Hombre Nuevo I

 Cómo nosotros podemos ser considerados como un hombre nuevo? ¿Cómo una familia puede saber que hay un hombre nuevo? ¿Cómo se puede reconocer a una persona que trabaje en una casa y que de momento lo vean que está ebrio todas las noches, que se queda en la caballeriza o en los corrales a dormir toda la noche? Pero que de momento pueden ver que ese hombre ya no es un borracho, ya no se queda tirado, ya no duerme en otros lugares que no sea su casa, sino que aquel hombre tiene un cambio.

 
¿Cómo se puede ver a la muchacha que se vestía como se visten las prostitutas y que de momento su ropa tiene un cambio de honestidad? ¿Cómo ver que antes pensabas en deleites eróticos y que ahora el deleite es espiritual? La Palabra nos puede dejar ver que hubo un cambio de algo nuevo en nosotros.
 
Ezequiel 11: 19 “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne...” Por medio del Espíritu es que nos puede dar un corazón nuevo. No es por medio de la carne, no es por  
que progreses y te vistas mejor. Tú te puedes vestir muy humildemente y tener un corazón nuevo, ser una persona nueva para Cristo y lucir muy bien. Pero puedes vestirte de lino fino y verte mal. Dice la Escritura “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos…” . Quiere decir que el espíritu malo lo sacará y según saca el espíritu malo pone un espíritu bueno dentro de nosotros. Al poner ese espíritu bueno dentro de nosotros ya la forma de pensar, de sentir y de vivir no puede ser lo mismo, tiene que ser un espíritu diferente en nosotros.
 
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
 
Cuando Dios pone un espíritu nuevo dentro de nosotros quita lo viejo. De vez en cuando la misma incupiscencia que esta dentro de nosotros puede venir otra vez de nuevo. Por eso es muy importante que los matrimonios lean la Palabra juntos, aunque después busquen separado, porque también es importante que sepan que hay que buscar separadamente.
 
II. PARA SER UN HOMBRE NUEVO TENEMOS QUE SER CONSIDERADOS COMO UNA NUEVA CRIATURA
 
Hay un hombre viejo y hay un hombre nuevo. Cuando entramos en Cristo, todas las cosas viejas de nosotros deben de morir.
 
El espíritu con que tu naciste puede ser o muy bueno o muy malo. Puedes haber concebido por pasión y no por amor. No es lo mismo tener hijos que sean concebidos por una unidad en santidad y en amor, a concebir hijos de pasión.
 
¿Cómo cancelar esas generaciones? ¿Cómo orar, cómo vencer? Estas generaciones pueden pasar a otras generaciones.
 
Gálatas 6:15 “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación”.

No porque te circuncides o te dejes de circuncidar vas a ser salvo. La salvación viene por Jesucristo y es personal e individual.

Yo ya lo he dicho que cuando Dios pacta, pacta unilateral, o sea Dios con la persona. Por eso el matrimonio es muy sagrado porque es un pacto de dos con el Señor.

ii. EL HOMBRE NUEVO ES RESUCITADO DE LA MUERTE AL ESPIRITU

Antes, sin conocer a Cristo, tú eras un hombre “muerto”. Cuantas personas tu ves caminando por la calle y están muertos, los vemos vivos pero están muertos. El que no tiene a Cristo está muerto.

Cuando los médicos dictaminan que la persona ha muerto, tienes que esperar todavía un poco mas de tiempo hasta que te cerciores que el espíritu no está dentro del cuerpo.

Si nosotros tenemos que ser resucitados de la muerte al espíritu; si yo, con la nueva criatura que soy, porque soy de Cristo, ya yo se que no tengo muerte eterna. Voy a tener muerte terrenal, pero para poder tener muerte eterna, el cuerpo tiene que ir al polvo, de donde viene, o sea que tiene que morir.

Nosotros nos aferramos a la vida terrenal porque es la que vemos, porque desconocemos la gloria de la vida eterna espiritual. Son nuevos ciudadanos, nuevos cielos, nuevo mandato, nuevo orden. Aquí tenemos un orden decretado por hombres, pero en la vida espiritual hay un nuevo orden establecido por Dios, que desconocemos, y que solo nuestra ambición y nuestra meta es que todos conozcan del nuevo hombre eterno, para que puedas gozar de esta ciudadanía que no está en la tierra, sino que está en los cielos.

Ezequiel 37:10 “Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo”.

Cuando llegue el avivamiento que está esperando el mundo, y tú veas a los muertos resucitando delante de tus ojos ¿Qué harías cuando has sido un infiel creyente?

Que triste es que tú tengas resurrección espiritual y que tu familia y tu parentela no la tenga. Qué triste es que cuando llegues a tu ciudadanía espiritual no los veas. Teniendo hoy tu convicción por la fe de una vida mejor, eterna, no hecha por manos de hombre sino por nuestro Padre que es Espíritu. No espíritu de santerismo ni espiritismo, sino Espíritu creador que puede formar tus órganos, tu vida, pero para tener esa bendición hay que negarse a sí mismo. Hay que dejar el pecado, hay que dejar la pornografía, hay que dejar el sexo ilícito, hay que dejar las aberraciones de la carne.

Lucas 15:24 “...porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y  comenzaron a regocijarse”.

Este es un versículo de la parábola del hijo pródigo. Cuando el hijo menor derrochó todos sus bienes y quedó el mayor con el padre. Cuando el padre lo vio regresar hizo una fiesta, porque ese hijo estaba en el mundo, perdido, estaba muerto. El padre que tenía un corazón nuevo, que conocía la fe, sabía que este hijo había derrochado toda la fortuna que le había dado, sabía que este hijo era muerto, pero regresó al hogar. Dios le estaba dando una nueva oportunidad de adquirir una nueva vida y de arrepentirse. Qué excelente palabra para enseñarnos que en verdad nosotros somos una hechura nueva cuando hemos creído que Jesucristo es nuestro Señor y nuestro Salvador.

Romanos 8:11 “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.  Tenemos una resurrección espiritual porque somos herederos de Jesucristo. Cristo nos adopt

adoptó cuando fue al calvario y murió por nuestros pecados. Ese Espíritu vivificador que estuvo en Cristo y que lo resucitó rompió la muerte, la misma carne rompió la muerte, y El se levantó con un cuerpo resurrecto, no corrompido. Entonces, los que hemos creído, poseemos la resurrección de Cristo.

Por lo tanto, en el momento en que nuestro espíritu se levante de nuestro cuerpo, o de este tabernáculo, como lo llamamos también, indiscutiblemente iremos a nuestra nueva ciudadanía, adquiriremos una nueva sabiduría.

Esto no es como lo dicen algunas doctrinas erradas: “Haz todo lo que quieras y serás salvo”. También debo de decirles que aquí en la tierra no hay Dios ni hay Jesucristo, eso es mentira de doctrinas erradas, y la única encarnación que hubo fue la de Dios con Jesucristo.  No necesitamos de ningún espíritu de muerte para que reencarne en una persona, eso es mentira, eso es falta de conocimiento en la Palabra. Todo esto son invasiones de doctrinas falsas y de falta de conocimiento de nuestros antepasados que nunca conocieron la Biblia.

Efesios 2:1-6 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.

Aquí está el pacto; somos adoptados, somos parte de esa adopción. Por lo tanto, cuando Cristo nos adopta a nosotros como hijos espirituales, estamos heredando un trono, una gracia, una salvación, una riqueza espiritual inmarcesible, nunca cambiada por nada.

Cómo nosotros podemos ser fortalecidos por el Espíritu Santo cuando no tenemos conocimiento de El; cuando quizás oyéndolo no lo entendamos porque hemos vivido carnalmente tantos años que no entendemos que nuestro cuerpo, al cual servimos, porque mientras no tenemos a Jesucristo servimos al cuerpo, somos esclavos de la carne, de las pasiones inicuas fuera del razonamiento del hombre. Cuando estamos en la carne tenemos todo el placer de la carne, no tenemos temor de Dios.

Salmo 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. Solo el Espíritu Santo puede crear dentro de nosotros una obra regeneradora, por eso la Palabra dice: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo…”. Hay que crear hombres y mujeres nuevos a través de la Palabra.

Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.  ¿Todos nosotros podemos pensar que estamos agradando a Dios? ¿Crees que cuando pasas a ungirte, o cuando ayunas agradas a Dios? Lo que a Dios le agrada es que te rindas a El, te humilles delante de El y le pidas perdón por tus pecados y tus culpas. Viene entonces el Espíritu Santo sobre ti, te limpia de nuevo y establece nuevos pensamientos en tu vida, te da ánimo para pelear la guerra, para luchar, para vencer, para construir, para levantarte.

Amén.

Su voto: Ninguno Promedio: 5 (1 vote)