ORACION EN LA AFLICCION PARA PEDIR

I. BUSCA ORACIONES QUE TE FORTALEZCAN

Muchos de nosotros no atendemos a las aflicciones nuestras. Creemos que vienen por desobediencia, por pecado, por maldad también, por muchas cosas, pero tenemos que saber que si somos perdonados, la sangre de Jesucristo es poderosa para no ejecutar la prueba contra nosotros.

El problema de nosotros es cuando no nos sentimos perdonados; cuando no nos sentimos perdonados viene una aflicción de culpa. La aflicción de culpa puede traer para nosotros mucho pecado, porque entonces ¿a qué fue Jesús a la cruz? Dios no tiene que darte señal de que has sido perdonado, la señal fue la cruz. No miramos la cruz y seguimos siendo engañados por nuestros propios pecados, por nuestras propias maldades.

Nehemías 1:5 “Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos;”

Nehemías 9:32 “Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.” Esa fue la oración que hizo Nehemías para evitar sufrimiento en Jerusalén. Esta oración es la que nos recomienda el Señor que hagamos frente a las aflicciones; no juguemos, busquemos, porque el buscar es lo que da la restauración, la fuerza.

Job:10:15 Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido. “Si fuere malo, ¡ay de mí! y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.”  Hay momentos en que uno llega al hastío de tanta calumnia, de tanto combate, de tanto desprecio de lo que tú has amado y cuidado, que se juntan con los que no deben de juntarse; hay momentos que entra esa aflicción, Job la tuvo, Nehemías la tuvo frente a Jerusalén y se enfrentó con el vaso de la oración. Tú tienes que buscar oraciones que te fortalezcan en medio de la aflicción.

Salmo 9:13 “Ten misericordia de mí, Jehová; mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte,”   Hay una persecución espiritual sobre aquellos que ha querido el diablo afligir, y la persecución espiritual uno la siente, uno la recibe, pero que bueno es que tú puedas tocar al Señor, que bueno es saber que el Señor es con nosotros, que por mucho que el diablo tire sobre uno, uno está amparado por el ojo maravilloso de Dios.

Salmo 13:3 “Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;”
  El afligido mira para abajo, el que tiene dolor mira para abajo, el que pierde la confianza mira para abajo, pero el que cree mira para arriba y al tú mirar para arriba la luz de Cristo nos alumbra, nos respalda y nos da amor y dirección para seguir.

Salmo 25:18 “Mira mi aflicción y mi trabajo, y perdona todos mis pecados.”   Cuando el dolor está dentro de alguien que está afligido lo primero que hace el dolor es ayudarte a que pidas y digas: “Señor, perdona mis pecados”, porque a veces Dios nos manda cuidar la puerta y no lo hacemos. Cuando te dice que cuides las puertas te está diciendo que hay conspiración contra ti. No es lo mismo ir a una iglesia cualquiera que estar en una iglesia profética, no de la profecía, sino una iglesia profética, porque cuesta más y el Señor revela todas las cosas. A El sea toda la gloria.

II. CUANDO UNO ESTA EN AFLICCION UNO PIDE LA PRESENCIA DE DIOS

Cuando uno tiene un corazón afligido, que no ves a nadie que te responda con honradez, con santidad, uno se aflige y se pregunta: ¿Dónde está el bien que sembré? Porque sembré bien y estoy recibiendo malo; entonces uno tiene que pedir la presencia de Dios en medio de la aflicción. Cuando pides la presencia es cuando El llega y levanta toda fuerza del mal que pueda venir sobre tu vida.

Salmo 22:11, 19 “No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. (v.19) Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.”
  Estás pidiendo dos cosas: Fortaleza y ayuda divina en la aflicción. No estás pidiendo ni oro ni plata, estás pidiendo fortaleza y ayuda para el dolor tuyo, para el sufrimiento.  Cuando te veas abandonado, cuando no tengas ayuda, cuando te prometen y te cancelan en horas lo que tú contabas de ayuda vamos a la Palabra.

Salmo 25:16 “Mírame, y ten misericordia de mí,Porque estoy solo y afligido.” 

Salmo 30:10 “Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;  Jehová, sé tú mi ayudador.”  Este versículo tiene para los momentos de sufrimiento y aflicción una palabra cuando nos encontramos desalentados. ¿Cuándo es que un ser cristiano se encuentra desalentado? Cuando ve a los cristianos caer en derredor de uno, cuando no puedes confiar; es cuando tú te desalientas.

A veces uno lo que hace es pedir, pedir, pedir, pero no te paras para pedir que El sea nuestro ayudador. “Dame el trabajo” ¡NO! El Señor no quiere que hables así. “Señor, ten misericordia de mí, sé tú mi ayudador” Entonces el Señor dice: “Ese está por buen camino” Egoístamente nosotros no confesamos que estamos afligidos. “Señor mira mi aflicción, ten misericordia de mí, sé tu mi ayudador divino.” El Señor dice: “Ahí hay un corazón sincero. Ya se entregó a mí; está suplicando por su causa justa.”  Cuando pidamos en tiempo de aflicción recuérdense que es eminente que miremos su obra.

Salmo 40:17 “Aunque afligido yo y necesitado,Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.”
  ¡Qué hermosura de oración en tiempo de aflicción! porque has creído que Jehová, en medio de tu angustia y tu aflicción, piensa en ti, te ama y te guarda, entonces esa oración llega al trono de Dios.

Si nosotros vamos a la presencia para poder suplicar ayuda, tenemos que tener ayuda. Si estás en una prueba y llega alguien para fortalecerte, alguien que tú no puedes orar y ora por ti, alguien que decreta, alguien que levanta, alguien que se pone de acuerdo contigo para orar, la aflicción queda en el fondo de la mar y la fe se establece; pero cuando tú no tienes quien te ayude, que estás solo en una encrucijada, porque siempre hay tres desiertos en el mundo espiritual y cuando te toca el último desierto y te encuentras solo es porque Dios quiere que tú dependas de El solamente.

A Dios le ofende cuando en tu aflicción tú dependes de una ayuda humana, pero Dios oye cuando tú dependes de una ayuda en el Espíritu. Cuando alguien llega para ayudarte espiritualmente los ángeles se gozan; es como el alfarero que está en medio de la rueda para darle forma al barro; cuando llega alguien para levantarte la aflicción le está dando forma a la fe y la aflicción se levanta cuando alguien llega a esa ayuda, pero siempre en la escuela del cristianismo el egoísmo quita a los líderes la bendición de ayudar en el Espíritu y es ahí donde nosotros tenemos que seguir perseverando en la Palabra. Hay momentos en que hay que sacarte del hueco por muy profeta que seas, por mucha revelación, al juzgar mal a un santo de la tierra, Dios te condena a las tinieblas y al estar en las tinieblas eres menos que cualquiera del mundo porque eras luz y te volviste tinieblas y Dios levanta a gracia y al levantar la gracia no ves, ni oyes, ni entiendes y la aflicción se profundiza, viene a ser como un cono de arriba hacia abajo, pero cuando tú levantas la aflicción por medio de la fe y te consuelas en la Palabra es como lo dice el salmista:

“Levántate para ayudarnos, y redímenos por causa de tu misericordia.” (Salmo 44:26)
Habrán días que usted lo va a necesitar; no siempre tenemos quien nos ayude en la hora de la prueba; hay quien nos da la espalda porque solamente creen lo que oyen y lo que ven.

En el mundo espiritual hay figuras demoníacas de confusión para hacer caer al valiente que está de rodillas, al profeta que recibe la palabra de Dios. El profeta que no ayuna y ora es un balance de Satanás en las manos, cualquier profeta, y si el profeta juzga al líder de la iglesia está en el infierno de cabeza porque no tiene autoridad para eso; el profeta tiene autoridad para reprender todo espíritu maligno que pueda venir sobre ti.

III. ¿COMO VIENE LA CONSOLACION DIVINA EN MEDIO DE LA AFLICCION?

En este salmo David tuvo que acudir a Dios porque el pecado era de muerte; mató y adulteró.

Salmo 51:8 “Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido.” 

Qué lejos está esto de nuestros pensamientos. ¿Cuándo hay una aflicción tú vas a pedir gozo y alegría? Si lo que tú quieres es morir, desaparecer. Irte lejos donde nadie te encuentre ni te vea. Lo que está pidiendo David es: “Restáurame en tu gozo”.

David dijo: “Pequé, perdí la paz, entonces si perdí la paz por el pecado tengo que pedir gozo para que me restaure.” El antídoto es el gozo en medio de la aflicción; la vacuna del espíritu que te levanta en medio de la inmundicia del cuerpo, que te restaura, te hace vivir.

Salmo 86:17 “Haz conmigo señal para bien,y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.”
  Los malos serán avergonzados cuando te vean levantado, cuando te vean prosperar, cuando te vean victorioso en medio de la aflicción que pasaste; viene un levantamiento de Dios, pero hay que pedirlo; el oído de los santos debe ser abierto en esta súplica. En tiempo de sufrimiento, de aflicción nosotros podemos levantar nuestros corazones.

La aflicción profunda, la que no te deja levantar, que es como el boxeador que te dan a la derecha pero te dan a la izquierda también, que te dan de frente y te dan por detrás. El que ha experimentado esos golpes tiene que pedir, en este tiempo de aflicción, que mitigue nuestros dolores, que los cancele y ¿a dónde vas a recurrir si no tienes a nadie en quien confiar?

Salmo 6:2 “Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.”  Aquí estás buscando la misericordia de Dios porque tienes una enfermedad. Hay un problema con los que tienen enfermedades de muerte, que el mismo espíritu de enfermedad no te permite orar y es por eso que tenemos que buscar ayudadores en el espíritu que vengan y reprendan tu enfermedad de muerte para que tú vivas. Si las veinticuatro horas tú hueles la enfermedad y respiras la enfermedad nadie te puede levantar de tu enfermedad hasta que no vayas a la Palabra y pides: “Mitiga mi dolor y levanta por tu misericordia mi enfermedad”. Ya tú le estás diciendo a la enfermedad no vas a vivir más dentro de mi cuerpo.

Salmo 6:4 “Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;Sálvame por tu misericordia.”  Tómame, hazme de esta manera, quita, líbrame de todo mal.

Salmo 17:7 “Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos.”

Señor, sálvame de los que se levantan contra mi salvación tan grande; quita la maldad que pueda venir sobre mi vida. Hay que levantar oración cuando estamos afligidos. Hay que pedir misericordia, hay que pedir perdón por nuestros pecados.

Amén.

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