EL QUE POSEE RIQUEZAS DEBE PONER SU MIRADA EN DIOS Y NO EN LAS RIQUEZAS.

I. ¿QUE TIPO DE RIQUEZA POSEES?

El problema de las riquezas para los cristianos es que tenemos un mal entendimiento sobre las riquezas. Creemos que ser rico son aquellos que tienen una propiedad, que tienen un carro del año, que pueden ir a los restaurantes, pero estamos equivocados. La verdadera riqueza es cuando tú trabajas, pagas todas tus cuentas, comes bien, vistes bien y diezmas.

La riqueza de los impíos es otra riqueza, es la riqueza de tener para la ambición de sí mismos, esa es la que abomina el Señor, porque la mayoría de esas grandes riquezas están en que ellos ponen su corazón en lo que tienen. La diferencia de nosotros es que ponemos nuestro corazón al que nos da lo que tenemos. Hay una mala interpretación del rico y del pobre. Hay rico pobre y hay pobre rico.

¿Qué tipo de riqueza tú posees? ¿La que el orín no corrompe y ladrones no minan ni hurtan, o la que ladrones te hurtan y te pueden llevar en un día todas las riquezas? Así que, nosotros tenemos que saber donde ponemos nuestro corazón.

Es importante que en la iglesia haya excelentes trabajadores donde no miran lo que se dice de ellos pero sí miran ellos lo que deben de hacer por la obra. La verdadera riqueza es servir. A mí me gusta servir donde yo sirvo al Señor. Me gusta que cuando los miembros lleguen encuentren un lugar limpio, santo, un lugar oloroso, distinguido porque el Espíritu de Dios es distinguido, el Espíritu Santo no es cualquier cosa.

Aquí el domingo el Espíritu distinguió. Todos los que quisieron ser bautizados en lengua fueron bautizados, distinguió; todos los que quisieron liberarse fueron liberados, distinguió; todos los que quisieron buscar la unción la recibieron, distinguió, por lo tanto nosotros no tenemos un espíritu viejo, sucio y ajado, ni negligente, nosotros tenemos un espíritu renovado, una cultura renovada, una educación renovada y un refinamiento renovado. Aunque no sepas ni leer ni escribir si  estás en el espíritu tienes un espíritu culto, porque la cultura viene de arriba.

Salmo 62:10 “No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis; si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.”  Debemos de poner nuestro corazón en las riquezas de arriba más que en las riquezas de abajo. Cuando te afanas en el trabajo más que en tu ministerio Dios detiene las promesas de abundancia. No vas a trabajar por la riqueza, vas a trabajar por la provisión de Dios, tanto económica como espiritual. No puedes equivocar una profecía de promesa en que te va a dar para que tú des porque si te empiezas a afanar para tener no vas a tener; tienes que humillarte para pedirle a Dios conocimiento y estructura de lo que vas a tener, pero sin dejar de hacer la obra de Dios. Cuando dejas de hacer la obra te reprende y hay dos tipos de reprensiones fatales: La salud, que es la más fuerte y la economía. Te cierra todas las puertas y no el diezmo que tú quieres; tú no puedes hacer uso de tu diezmo porque ese le pertenece a Dios. Yo diezmo quincenalmente. ¿Quién ha dicho que un Pastor no tiene que diezmar? ¿De dónde viene esta afirmación? Búsquelo en la Biblia y enséñemelo.

II. NO CONFIEMOS EN LAS RIQUEZAS

El Señor nos insta a que no confiemos en las riquezas. Hoy cada uno de nosotros tenemos una provisión, pero no sabemos cuándo nos va a faltar la provisión. Tú eres un hijo del Señor y el Señor es el que te provee tu trabajo. No pongas la mirada en que tú lo puedes, que tú eres la persona capaz de ganarte cierta cantidad, pon la mirada al que te provee la capacidad.

Hay que reverenciar el nombre del Señor hasta en la forma de vestirnos. Tú no puedes venir frente a un ministerio como un andrajoso, tú tienes que venir como un rey, como una reina. Esa visión vieja de venir afeados a la casa del Señor eso no es de Dios, eso es del hombre, de estatutos viejos del hombre, mal planificado. Estoy hablando de que a la casa del Señor debe de venir bien vestido, con lo que tengas pero limpio, aseado, planchado, arreglado, preparado para la obra. No podemos confiar en las riquezas.

Desde el momento que dices: “Tal persona me ayudó a tener esto” te levanta el Señor la bendición. Debes de decir: “Dios me ayudó a través de tal persona a tener esto”. Hay que tener mucho cuidado con lo que uno confiesa. No es tu capacidad sino la capacidad que te provee Dios para ser lo que eres.

¿Cómo Dios detiene las promesas y las bendiciones? Cuando en tu corazón pones que la seguridad de lo que tienes es por tu capacidad. Ahí mismo se rompe la bendición.

Jamás podré describir el temor que tengo cuando voy a predicar, en cualquier parte. Pido al Señor que mis palabras no sean carnales, que no tenga yo sabiduría de hombre y que tenga humildad interior en mi corazón para ver al pueblo con ojos de amor a todos, sabiendo que lo que soy no lo soy por mi misma, lo que soy es porque El se dignó darme de sus riquezas.

¿Cuáles son las riquezas de un Pastor? Predicar el evangelio. ¿Qué conlleva la predicación de un evangelio? Orden en el cuerpo y en el espíritu de ese hombre y de esa mujer, si es llamado por Dios, si se deja dirigir por Dios, si busca las riquezas de Dios que son los dones del Espíritu Santo. Con esas riquezas de Dios, con esos dones, yo resolveré lo poquito de dinero que me entra. ¿Cómo entender esto? Solo el que lo ha vivido, solo el que lo ha tenido.

¿Cómo con $200.00 que te ganas a la semana puedes llevar leche, pan, carnes y si llega alguien sentarlo a la mesa? ¿Cómo tú puedes con lo que te entra dar de comer a otro? Porque las riquezas espirituales entraron primero.

Job 31:27 “Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú; si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, y de que mi mano hallase mucho; si he mirado al sol cuando resplandecía, o a la luna cuando iba hermosa, y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano; esto también sería maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano.”

Lo que Dios te va a dar no te lo va a dar por tu superinteligencia. Dios nos da primero los dones para que seamos verdaderamente ricos. No nos engañemos, no es primero la riqueza. Leamos la Palabra con la sabiduría del Espíritu. Primero nos da las riquezas del cielo, que son los dones, y después las abundancias llegan.

¿Por qué Dios nos está visitando? Porque quiere darnos riquezas, pero comienza a darnos las riquezas espirituales. Dios está preparando a los jóvenes dándoles riquezas del Espíritu, porque con las riquezas del Espíritu, cuando empiece a mandar las abundancias naturales, las riquezas del Espíritu están arriba y las riquezas naturales abajo. Cuando no tienes los dones ¿Qué pasa? Que las riquezas naturales están arriba y las del Espíritu abajo, porque el “yo” va a abarcar toda la propiedad de Dios. “Yo hice…” “Yo voy a tener…” “Yo costearé la obra…”. Mentira del diablo, las riquezas riquezas espirituales primero y luego Dios manda las abundancias naturales.

III. ¿CUANDO SE PIERDEN LAS DOS RIQUEZAS?

Las dos riquezas se pierden cuando faltamos a una o a otra. Tan sencillo como esto, porque cuando entran las riquezas naturales hay quienes prefieren dar su diezmo a una obra de caridad que a la iglesia. Ese es el problema de esa persona, pero le está robando a Dios, porque el diezmo es para Dios, para la iglesia, para el siervo que ministra. Que no lo haga bien, su problema será muy grande cuando se enfrente al trono de la gracia de Dios.

Hay Pastores que tienen métodos de organización en la economía y yo los respeto, pero yo tengo tanto temor en diezmo que da la iglesia a la obra, que para quitarme una gran responsabilidad e ignorancia, porque no todo el mundo somos economistas, lo primero que yo dije fue que el diezmo de los diezmos sería para las misiones. El diezmo para pagarlo todo y el diezmo de los diezmos para darlo a los pobres, y ¿a quién? A niños descalzos y desnudos vestirlos, calzarlos y darles de comer. Aquí estoy cumpliendo con dos mandamientos bíblicos. Yo estoy muy bendecida, estoy delante de la presencia de Dios ministrando y no pongo la mirada en lo que no tengo.

El diezmo entra en las riquezas espirituales, el diezmo entra para fomentar la riqueza natural que nos llega.

Yo tengo una certeza de lo estoy predicando, y quiero que este boletín salga a llenar los corazones atribulados porque no tienen lo que Dios les prometió. Dios promete pero sabe encajonarte en los mandatos de El. Busca primero lo del Espíritu y luego tendrás lo de la tierra.

IV.NO ENORGULLECERSE A CAUSA DE LAS RIQUEZAS

Hay quienes andan con el cuello erguido presumiendo un carro nuevo, ¿y qué? Bájate del carro a ver si tienes la misma personalidad, y muéstrame el carro nuevo dentro de tres o cuatro meses para ver si ese carro, por dentro, es tan lustroso, tan limpio y tan ordenado como se ve por fuera. Hay que establecer parámetros de educación. Tú eres lo que tú quieres ser, Dios ve lo que tú quieres ser y te da por lo que tú quieres ser, por eso unos tienen más que otros, porque Dios da con lo que tú te propongas.

No podemos enorgullecernos a causa de las riquezas. ¿Te vas a enorgullecer porque en tu casa tienes agua fría y caliente? Cuan benditos son esos hogares que tienen agua y leña para calentar el agua con que se van a bañar.

Deuteronomio 8:13,17 “...y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; (v.17) y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.”

Ahora bien, ¿Cuál es la mayor riqueza? Que todo lo que tú tengas debes de atribuírselo a Dios. Los hijos son riquezas. Que no los sepas dirigir, es tu problema; que no los sepas enseñar, es tu problema delante de Dios; que el hombre no mantenga a su familia, es su problema delante de Dios, porque la mujer no tiene que mantener a la familia, esa es una responsabilidad del hombre. Pero el hombre vago que se queda en la casa para dormir y que la esposa sea la que trabaje, empobrece su familia. Cuando una madre mantiene a un joven en la casa sin mandarlo a la calle a buscar trabajo, empobrece su familia. No es posible que estén fuera de las riquezas de Dios.

1 Crónicas 29:12 “Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.”

Así que, en la mano de Dios está el poder para darlo todo.

Amén

 

 

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