El Bautismo De Juan El Bautista

I. BAUTISMO DE ARREPENTIMIENTO


Juan vino por un plan de Dios. El vino antes que Nuestro Señor a predicar el arrepentimiento. Entonces entendemos que la misión de Juan no era la misma que la misión de Cristo.


Sin embargo, queremos ver el bautismo de Juan, pero Juan tenía un bautismo específico y de eso no se habla, eso no lo miramos. El bautismo de Juan el Bautista era de arrepentimiento y nosotros miramos a Juan el Bautista simplemente.


Tenemos que detenernos en el gran ministerio que Dios le otorgó a Juan el Bautista. Yo, desde este santo lugar pido que se me de a mí el bautismo de arrepentimiento hasta los días que yo viva, para que cuando llegue un pecador, que aún con semblanza de cristiano es un engañador, se pueda arrepentir y se pueda salvar.


Porque ¿Cuántos muertos tenemos a veces en las sillas y son fieles todos los domingos? Oyen la Palabra pero no la hacen; saben que están pecando pero no se arrepienten, siguen dándole gusto y deleite al cuerpo; se dice que fueron pero siguen siendo los mismos pecadores, lo único que ahora tienen apariencia de decentes, pero por dentro no lo son, siguen estando sucios, peo el evangelio que predicamos no es ese. No podemos ser engañadores en una cosa y fieles en otra, tenemos que ser tácitos en Cristo Jesús, rectos en Cristo Jesús, porque el infierno está esperando a muchos cristianos.

Hoy es el tiempo de predicar con el don de Juan el Bautista, el de arrepentimiento. Si se escriben tantos libros con el tema del manto de Elías ¿Por qué no entendemos el llamado, y la unción y el ministerio de Juan el Bautista?


Mateo 3:11 “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento;  pero el que viene tras mí,  cuyo calzado yo no soy digno de llevar,  es más poderoso que yo;  él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”  Aunque él reconocía su ministerio, el llamado a su ministerio, Dios le reveló a él quién venía a auxiliarlo, quién venía a ayudarlo a levantar la indignidad del hombre, porque no todos los que creemos que estamos salvos no somos salvos. Cuando dentro de cualquier cristiano hay un engaño, está en pecado de muerte, porque no le sirve para nada la sangre de Cristo, sigue en el mismo capítulo de pecado de malicia, de maldad, de desacuerdo.


Marcos 1:4 “Bautizaba Juan en el desierto,  y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.”  Este era el ministerio de Juan. Sin embargo, ni en el siglo XX ni en el siglo XXI se han escrito libros sobre el ministerio de Juan el Bautista acerca del arrepentimiento, ni se pide ese espíritu a ese ministerio. La iglesia necesita un ministerio con espíritu de arrepentimiento, porque si la sangre ya no es suficiente no hay más nada que hacer. Si tu testimonio en tu casa no es suficiente no hay más nada que hacer. Entonces hay que pedir al Señor un ministerio dentro del cuerpo de Cristo que tenga en don de arrepentimiento de Juan el Bautista; que cuando el pueblo abra su boca llore por su pecado; que cuando abra su boca el pueblo sienta el nivel de pecado donde está; que cuando abra su boca el pueblo reciba liberación y arrepentimiento. Ese es el ministerio que tenemos que pedir en el siglo XXI. De no hacer esto seguiremos haciendo maldades cristianas, oraciones hechiceras cristianas de maldición. Queremos que se salven los que leen la Palabra de Dios, los que oyen la Palabra de Dios.


Queremos que haya un espíritu de arrepentimiento en todas las iglesias cristianas; pero también que tú lo puedas llevar en ti mismo, que cuando llegues con tu hijo a lidiar los problemas haya un espíritu que puedas comunicar para que se arrepienta; cuando se arrepiente lo traes a la gracia del Padre y la gracia del Padre lo lleva al Hijo que engendró la salvación, porque mientras tanto tú dices, como una madre infeliz o como un padre sin autoridad ¿Qué más puedo hacer? Nada, porque desconoces el tema de lo que hoy estamos tratando. Tenemos que adquirir ese mensaje de Juan. El mensaje de un espíritu de arrepentimiento porque estamos “coqueteando” dentro de nuestros hogares con pecado.


Lucas 3:3 “Y él fue por toda la región contigua al Jordán,  predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,”  Todos los que nos hemos bautizado en las aguas, que permita el Señor que esto siempre ocurra, hemos sido privilegiados. Cuando nos hemos sumergido en las aguas hemos sido bendecidos.


Hay cosas que nuestros hogares no tienen por la dureza de nuestro corazón, y entonces le pedimos a Dios, le lloramos, ayunamos y vemos cómo otros progresan y nosotros no y es ahí donde tenemos que pararnos y preguntar ¿Por qué? La respuesta es “por la dureza de tu corazón” porque a veces todavía estamos plantando religiones y esto es un grave peligro.


Lucas 3:8 “Haced,  pues,  frutos dignos de arrepentimiento, y  no  comencéis  a  decir dentro de vosotros mismos:  Tenemos a Abraham por padre;  porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.”


Falsas confianzas. La Palabra se debe de discernir siempre que uno la reciba, pero uno debe de tener fe en el lugar donde tú te congregas para abastecer tu cántaro de aceite; si es digna esa Palabra que te traen; si es eficaz entonces vas a cambiar; si el corazón de piedra se mueve y se rompen los obstáculos satánicos que hay en los hogares, entonces podrás ser mejor, sea madre o sea padre, no importa el nivel que tengas.


No puede haber prosperidad en un hogar donde no haya misericordia y donde estemos coqueteando con el mundo y con los religiosos. No le demos el libre albedrío a los hijos para que lleguen a la casa a la hora que quieran; aunque digas: “Yo se que el Señor está con ellos” es una mentira diabólica de mentes liberales que el Señor condena.


Hechos 13:24 “Antes de su venida,  predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel.”  ¿Y cómo nosotros los cristianos no nos habíamos dado cuenta del glorioso ministerio que tuvo Juan el Bautista? Es como si se destapara un sello de conocimiento. Hay que pedir ese ministerio para el cuerpo de Cristo, que cuando tú llegues con la Palabra lloren y se arrepientan.


¿Dónde está el bautismo de Juan? En las aguas, pero él vino con el ministerio, él transmitía el arrepentimiento. No es lo mismo que te toque una palabra y te arrepientas, a que ese ministerio de arrepentimiento esté siempre dentro de ti para provocar al extranjero un espíritu de arrepentimiento y se quebrante y venga a Cristo; sin quebrantarse nadie va a Cristo.


Cuando ellos vienen a confesar la palabra de salvación que es Jesucristo, y no traen espíritu de arrepentimiento, yo me preocupo porque se ha abierto en el archivo de Dios Padre un nombre, cierto, lo ha confesado y la Palabra no miente, pero ¿cuántos años de perdición tendrá si no hay un arrepentimiento genuino dentro de esa condición humana para saber que lo humano que hacía antes ya no lo puede volver a hacer, porque hay un espíritu de arrepentimiento? Tenemos que pedir ese espíritu al ministerio de Cristo para poderlo nosotros implantar como obreros de salvación en el nombre de Jesús.


Hechos 19:4 “Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.”  El ya estaba dando el “complemento” pero nosotros tenemos el complemento porque somos salvos por la sangre de Cristo. Ahora, ese espíritu de arrepentimiento que comenzó a través de Juan el Bautista, yo también lo quiero para ser un complemento cuando llegue a la vida perdida, al idólatra para que se arrepienta por medio de la Palabra que es la que convence. La Palabra es el artículo de poder para cancelar el demonio ajeno que habita en tu hogar o en el corazón de uno de los tuyos.


II. PARA REMISION DE LOS PECADOS


Quiere decir que él predicaba el espíritu de arrepentimiento para que nuestros pecados fueran levantados; y es por eso cuando oímos en alguna secta que por un papel firmado tú eres perdonado, yo me acuerdo de Juan el Bautista, porque él nunca firmó un papel pero sí predicaba el arrepentimiento para perdón de pecados. Pero después de Juan vino uno más grande que él, que ya no necesitamos de esas absolvencias porque la sangre de Cristo es suficientemente dinámica para borrar de nuestro mundo ese pecado.


Marcos 1:4 “Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.”  Juan predicaba en el desierto y predicaba sobre el perdón de los pecados, ese era su ministerio. A cada Pastor, Dios nos encomienda un tipo de ministerio. Hay pastores que se enlazan con la segunda venida de Cristo y todas sus prédicas son sobre ese tema. Nuestro ministerio, ya lo dicen los libros “Semillas de Fe” se basa en el don poderoso de la fe para destruir enfermedades y pecado. Y así sucesivamente cada uno tiene el ministerio que Dios le ha establecido. Todos son reales, todos son verdaderos, todos son de bendición, pero cuando a uno nos falta un ministerio, nosotros como siervos, tenemos que darnos cuenta que nos falta un ministerio y que lo necesitamos y lo tenemos que pedir al cielo para que el cielo nos lo envíe, porque cuando yo voy al arsenal de mis dones y me falta uno yo no tengo que decir: “No lo puedo hacer”, porque si estoy predicando la Palabra y no he perdonado a mi hermano no tengo el don de arrepentimiento. No podemos ser falsificantes del evangelio, son travesaños que tenemos que cumplir.


III. JUAN EL BAUTISTA TRAJO EL BAUTISMO EN AGUA


Se han interpretado por muchos teólogos maneras de cómo bautizarse en agua. Yo simplemente he visto que mi Salvador se metió a las aguas e hizo que Juan el Bautista lo bautizara en agua por inmersión. Entonces a quien yo debo de obedecer es al que es mi ejemplo: Jesucristo, sin ninguna discusión teológica, con excepciones como toda regla, de que si un hermano está ingresado en el hospital y quiere ser bautizado, se bautiza por aspersión porque creo que Dios  es  poderoso para bendecir un acto de fe. El bautizo por aspersión no está en la Biblia, pero creo que en un momento difícil se puede efectuar. Cuando Felipe y el eunuco se encontraron en un pequeño charco de agua el eunuco le pidió a Felipe que lo bautizara, por eso yo creo también en el bautizo por aspersión. Juan el Bautista bautizaba de agua solamente, pero qué bendición que hoy, muchos de ustedes, como yo, hemos sido bautizados en agua pero bautizados con el segundo bautismo de nuestro Señor Jesucristo que es en el Espíritu; o sea que los dos son constitucionales delante del Padre.


Juan 1:26 “Juan les respondió diciendo:  Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.”


Amén.

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