Los Apostoles Recibieron Su Mision

I. LOS APOSTOLES RECIBIERON SU MISION DE DIOS


Los apóstoles recibieron su misión, y ¿de quien recibieron los apóstoles su misión? De Dios. ¿Cómo Jesucristo pudo seleccionarlos? ¿Cómo Jesucristo pudo atraerlos para el reino? Como el Espíritu Santo nos ha traído a nosotros para el reino.


El Espíritu Santo que está sobre la iglesia del Señor no cambia; que nuestro Señor no cambia, los que cambiamos somos nosotros, los que fallamos somos nosotros.


El espíritu apostólico está sobre la tierra. Nunca ha dejado de existir el espíritu apostólico en llamamiento, somos nosotros, con nuestras baratas teologías que hemos apartado ese espíritu apostólico de misiones, venga al cuerpo de Cristo.


La Palabra es clara y es educativa, la Biblia da el conocimiento al que busque de la fe. En las pruebas es donde nosotros medimos la fe; no hay mejor termómetro para nuestra fe, nuestra conciencia y nuestro testimonio en las pruebas. Nos desesperan, nos sacan de nuestros niveles, algunas nos endurecen, otras nos humillan, pero siempre el Espíritu de Dios está por nosotros. Cuando el entendimiento nuestro se cierra, El manda una voz audible que nos haga capacitar para lo entendido por El.

Hechos 15:7 “Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.”  Nosotros como iglesia no podemos perder la visión de los apóstoles. Si los apóstoles del presente siglo nos levantamos en este gran arrebato de evangelización, y tenemos la convicción apostólica, nosotros no tendríamos que preocuparnos por la propaganda en los medios de difusión. Dios lo hará plenamente con los mismos recursos que dio en la antigüedad a los apóstoles, porque el espíritu de misión de salvación es el imán más grande que está sobre las naciones. Atrae, regresan los perdidos, se salvan los perdidos, pero hay que tener una visión señaladora de la misión apostólica.


1 Corintios 1:1 “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes…” Apóstol no lo puede ser cualquiera; no es que se estudia teología en un seminario. Si Dios no está en el asunto, no vas a librarte, no vas a poder vencer el apostolado. Dios tiene que estar en el asunto. la herramienta principal en nuestro apostolado es llamado de Dios a servirle aquí en la tierra para engrandecer el nombre de nuestro Salvador que es Jesucristo.


1 Corintios 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”  Esto nos enseña las diferentes maneras que tenemos en la obra, pero todas tienen que tener llamado. Siglos atrás, si tú no hablabas lenguas no podías ser apóstol ni estabas bautizado. Muchos entienden que no estaban bautizados. Nosotros ahora podemos ver los errores que comete la iglesia por falta de conocimiento o de discernimiento en la Palabra de Dios.


Gálatas 1:1 “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)…”  Cuántos podemos pensar que el verdadero llamado al apostolado de servicio no lo hace un hombre sino el Espíritu Santo. Cuántos pueden estar sentados aquí y de momento sentir que quieren servir al Señor, que quieren trabajar por el Señor, que quieren ser útiles a la sociedad por medio de Jesucristo en ustedes. Hasta aquí han vivido vidas vacías, pero ¿Cuál es tu verdadero objetivo en el desarrollo de tu mundo? ¿Dormir? Dice el libro de Proverbios que el sueño es hastío, no hay propósitos. Por lo tanto, nosotros tenemos que tener un propósito y una actividad dentro de nosotros que no nos permita morir.


A ningún verdadero cristiano le entra la depresión. Cuando el cristiano tiene objetivo de obra todas las demás cosas se le dan por añadidura, pero cuando tú te vuelves un cristiano con objetivos propios te arrasa Satanás y a la ves que te arrasa Satanás te vas de los objetivos misioneros de la Palabra.


Por muchos problemas que recibamos en la vida, el contenedor de los problemas está en la Palabra. Se te muere alguien amado, la Palabra te da aliento; pierdes propiedades, dinero, joyas, la Palabra te da aliento, la Palabra te encamina. Qué bueno es no mirar atrás. Yo estoy segura que cuando Jesucristo mismo llamó a Pablo en el camino de Damasco, él no miró atrás. Pero cuántos cuando tenemos un llamado a levantarnos a conocer la Palabra la rechazamos y la dejamos para otro tiempo y no para ahora. Como no tenemos conocimiento de Dios nos olvidamos que Dios es un Dios de oportunidades, o lo tomas o lo dejas. Yo siempre he dicho y estoy convencida que la abundancia entra una sola vez en la vida del hombre. Si la supiste aprovechar, te la va a mantener, si la derrochaste seguirás siendo pobre, porque Dios no da las riquezas a los cristianos vagos, ni prospera a los cristianos vagos, Dios da su tesoro y su riqueza a los que trabajan.


II. LOS APOSTOLES RECIBIERON SU MISION DE JESUCRISTO


Primero Dios le enseñó al Hijo dónde estaban cada uno de ellos y Jesucristo fue personalmente a llamarlos, y cuando los llamó, los llamó a su misión, a la misión de salvar almas.


Mateo 10:5-8 “A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”  Si por regalo recibiste sanación, liberación y  salvación, da eso mismo que tú tienes a otro. No te lamentes más de tu humillación y levántate con acción de gracias y tendrás. O es que sigues muerto todavía, porque si la Palabra no nos redarguye no hay nada más que hacer.


Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;”
Esto es un decreto en los cánones misioneros apostólicos.  Cuando tienes conocimiento de Dios tú estás cogiendo lingotes de oro que traspasan tu cuerpo carnal a donde mora lo eterno. Tienes que saber que tenemos un cuerpo que va a morir, pero que tenemos dentro del cuerpo lo eterno que es el espíritu, que tenemos que abastecer.


Cuando el espíritu dentro de nosotros está abastecido no hay errores; cuando la carne está por sobre el espíritu, todos nuestros pensamientos son vanos y limitados. Nos limitamos a pensar como Cristo, nos limitamos a hacer cosas mediocres, nos limitamos a ser apóstoles misioneros de Jesucristo. Pero cuando la Palabra  predicada fluye en armonía, en satisfacción del alma, se apodera dentro de nosotros un vivir diferente. Muere en nosotros el espíritu de hipocresía, de mentira y de falsedad, y viene a habitar en nosotros el espíritu de verdad el cual comunica a nuestro espíritu la satisfacción de andar en la verdad.


Nunca te sentirás bien fuera del legado cristiano; será muy difícil para un verdadero cristiano que comparta una mesa con los impíos.


Marcos 3:14 “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,”  Esta Palabra rompe muchos esquemas apostólicos, teológicos y sociales de los Pastores. Esta Palabra nunca la hemos mirado de esta manera como la estamos mirando hoy. Esto es lo que hacemos con los que llegan a Jesucristo, darles seguimiento a los que empiezan a caminar con un nuevo Verbo: Jesucristo. Y les decimos: “Vengan que los vamos a enseñar a caminar”, pero Jesús dijo algo maravilloso: “Para que estén conmigo”. Y después tira ya la recta final “enviarlos”. La palabra enviarlos les hace apóstoles porque ya tienen una misión.


¿De cuántos charcos nos saca de nuestra inmunda manera de vivir? Estamos mas pendientes a lo de afuera que a lo que nos puede capacitar para ser mejores. Y el problema de nosotros es han humano y tan carnal que la culpa “no es nuestra nunca” sino de los que nos rodean. Los culpables son los que nos rodean. No hermano, no le des ese premio a Satanás, los culpables somos nosotros mismos por no haber obedecido. Eso es todo, nuestra desobediencia nos ha llevado otra vez al mismo charco. Dice la Palabra que “el perro vuelve a su propio vómito”.


Así que caminaste diez años con Jesucristo, fuiste misionero, trabajaste y de momento sientes que ese evangelio no te sirve, que los hermanos son malos y que tu vida está vacía… vuelves a tu propio vómito. Debemos de tener mucho cuidado por donde caminamos y en donde nos alimentamos.


III. LOS APOSTOLES RECIBIERON SU MISION DEL ESPIRITU SANTO


Mira cuántas intervenciones tuvieron los apóstoles: Primero de Dios, después de Jesucristo y ahora del Espíritu Santo. Si yo no soy llamado a este apostolado, si Jesucristo no es el centro de mi vida, el Espíritu Santo no puede ser mi guía, porque el Espíritu Santo no le pasa por arriba a Dios ni a su Hijo. El Espíritu Santo es la Persona de la Trinidad más obediente que hay.


Hechos 13:2-4 “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.”
El Espíritu Santo mismo los comisionó. A donde el Espíritu Santo te guíe y te mande a servirle, ahí es.


Hechos 16:6-7 “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.”  Ellos estaban fuera de la dirección del Espíritu. No era el tiempo de constituir iglesia, y solamente a un apóstol le iba a pertenecer levantar iglesia en Asia. Al Espíritu Santo no hay quien lo engañe ni se le vaya del mapa la misión que tiene para cada uno de nosotros. El Espíritu Santo interviene en nuestras vidas. Cuando no te permite recibir dinero de manos ensangrentadas, de juegos, de manos sucias, te aparta y cuando el Espíritu Santo te aparta, te aparta bueno, te cierra todas las puertas.


¿Cómo era la condición de los apóstoles, los que escogió el Señor? Eran de condición humilde.


Mateo 4:18-21 “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.”


Amén.

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