Los Deberes de Los Padres ...

I. DEBEMOS ORAR POR NUESTROS HIJOS

Uno de los primeros deberes que tienen los padres cristianos es orar por sus hijos. Es el primer deber. Los hijos cargan de nuestras generaciones demonios de contenciones. He visto jóvenes tan parecidos a sus abuelos que me asombran de su parecido tan extraordinario. Carnalmente los veo como una bendición, pero espiritualmente tienen una maldición, porque tú heredas lo bueno pero también heredas lo malo.

Si no tienes un evangelio libertador sigues enquistado en tu generación presente. ¿Qué es enquistado? Sigues viviendo sin cambios. Sí, eres cristiano, puedes cantar, tocar un instrumento, predicar, orar, guerrear, pero no tienes cambios. Pero cuando tienes un cambio, tienen que preguntarte: ¿A dónde vas? A un lugar donde el Espíritu sabe liberarme. Puedes ser un magnífico evangelista y no tener el don de liberación. Estamos viendo la trayectoria de nuestras generaciones que es igual a la de nuestros hijos.

Por el bien de nuestros hijos y nuestras familias vamos a asirnos de la Palabra, y aunque la tormenta esté sabemos que nosotros somos una victoria.

Génesis 17:18 “Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.”  Qué bueno es que aún cuando el mundo nos arrebate un hijo podamos decir como Abraham: “Ojalá Ismael viva delante de ti.” Qué hermosa seguridad de Dios. La oración en el espíritu de un padre por un hijo todo lo alcanza.

I Crónicas 29:19 “Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos.”  David no pudo edificar casa a Jehová, Dios no se lo permitió por sus pecados. Dios lo perdonó pero no le permitió edificar casa. Pero David dejó piedras preciosas, madera de ébano, ángeles tallados en oro y en bronce. El lo dejó todo; todas las medicas simétricas. David dejó todo para la casa del Señor. Ya él sabía que era su hijo Salomón el que iba a edificar la casa de Dios. 

De cuántos bosques mandó traer la madera; por cuántos ríos tuvieron que navegar balsas trayendo madera de cedro del Líbano para la casa del Señor. Cuánto le costó a David; cuántas conferencias y entrevistas gubernamentales de Asiria y de toda el área donde él reinaba para traer todas estas cosas preciosas. Pero David, que sí tenía un corazón perfecto para Dios como hijo, se apoderó de la oración y le pidió a Dios que le diera a Salomón, su hijo, sabiduría, pero le pidió primero un corazón perfecto para Dios.

II. COMO ORAR

¿Cómo orar en las tentaciones de nuestros hijos? Porque si t1? Fuiste joven, fuiste tentado, y si fuiste tentado y saliste ileso de la tentación eres un bienaventurado. Pero tú no sabes si tus hijos o tus nietos saldrán ilesos de esas mismas tentaciones.

Job 1:5 “Y acontecía que habiendo pasado en turno los días el convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.”  Mira lo que Job pedía a Dios. La Palabra de Dios nos declara que los hijos de Job hacían fiesta diariamente por cada uno de sus hermanos. Entonces cuando la fiesta terminaba Job levantaba oraciones de liberación por cada uno de sus hijos. Ofrecía sacrificios al Señor para que no tomara en cuenta  sus pecados. ¡Qué sabia es la Palabra! Cómo nos enseña a producir energía espiritual.

III. ORAR POR LAS ENFERMEDADES

Aunque tus hijos vivan lejos de ti hay que orar por ellos y por sus enfermedades específicamente. Job oraba para que Dios no le imputara pecado a sus hijos. Nosotros oramos cuando vienen enfermedades, pero cuando están en el mundo no oramos por el pecado de ellos. Saben que andan en matrimonios errados, en droga, en prostitución, etc., pero no oramos por ese pecado. Se enferman y en seguida estamos pidiendo al Señor que lo sane. Estamos a tiempo de rectificar y pedir al Señor que los libere de pecado.

II Samuel 12:16 “Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra.”  Aquí David tenía un problema de pecado. David había entrado en concubinato con Betsabé, la cual le dio un hijo del pecado y no del espíritu. Mientras el niño vivía David ayunaba. Cuando el niño murió se bañó e hizo cena, ya él no tenía que hacer nada por el niño. Mientras el niño estaba enfermo David ayunaba por su enfermedad.

II Samuel 12:17-20 “Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? Mas David viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño habia había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó, y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan.”

David adoró. Cuidado con los cristianos mal armados cuando Dios llama. Los padres tienen deberes para con sus hijos en ayunar mientras están enfermos. Si Dios los sana, tienen deberes de ayunar en alabanza, y si mueren no tienen nada que hacer sino simplemente adorar al que es el Camino de la vida eterna. Dios nos da una gran libertad en el espíritu.

Mateo 9:18 “Mientras él decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella y vivirá.” ¡Qué clase de fe! Ya él había oído rumores de que Jesús resucitaba muertos y dijo: “Yo me apodero de ese hombre que anda por el camino, y voy a pedir lo mismo que hizo en otras aldeas.” Era tan grande su fe que le dijo: “Aunque mi hija ha muerto, ven y pon tu mano sobre ella y vivirá.” ¡Qué tremenda bendición!

Marcos 7:26 “La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.” Los padres saben pedirle a Dios. Ya sabemos que hay que orar por los pecados de nuestros hijos. ¡Cuánto Dios nos esta advirtiendo hoy! Cuando un hijo tuyo se enferme por ese mismo pecado, Dios tiene el oído puesto. Dios es misericordia. ¡Qué bueno es Dios!

Nada hay imposible para el que cree en Dios. Todo aquel que cree en Dios merece respeto. Las maravillas de las misericordias de Dios son para nosotros los hijos de El, los que estamos en el camino.

Los que no creen en la unción del Espíritu Santo les tenemos que tener misericordia también porque están trabajando sin arma. ¿Con qué arma tú trabajas para hacer la obra? Así es que te entronaste con Cristo, adoras al Padre en su grandeza y plenitud, tienes un Redentor genuino, y ¿la Tercera Persona, dónde la tienes sentada? Ya Dios hizo su obra; Jesús hizo su obra y el Espíritu Santo está con nosotros. Estamos en el tiempo de la gracia. ¡Es para ti, y es para sanarte hoy!

IV. LAS BENDICIONES DE LOS HIJOS DE TENER PADRES PIADOSOS

¿Cuántos padres han tenido padres piadosos? Todos los hemos tenido. Cuando no han sido los padres, ha sido un abuelo, una tía, el tatarabuelo. Aún padres idólatras son piadosos y están en nuestras cosas. Hemos visto cristianos más altivos en los hogares que este tipo de gente.

Los padres piadosos dan buen ejemplo a sus hijos. Cuando un hijo viene desaliñado por el pecado del mundo se encuentra con una madre cocinando, y aún vencido por el pecado, se sienta en una mesa. La madre le sirve un plato de sopa caliente y frutas. Ese hijo, al comerse ese alimento, tiene que decir: “qué bueno es estar en una casa donde haya una madre piadosa para mí.”

2 Reyes 14:3 “Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás su padre.”

Aquí estamos hablando de un nieto de David. Sin embargo, la misericordia de la piedad de David, el padre de este muchacho, le mostró a Dios su grandeza.

2 Reyes 15:3 “He hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho.”

Aquí vemos como este joven de dieciséis años comenzó a reinar. Sin embargo, llevó una vida de conducta maravillosa porque venía de antepasados llenos de misericordia.

2 Crónicas 34:2 “Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.”  

¡Qué clase de testimonio de la familia Davídica! De ese género viene el Hijo de Dios.

Entonces tenemos que aconsejar a los padres a tener un corazón lleno de misericordia para nuestras generaciones al vivir en este mundo para que sean bendecidos en esta misma misericordia.

Deuteronomio 11:21 “Para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.”  Los hijos de los padres misericordiosos serán benditos.

Deuteronomio 4:9 “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

Salmo 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.”

 

 

 

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