LA PALABRA HABLA.

Jeremías 32:19 “...grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras”.

Cuando tú te preguntes ¿Por qué mis caminos son así? Piensa cuáles fueron tus obras. ¿Por qué mis hijos son así? Cuáles fueron tus obras. ¿Por qué estoy pasando esta prueba con mi familia? Cuáles fueron tus obras.

Los padres queremos que los hijos nos entiendan a nosotros con la capacidad con que nosotros los hemos cuidado, criado y amado y esto no puede ser, porque los padres tienen la capacidad de padres, y los hijos tienen la capacidad de hijos. ¿Cuál es la diferencia en ambos? En que los padres están para enseñar, para dirigir y sustentar; y los hijos están para obedecer, crecer y servir.

Si tú no das la Palabra de Dios, si no tienes tu altar familiar con tu familia ahora, ellos nunca van a conocer lo que es un altar familiar. Aunque tú creas que ellos no entienden, hay una palabra que queda y entienden; aunque los ves en su manera de formarse, ellos oyen. A veces te sorprendes con las preguntas que hacen.

I. ¿QUE ES LA PALABRA DE DIOS?

La Palabra de Dios son las leyes de Dios. En la Palabra de Dios está la mente de Dios; en la Palabra de Dios está el Espíritu de Dios; en la Palabra de Dios está la fortaleza de los siglos.

Exodo 13:9 “Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto”.

Si tú tienes la ley en tu corazón, tú la puedes enseñar a tus hijos y puedo asegurarte que uno de tus hijos la va a enseñar a sus hijos y así sucesivamente.

La mano divina de Dios nos va a conducir a las bendiciones futuras que Dios tiene para su pueblo. No podemos dejar de perder la bendición.

Un memorial es un recordatorio. Cuando la ley de Jehová está delante de nosotros nos dice: “No hurtes” “No forniques”. Tú entonces vas a recordar que la ley de Jehová, tu Dios, no te permite que hurtes, que robes, y no vas a hurtar ni vas a fornicar.

Cuando la ley de Jehová está en tu corazón te dice: “No mates”. Cuando en un rasgo de violencia tú puedas hacerlo, te vas a acordar que la ley de Jehová te dice: “No matarás”.

Cuando la Palabra de Dios viene y termina, para que la ley de Jehová esté en tu boca, quiere decir que nosotros tenemos que confesar palabra de Dios todos los días.

Cuando te levantes por la mañana, confesar: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”. Cuando te sientas débil: “Al amparo de la roca salvo estoy”. Cuando sientas que un espíritu de guerra te está atacando, aliméntate en la Palabra de Dios. Ahí encontrarás palabra de protección, de ayuda, de consuelo. Ahí aprenderás a confiar en Dios.

Cómo nosotros tenemos que responder con la Palabra que es ley a nuestro mundo. Que no te importe lo que salga afuera, lo que digan los de afuera no te importe. Lo que te debe de importar es lo que dice la Palabra de Dios, que es ley en tu vida, y declárala.

II Crónicas 17:9 “Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo”.

Los profetas eran los que enseñaban. La Palabra de Dios es Palabra del cielo. La Palabra es la ley de Dios entre los hombres que quieran creer. Nosotros queremos creer. Si creemos los libros de historia, si creemos los libros de geografía, si creemos la historia antigua, entonces ¿por qué se nos hace difícil creer en la Palabra, que es la ley de Jehová? Por nuestra dureza de corazón.

II Crónicas 34:14-15 “Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán”.  Antes era llamado “El Libro de la Ley de Jehová”, hoy le llamamos “Biblia”.

Si la Palabra habla y es el libro de la ley de Jehová, que hoy es nuestra Biblia, nosotros no la podemos dejar a un lado, porque ¿Quién conoce la mente de dios? ¿Quién le dice a Dios haz “esto” haz “aquello”? Cuando sus pensamientos no son nuestros pensamientos.

Quien iba a pensar que en este tiempo se pudiera formar un ciclón; quien iba a pensar que en este tiempo hubiera inundaciones. Hay cosas que Dios permite que sucedan, porque el hombre debe de ir a la Palabra, que es la ley de Dios, y escudriñar las escrituras, y saber por dónde nosotros podemos caminar.

Los profetas hablaban de la Palabra de Dios y la Palabra de Dios habla de los profetas.
En todo tiempo, del siglo XIV hacia delante, que el espíritu profético Dios no lo reveló; se perdió mucho conocimiento de Dios en todo este tiempo. Venimos a despertar, proféticamente, en el siglo XIX dándonos un poco de conocimiento de este espíritu profético y al final del siglo XX y entrando al siglo XXI abrió las fuentes proféticas mundiales, y ha abierto un siglo profético, un siglo apostólico. En las iglesias hay profetas y hay apóstoles.

Hace un tiempo atrás, no se conocían profetas ni apóstoles, era muy raro que la iglesia tuviera estas bendiciones. Había congregaciones donde no se podía hablar en lengua, donde no se podía dar palabra de profecía, ni ungir con aceite. O sea que la iglesia estaba “manca”, porque ¿Cuáles son las armas de la ley de Jehová y los profetas? El Espíritu Santo, y el Espíritu Santo nos permite ser ungidos, renovados, nos llena de dones, de percepción, abre nuestro olfato a la presencia olorosa, perfumada de Dios, nos capacita para ver visiones, para tener sueños proféticos, revelaciones, pero es a través del Espíritu, de un espíritu de alerta, de ley; no es un espíritu dormido, no es un espíritu de sueño, porque el Espíritu de Dios es un Espíritu activo, no dormido.

Mateo 5:17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. El Señor no vino para quitar la ley o los profetas, El vino para que se cumpliese la ley de Jehová.

Cuando tú crees en Jesucristo, tú estás creyendo en el que cumplió la ley de Dios. No hay nada mas cierto que creer en nuestro Redentor y Salvador Jesucristo. Si tu crees que no puedes cumplir la ley, ve a Jesucristo porque El la pudo cumplir y entonces ese Redentor tuyo te ayudará a cumplirla.

Si tú crees que no puedes vencer un arma que tienes dentro de ti, como el rencor, porque hay muchos cristianos que están llenos de rencor. Hablan con rencor, se expresan con rencor viven con rencor, y ese rencor hay que cancelarlo y quitarlo del corazón porque es como un alacrán que carcome lo interno, que es lo que Dios se va a llevar; Dios no se va a llevar tus ojos, ni tu carne, ni tu color, ni tu raza, Dios se va a llevar el espíritu vivo que mora dentro de ti.

Mateo 7:12 “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”.

Dijimos que los profetas hablaban la ley de Jehová y que Jehová le hablaba a los profetas en todo tiempo, en toda circunstancia y en todos los siglos, y esta palabra hace rhema a lo que estamos hablando.

Qué gran enlace de Dios con los profetas y los profetas con Dios. En el cumplimiento de los pensamientos de Dios están los profetas. Si los profetas no revelan la Palabra de Dios, nosotros no vamos a entender el plan de Dios para nuestras vidas.

Así que tenemos que tener mucho cuidado en este año que acabamos de comenzar qué es la palabra para nuestras vidas. El último libro de la casa; el libro que se lee en el servicio devocionario  de  la casa;  la palabra que se cumple dentro del hogar; la palabra que se cumple dentro del cuerpo de mi iglesia donde yo me nutro, donde yo recibo, donde yo doy mi diezmo para la obra de Dios. Es muy importante reconocer la ley de Jehová, y entre la ley de Jehová te da el noventa por ciento a ti y el diez por ciento para El.

Si tú usas el diez por ciento de cada dólar que entra en tu casa, le estás robando a Dios, porque la ley de Jehová es: Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es para el Señor. El día del Señor es para venir a alabarlo a la iglesia, no es playa, fiesta, picnic. Dale al Señor lo que a El le pertenece.

Mateo 11:13 “Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan”.

Este es un versículo que han escogido muchos teólogos para defender de que no hay profetas, fue hasta aquí y se acabó, según ellos. Pero el Espíritu Santo, bajo la gracia de Dios, la extendió a todos los gentiles. Debemos de conocer las dos partes.

Jesús dijo algo que debemos recordar a los incrédulos: “Yo me voy, pero vendrá sobre vosotros el consolador, el Espíritu Santo, el cual hará la obra por mi”. (Jn. 14:26)

¿Qué es el Espíritu Santo? Gracia de Dios. ¿Qué es la gracia de Dios? Regalo de Dios. ¿Qué trae el Espíritu Santo? Dones. ¿Cuáles son los dones? Don de lengua, de sanidad, de liberación, de interpretación, de visión, el don profético, etc. Todos estos son dones.

Mateo 22:37-40 “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.

Tres posiciones para amar. No es lo mismo amar con la mente que amar con el corazón; y no es lo mismo amar con el corazón que amar con el alma. El que ama con el alma, ama con el espíritu, porque el alma es el espíritu, y en lo eterno de Dios hay tres niveles. El primer mandamiento nos manda amar al Señor con tres niveles: con la mente, con el corazón y con el alma. El segundo mandamiento nos ordena amar a nuestro prójimo. ¿Cuántos estamos desconociendo la ley de Dios?

Para conocer el reino de Dios hay que conocer las leyes de Dios.

Amén.

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