LA MORADA DEL ESPIRITU SANTO

I. SOMOS MORADA DEL ESPIRITU SANTO

Para que haya morada del Espíritu Santo en nosotros tenemos que saber que no es fácil. No es solo estar en la iglesia; tú puedes haber estado veinte años en una iglesia y no tener conocimiento del Espíritu Santo.

Ahora, cuando nos disponemos a buscar de El y a sumergirnos en sus aguas, El nos llena. Es entonces que nos bautiza, recibimos una unción regia, somos capacitados para sanar toda enfermedad y a echar fuera todo demonio que venga en contra del pueblo por el cual un día en el calvario Jesús murió.

Cuando tú llamas al Espíritu Santo y haces que habite en ti, El hace morada dentro de tu ser. Es por eso para que El habite en ti, todos los días debes de darle la bienvenida.

Ezequiel 36:27 “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Una cosa es leer la Palabra bajo la letra, que es la teología, y otra cosa es bajo la revelación con la que fue escrita. HAY QUE LEERLA POR REVELACION. El Padre tiene propiedad en su creación; el Hijo tiene propiedad redentora y el Espíritu Santo tiene propiedad de gobierno. El Padre respeta al Hijo, el Hijo al Padre y el Espíritu Santo a los dos. Los Tres son Uno para romper toda acechanza del enemigo.

La iglesia no crece cuando desconoce al Tercer componente de la Trinidad, esto es el Espíritu Santo. Ofende al Padre y al Hijo con estos conceptos erróneos de enseñanzas herejes, y Dios, por misericordia, espera a que estos lleguen un día a honrar a ese maravilloso Espíritu Santo.

La Palabra fortalece por medio del Espíritu Santo. No hay crecimiento si no hay Palabra; una cosa hace Dios, una el Hijo y otra el Espíritu Santo, todo esto lo aprendemos en la Palabra.

Cuando estamos en guerra apelamos a los Tres Grandes y no hay demonio que pueda en contra nuestra. Unas veces las batallas se pelean sin ir al frente, otras yendo al frente, pero el espíritu de discernimiento nos dicta lo que debemos hacer. A mí en lo personal me gusta más estar al frente, no me gusta estar a la retaguardia, sin embargo soy obediente. Gedeón, David y Sansón son los que hablan de esta gran verdad.

Nosotros somos el vaso que permite que El penetre para que esté la expresión total del Espíritu morando dentro de lo más íntimo de nosotros.

“...y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”  Sin obediencia El no puede hacer morada en tu vida. Ese es el precio del Espíritu Santo. El de Cristo fue Redentor; El murió y derramó su sangre, tú lo aceptaste, El te lavó con su sangre preciosa y te ha llevado a la antesala de la vida eterna. Una vez en la antesala hay un ángel de la gloria del Padre que saca el gran libro y tiene el día, la hora y el lugar donde tú tomaste tu decisión y se te llamará por ese nombre que aparece en el Libro de la Vida y verás para dónde vas, ya sea para los pabellones del Padre o para el paraíso del Hijo, los cuales están a la diestra de Dios Padre. ¡Qué susto se van a llevar los que han jugado con el Señor!

Ezequiel 39:29 “Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.”

El Espíritu prometido es ese que dice Ezequiel. El lo promete, pero ¿a quiénes se lo da? A los que le dan la bienvenida todas las mañanas diciendo: “Espíritu Santo de Dios, tengo que salir a mi mundo de tinieblas, hazme luz.”  Si tomas autoridad sobre la carne y “machacas” tu debilidad, serás más que vencedor. ¿Cuál es tu debilidad? La de ser cristiano religioso. Recuerda que hay un infierno activo, pero la eternidad de Dios es también activa. Los cristianos de este siglo tenemos que ser activos para Cristo y así heredar esa eternidad prometida por El.

Al conocer esta verdad, dondequiera que vas quieres compartirla. En la parada de autobús deseas hablar a otros de El. No vayas a los corazones de piedra para que no pierdas el tiempo, no se le pueden echar las perlas a los cerdos.

Tu personalidad, que es ahora regia de lo alto, se llena del amor de Dios y no permite que vayas a donde está lo inservible. Solo con El podemos hacer la obra evangelizadora pues El es quien imparte los dones necesarios para esta labor.

II. LA IGLESIA ES SU TEMPLO

En la iglesia, que es su templo, es donde puede hacer morada el Espíritu. Es tan santo que no puede entrar en una casa sucia. El tiene su norma de trabajo, es el mejor sociólogo y pedagogo que existe. Si estamos aquí es porque ese pedagogo por excelencia nos llamó. Su obra grande está en los que ministran desde el púlpito, estos traen palabra creyente o aprendida. Una cosa es el predicador por teoría y otra por convicción de fe. No es por las tesis o doctorados que podemos predicar, sino por la unción y convicción después que le hemos dado al Espíritu Santo la bienvenida en nuestras vidas. No es hasta después de la regeneración que Dios nos usa.

Qué triste es que la iglesia no tenga las herramientas necesarias para hacer la obra sanadora. Tú eres esa herramienta y cuando echas fuera el YO te enamoras de Cristo, lo haces tu amigo y no pierdes ninguna batalla del enemigo de Dios y de la iglesia.

I Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

La iglesia es su templo, esto está en esta Escritura bien definido. El verdadero templo es el que tenemos dentro. Este templo tiene dos pies, si dentro de mí El no mora, mi cuerpo no sirve para nada.

II Corintios 6:16-17 “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual,
salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré...”

Te pregunta el Señor a través de este texto: ¿Cómo yo voy a morar en un templo que se da honor a ídolos?

Hay distintos tipos de idolatría. Tenemos que chequearnos para ver qué nivel de idolatría tenemos. Cuando nos convertimos al Dios eterno podemos dejar todo lo material.

Ya sabemos que el Espíritu Santo hace morada dentro de nosotros y somos entonces un fiel que entra a su templo. Cuando entras a la iglesia, ya entras como una parte de ese templo. Tú das morada al Espíritu Santo y así tú eres un poder y ese poder ayuda al predicador a que predique sanidad y liberación.

Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”

El que ha entregado su corazón al Señor no puede entender lo que estoy hablando. El Dios nuestro es trinitario y por eso nosotros somos creados tripartitamente. Puedes entregarte al Señor por una convicción, vienes al frente, haces una confesión, Dios te bendice. te vas, te afilias a un cuerpo de Cristo y ahí se acabó todo. Esos son los cristianos que al ponerse en el liderazgo crean problemas.

Con solo pasar al frente y hacer la confesión no se vence, hay que tener un corazón contrito y humillado, entonces el Señor viene y te dice: “Ven que te pondré en lugares delicados y te besaré día a día  tus lágrimas.”

Yo recuerdo que hace tiempo en un día de llanto me preguntó el Espíritu Santo: “¿Te dispones a vencer?” Dije sí, El me respondió: “Entonces yo también me dispongo a vencer por ti”. Cuántas veces queremos que otro ore por nosotros y el enemigo al acecho; nada es regalado, todo lo tenemos que comenzar. Alguien tiene que doblar rodilla, sudar gotas de sangre como el Cordero en la cruz del calvario. Hay que quitarle a la gente las muletas. El ayuno y la oración dan poder y gracia.

III. EL TEMPLO ES BAUTIZADO

Todo esto se hace posible por el bautismo del Espíritu Santo. Si no lo tienes te falta una buena herramienta prometida para todo aquel que la busca y la anhela y la desea.

Hechos 9:17 “Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”

Creemos en la Palabra de Dios. ¿Ustedes podrán pensar que esto es para la antigüedad? Yo soy gentil judío por cuanto mi Rey es judío y por cuanto yo soy gentil. Si el Espíritu Santo que recibió Pablo por la imposición de las manos era poder para la antigüedad, lo es para nosotros también.

Este versículo nos enseña que Ananías tenía el don de ciencia, los entendidos en la Biblia saben esto. Ananías le dice a Saulo quién era esa luz que se le apareció en el camino, esto es don de ciencia, pues Ananías no estaba allí.

Pablo quedó ciego por esta luz. ¿Te imaginas qué penetrante es la luz de Cristo? Cuando El entra al infierno y a los lugares de tinieblas El mana su luz, pero pasa de largo. El es amor, pero respeta la disposición del Padre, y si tú por desobediente, terminaste en el infierno de ahí no te puede sacar ni aún Cristo.

Con la rodilla y el testimonio predicamos la Palabra. Los que están vacíos deben de pedir a Dios que les llene para así ser morada del Espíritu Santo del Dios viviente, y de esta manera tener poder para vencer hasta que el Cordero nos lleve a la eterna morada del Dios supremo.

Sea El bendecido ahora y siempre en nuestras vidas.

Amén.

 

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