Los Huerfanos

I. DIOS ES EL PADRE DE TODOS LOS HUERFANOS


Dios es el Padre de todos los huérfanos. Es una gran promesa, aun de aquellos que no han aceptado a Jesucristo.


El que no ha crecido al lado de sus padres sabe que es un niño que se siente menos que los demás, y viene sobre ese niño o niña un espíritu de complejo, de inseguridad y de inestabilidad.


Cuando el niño nace y olfatea el sudor de la madre o del padre, ese niño se siente protegido. Mientras está en el vientre materno, el niño está alimentado, está oxigenado y se está controlando la parte sanguínea por el cuerpo de la madre.


Ahora bien, cuando el niño nace y su mamá muere en el parto o cuando el niño a los tres o cuatro años ve que no hay una mamá que lo bañe, que lo atienda, y no tiene un papá que le hable, ya ese niño empieza a sentir un desafío en la vida y en ese desafío empieza a venir una soledad.

El niño se sumerge en esa soledad y cuando ese niño ve a otros niños con un papá, una mamá y una familia, se hace infeliz. El siente que no vale nada y que él tiene menos que otros, aún viviendo con su abuela o con otros familiares, la misma proyección de infelicidad espiritual cae sobre esa criatura.


Si a ese niño que no tiene padres le viene una vida cristiana a protegerlo y a valorarlo, y esa vida cristiana lo hace fuerte en la Palabra que le hace dar valor frente a la vida y le muestra lo que él significa para Dios, esa vida viene a renovarse.


Aún se renuevan hombres y mujeres huérfanos que nunca han sabido lo que es el amor, ni el abrazo, ni el beso, ni una caricia maternal.


Cuando todo eso acontece en una vida y ya Cristo viene a prevalecer sobre esa vida, hay un cambio. La Palabra empieza a hacerse rhema y se empieza a edificar mujeres y hombres con esta habilidad emocional con principios y con control emocional. El control emocional lo da el Espíritu Santo.


Cuando te descontrolas emocionalmente, ni sabes pensar, ni permites que te acaricien, ni oyes palabras de consolación y viene una depresión que se nota en los ojos porque se marcan con ojeras agudas y fuertes, porque la depresión diabólica de la orfandad viene muy fuerte, y viene a tomar control de algo que Dios ya lo tenía controlado.


Salmo 68:5 “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada”.


Hay hijos que teniendo aún a su mamá se sienten huérfanos porque esta madre creció en un hogar con desigualdades paternas, nunca fue acariciada ni recibió un beso, por lo tanto, parió y creyó que a sus hijos tampoco se les debería de besar, de abrazar.


Muchos padres creen que cuando se abraza o se besa a un hijo es debilidad, pero están confundidos, mal dirigidos, porque el amor y el beso tanto del padre como de la madre es necesario expresarlo al hijo. Habrá un día en que el hijo necesitará del hogar paterno y qué bueno saber que hay una madre y un padre que lo recibirán.


Salmo 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”.


Ya en esta promesa del Señor dejamos de ser huérfanos. Qué bueno es enseñarle al hijo que un día nosotros no vamos a estar, de que un día no tendrán los consejos sabios de la madre o del padre, pero que hay un Padre celestial que nunca los dejará, que hay Padre celestial que les proveerá.


Cuantos habiendo sido muy pobres ahora son ricos; cuantos habiendo conocido la miseria, ahora conocen la abundancia porque hay un Padre proveedor que nos protege y nos guarda.


Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”.


Cuántas madres hay que se olvidan de sus hijos con la teoría de que se van para ganar dinero para mantenerlos y luego se olvidan de ellos. Pero el Señor no se olvida. El proveerá, él guardará, él alimentará, él sanará la era, sanará todas las heredades, borrará todas las iniquidades. ¿Cómo no amar a nuestro Dios?


II. DIOS TIENE COMPASION DE LOS HUERFANOS


Oseas 14:3 “No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia”.


Cuando veamos un huérfano tenemos que creer que la protección divina de Jehová está con esa criatura. Hay muchos niños que sus padres no han muerto y se sienten huérfanos. Cuántos niños teniendo mamá nunca han recibido un beso de ella; cuántos niños teniendo un papá y tampoco han tenido el abrazo o el beso de ese papá.


Sin embargo, cuántos, después de haber  aceptado a Jesucristo han sentido el beso, el abrazo, la riqueza y el amor del Padre celestial.


III. DIOS ALIMENTA A LOS HUERFANOS


Hay muchas cosas buenas de la crianza de antes y muchas cosas malas en la crianza de ahora. Lo bueno del cristiano es que sepamos reconocer lo que no nos sirve de antes y lo que nos sirve de ahora y hagamos familias que tengan valores espirituales y morales.


Jeremías 47:11 “Deja tus huérfanos, yo los criaré; y en mí confiarán tus viudas”.


Qué poder generativo tiene Dios para el sustento nuestro. Si el huérfano y la viuda no conocen esta Palabra no tienen en quién confiar, no saben que existen promesas de nuestro Dios.


IV. DIOS ES EL AMPARO DE LOS HUERFANOS


Esto es verdad, Dios es el amparo de los huérfanos. Yo puedo asegurar que son muy pocos los huérfanos que se acuestan con hambre. Un vecino, un hermano, un amigo, siempre hay provisión para los huérfanos.


Salmo 10:14 “Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido; tú eres el amparo del huérfano”.


Salmo 146:9 “Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna”.


V. JEHOVA OYE EL CLAMOR DE LOS HUERFANOS


Éxodo 22:22-24 “A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.”


Esta es una promesa. Por eso yo invito a la iglesia a que oren de esta manera: Todas mis iniquidades son borradas, para que la generación nueva de tus hijos sean sin estas herencias de maldición.


VI. HACER JUSTICIA A LOS HUERFANOS ES DETERMINANTE DELANTE DE DIOS


El Señor nos habla, cómo él nos alimenta, cómo él hace justicia divina, cómo él es una providencia, porque hay huérfanos que tienen mucho mas que aquellos que tienen papá y mamá.


Deuteronomio 10:18 “...que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido”.


Es muy importante que esta maravillosa palabra quede en el corazón de cada extranjero porque al emigrante hay que darle trabajo y comida. Al extranjero hay que ayudarlo. Esto es parte mandatoria de Dios, no del hombre.


VII. DIOS CASTIGA A LOS QUE OPRIMEN A LOS HUERFANOS


Es muy importante, nosotros, reconocer que hay un Dios de justicia, hay un Dios que castiga, hay un Dios que vence la injusticia, que nosotros no tenemos que tomar la injusticia por nuestra cuenta, que hay un Dios que toma control de las injusticias que hacen con nosotros.


Jeremías 5:28-30 “Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra;”.


Dios nos pide que tengamos amor al huérfano. Hagamos rhema su Palabra.


Salmo 82:3 “Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso”.


Nuestro Señor les continúe bendiciendo.


Amén.

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