Llamamiento De Dios

El llamamiento de Dios trae a nuestras vidas aspectos de cambios. Llamamiento es una palabra usada por Jesucristo cuando al insertar en su obra a hombres del mundo, El se paseó por su comunidad local e iba buscando a los hombres que El necesitaba para la obra.

A éstos no se les podía decir idóneos. Son muy pocos los Pastores que disfrutan de hombres idóneos; podríamos llamarles compañeros, una connotación diferente. Muchas veces no encontramos idóneos, pero sí compañeros en la obra. Jesucristo no fue diferente; siendo Divino y sabiendo cómo iba a ser esto, llamó a estos hombres.

I. DIOS HIZO OBRAS EN SU LLAMAMIENTO

Salmo 19:1-4 “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta ell extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.”  Esta es la belleza de Dios en sus obras. En estos cuatro versos, Dios abre el conocimiento Divino en sus obras. Todo lo que hay en la creación es voz de Dios.

II. EL LLAMAMIENTO DE DIOS ESTA EN TODA SU CREACION

Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”  Encontramos aquí el mismo lenguaje de Dios. Esta palabra me habla de que nadie que llegue al trono de Dios, puede decir que nadie le evangelizó, que nadie le habló de Dios, pues esta palabra dice que el hombre no pudo haber hecho esto, sino un dios Creador, un ser supernatural y perfecto.

Nadie tiene excusa ante Dios para decir: “No he creído en ti”, porque la naturaleza en sí misma es  sobrenatural, desde el río hasta el mar, desde el arroyuelo hasta el manantial, desde los océanos hasta las playas. El hombre no puede hacer la arena. El que hace estas obras es un Dios sobrenatural; a Dios hay que reconocerlo tácitamente y punto. Su presencia es invisible, su perfume es invisible. No hay ciencia que pueda hacer un astro o un planeta, todo le pertenece a la obra de Dios.

III. EL LLAMAMIENTO DE DIOS ESTA EN LA NATURALEZA PORQUE ESTA ES OBRA DE SUS MANOS

En tus pies, cada dedo es diferente en articulación y sostén en nuestro cuerpo. Siendo miembros pequeños y débiles son fuertes para sostener nuestra creación ósea, por tanto, yo soy parte de la obra de sus manos.

Ahora bien, ¿Qué relación tuvo el Espíritu en esto? Veamos lo invisible, ¿Qué es la obra de sus manos por su Espíritu?

Nehemías 9:30 “Les soportaste por muchos años, y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra.” ¿Por qué esto? No le bastó al pueblo lo que vieron, lo que oyeron, la obra de las manos de Dios. Dios por el Espíritu mandó profeta a hablarles.

En esta iglesia se da profecía, hay sanidad, pero ¿Cuántos de nosotros hemos oído las profecías y nos hemos montado en el carro a escuchar música mundana? Cuando el Espíritu está en ti, solo lo del Espíritu sirve. No puedes ser imitador, tienes que ser genuino; hay que estar bien avisado, bien abierto a la sabiduría del Espíritu. Necesitamos el pan diario que se mueva con una porción llena de sabiduría de Dios. Sin embargo, el pecado no nos deja oír, como el pueblo antiguo, la voz de Dios.

Zacarías 7:12 “...y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”   Dios no pudo dejar que la obra de sus manos fuera nada más para que la viéramos, ¿Por qué? Por la incredulidad. Si ves una flor  con matices de colores, tienes que saber que esa es obra de Dios. Los colores no están ahí porque alguien le inyectó clorofila, esa es creación de Dios. Mas no le bastó al hombre ver, y Dios mandó a los profetas.

Zacarías nos dice que: “pusieron su corazón como diamante”.  Eso pasa hoy, vemos la rebeldía y el pecado. Mas adelante, el profeta dice que “vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová”  No permitas que Dios se enoje contigo. Es creer, es practicarlo en tu vida, con tu hermano. Dios se enojó con nosotros por nuestras rebeldías. ¿Cuántas veces tenemos que perdonar a los hermanos y siguen igual? No seas tú uno de ellos, apártate para que vivas.

IV. DIOS LLAMA A SUS SIERVOS POR ME- DIO DEL ESPIRITU

Hechos 13:2 “Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.”  Dios separó en el Espíritu a ciertos siervos.

A veces me entristece cuando oigo en las reuniones de pastores, como enjuician a los pastores que no han pasado por un seminario teológico, porque el llamado es por el Espíritu, no por la teología. Los graduados por la teología pasan situaciones y se pierden, pero lo que Dios llama no lo quita de nosotros. Dios vio que la obra de sus manos no fue suficiente y mandó al Espíritu, pero tampoco esto sirvió, ¿y qué hizo Dios? Mandó a su Hijo Jesucristo.

V. LLAMAMIENTO DE DIOS POR MEDIO DE SU HIJO JESUCRISTO

Dios manda a su Hijo Jesucristo para ver si esto es más poderoso que la obra de sus manos y de su Espíritu.

Isaías 55:5 “He aquí, llamarás gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.”  Qué gran revelación tiene la palabra de Dios.

Mateo 11:28 “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”  Y no es lo que ves, no son los profetas, el llamamiento ahora está en Jesucristo.

A veces empeoramos nuestra situación porque en vez de venir a Cristo, vamos al mundo; en medio de un problema, en vez de ir a tus rodillas, fuiste a un amigo.

Cuando te “choquen” los problemas por estar cansado, lastimado y agobiado, mucho cuidado, porque en estos momentos de vulnerabilidad, es que se mete el enemigo. Mateo dice que “Dios te llama”, Juan también lo dice, todo obrero tiene que ir a Jesucristo.

Juan 7:37 “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.”  Estaban en la Fiesta del Tabernáculo, tenían panal de miel, uvas, higos secos, había de todo, y aquel Hombre retó al pueblo judío diciendo: “venga a mí y beba” 

Este era el soberano Dios que nos sacia la sed espiritual; nos sacia la sed de nuestra mente humana pecadora; nos sacia la sed de la carne; nos sacia la sed del sexo.

Juan 12:32 “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.”  El Todopoderoso, el Santo de Israel, puede atraernos a El, redargüirnos y llevarnos hasta el cielo.

Romanos 1:6 “...entre los cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo.”  Aquí está la palabra de mayor bendición. Vino Jesucristo, nos da todas sus promesas, nos llama hijos de Dios, y entonces Dios mandó sus evangelios para llamamiento.

VI. EL LLAMAMIENTO DE DIOS ESTA EN  SU PALABRA

¿Cuántas vidas en el mundo están predicando la palabra de Dios?

II Tesalonicenses 2:14 “...a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”  Dios, no obstante de dar los evangelios, el pueblo no avanzó, por tanto Dios mandó a sus ministros.

VII. EL LLAMAMIENTO DE DIOS VIENE  POR LOS MINISTROS

Los ministros son llamados por Dios para ser pregoneros del evangelio, para que el pueblo entre en santidad, pues sin santidad nadie verá al Señor.

II Reyes 17:13 “Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas,  conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas.”

Dios nos llamó por medio de su creación, por medio de sus profetas, por medio de su Espíritu, por medio de Jesucristo, el cual habitó entre nosotros y es el único que pudo consumar todo en la cruz. El consumó nuestra incapacidad, nuestra enfermedad, nuestros arrastres generacionales, nuestras energías,Jeremías 7:25-27 “...desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto, hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar; pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres. Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.”  Entonces, volviendo nuestros ojos, tenemos que ir a la segunda posición de obra que hizo Dios. Dios mandó sus ministros y tampoco creímos.

VIII. EL LLAMAMIENTO DE DIOS POR ME- DIO DE SU AMOR

No pudo la gracia hacer toda la obra y Dios recurre al último método: el amor. Sin el amor de Dios no estuviéramos aquí; sin el amor de Dios no puede haber convertidos.

Oseas 11:1, 4 “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. (v.4) Con cuerdas humanas lo atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.”

Dios nos está hablando. Estábamos en Egipto por el pecado y nos llamó de allí. “Muchacho”, en el vocablo de Oseas, es “persona”. Todavía hay muchas lagunas que has arrastrado de Egipto. Cuando Dios declara algo que tú no has entregado todavía, estás en Egipto. “Puse delante de ellos la comida.”, dice el Señor en Oseas. Estos son los profetas que envió. El Espíritu, los pastores, los evangelistas, la gracia y el amor. Dios nos está hablando de su compasión.

Dios nos ha mandado a ser hombres y mujeres de amor, y por amor, salvar a las almas que el Señor creó. A esto nos ha llamado Dios.

Amén.

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