La Reaccion De Un Ungido

I. DE ACUERDO AL NIVEL DE LA UNCION


No todas las situaciones son iguales. Hay situaciones en la vida de los ungidos que se pone de acuerdo al nivel de la unción.


Los ungidos ¿a qué nivel de situaciones tenemos que pasar? Porque la cobertura de un ungido no es la misma cobertura de un soldado raso. Hay una jerarquía, entonces hay un crecimiento. Si hay un crecimiento, tú vas a buscar donde haya unción. Quizás haya una magnífica predicación en esa iglesia, pero no hay unción, y tú lo que buscas es la unción, que te va a hacer crecer.


Tú no vas a ser un espectador. Si tú eres un espectador, al lugar donde vayas y veas que no hay unción, te vas a ir en seguida porque no te va a llenar. Satanás sí te puede vaciar y hacerte entender que tú no recibes nada hasta que le digas: “Aquí sí hay unción; la que no está recibiendo soy yo”. Te humillas, reprendes, sacas lo que te está quitando bendición, te liberas, regresa la unción y tienes crecimiento.

Si nosotros derrotamos a los amalecitas que se ponen alrededor nuestro y ¿Quiénes son los amalecitas? Los que con falsedad te llenan de amor, de ofrendas baratas, te perfuman la vida con una apariencia sutil, te dan la mano en el primer problema y todo

primer problema y todo aparenta entre nosotros que este tipo de personajes si tienen que ponerte una corona te la ponen, te estimulan; pero un día cometes un error delante de un amalecita y es suficiente para destruirte por toda la vida.


Esto le sucedió al rey David. El era un ungido, él era próspero, lleno de gloria y de victoria porque el que guerreaba por él era el mismo Dios. Con poco o mucho ejército, cuando David clamaba al Padre y el Padre le decía: “Ve”, la batalla la ganaba él. David era un guerrero de primera fila, no era de retaguardia. El siempre iba guardando el frente de batalla.


La retaguardia cualquiera la puede guardar. Para el frente de batalla tienen que ser lanceros escogidos, vigorosos, que cuando le pidan al Señor que detenga la lluvia, la lluvia sea detenida. Así, cada uno de nosotros entramos al mundo problemático invisible de nuestros problemas interiores, a esa guerra que nada más la conoce nuestro Señor. Ni psicólogos, ni sociólogos, nadie puede determinar a qué magnitud, a qué atmósfera se mueven tus problemas.


II Samuel 1:13-16 “Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. (¿Cuántos amalecitas entran diariamente a esta nación? El gobierno no sabe qué hacer, se le ha ido de las manos la estructura migratoria, y vienen leyes injustas porque al bueno se le va a aplicar una ley mala y al malo hay que aplicarle la ley rigurosa. Un extranjero de maldad hace mucho daño sobre la tierra. Un extranjero de bendición trae muchos bienes sobre la nación.) Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová?  (Fue un amalecita el que mató a Saúl) Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.”  David sabía que este amalecita era un ladrón. ¿Dónde estaba la corona de Saúl y dónde estaba el brazalete?

II Samuel 1:10 “Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.”  Si cualquiera actúa así es un amalecita. Siempre aparece en la vida de uno un defensor. Tienes que cuidarte y observar, no vaya a ser que sea un amalecita.


II. ¿QUE SUCEDE EN LA VIDA DE DAVID?


¿Qué sucede en la vida de David cuando le traen la noticia a David de la muerte de Saúl y de Jonatán, su grande amigo? David hace señal de duelo. El no se alegra por la muerte de Saúl ni por la muerte de Jonatán, él hace señal de duelo y de referencia. Cuando este amalecita informa la muerte de estos dos hombres, el ungido busca confirmación delante de Jehová del reporte que trae el amalecita. ¿Cómo David manda a darle muerte?


II Samuel 1:6-9“El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí.”  Según el amalecita, prefería matarlo él a que lo mataran otros que estaban llegando.


La primera reacción de este amalecita, y vamos a analizar a este personaje, ¿Por qué? Porque nosotros muchas veces somos engañados por nuestra misericordia. Yo soy una mujer que ha sido muy engañada por ese sentido de servicio. Ustedes también deben de estar alerta en sus hogares, aún con sus hijos.


El amalecita viene a David con señal de duelo. Se inclina, hace la reverencia al rey, ve que la autoridad de David es superior a la autoridad de Saúl, que era un ungido.


La segunda reacción que David advierte en el amalecita es que hace una reverencia falsa. ¿Por qué el amalecita hace una reverencia? Porque el amalecita conoce el futuro del rey David, el cual va a ser brillante, espléndido. Entonces hay que tener mucho cuidado cuando la iglesia entre en crecimiento, en apogeo de victoria donde fluye la unción de sanidad y reveladora, que no vengan amalecitas de otros contornos a saber que tú tienes poder, que tú tienes autoridad sobre toda enfermedad, sobre toda fuerza del mal; que Dios te ha dado una autoridad bien sea por apóstol, como pastora, como misionera, por lo que sea.


Nosotros vamos a tener en nuestras plazas muchos amalecitas y mucho cuidado de que nuestros hijos se engañen por falsos amalecitas. Los que somos adultos sabemos lo que tenemos, porque el amalecita es como un político. Los políticos tienen un bachillerato en ciencias sociales, todos te hablan con un lenguaje excelente, son tan generosos, aman mucho la necesidad del pueblo. Ahora bien, hasta que se sientan en la silla de la autoridad y les traen las bandejas, ahí es donde tú puedes saber si es un amalecita o un servidor social por amor a Cristo. En realidad los servidores sociales son los que han conocido a Cristo. Y hay quien tiene una licenciatura en política internacional que con solo oírlos hablar pensamos que van a llegar a la presidencia y se mejora el país. Así hay muchos países engañados. Son políticos internacionales.


III. LOS AMALECITAS QUE CONVIVEN CON NOSOTROS


Los amalecitas que conviven con nosotros, los que comparten el pan, los que se van del hogar porque no pueden soportar esa vida dentro del hogar, ese es un amalecita. El que tiene un problema dentro del hogar y ama a su familia lo resuelve dentro del hogar. El que llama a su familia para desprestigiar al esposo, a la esposa, al hermano o a la hermana es un amalecita político. El que no puede resolver los problemas dentro del hogar no ha conocido a Cristo, sigue siendo un político internacional dentro de él. El que dice: “Este es mi problema”, “Voy ha hacer un ayuno de cuarenta días”, “Voy a reprender las tinieblas” “Yo puedo decretar sobre ellos mi liberación y mi bendición”, ese es un David, ese es un ungido de Jehová, ese toma la unción del cielo y ata y reprende al borracho, al drogadicto, al santero, al hechicero a todo lo que se oponga contra ti.


Toda situación que nosotros podamos tener y podamos arreglarla dentro de nosotros es de gran bendición. Cuando la iglesia tiene un cuerpo que legisla, no salen afuera los problemas de la iglesia.


Pero, ¿Qué pasó? Que este amalecita fue parte de una banda de saqueadores de los alrededores y aprovechó la coyuntura de la guerra que tenían el ejército davídico con los amalecitas y se unió al ejército davídico, es decir, que hubo un infiltrado u oportunista.


Esto está sucediendo ahora. Cuántos infiltrados de otros países hay aquí y siguen llegando. Cuántos cruzan las fronteras de esta nación. Cuántos que no pueden entrar por América entran por Europa, por Canadá. De momento este país se ve atado, y ¿Qué puede hacer? Tienes que decir: “Lo que yo puedo hacer es defender la tierra que me da de comer todos los días; atar y reprender todos los amalecitas que vengan a gobernar este país, sea de la nacionalidad que sea”.  Si tú y yo estamos en esta nación es porque algo no nos gustó de nuestra nación; tuvimos que salir por lo que fuere.


II Samuel 1:11-12 “Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.”  Cualquier suceso en nuestros países nos va a doler a todos.


Una vez mas vamos a examinar esta historia, porque esta historia trae reacciones positivas Una vez mas vamos a examinar esta historia, porque esta historia trae reacciones positivas


II Samuel 1:3 “Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel.”  Traía los vestidos rotos, traía tierra en su cabeza, traía toda una imagen que traía duelo por la muerte de Saúl y Jonatan. Pero ¿Cuántas veces tú has recibido un abrazo o un beso que tú sabes que es falso? Los que tienen el espíritu de amalecitas son verdaderos actores y están en todas partes. Ahora están llegando porque son unos derrotados en su país. Lo único que les interesa a los amalecitas es capitalizar su bienestar. Todos tenemos un poquito de esto; solamente nos interesa el orden de nosotros, lo demás que se los arreglen como puedan. ¡NO! ¡no es así! Yo voy a arreglar lo mío pero voy a ayudarte a arreglar el tuyo. El verdadero ungido no piensa en sí mismo, piensa en los demás.


II Samuel 1:4 “David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron.”  Aunque dijo la verdad ¿cómo estaba la conciencia de este amalecita? El traía una astucia, el no sentía la muerte de estos dos hombres, el no respetó que Saúl era un ungido y que estuviera en contra de David, él era un ladrón, él quería un aprecio por el que iba a ser rey, ¿y no hacen así los políticos que están debajo de los presidentes? ¿no hacen así los adversarios que llegan a nuestros hogares? El amalecita vino como cartero a las tropas de David. Esto nos está diciendo que tenemos que tener mucho cuidado con los carteros falsos. Estos individuos se llaman oportunistas y debemos de pedirle a Dios que nos de discernimiento para saber dónde le has abierto tu casa a un oportunista. Por lo general estos oportunistas van a querer poner sus reglas en un momento determinado. No te puedes sentir mal si eres tú el que ha puesto las reglas antes que el oportunista; y con los ojos detectarlos, aunque sea un hermano. El ungido discierne inmediatamente las motivaciones que le acechan a su alrededor.

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