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¿Que Es La Biblia Para Mi?
¿Cómo nosotros podemos usar la Biblia en días de conflicto, en días de desaliento, en días de enfermedad, en días de falta de fe, en días de maltrato, en días que necesitamos perdón?
¡Cómo necesitamos de Biblia, la Palabra de Dios, en días en que el pecado nos deja totalmente vacíos! El día en que pecamos nos quedamos tan vacíos e inmerecidos del amor de Dios, que no vamos a la Palabra, cuando es esa Palabra la única que nos puede mejorar. No hay nada más triste que cuando estamos frustrados no haya nadie que nos entienda, nadie que nos ame. Cuando estamos en estas condiciones no somos capaces de dar amor y es cuando estamos enojados y frustrados que debemos de ir a la Palabra.
En días de vejez, en que la carga de los años llega a nuestras vidas, es cuando nosotros sabemos cuán útil es la Palabra de Dios.
I. LA PALABRA DE DIOS NOS AYUDA A LIBERARNOS
Cuando estamos con pena ¿Quién nos puede liberar? El Señor, a través de su Palabra. La Palabra de Dios es más que un mensaje y en ella hay una fuerza poderosa; cuando estamos en desaliento, cuando creemos morirnos, cuando no tenemos aliento para vivir, todo lo que atropella la vida interna sale a la intemperie, la Palabra está ahí para liberarnos.
El problema del cristiano es que no entiende que la parte interna tiene descuido. Cuando eres limpio por fuera, tienes que serlo también por dentro. Hay quien es muy limpio por fuera y muy sucio por dentro. Lo interno no se ve y lo exterior sí; es ahí donde entra el conflicto del nuevo nacimiento. ¿Quieres ser bueno? Tienes que aprender a juzgar menos y dejar de mirar lo malo en otros. Satanás sabe que tú miras más lo malo que lo bueno, pero no te has dado cuenta de esto todavía porque estás atado, mas Dios te libera por medio de su Palabra.
II. LA PALABRA DE DIOS NOS AYUDA EN MEDIO DE LA PENA
Llega un momento en que cruzas una calle sin salida, una enfermedad o desastre económico, y ese día, atravesando la calle, Cristo te detiene, te ayuda a existir con decoro y entonces alguien viene y te enseña que la Palabra de Dios es voz de Dios. Ya entonces no contemplas la Biblia como un libro más sino como fuerza reveladora de Dios y nunca te apartas de ella.
Cuando en tu pena reconoces que Dios, hasta hoy, te dio todo lo bueno que has tenido, le alabas porque aunque hoy estás en pena, El te sostuvo cuando todo estaba bien.
III. LA PALABRA NOS AYUDA A SER RECTOS EN TIEMPO DE AFLICCION
Una cosa que nos aparta de la mente de Dios es que nuestras mentes morales no se adaptan a la moralidad de Dios. Dice la Palabra que nos es pecado llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo (Is. 5:20). ¿Cuántas amistades nos han dejado por ser rectos? ¿Cuántos se apartan de nosotros porque no compartimos su mal? Seamos valientes y mantengámonos rectos y morales delante del Señor.
Juan 14:1 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”
Esta porción de la Palabra comienza con promesa para el día de la pena. Dios te capacita para recibir su voz por la Palabra. Y te preguntas: ¿Quién es éste que puede llegarse al Padre? Tú no puedes llegar al Padre si no hay una fuente. Esa fuente es Jesús, el único mediador que tenemos.
IV. LA PALABRA ES OPORTUNO SOCORRO EN TIEMPO DE PELIGRO
La Palabra de Dios es luz, y el enemigo es tinieblas. Él huye por la Palabra. Fuerzas celestes, cuando se aproximan a tu vida, a tu hogar, en el peligro que estés atravesando, la Palabra, que es luz, hace que las tinieblas huyan.
El Salmo 91 es un seguro contra todo riesgo. Todos hemos pasado el peligro de ser avergonzados o de tener pérdidas. Hay un día en que estamos en peligro y no lo sabemos, pero Dios es el oportuno socorro.
V. LA PALABRA ES VOZ DE DIOS
Salmo 91:1 “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.”
Si tú estás bajo la sombra del Omnipotente, El te avisa. ¿Cómo? Por su voz; la profecía es para aviso. Tienes que respetar la profecía y cumplirla, porque habrá un día de mal por no respetar esa profecía.
Salmo 91:11 “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.” Dios es un Dios de orden, un Dios pulcro, un Dios santificado que tiene un ejército. El tiene un parlamento sobre el cual El rige con voz de autoridad.
VI. LA PALABRA DE DIOS NOS AYUDA EN EL DIA DE LA PRUEBA
Un día crees que Dios no se acuerda de ti, sin embargo, siempre recuerda que cuando pasamos una prueba es por algo. No juguemos a ser desobedientes. Hay cosas que tenemos que cortar en nosotros; hay situaciones nuestras en las cuales solo la Palabra nos puede ayudar a vencer.
Hay veces que nuestra desobediencia hace que enfermemos. Sin embargo por su misericordia El nos restablece; El no nos olvida nunca, somos algo muy especial para El, estamos a la mano derecha de nuestro Padre.
Salmo 138:7-8 “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos.”
El no se olvida, El está donde él debe de estar. Quien se olvida de Dios eres tú. Cuando todo va mal, es más fácil decir: “Dios se olvidó de mí.” que: “Dios perdóname por haberme olvidado de ti.”
Salmo 139:13 “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.”
Cuando todo te va mal, tienes que reconocerlo. Dios es el Omnipotente, el Todopoderoso para establecer puentes
Todos hemos atravesado la calle del desaliento. Esa calle es vacía, triste, tiene muchos olores, es somnolienta, áspera y no tiene esperanza, pero en el nombre de Jesucristo decretamos que toda apertura de desaliento la echamos fuera.
Cuando estamos desalentados, Satanás, lo primero que hace es decirnos que todo lo estamos haciendo mal. Hay personas que son vagas y que no les importa estar desalentados.
Tenemos que vivir creyendo la Palabra de Dios para hallar puertas abiertas para el trabajo que necesitamos. A veces vas en búsqueda de un trabajo, y aunque la gaveta esté llena de posiciones abiertas en ese lugar, el trabajo no es para ti. ¿Por qué? Porque no has liberado las tinieblas que te han rodeado.
VII. LA PALABRA ES VOZ DE DIOS AL CREYENTE
Nunca abras la Biblia con sentido de “azar”. Cuando abras la Palabra no digas “mira lo que me salió”, lo correcto es que digas “mira como Dios me habló”. La Palabra es un regalo para los creyentes.
Isaías 40:1 “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.”
¿Estás desalentado? El Señor no te dice “tú no sirves” El te dice “consolaos, consolaos, pueblo mío. Hiciste mal, consuélate, yo estoy aquí, soy tu sombra a tu mano derecha.” ¡Qué grande es nuestro Dios!
¿Alguna vez te ha faltado la fe para vivir? “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.” (Isaías 40:8)
¿Ha habido un día, una hora de nublado en tu vida, cuando te ha faltado la fe? No has querido leer la Palabra, ni has querido ponerte en contacto con Dios, has deseado en ese momento no existir? Ese día nos llega a todos y nos evaluamos como incapaces, pero recuerda que somos pueblo de Dios.
Tenemos que tener una sustancia de fe para ir a la Biblia. Cuando Noé tenía el arca preparada, talando árboles para la resina y poner betún en la madera, pasaron los años y el arca estaba ahí.
Hebreos 11:7 “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.”
¿Cuántas veces Noé se desalentaría? ¿Cuántas veces caminaría alrededor del arca y diría: “estaré loco de verdad”? “¿Habré oído la voz de Dios?”
¿Qué le sucedió a Abraham? Fue llamado a obediencia; preparó el agua, la leña y dijo: “Dios me dijo que mi hijo iba a ser como yo, padre de multitud”. Caminando a Moriah, el hijo le preguntó: “¿Dónde esta el cordero que vas a sacrificar?” Tal vez Abraham hubiese querido escoger a uno de sus criados para el sacrificio, pero Dios le dijo que “era su hijo”.
Génesis 23:9-13 “Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.”
Cuando ya no tenemos fe, El provoca el querer como el hacer para su buena voluntad. Abraham fue probado con Isaac, y Abraham tuvo que tener fe, la esperanza llegó.
En medio de soledad que causa la falta de fe, el enemigo viene a atormentar. Crees que ya no puedes vivir, pero cuando estás solo, sin compañía, hay una palabra poderosa de fe:
Salmo 23:4 “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”
Gracias Señor por tu Palabra que nos ayuda a vivir.
Amén.
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