LA MISERICORDIA DE PARTE DE DIOS

I. AL QUE OBRA CON JUSTICIA

¿Cuántos podemos tener capacidad para entender el equilibrio de Dios en justicia? Yo sé que yo tengo un Dios de justicia, pero hasta dónde puede llegar su justicia para conmigo? Yo le preguntaba a Dios ¿estoy entre los justos? ¿mi maldad no te ha quitado mi bendición de justicia? Porque si Dios es amor, tú no puedes pedir una desgracia para ningún hermano; si Dios es amor y está en tu corazón, tú no puedes pedirle para ningún líder de la iglesia que se vaya o que se destruya su familia, porque entonces tú estás diciéndole al Señor: “Mira lo malo que soy y te estoy pidiendo justicia”. Pero cuando tú le dices: “Dame amor para el hermano que no amo y ayúdame a entender su necesidad”, como el electrocardiograma, sale el dedo de Dios a que tú veas justicia.

Pero cómo en algunos actos de nuestras vidas tú culpas a otro cuando tú fuiste el culpable. Entonces, cuando tú oras por justicia, no la vas a tener; pero cuando tú reconoces tu culpabilidad  y pides disculpas, Dios se justificará en medio de tu andar.

Muchas veces la justicia de Dios no llega a nosotros porque nosotros no somos justos y nos creemos justos, pero cuando uno tiene un velo de hipocresía quita el valor de la justicia. Dice la Palabra de Dios que de una fuente no puede salir agua dulce y amarga. O sea que: Si tú me das, yo me ententrego, si tú no me das no me entrego; si tú no vas a la iglesia yo no hago esto...No, ese no es el plan de Dios, ese es el plan carnal tuyo y estás en la trampa del diablo; pero cuando tú oras y ayunas por lo que tienes en tu casa y quieres que haya justicia para moverte en justicia, para bendecir en justicia, entonces Dios tiene un pergamino nuevo.

¿Cuál es la justicia de Dios? Te la digo fácilmente: Felicidad y vida eterna. Los mandamientos son preceptos de Dios, moralidad del Dios que nosotros creemos, pero justicia de Dios, preceptos de Dios, felicidad y vida eterna es la justicia de Dios.

Salmo 15:1 “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?”  ¿Cómo nosotros podemos morar dentro de la justicia de Dios? “El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.”  El que ora y le dice a Dios: “Señor, pequé hoy ¿qué hacer con esta debilidad?” tú estás hablando verdad ¿Qué viene por esa verdad? Justicia. Te da una paz impresionante.

¿Cuál es la felicidad? Cuando tú ves un atropello y que Dios te hace justicia, toma control el Señor, hace su obra, usa a otras personas y a ti no te toca, hizo justicia. En cuántos casos tú te has encontrado en un accidente y tú has sido el responsable y te bajas del carro para condenar al que tienes detrás, y el Señor te manda un defensor y ese defensor, que no te conoce, es el que hace justicia para tu bien.

II Pedro 2:21 “Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.”  ¿Cómo después que tú conoces el camino de justicia vas a ser injusto? Es mejor que no hubieras conocido la justicia de Dios porque ahora tienes doble penalidad: 1) Porque conociste el camino de justicia, que es mío y 2) porque yo te voy a aplicar mi justicia.

Isaías 33:15-16 “El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.” 

La Palabra de Dios, que amo tanto, yo la encuentro como mi bálsamo. Cuando la palabra del hombre no me convence, cuando yo entiendo que es a mí quien le pertenece enfrentarse para hacer la obra, comunicarse, yo no tengo temor, no porque sea valiente, simplemente por dar cumplimiento a la justicia de Dios en la tierra. Eso te lleva a madurez espiritual, a un nivel de fe más alto y a una seguridad que establece Dios en tus generaciones. Cuando la inseguridad puede destruir tu familia, la seguridad de Dios puede levantar tu familia y El aplica justicia. El mundo, el pecado, las consecuencias hizo daño a una vida determinada y no hay justicia, pero más grande es la justicia del que yo espero. Si yo soy hija de ese reino, yo empiezo a clamar su justicia.

II. AL QUE USA MISERICORDIA, MISERICORDIA DE PARTE DE DIOS

Una cosa es tu misericordia y otra junto a tu misericordia, la misericordia de parte de Dios en tu vida. A cuántos Dios ha librado de una muerte. A mi familia y a mí nos libró de un barco que estaba en Varadero y en ese barco pusieron tanta gente adentro, que un barco de Estados Unidos tuvo que auxiliarlo para que no se hundiera. El Señor nos libró por su misericordia. Cuando se fue ese barco, que un tío nuestro fue quien lo envió, lo pagó y nosotros no lo usamos, yo estaba en la iglesia El Buen Pastor de Báguanos, Cuba, orando y ayunando para que Dios nos pusiera la salida y la vía que El quería. La misericordia de Dios por su amor hacia nosotros actuó y viajamos en avión a España y a los tres meses volvimos a viajar en avión hacia New York. Hasta hoy he visto la misericordia de Dios para mi familia. Nos libró de traumas, nos libró de infartos, nos libró de muerte en el mar y nos puso donde nosotros realmente debíamos de viajar. ¿Por nosotros? Nunca, por Su misericordia.

Salmo 18:25 “Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.”  Tenemos que mantenernos íntegros.

Mateo 5:7 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.”   Cuidémonos de no hacer misericordia. ¿Cuántas veces te has quedado con hambre por darle comida al que ha llegado a tu casa?

ha llegado a tu casa? ¿Cuántas veces has podido socorrer a alguien en el camino? ¡Pruébense! Si con tu hermano de carne tú no eres misericordioso ¿Con quién lo vas a ser? Si en tu casa por muy enojada que estés con un miembro no le sirves ni le ayudas ¿me vas a ayudar a mí que no soy parte de tu casa? Tú no puedes hablarme a mí de misericordia ni de amor si no lo practicas entre los tuyos. No estoy hablando de que apañes lo malo, estoy hablando de cómo usar misericordia,

Muchas abuelas quieren mucho a sus nietos, yo soy una de ellas, pero cuando un nieto me necesita ¿tendré excusas? Cuando un nieto necesita que lo lleve a la escuela, cuando un nieto necesita que le de amor ¿será tanta mi carga que lo miraré como un muchacho malcriado, como un niño majadero, como una persona que lo tiene todo y quiere más? Cuidado, ahí es donde se prueba nuestra misericordia. No tenemos que empezar a pensar: “Yo ya terminé, que luche la mamá” No, tú terminaste de formar a tu familia, pero por misericordia ayudarás a tu familia.

Cuántas personas han fallecido y no han tenido un familiar que lo socorra y ha sido un vecino quien lo ha bañado, lo ha vestido, ha buscado la ambulancia, se ha ido para el hospital. Cuántas personas, a riesgo de uno mismo, en el tiempo que yo vivía en Cuba fui a llevarlo hasta el mismo avión porque su familia estaba en los Estados Unidos, no tenía un acompañante, no sabía estar sola en un hotel y yo dejé mi casa, mi familia hasta que la monté en un avión.

Sin embargo, cuando nosotros peregrinamos no nos faltó nada, fue Dios tan misericordioso que cuando otros tenían frío en la calle nosotros estábamos muy bien abrigados, pero había una justicia de Dios y cuando  la justicia de Dios viene, tú no recuerdas que fuiste justo, tu simplemente das gracias por la misericordia de Dios. Entonces Dios ve que hay un corazón generoso.

III. MISERICORDIA ES UN FAVOR DE DIOS

Tú no puedes confundir tu misericordia con la misericordia de Dios, hay niveles. La misericordia de Dios siempre es más alta que la tuya; como tú no puedes hablar de un amor impresionante si tú no eres sensible al amor de Dios.

Para tú tener un deleite o un romance con el Señor tienes que haber experimentado primero el amor de Dios. Cuando tú tienes el amor de Dios tú sabes lo que es ternura, lo que es fragancia, lo que es deleite en el amor, lo que es paciencia en el amor, lo que es cordura en el amor, pero al hablarte de la misericordia de Dios te tengo que hablar del favor de Dios. Entonces tú puedes decir: Misericordia es igual al favor de Dios.

Cómo en la soledad, porque no todo el mundo sabe vivir solo, cómo el favor de Dios está en la soledad de uno. ¿Cómo puedes acostarte sabiendo que en la esquina tienes un adversario? Te acuestas y te duermes en paz y los ruidos no te afectan el sueño. Entonces, misericordia es un favor de Dios.

Proverbios 3:3-4 “Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.”

El favor de Dios es igual a misericordia, y la misericordia es ley de Dios. Todo se puede acabar y El puede mandar Su ira, pero como una ola gigante de amor viene su ley de misericordia.

Proverbios 3:5 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”  Muchos dicen: “Yo me merecí esa casa porque yo hice esto y aquello…”  No vaya a ser que en el primer viento solano que venga de tempestad te quedes sin casa. Ese es mi Dios. Mejor es decir: “Señor gracias por darme todo lo que hoy tengo”  “Gracias por caminar, gracias por manejar el carro, gracias porque puedo servir mi comida, gracias porque otros me traen que comer, gracias porque estoy limpia en una casa, gracias porque tengo una Biblia, la Palabra tuya”.

Hace muchos años, estando yo aún en mi país, llorábamos por una Biblia. Yo salí sin Biblia de mi país. En mi tiempo, cuando llegaba un extranjero no pedían ni ropa ni zapatos, pedían Biblias, porque era la verdadera instrucción; cuando se nos acabó la literatura nosotros necesitábamos Biblias.

 IV. ¿QUE ENTENDEMOS POR MISERICOR- DIA?

Entendemos por misericordia que es la bendición de Dios. Cuando Dios no te deja sin casa, sin techo, no es porque tú eres bueno sino por la misericordia de Dios. Cuando tú no has aprendido a evaluar con quién Dios te ha puesto, quiénes te socorren, quiénes te bendicen, quiénes te ayudan y tú empiezas a menospreciar a los que te ayudan te viene una justicia de Dios, y cuando te toca no te va a tocar suave como yo, te va a tocar más fuerte para que entiendas que la misericordia de Dios es una bendición.

Deuteronomio 24:12-13 “Y si el hombre fuere pobre,  no te acostarás reteniendo aún su prenda. Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga,  para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga;  y te será justicia delante de Jehová tu Dios.”

V. PROTECCION Y SALVACION

Te sacó del monte, te llevó para otra nación, te puso en una ciudad populosa, estás en una iglesia impresionante y eres salvo. Puedes tener muchos hermanos y a ti te sacó y te metió donde tenía que meterte y ahí recibiste la salvación y después de ahí te soltó. Eso se llama misericordia de Dios. Y cuántas veces para nosotros recibir la bendición nos quita al compañero o la compañera de nuestro lado porque esa atadura no te hubiera liberado nunca.

Salmo 41:1-3 “Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.”  Cuántos enemigos no quieren verte y no quieren que existas a su alrededor, pero nunca eso lo verás. Promesas divinas; te quitará el dolor mientras estés enfermo. El nos da vida, justicia y salvación por Su misericordia.

El Señor les bendiga ricamente.

Amén.

 

Su voto: Ninguno Promedio: 3.5 (2 votos)