
Anuncio: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo…” (Lucas 1:32)
Anuncio es proclamar a quién hemos creído. Esto se debe anunciar en el contexto mesiánico. Los judíos estaban familiarizados con estas profecías de esperanza.
Debemos de estar a la expectativa de las profecías de los tiempos que vendrán, sí vendrán, y entrar con Aquel que nos favorecerá, Aquel cuyo nombre es Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
Isaías 9:2-7 profetizó su nacimiento y otros pueblos lo creyeron como el mundo gentil de hoy.
El ángel le anunció o profetizó a Elisabet su nacimiento (Lucas 1:5-17). Zacarías se queda mudo frente al mundo profético de la anunciación.
La esperanza de días mejores con la segunda venida del Señor que vendrá a rescatar a sus santos trae a nuestros corazones un mundo de expectación a lo íntimo de nuestro ser al creer en Aquel que en él están todas las cosas, las invisibles como las visibles.
Alcemos un canto de alabanzas y esperanzas al mundo empobrecido de él.
Lucas 1:26-38 “Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nomde la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo’ y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”
Dios bendiga su Navidad. Feliz Año Nuevo.
Pastora Lidia Rodríguez
- Tags:
