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JESUCRISTO.
I. JESUCRISTO HA SIDO ENVIADO PARA PERDONAR PECADOS
Al tomar la comunión es importante que sepamos quién es el Hombre que derramó su sangre por nosotros. Ese Hombre se llama Jesucristo.
Cuando sabemos que si hoy estamos aquí es por la misericordia de Dios, porque El nos perdonó primero, ¿Cómo explicarle a Cristo que yo no puedo perdonar a mi hermano? ¿Es probable que podamos encontrar el valor del perdón?
Si El vino a perdonar mis pecados, ¿Quién soy yo para no perdonar?
No es señalar, es perdonar; no es dirigir, es perdonar. ¿Cómo poder guardar rencor a alguien, que cuando estás durmiendo, está orando por tus hijos?
Me cuesta trabajo pensar que en la iglesia hay cristianos que están esperando que entre el débil para escupir la vileza en él.
Siendo esto así, me pregunto ¿para qué sirve venir a alabarle? ¿para qué sirve la sangre de Cristo?
Cristo vino al mundo para perdonar nuestros pecados. No es corregir, no es criticar, es perdonar.
Juan 1:29 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Ese artículo “el” encierra todos los pecados del mundo.
Hechos 5:31 “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.”
Jesucristo fue enviado por Dios para quitar el pecado del mundo.
La iglesia es individual. Somos un escaparate para uno, pues ¿con qué vas a luchar afuera si no vienes a guardar lo tuyo? ¿Cómo te vas a liberar?
Hebreos 9:26 “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”
Cuando tienes rencor contra alguien, has perdido tu relación con Dios. Esto no quiere decir que vas a dejar que el irrespetuoso te humille; tú estás para enseñar en amor a todos aquellos que andan por líneas torcidas.
La iglesia la formas tú. Tú eres la iglesia; si vas a entrar en tu casa, eres la iglesia; en el trabajo eres la iglesia; si en la calle, eres la iglesia; en un círculo de amistad, tú eres la iglesia.
La palabra en Hebreos 9:26 es contundente. Si faltaran los evangelistas y quedara solamente esta epístola, ella sería suficiente. Cristo vino al mundo para perdonar el pecado. Solo por eso, vale la pena perdonar a quien te haya hecho daño.
II. JESUCRISTO HA VENIDO PARA SALVAR AL PECADOR
Dijimos que Jesucristo vino a perdonar el pecado, ahora decimos que Jesucristo ha venido para salvar al pecador.
Esto trae algo más grande todavía. Quiere decir que después de reconocerlo como nuestro Señor y Salvador, podemos caer, pero El ha venido “para salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Sin embargo, nosotros condenamos cuando El ha venido para salvar al pecador.
Mateo 1:21 “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Cuán bello es ver a través de esta palabra. Qué diferente después de esta gloriosa palabra.
Mateo 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificios. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”
Ese es el evangelio, y cuando lo destruyen por la radio y la televisión, por no haber Biblia, nos callamos, cuando tenemos palabra para decir: “ese que murió, lo hizo por salvar al mundo.”
Mateo 18:11 “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.”
Marcos 2:17 “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”
Tú tienes hijos pecadores, o con vicio, o con problemas, tú estás en el lugar indicado, tienes un médico que vino a sanarlos.
Cuando entiendas esto, adorarán juntos, irás a la casa de tus hijos como enviado por el Espíritu, con el arma del Espíritu, para que sean rescatados.
III. JESUCRISTO SE HA DADO POR LOS PECADORES
Gálatas 1:4 “...el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre.”
No solamente murió, se ha dado por los pecadores. Tenemos armas para vencer: el Padre y el Espíritu Santo.
Con estas armas puedes vencer las dificultades que hay en tu casa. Todos podemos vencer en su nombre.
Tito 2:14 “...quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”
Cristo murió por causa del pecador. Este Cristo que llevas dentro de ti, murió por ti. Dios quiere tener intimidad contigo. El es un Dios de “mañas”. El usa esas mañas para traerte a salvación. Moisés tenía un cayado; David tenía un arpa y en ella ponía su sensibilidad, pues Dios le dio un corazón como el de El.
A Dios no se le puede mentir; no prosperamos más porque somos gente viciosa. Veamos el siguiente versículo:
Isaías 53:8 “Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.”
Cristo cargó con todos nuestros pecados. Nos tocaba ir al lago de azufre pero El tuvo que darse en muerte por todos nuestros pecados, esto está estipulado en esta palabra.
Romanos 6:10 “Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.”
Cristo vive para Dios, nosotros vivimos para Cristo. Si Cristo murió para estar con Dios y morar con Dios, nosotros aquí en la tierra vivimos para El.
Romanos 6:11 “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”
La palabra nos edifica con una fe funcional. Ver un peligro pero a mí no me toca, eso es fe viva. Las aguas malas llegan, pero a ti no pueden llegar, El murió en la cruz por eso.
I Corintios 15:3 “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.
La muerte de Cristo por redención de pecados era un plan de Dios.
IV. JESUCRISTO HA SIDO LA PROPI- CIACION DE MIS PECADOS
Si Cristo es mi propiciación, si puso su amor por mis pecados, ¿eres la programación de tus pecados?
Si tienes un hijo homosexual o una hija lesbiana, le das un puntapié y lo votas, o puedes decirle: “Yo no perdono tus pecados, pero esta es tu casa. No puedes entrar tu pecado, pero tú eres bienvenido.” ¿Qué haría Cristo?
Daniel 9:24 “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.”
O sea que eso es propiciar. Cuando Dios da una profecía está propiciando a la iglesia al buen camino. La senda de Cristo es senda estrecha, El es el propiciador para mis pecados.
Dios bendiga a este pueblo fiel.
Amén.
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