Servicio Cristiano

I. CONVERSION


Nada mejor que la enseñanza en la Palabra sobre el Servicio Cristiano. En realidad que el Espíritu Santo es el que nos prepara para el servicio cristiano; y la Palabra nos enseña los métodos a seguir a través del amor que viene a nuestros corazones para poder ser hombres y mujeres puestos al servicio cristiano.


Hay muchos conceptos equivocados sobre el servicio cristiano. Algunos piensan que es una vocación, otros piensan que con ser maestro de la Escuela Dominical ya es un servicio cristiano, otros piensan que con ser intercesores están al servicio cristiano, otros creen que con conocer al Espíritu Santo ya es suficiente para estar al servicio cristiano.


El servicio cristiano lleva una entrega y está basado en I Corintios 13.  Si no hay amor en nuestros corazones para Dios, no podemos estar dentro de la sociedad cristiana como un arma de servicio cristiano, por una razón: El  enemigo va a entrar y el servicio cristiano va a estar siempre enrolado en el cuento, la astucia, la mentira y el engaño y cuando vemos la iglesia toda está envuelta en este tipo de demonio que destruye el amor, la moral y que las malas costumbres que tenemos, como seres humanos, no se acaban de cancelar.

Entonces quiere decir que las personas que estén dentro de los ministerios tienen que tener una preparación para el servicio cristiano.


No todo el mundo tiene educación, buenas formas y maneras de comportamiento, y es ahí donde fracasan nuestros ministerios, por entrar personas que en realidad no están preparadas para el servicio cristiano, son simplemente miembros de una iglesia y pueden llegar a ser muy buenos o muy malos.


Qué terrible es que teniendo la insignia de Ujier o Diácono o representando un ministerio estemos hablando mal de nuestro ministerio; que terrible es que representando un ministerio se hable mal del Pastor; que terrible es estar engañando a Dios cuando se te está poniendo para el servicio cristiano; que terrible es no reconocer, delante de Dios y de los hombres, cuán malo somos y cuán bueno es Dios.


¿Dónde pecamos? Al poner miembros en ministerios y no estar preparados en su conversión. Tener obreros que trabajan en la obra, ganan el dinero de la obra y no tienen conversión, pero nosotros participamos a veces de esas malas obras. Cuando “apañamos”, cuando nos congraciamos, cuando participamos de las malas obras nos estamos haciendo partícipes de un mal servicio en la obra de Dios.


¿Qué pasa con la conversión?  Cuando uno está realmente convertido somos incapaces de engañar a nadie.


Estamos puestos en la brecha de la santidad cuando somos convertidos. Si no lo somos, no vemos nuestra maldad. Aún nosotros, habiendo hecho daño, Dios nos enseña nuestra maldad, nos arrepentimos y podemos seguir haciendo la obra.


Así que, no es servir por servir; dar por dar; trabajar por trabajar, sino servir por convicción aquel Invisible que no vemos pero que es para El, su obra.


No es caminar por el desierto para no encontrar nada, sino caminando por el desierto de nuestras maldades, para encontrar, en el desierto, la gloria de Dios.


I Tesalonicenses 1:9 “...porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero...”


Este servicio que nosotros prestamos a Dios es cuando nuestro corazón está verdaderamente convertido. Cuando estamos convertidos empezamos a ver reformas.


Si miramos la mano humana es simbólica e interesante, pero también es preocupante por cinco sentidos de convicción que tiene la mano.


Vemos que el primer dedo es pequeño, el siguiente sube un poco más y el dedo del medio sube más pero después que está en la cumbre baja y después regresa más abajo; así es el hombre en su conversión. Por eso la conversión no nos satisface, lo único que nos satisface es nacer de nuevo, pero para servir tenemos que ser convertidos, porque comienzas de lo poco a lo mucho, a lo alto, pero puedes descender a lo más bajo.


Después de haber dado tanto, puedes dejar de dar nada, y aunque te zarandee el mundo, el Señor quiere que estés como el dedo del centro.


En el calvario la cruz más alta era la de Cristo. Cristo no descendió ni a la derecha ni a la izquierda, en medio del cruento sufrimiento y batalla permaneció en el centro. En la mano hay un reto, en los niveles de nuestros dedos, y el resto es permanecer a la altura del dedo del Señor en nuestro servicio.


Si vas a servir, no dañes a los que no van a servir; si vas a servir, no critiques a las cabezas; si vas a servir, cuídate de no hacer lo malo; si vas a servir, ten mucho cuidado de honrar a Dios.


El servicio cristiano nos va a llevar a rencillas, a celos, a situaciones donde no nos reconocen la labor, “no miran lo que yo hago”. Si vas a servir tienes que servir por amor a Cristo y al que representa la iglesia en la tierra. Si no tienes esa condición, apártate, sigue siendo solo un miembro hasta que puedas educarte y volver a trabajar en el servicio de Dios.


Hebreos 3:9-14 “Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.  A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”


II. SEPARACION


Qué triste que estando en el servicio cristiano seamos separados para no entrar mas ó seamos separados para el servicio cristiano.


Qué triste que tú mismo condenes tu servicio y rompas y salgas, y después de haber sido heraldo vengas a ser tinieblas. Tenemos que estar vigilantes, porque nuestro  cuerpo no  es bueno,  por eso es que tenemos que estar vigilantes, para ser separados para lo bueno, para el diaconado, para el magisterio, para la enseñanza, para el servicio, para el pastorado; pero hay que esperar a que Dios sea el que reconozca en nosotros nuestro buen vivir con nuestro buen hacer.


Hay quien viene ya muy docto y quiere ser separado, pero no tiene un buen servicio y entonces se va a buscar refugio en donde las tinieblas que hay cualquiera es rey.


La iglesia de Jesucristo sufre violencia por aquellos que quieren arrebatarla, porque debemos de ser separados para el buen servicio cristiano por su Santo Espíritu.


Los apóstoles lo hicieron. Ellos escogieron ancianos que sirvieran en las mesas para ellos ocuparse de predicar el evangelio. Ellos escogieron a siete varones aprobados por el Espíritu.


¿Dónde nosotros, como Pastores, pecamos?  En poner en los ministerios aquellos simplemente que desean, y no seleccionar aquellos que estén convertidos. El convertido es el que sufre las penalidades de la obra.


II Corintios 6:17-18 “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”


El te afirmará, te fortalecerá y te apartará de lo inmundo, pero no te contamines con los falsos. De una fuente solo se puede beber un agua, dulce o amarga. Si te tocó la dulce ¡Alábalo!; si te tocó la amarga ¡Defiéndete!


III. GRATITUD


Cuando eres llamado a un ministerio tú debes de estar muy agradecido a Dios,  pero cuando estás “manchando” el ministerio haciendo cosas por sobre la cabeza del ministerio tú estás afirmando que estás fuera del ministerio, porque tarde o temprano vas a ser descubierto y no tendrás mas oportunidad de servir al Señor. El todo lo saca a la luz.


Como servidor cristiano tienes que estar sirviendo, orando, atendiendo, llamando, vigilando, cuidando. La iglesia es el servicio de Dios puesta al mundo para nosotros los imperfectos, los que necesitamos altamente de Dios.


Filipenses 4:6 “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”


El verdadero cristiano de servicio se goza en servir. No hay gozo más perfecto que el gozo de servir. Ahí es donde mantenemos en alto el nombre de Cristo.


La vida, en tu andar, no tiene el mismo nivel siempre, pero hay un punto que te indica que debes de mantener un solo nivel y no contaminarte con aquellos que astutamente se hace pasar por “buenos”. Arriba es la apariencia pero abajo es lo ácido y ahí es donde tenemos que ser vigilantes y tener gratitud.


IV. CONSAGRACION


Cuando tú como convertido sirves por amor, ese mismo servicio que tienes para la obra te consagra.


Isaías 6:8 “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”


Amén.

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