EscudriÑando Las Profecias Del Nacimiento De Jesus

¿Cuántos aman el nacimiento? ¿Cuántos se sienten agradecidos? No es la mesa y la comida en un día de Navidad, es el amor de Dios en el pesebre lo que nos debe mover a agradecimiento. Para comprender esto vamos a escudriñar las profecías del nacimiento de Jesús.

¿Quién es tu mayor regalo? ¿En qué tú estás creyendo y cómo celebras la navidad? No es con luchas, es con la ternura que haya en tu corazón para Jesucristo. Cuando des algo no lo hagas por compromiso social o porque tienes que hacerlo; da con gozo pues la navidad es gozo por el conocimiento de Aquel que te ha dado la salvación.

En aquel tiempo se preguntaban los historiadores y los estudiosos de los astros ¿vendrá un Rey Mesiánico? Los profetas de ese siglo ya estaban recibiendo las profecías sobre un rey que vendría a la tierra. ¡Qué paradoja Los psíquicos están dando designios y han metido la Biblia en esto. Hombres que han estudiado las ciencias numéricas que Dios ha dado, pero se olvidaron de que Dios lo permea todo, y hoy enlazan la Biblia con los pronósticos de hombres parasicólogos, sociólogos, adivinos. Vemos testigos dejando entender que no descartan las posiciones de estos hombres, donde en la Palabra se establece que Cristo está en Dios, Dios en Cristo y el  Espíritu Santo que trabaja en la creación.Al ver las aberraciones en los signos, Dios determina dar a sus profetas las profecías de la esperanza Cristológica para el mundo. Para esto, prepara a su vez a sus apóstoles, entre éstos Juan, para que él fuera el que recibiera las profecías de los últimos tiempos. Sin embargo, antes de Juan, Dios, con su Espíritu Creador y profético, tocó a hombres como Isaías y por este se proclamó que nacería el Mesías.

Isaías 11:1-10 “Saldrá una vara del tronco de Isaí...Isaí, linaje, pues éste es el padre de David...y un vástago retoñará de sus raíces… Una ramita saldría...y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos...Cualidades de renuevo, sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. ¡Qué clase de cualidades descubre Isaías del Mesías que vendría. Aquellos impíos deben de temer una muerte eterna por el juicio que les vendrá. ¿Quién será el juez? El Mesías profetizado. ...Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. En la perfección de Cristo no hay ira ni soberbia. En el arca de Noé, dios lo probó, ya que solo una palabra y Noé pudo aquietar a todos esos diferentes animales para que pudieran habitar en un mismo lugar. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.  El inconverso será domado por el Espíritu santo, el idólatra podrá comer con el cristiano. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. Protección de Dios de ese Mesías en víspera del siglo Mesiánico. Dios da la profecía del Rey Mesiánico. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar… Mi evangelio será predicado sobre toda mi creación, dice el Señor. Acontecerá en aquel tiempo que la  raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa… Una habitación no hecha de mano humana, sino por el Espíritu Santo de Dios.


Ahora escuchemos la profecía del profeta Jeremías:


Jeremías 7:1-3 “Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.  El va a dar avivamiento, pero tenemos que limpiar nuestra casa primero. Tenemos que trabajar para que el pueblo entre en camino de Dios.


Se preguntarán los estudiosos de este siglo cómo lo haría el Señor. Ellos quisieran saber geográficamente ¿Dónde habría nacido el Mesías? Algunos por televisión hablan de ciencia de hombres, y es por eso que no hay luz, están en tinieblas. Dios oyó la pregunta que se hacían: ¿será el Salvador nacido en belén? Dice la Palabra que el Mesías vendría del tronco de Isaí. Isaí vivía en Belén. Entonces Dios da respuesta en Miqueas 5:2-4 “Pero tú, Belén Errata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad...Belén Efrata “pequeña”.


Por lo general los grandes hombres de la humanidad han vivido en pequeños pueblos, y el Hijo de Dios no fue una excepción… de ti me saldrá… “me saldrá” califica un parto. Dios al desprenderse del Hijo que estaba en su seno, lo parió...desde el principio, desde los días de la eternidad...Palabra puesta a la luz de la profecía de Nuestro Señor Jesucristo. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra...O sea que esta profecía para este siglo, para el nuevo mileno se completa como Dios se la da a Miqueas, porque vivió buscando la presencia de Dios, y a Dios le plació revelarle esta geografía.


El pueblo profético judío empezó a pensar: “Ya se acerca el tiempo del Mesías, ¿Quién vendrá?” Y Dios, que es el pergamino del pensamiento dijo: “Les voy a hablar a través de mi profeta Isaías, y voy a mandar profecía para esto también.”


Isaías 40:3 “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.”  Vendría alguien preparando el camino. Esto es profecía porque no quiere que nadie se pierda. El movimiento es profético porque es próspero en forma material y espiritual. Una vez mas vemos aquí el linaje. Juan el Bautista abre el camino y quien cierra la profecía es Juan el apóstol, linaje del Señor. Es por eso que hay alfa y Omega, el principio y el fin.


Isaías 40:9-11 “Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro… Somos llamados a ser evangelizadores. He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro...Profecía reafirmada. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas...A los “bebés” en Cristo él los pastoreará, enderezará su camino. El lobo viene a llevárselos, pero viene el evangelista y aquellos de afuera vuelven a tratar de llevárselos, pero alguien viene y les trae palabra. Este es el amor perenne, el amor perdurable de nuestro Dios. Sin embargo, los de este siglo están pensando otra cosa. Se preguntan: ¿Cuál será el mensajero del Señor?  Y el Señor llama a Malaquías.


Malaquías 3:1-4 “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos...Dios ha hablado. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores...este jabón es su sangre que nos lava y purifica. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos...Volvió a reafirmar quién vendría, y ellos dudaron como nosotros hoy lo hacemos. Pasaron los siglos, llegaron los tiempos, llegó el Mesías y por duda no lo reconocieron. Los esparció el Señor por todas las naciones del mundo. Errantes han andado, pero El es misericordioso y no les abandonó. Ya están para recibir la profecía para todos los siglos venideros después del nacimiento de Jesús.


Juan 1:1-5 “ En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios...Dios es Dios desde el principio hasta el fin. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho...Nada sin la voluntad de Dios será hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella...Nadie pudo quitarnos el evangelio de salvación, porque la luz de Cristo traspasó todos los continentes. A Dios le agradó que fuera así.


Ahora El quiere decirnos cómo llegó al mundo. Para esto usa a Lucas. Este lo dice no como el escribiente, sino como profeta:


Lucas 2:7 “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”


¿En qué siglo acontece esta profecía? ¿En qué tiempo? Primeramente la fecha lo declara el tiempo de Augusto César, siendo el Gobernador de Cirenio, gobernador de Siria. Lucas presenta la geografía de la misma profecía de Isaías. Iba a nacer en Belén de Judea.


¿Cuál era la situación problemática del gobierno de su época? Iban a hacer el censo con fines fiscales que requería que todo el mundo se inscribiera. El Mesías pertenecía a un linaje davídico; en el empadronamiento se declara el parentesco. En el hebreo su nombre significa el “Salvador” o “El salva” y la mayor profecía está en Isaías 7:14 “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel.”


Lucas 2:4 “Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David.”  Todo reafirmado en todas las profecías de Malaquías, Miqueas e Isaías.


Lucas 2:7 “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” Tuvo que acostarlo en un pesebre, pero él tenía pañales, no estaba desnudo, había provisión divina.


Este es el relato profético del nacimiento de Jesús, el Deseado de todos los tiempos.


Amén.

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