ENFERMEDADES

Uno tiene que discernir cuándo la enfermedad es de Dios, cuando es de Satanás y cuándo es del cuerpo verdaderamente enfermo. Son tres aspectos a discernir.

Muchas veces nos metemos en ciertas investigaciones que al Señor no le agradan porque El  nos ha dado un cuerpo sano, nos ha dado fe para ser sanados, hemos crecido en la fe en el evangelio, pero sin embargo qué fácil nos podemos contaminar por un diagnóstico médico, lo creemos en seguida, lo aseveramos, no lo dudamos y sucede que a veces es incierta la enfermedad, pero llegamos a enfermarnos porque fuimos inducidos a la enfermedad.

Cuando nosotros no oímos, cuando no discernimos, cuando no ponemos a prueba nuestra fe, caemos en ciertas investigaciones que inclusive dañan a otros órganos, y que en realidad en el  mover de este siglo hay que orar mucho al Señor para no caer en manos de personas inescrupulosas en la medicina.

Es muy importante que nosotros tengamos el conocimiento de algunas cosas son de Dios, otras son de Satanás y otras son nuestras, porque por cualquier insignificancia ya estamos con dolores.

Siempre pongo como testimonio que una pequeña herida en un dedo nos causa en seguida un gran malestar y corremos a ponernos una “curita” o un vendaje en esa pequeña herida.

I. ¿DIOS ENVIA ENFERMEDADES?

Deuteronomio 32:39 “Ved ahora que yo, yo soy,
y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.”

El Dios eterno omnipotente es el que lo puede hacer todo. El puede enviar las enfermedades como una reprensión a nuestras idolatrías, como una reprensión a nuestros pecados. Hay pecados que enferman el cuerpo y Dios puede enviar esa enfermedad. Aquí estamos dando respuesta que Dios sí puede enviar enfermedades, y nunca dejar de ser amor, porque dice la Palabra que “al que ama reprende, si lo tiene por hijo”.  Así que el argumento de que Dios es amor y que no envía enfermedades al pecador lo anulamos aquí.

1 Samuel 5:6 “Y se agravó la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio.”  

II Samuel 12:15-16 “Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra.”

El hijo del pecado de David, con la mujer de Urías, Dios tomó control de ese pecado y el niño murió. Cuando el niño murió, David levantó su ayuno, comió y se bañó, porque ya Dios había determinado y hecho su voluntad. David tuvo que acatar la muerte de su hijo.

Aquí hay otra palabra que nos advierte cómo Dios puede enviar enfermedades para controlar el pecado de su pueblo como castigo.

Job 5:18 “Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan.”

Lo mismo da, lo mismo sana, lo mismo libera, ese es Dios. El sí manda enfermedades. Cuando cometemos errores, El nos perdona, pero cuando cometemos los mismos pecados y volvemos una y otra vez, y tomas la comunión y te arrepientes y sales y cometes el mismo pecado, después de la sangre de Cristo no hay nada mas que hacer por tus pecados; entonces viene la ira de Dios.

Dios  se  puede  levantar contra una nación, contra un barrio, contra una localidad idólatra, sobre las drogas, sobre los negocios de prostitución, sobre el chantaje, sobre la estafa, aún en las cosas del estado, del gobierno, en la cual es para el pueblo y bendición para el pueblo; Dios puede enfermar nuestros cuerpos si nosotros tomamos lo que no nos pertenece, cuando el pueblo necesita de Dios.

Ustedes pueden preguntarse ¿cómo algunos “sátrapas” de gobiernos en América o en el mundo siguen haciendo lo malo? Solo Dios sabe lo que hace. Cuando Dios da cordel para un pueblo es porque ese pueblo no se ha humillado, puedes estar seguro; ni el de afuera ni el de adentro. Cuando clamamos a Dios, Dios responde, cuando nos humillamos delante de Dios como pueblo indómito que somos, Dios responde a nuestras bendiciones.

Por cuántos años Israel ha estado en maldición por todas las guerras, por las tribus, por todas las cosas que se han levantado en contra de Dios; cómo no vieron al Mesías, cómo todavía las leyes de la antigüedad no están bajo las leyes de Dios, de Jesucristo el Hijo de Dios; cómo mandó tanta ceguedad espiritual al pueblo judío que todavía la Torá es la regla primaria y no converge con la Palabra de Dios. Tú puedes leer el Torá pero tienes que saber que la Biblia sustituyó al Torá, que la Biblia es la Palabra de Dios en todos los tiempos y en todos los siglos.

En la siguiente posición vemos cómo Dios sí castiga con enfermedades a sus pueblos, cómo hay azote cuando se levanta la ira de Dios.

Lamentaciones 3:38 “¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?”

¿Por qué te levantas contra Dios cuando Dios manda una reprensión? ¿Cómo no lo alabas cuando tu ciudad es próspera, cuando la nación es próspera? Porque la honra y la gloria se la dan a los gobernantes, cuando Dios es el Dios de todas las naciones y de todos los siglos.

Hechos 12:20-23 “Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: !!Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.”

Qué cuidado debemos de tener cuando en una obra de sanidad no se le de la gloria a El, porque todos debemos de saber que no hay nadie que sane si no es a través del Espíritu Santo, que use un vaso (una persona) para sanar, pero ese vaso no tiene propiedades divinas; ese vaso puede tener el don de sanidad por el Espíritu Santo, que es una Persona que otorga su poder de liberación y sanidad para hacer la obra del Señor.

II. ¿PERMITE DIOS A SATANAS AFLIGIRNOS DE ENFERMEDADES?

1 Samuel 16:14-16 “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio.”

Cuando el Espíritu de Dios se aparta de un ungido ¡ay de nosotros! ó ¡ay de los ungidos! Dios sí permite a Satanás afligirnos de enfermedades.

Cuando muchas veces nosotros dejamos de buscar a Dios y nos apartamos de los caminos y ya no queremos ir a la iglesia, puede venir un espíritu de confusión y llevarnos a una doctrina errada. Aunque tú hayas nacido en el evangelio puedes atarte muchos años en una doctrina errada hasta que un día a Dios le place sacarte y alumbrarte, y te vuelve a “parir” de nuevo, y tú vuelves a ver la luz y entra el evangelio, y entonces lo gozas de nuevo. Aunque estás en salvación y vas a salvación, Dios hubiese querido que lo hubieras gozado todo el tiempo de tu vida. Sin embargo, Dios en su misericordia, te regala unos años más en sus atrios.

Es muy temeroso y de mucho cuidado para nosotros que después de haber conocido la verdad volvamos a nuestro propio vómito.

Job 2:6-7 “Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.”

Después que Job tenía las hijas más hermosas de su tiempo y tenía tantas riquezas, su familia se volvió vanidosa, tenían orgías y fiestas mundanas, se indigna Dios y le quita a Job no solamente las riquezas sino que le permite a Satanás que le mande esta sarna maligna.

Cuando Job pierde toda su familia y recapacita y todo lo que le está aconteciendo le da la honra y la gloria a Dios, Dios levanta de su estado de enfermedad y de miseria económica a Job por cuanto Job lo reconoció nuevamente en sus caminos. Y dicen las escrituras que la era de Job fue mejor la postrera que la primera.

Hay que entender que Dios sí le permite a Satanás que nos mande enfermedades malignas. Si tú entiendes en que tú pecaste, pero honras a Dios.y te vuelves a él, te sana de la enfermedad y te levanta; pero si sigues con la enfermedad se embotan tus conocimientos de la verdadera regla de Dios, y no lo alabas y no le das toda la gloria, mueres por esa enfermedad maligna de Satanás. Y aunque muera tu cuerpo por esa enfermedad, Dios te asegura que tu alma no estará más en el Hades, que tú tendrás salvación, pero él permitió que esa reprensión llegara a tu cuerpo. Creo que este disertar viene bien para muchas mentes que están en tinieblas con respecto a la acción de Dios.

Lucas 9:39 “...y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él.”

Esta es una situación extrema de un muchacho endemoniado, poseído por un demonio satánico. Surge en él este tipo de enfermedad y es una obra de Satanás en el cuerpo de un muchacho, pero Jesús toma autoridad sobre el demonio y lo echa fuera, y no deja que la enfermedad siga arrebatando a este muchacho que se hería su cuerpo cuando por este tipo de demonio epiléptico caía en las tormentas de este demonio.

Lucas 13:16 “Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”

En esta enfermedad demoníaca, Jesucristo, defensor de los débiles, llegó a tiempo y cancela la ley judía de que en el día del reposo nadie podía trabajar, y ahí establece su alta misericordia que viene de Dios Padre y le hace ver que Dios, en su misericordia, está por sobre la ley y es ahí donde él viene y actúa y libera este demonio de enfermedad en esta hija de Abraham.

Así que ya podemos saber que sí, que Dios puede permitirle a Satanás que nos envíe enfermedades.

Amén.
 

Su voto: Ninguno Promedio: 4.8 (4 votos)