LAS FORMAS CON QUE LA PALABRA DE DIOS ES LLAMADA

I. LA PALABRA DE DIOS TRABAJA CON NOSOTROS

Es un tiempo en que cada día debemos de buscar mas de la palabra. La palabra nos enseña nuestros errores, nos ayuda a entender lo que somos, en dónde estamos, cómo podemos mejorar (si alguien nos enseña cómo mejorarnos nos ofendemos).

Entonces la palabra de Dios trabaja contigo. Por muy negativa que pueda ser la persona, por muy falta de conocimiento que sea la persona, la Palabra de Dios es como un martillo y entra, nos quebranta, nos ajusta, nos convence, nos bendice, nos exhorta y nos dirige.

Lo más importante de la palabra es que en medio de nuestros errores, que nosotros mismos queremos ocultarlos, El nos lo enseña de una manera que nosotros mismos tenemos, entonces, dominio para corregirnos; mientras que dicho por otra persona, somos tan malos que nos ofendemos con la otra persona.

Sin embargo, la palabra puede conducirnos a un conocimiento tal, que aún no habiendo ido a una universidad, tenemos niveles universitarios espirituales por la gracia de haber entrado en la Palabra de Dios.

II. LA PALABRA NOS REFINA

Aún sin haber recibido de nuestros hogares, ni tener de nuestros orígenes descendencia ó familiares refinados, educados, con cultura, la Palabra trae una cultura espiritual tan profunda que nos hacen seres delicados, sensibles a lo delicado; dejamos nuestro mundo áspero, hostil, feo, orgulloso, vanidoso, por un sentido amoroso, delicado, refinado.

Otra de las oportunidades que nos ofrece la palabra es que prepara nuestros oídos para oír la palabra predicada.

Nosotros, sin ser lectores de la palabra, somos oídos sordos, mas cuando la palabra entra a nuestras vidas somos oidores de la palabra para convertirnos después en hacedores de la palabra.

Santiago 1:21-23 “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural”.

La palabra tiene un sentido cabal de salvación. Cuando se predica la palabra, la misma palabra tiene unción y sentido de salvación y puede tocar y salvar las vidas. El espíritu de salvación se mueve porque está en la palabra.

III. LA PALABRA TAMBIEN ES LLAMADA “PALABRA DE DIOS”

Muchos dicen: “Voy a leer la palabra de Dios” y es verdad porque la palabra toda fue revelada por Dios, usando su Santo Espíritu.

Marcos 7:13 “...invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas”.

Igual que nosotros escuchamos la palabra de Dios, la podemos invalidar con nuestras tradiciones. Tu puedes levantar tus manos y decir “gloria a Dios” “aleluya”, pero meter en tu casa una tradición en tiempo de navidad, o semana santa o que te llegue una visita que no comparta el evangelio cristiano, tú estás invalidando la palabra de Dios, a no ser que tu la rompas y que digas: “La palabra de Dios aquí reina y aquí se vive. La palabra de Dios no se discute, nosotros creemos la palabra de Dios”. Esto no es doctrina errada, nosotros estamos dentro del orden de la palabra de Dios.

Hechos 13:5 “Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante”.

Todo está claro, para que nadie falle, que nuestra Biblia es la palabra de Dios. El argumento total de la moral de Dios está en la Palabra, está en los Diez Mandamientos que son indiscutibles, porque son mandamientos de Dios, donde nos dice la buena conducta que debemos de seguir aquí en la tierra, porque es mandatorio de Dios que cumplamos los mandamientos con que Dios la ha establecido.

Hechos 13:44 “El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios”.

Nuevamente, para aquellos que han dudado de la palabra de Dios, tienen que saber que la palabra de Dios fue escrita por su Santo Espíritu. Obviamente se la dio a hombres, pero hombres con la unción del Rey, hombres con la dimensión de Jesús, hombres que se ilustraron en el nivel de Jesús, que fueron los apóstoles. Nosotros ya tenemos otros niveles porque la humanidad ha degenerado mucho. Hoy las religiones no hacen lo que la palabra de Dios nos está ordenando que hagamos, y cuando el cristianismo se mueve y quiere convencer al mundo de Dios, el mundo se vuelve en contra de los cristianos, porque el mundo no quiere perder su libertinaje ni el gusto del mundo y para ser cristianos tenemos que dejar las cosas del mundo. Recuerden que dice la palabra que estamos en el mundo pero que no somos del mundo.

Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

A nosotros nadie nos ha convencido ni nos ha “lavado el cerebro”, lo que nos ha convencido es la palabra de Dios.

La palabra predicada hace grandes miembros, líderes y Pastores para este mundo, porque si es de Dios, como dice la palabra, Dios actúa y Dios actúa con su Santo Espíritu.

IV.TAMBIEN ES LLAMADA “LA PALA- BRA DEL SEÑOR”

II Tesalonicenses 3:1 “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros”.

I Pedro 1:25 “Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”.

V. LA PALABRA DE CRISTO

Colosenses 3:16 “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

VI. VI.ES LLAMADA “LA PALABRA DE VERDAD”

También es llamada la palabra de verdad que es aún más firme. Cuando uno encuentra la palabra de verdad, nunca te desviará de esta verdad.

II Corintios 6:7 “...en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra…”

O sea que es toda la armadura espiritual de Dios, toda la armadura espiritual de Dios está en la palabra.

¿Tú quieres saber cómo Dios nos defiende en el día malo? Hay que estar en la palabra. La palabra te trae claridad, certeza y dirección.

Lo que más turba a un cristiano es perder la dirección espiritual. Los errores que cometemos son inmensos, pero la palabra de Dios nos vuelve a encaminar, nos vuelve a ajustar, nos vuelve a corregir, nos vuelve a enseñar y nos vuelve a dirigir.

Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa...”.

Esta palabra trae firmeza para todo aquel que cree que Jesucristo es nuestro Salvador.

Colosenses 1:5 “...a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio”.

Cuando tu predicas la palabra de Dios, tú estás predicando la verdad de Dios, porque la palabra de Dios es la consistencia misma de Dios. Tú estás predicando poder, estás predicando unidad, estás predicando amor, estás predicando liberación, santidad, revelación, regeneración, estás predicando todo este poder porque es la palabra de verdad.

VII.TAMBIEN ES LLAMADA “LA PALABRA DE VIDA”

A la palabra de Dios, la Biblia, se le llama “Palabra de Vida”.

Filipenses 2:16 “...asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado”.

Mucho de los pastores que nos fatigamos y nos cansamos por las grandes luchas que tenemos, qué bien nos alimenta esta palabra.

Siendo creyente de Cristo no estás gastando gasolina en balde, no estás dejando tu casa por juego, estás guardando la vida eterna.

VIII. ES LLAMADA TAMBIEN “LA PALABRA DE LA FE”

Romanos 10:8 “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos”.

Cuando se predica el verbo de la palabra desde el púlpito, el don de fe se mueve a creer, y el Espíritu Santo lo corrobora cuando las vidas vienen a confesar que Jesucristo es el Señor de su vida.

El que escudriña la Palabra tiene el poder y la unción de Su Espíritu, porque la palabra es poder. Esta es la palabra de fe que predicamos. No se puede predicar desde el púlpito sin creer en la palabra. Predicar la palabra sin creer es pecado.

IX.LA PALABRA DE JUSTICIA

Hebreos 5:13 “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño”. Aquí vemos la palabra como un alimento espiritual.

La palabra de Dios tenemos que “comerla” completa, Antiguo Testamento, Salmo y Nuevo Testamento. Debemos de leer la palabra de Dios cuantas veces podamos en el día para alimentarnos y aprender de ella.

Amén.

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