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La Espada Del Espiritu
Esta palabra es para mí como el arma poderosa para vencer en los momentos de tribulación.
Todos pasamos por muchas circunstancias y no todos tienen que pensar como yo pienso, pero la Palabra de Dios sí nos ajusta a una unidad.
Aunque tengas diferencias de cultura, de pensamientos y de religiones, en ella nos encontramos todos. Es ahí donde las diferencias dejan de ser diferencias para entrar en una unidad. Acuérdense que el Espíritu Santo es una unidad.
El Espíritu Santo es la única Persona de la Trinidad que nos une con el Padre y nos une con el Hijo. Sin la Persona del Espíritu Santo nosotros no podemos tener unidad en los dos grandes: Padre e Hijo. El es el puente principal de enlace para pedir todo lo grande, todo lo que creemos que no se puede pedir porque no se va a realizar; es por eso que El es tan importante que cuando nosotros adoramos al Hijo adoramos al Padre y lo adoramos a El.
El Espíritu Santo es el denominador de los Tres y El es el que manda el poder a su iglesia, manda la Palabra a su iglesia, es cuando permite que sucedan cosas para luego poner las cosas en orden. Todas las cosas que suceden para aquellos que le aman traen bendición.
Creemos que tenemos que pasar por varias situaciones, pero sabemos que “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (Sal. 46:1). Lo interesante de nosotros es que en medio de la prueba podemos tener paz, la paz que no tiene el mundo, pero los cristianos sí la tenemos. Entramos, salimos, volvemos, suceden las cosas y volvemos a tener el orden, la paz, y nadie nos hace menguar; Dios está a nuestro lado, El nos levanta.
La espada del Espíritu se mueve a tocar en el hombre lo que el hombre no puede mover. Si a cada uno de nosotros nos sacaran una foto de nuestro mundo interno y nos la pusieran en una placa, veríamos muchas cosas que quisiéramos cambiar.
La única espada que nos mueve a saber el interno nuestro es el Santo Consolador que nos redarguye y nos guía, que nos dice: “Por ahí no”; “No seas así, no te conviene”; “Pasa por aquí”; “Oye este consejo”; “Domínate”; “Da una tregua a la lucha”; “Sepárate de aquello”; “Espera mi tiempo”; “Espera mi justicia”; “Ten misericordia”; “Espera mis promesas”; ese es El.
Por muy abatido que estemos, El te está diciendo: “Coge mi espada, consuélate, ¿acaso no supe de tu sacrificio?” “¿Acaso no te he visto llorar sin llamarme?” “¿Por qué lloras solo, por qué no me llamas? ¿Por qué no cuentas conmigo? Yo soy la espada.”
Isaías 11:14 “...sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.”
Vemos aquí un nivel de autoridad del Espíritu en la boca. El tiene la vara en su boca y El es justicia. ¿Qué no sacará El a la luz? Hay un nivel entre la boca y sus labios. El Espíritu Santo es una Persona de la Trinidad que ama, que resplandece, que ayuda, que levanta, que redarguye, que dirige, que controla, que ama la justicia, pero si no lo conoces ¿cómo le vas a pedir a El?
Es como el buen tesoro que está en vaso de barro y de momento Dios le da un don, y la persona, que es el vaso de Dios, le dice que de ahora en adelante va a predicar, y empieza a predicar y resulta que es la persona más extraordinaria en la predicación porque ese vaso lo descubrió el Espíritu y el Espíritu quiere que se use tal cual está.
Por eso esta iglesia seguirá ahondando y disciplinando líderes, no importa que entren y se vayan ¡Alabado sea Dios! Bueno fuera que toda la tierra esté llena de líderes de este ministerio.
¿Qué significa vara de justicia? Significa poder en todas las naciones. La vara del Espíritu Santo está puesta en El para todas las naciones.
La espada del Espíritu puede traspasar naciones, reinos, gobernantes, situaciones matrimoniales, personales, liderazgo, Pastores, todo lo puede traspasar.
La Palabra de Dios nos ayuda a entender cuando la mente está altamente turbada y no entiende. La Palabra de Dios es libertadora, sanadora, es vivificante.
no entiende. La Palabra de Dios es libertadora, sanadora, es vivificante. Esa Palabra tú la abres para el tiempo de tu necesidad sin importar el nivel de tu necesidad, porque hay angustia desesperación, turbación, dolor, desesperanza. La Palabra de Dios es un soplo apacible para que tú respires en el Espíritu.
Cuando todos te abandonan, cuando todos te enjuician y nada bueno ven en ti, la Palabra de Dios es consuelo, es un nuevo aire que podemos tener para seguir caminando.
Efesios 6:17 “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.”
Esta palabra dice que es el yelmo, que es salvación, que es justicia, que es dirección. Entonces tú tendrás paz porque no esperas en la justicia del hombre, sino en la justicia del que es justo, del que puede llegar a donde tú no puedes llegar, y quitar las tinieblas.
Daniel 12:3 “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”
El Señor nos dice que no podemos desmayar, que no nos podemos frustrar. Se levantarán, crecerán, se vivificarán, tomarán aguas limpias, cristalinas, reverdecerán, serán trigo amasado por mi amor; sabrán a quién ir, porque yo estoy aquí, esperando que vengas a mí.
En las inclemencias del poco tiempo que le damos al Señor es donde están nuestros fallos. Nuestros errores se cometen cuando le damos poco tiempo al Señor.
A veces funcionas como un robot. Lavas, planchas, comes, etc. porque entras en la rutina, y te digo que todo eso se puede hacer, pero con
rutina, y te digo que todo eso se puede hacer, pero con cambios. Alabas al Señor, le das gloria al que te ha dado vida abundante, el que te ha puesto en un lugar especial, aunque tengas pruebas.
¿Quién no tiene pruebas? ¿Quién te ha dicho que después que aceptaste a Jesucristo tú no ibas a tener pruebas? Si alguien te lo dijo es un mentiroso, porque después que la cruz del calvario te baña con su sangre es que comienzan las pruebas.
El Señor quiere que le converses, que te arrodilles, que le hables, y el Espíritu viene; El es el sabio de los sabios, te abre el oído, te abre la inteligencia espiritual y en tu corazón entra el deseo de buscar la Palabra.
II Tesalonicenses 2:8 “Y entonces se manifestará aquel inicuo a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.”
Hemos entendido con estas posiciones diferentes del Espíritu Santo lo siguiente: Que herirá la tierra con su boca y que matará al impío con sus labios. Por eso nos dice en el versículo anterior que El se va a manifestar al inicuo, al mentiroso, al pecador, pero cuando se manifieste ya ese pecador, no tendrá arreglo. Cuando él se manifieste ya es para tomar lo que está limpio, lo que está sucio, sucio se quedará.
Cuando el plan maligno de Satanás entra en el hombre, tú lo vienes a saber cuando ya se manifiesta, cuando llega el golpe.
Entonces tú mismo tienes que buscar la medicina, que es la Palabra de Dios, para sanarte la herida, porque ya el inicuo trabajó, lo tocó y lo separó.
Cuando el Señor venga a la tierra a recoger su iglesia, todo inicuo morirá. El resplandor de El caerá sobre los inicuos y se quemarán solamente por el resplandor de su presencia.
Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Apocalipsis 1:16 “Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.”
Alabo al Señor por entender que su espada es la Palabra de Dios y que en su Santo Espíritu estamos todos.
Sean todos ustedes, amados hermanos, siempre bendecidos.
Amén.
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