El Fuego Que Nunca Se Apaga

Levítico 6:8-13 “Habló aún Jehová a
Moisés, diciendo: Manda a Aarón y a sus hijos, y diles: Esta es la ley
del holocausto: el holocausto estará sobre el fuego encendido sobre el
altar toda la noche, hasta la mañana; el fuego del altar arderá en él.
Y el sacerdote se pondrá su vestidura de lino, y vestirá calzoncillos
de lino sobre su cuerpo; y cuando el fuego hubiere consumido el
holocausto, apartará él las cenizas de sobre el altar, y las pondrá
junto al altar. Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras
ropas, y sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio. Y
el fuego del altar no se apagará sino que el sacerdote pondrá en él
leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él y quemará sobre él
las grosuras de los sacrificios de paz. El fuego arderá continuamente
en el altar; no se apagará.”



Este pasaje recoge las observancias sobre el holocausto que tenía el
pueblo de Israel, pero Dios, cansado de este holocausto que era un
ritual, instruyó a Moisés para que, a su vez, el instruyera a Aarón.
¿Qué holocausto, (que es igual a entrega) debemos de ofrecer a Dios? El
nuevo pacto de Jesucristo nos dice “dame un corazón contrito y humillado”.I. LA IMPORTANCIA DEL ALTAR



Acabamos de leer Levítico 6 y el antiguo pacto tenía una gran
importancia revelada por Dios a los patriarcas de lo que era el altar.
La palabra altar, en hebreo, significa “Lugar de encuentro”. Por eso la
iglesia en su arquitectura universal tiene el lugar del pueblo y el
lugar de los que ministran. El lugar de los que ministran no tiene que
tener imágenes pero si tiene que tener un lugar donde el altar tenga
manteles de hilo, flores frescas y tenga la belleza del centro de lo
que es reverenciado porque la presencia de Dios permanezca sobre ese
lugar.



Nosotros, en la comunión, todo lo que se maneja en el altar hasta las
servilletas para secar la copa es de lino fino. Eso esta establecido
por el Señor y su Palabra tenemos que obedecerla.



¿Por qué el altar se llama “lugar de encuentro? Porque es el lugar
donde el hombre se encuentra con Dios. Asi que todo este lugar viene a
ser un altar cuando su Presencia se manifiesta. Toda la iglesia es un
altar, porque al fluir la Presencia hay un altar de adoración a nuestro
Dios Todopoderoso.



El holocausto que en el antiguo pacto ofrecían a Dios solo lo podían
hacer en el altar porque ese era el lugar preparado para manifestar el
fuego encendido de la Presencia de Dios.



Hoy nosotros tenemos un altar privado. Los pastores que predicamos el
Evangelio todavía estamos pagando el precio de no haber predicado esto
antes con más énfasis al mundo y al siglo en que vivimos, porque por
Jesucristo llevamos un altar encendido dentro y por su Sangre no
tenemos cenizas y no tenemos que buscar un cabrito para quemarlo
durante toda la noche, con rendirnos en una vigilia encendemos la
lámpara, vigilamos toda la noche y es un holocausto encendido en el
altar de mi vida al Señor. Cuantos millones de cristianos se pierden
por no tener el alto conocimiento de que cargamos en este cuerpo un
altar como y para holocausto de un Dios vivo y eterno que tenemos.



Antigüamente ningún sacrificio de holocausto se podía hacer fuera del
altar porque esto no agradaba a Dios. Hoy tu y yo en cualquier lugar
podemos decir dentro de nosotros: “Dios, te adoro, me has guardado, te
reverencio Padre”.



¿Qué era el altar del antiguo pacto? Era el centro de la religión
hebrea. ¿Qué es hoy al pueblo gentil el altar de tu corazón? Es fuego
encendido por el Espíritu Santo y es el centro de nuestra fe. El es
inconmovible.



Cuando el profeta Elías desafió a los profetas de Baal reedificó el
altar que se encontraba destruído. El no podía ofrecer altar a Dios si
no lo hubiera reedificado. Elías tuvo el inmenso trabajo, después que
los profetas de Baal estuvieron largas horas invocando a sus dioses
para que se quemara el fuego de lo que estaban ofreciendo, de
reedificar el altar. Tenía que hacer una zanja, poner leños de base,
troncos especiales, tenía que cuadrarlos, etc. Mientras los otros
invocaban a sus dioses, Elías se reía y trabajaba y reedificaba donde
luego cayó el fuego del Señor y quemó el holocausto de Elías y no el de
los Baales.



Nosotros tenemos la sangre de Cristo que reedifica la comunión dentro
del altar de nuestro corazón con Dios, porque sin la sangre no podemos
tener santidad. Cuando El venga por su iglesia El recoge su sangre
derramada y se va la Gracia del mundo y es entonces que comenzará la
gran tribulación, pero el rapto de la iglesia comienza. Serán eventos
gloriosos para los que estamos mantenidos, pero tristes para los que
tienen que quedarse.



Ahora se podría hacer esta pregunta: ¿Qué es de tu vida con referencia
al altar? ¿Tienes fuego en el altar o de vez en cuando en las mañanas
coges dos brazitas llenas de ceniza y tienes que soplarlas para que
venga un hilito de fuego? ¿En el altar tuyo que hoy posees te puedes
encontrar con Dios?



II. EL ALTAR SIEMPRE ESTARA OCUPADO CON UN SACRIFICIO



Todas las tardes, en el antiguo pacto, cuando el sol se ponía se
encendía el altar y en la mañana cuando amanecía el holocausto del
altar se había consumido, o sea que había lumbre desde la tarde hasta
el amanecer y Dios estaba toda la noche sobre el holocausto del altar
en el antiguo pacto. Si Dios era fiel en este pacto, ¿cómo Dios no será
fiel cuando en el nuevo pacto tuvo que entregar a su Unigénito para que
pactara con el hombre?



Si todas las mañanas tu pones un leño del nuevo pacto en tu altar
¿quién lo podrá apagar? Te preguntas ¿y cómo lo puedo hacer? Ayunando,
vigilando, orando. Poniendo el leño de fuego leyendo la Biblia sobre mi
altar, el leño de alabanza, el leño de esperanza, de restitución, de
misericordia sobre los míos, el leño de fe sobre mi vida en mi altar.
De esta manera, a través de Jesucristo, en nuestro altar tenemos
mañana, tarde y noche el fuego encendido; por lo tanto nuestro altar
tiene lumbre, fuego que consume la maldad de nuestros pecados.



¿Quién hizo posible ésto? El Cordero inmolado de gloria y su nombre es Jesucristo.



Filipenses 2:12 “Por tanto, amados
míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente,
sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con
temor y temblor.”



I Timoteo 4:13, 15 "Entre tanto que
voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. (v.15)
Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento
sea manifiesto a todos."



III. EL ALTAR SIEMPRE TENIA FUEGO



Levíticos 9:23-24 “Y entraron Moisés y
Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo;
y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. Y salió fuego de
delante de Jehová y consumió el holocausto con las grosuras sobre el
altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus
rostros.” Este fuego no fue encendido por hombre alguno,
solamente lo podía encender Dios. Así que mientras Moisés y Aarón
entraron al tabernáculo de reunión para luego salir y bendecir al
pueblo que estaba en espera de ellos la gloria de Dios se les apareció.
Aunque Dios inició el fuego, los responsables de que el fuego
permanezca somos tú y yo.



Una cosa muy importante que yo tomo de Elías es que no mandó a nadie a
preparar el fuego, él mismo preparó los leños. Yo no mando a nadie a
hacer vigilia, yo vengo, soy la iniciadora de la



vigilia; los sábados yo vengo al ayuno y la oración a prender el fuego
del pueblo; los jueves yo vengo a intervenir con el fuego de su
Espíritu. Esto lo aprendí de Elías, el hizo los preparativos, el fuego
lo envió Dios. Así mismo tú haces los preparativos para buscar a Dios y
quien prende el fuego es Dios mismo pero tú tienes que hacer que el
leño siga ardiendo.



¿Qué simboliza el fuego para los cristianos? La consagración y el
fervor constructivo dentro de tu cuerpo que se convierte en el altar
por medio del Espíritu Santo de Jehová Dios de los ejércitos.



¿Qué pasó el día de Pentecostés? Lenguas de fuego sobre las cabezas de
los ciento veinte. ¿Qué simbolizaba ese fuego? La abolición del viejo
pacto y la entrega al hombredel nuevo pacto.



Hechos 2:3 "Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos."



Pablo vuelve a exhortar a Timoteo en esta palabra y le da un consejo que yo pienso que es universal:



II Timoteo 1:6 "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos."



IV. CONCLUSIONES



1. ¿Es tu vida un altar donde se en cuentra Dios?

2. ¿Es tu vida un altar donde siempre hay una ofrenda a Dios?

3. ¿Es tu vida un altar donde el fuego siempre está encendido?



Amén

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