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Dios Es Llamado Salvador
I. DIOS ES SALVACION
Si el espíritu de salvación no hubiera salido de Dios, Jesucristo no hubiera sido nuestro Salvador.
¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que se mueve es a través de Dios. No se mueve el Hijo si no es a través del Padre y no se mueve el Espíritu Santo si no es a través del Hijo y del Padre. Si están de acuerdo los “Dos Grandes” el Espíritu Santo trabaja porque Dios es Espíritu, entonces todo viene de Dios.
La Tercera Persona de la Trinidad es Dios mismo trabajando en nosotros, pero Dios está en su trono de gloria sentado, ya El terminó su obra creativa. Jesucristo terminó su obra redentora, ahora estamos en el tiempo de la gracia donde la Tercera Persona de la Trinidad, que es el Espíritu Santo, está con su iglesia, aún trabajando, aún libertando, aún dándonos el paracleto que es Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, aún fortaleciéndonos en nuestras debilidades, proveyéndonos, dándonos dones, capacidades espirituales para entenderle.
Veamos en la Palabra de Dios en cuantas posiciones nos narra la Biblia que Dios es Salvador. Jesucristo es el Salvador, Dios es Salvador. Esta es la maravilla de la creatividad de los tres grandes. El Espíritu Santo es Salvador porque si El no te toca, no funciona la salvación dentro de nosotros. Por nosotros mismos no deseamos la salvación, deseamos seguir en el cuerpo donde nos gusta estar, en el tabernáculo exterior sin encontrar el tabernáculo interior que es donde mora el Salvador y donde nosotros podemos darle entrada al Espíritu Santo como el Señor de nuestras vidas.
II Samuel 22:3 “Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; salvador mío; de violencia me libraste.”
En este versículo hay todo; es una conjugación completa. Llama a Dios “salvador mío”, y tiene que ser así porque en la antigüedad El todavía no había sacrificado a su Hijo, entonces el único Salvador era Dios y el pueblo lo reconocía como tal. Siempre el pueblo ha tenido una oportunidad, lo que ese mismo pueblo no pudo quitarse el velo que lo cubría y reconocer, siglos mas tarde, que un Redentor venía.
Isaías 43:3 “Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.”
II. DIOS DE SALVACION
En este nombre está la connotación de Su poder. Si tu dices: Dios de la Salvación, la palabra “la” cambia el pensamiento bíblico que vamos a leer. Al decir: Dios de Salvación lo abarca todo, por eso muchas sectas mirando este punto bíblico han hecho de su secta solamente adorar a Dios. No usan ni la segunda ni la tercera Persona y ahí es donde está el fallo, porque aunque lo abarque todo, El tuvo que mandar un mediador y tuvo que mandar un espíritu de gracia. Aunque tú en alguna comida utilices siempre los mismos condimentos, hay un día que por algún motivo no puedes usar esos mismos condimentos y no va a saber igual esa comida. Hay un día que nuestra salvación necesitará de todos los condimentos de Dios, el del Redentor y el de la gracia, y ese día será cuando estemos en el juicio final de nuestras vidas.
Cuando alguien muere decimos: Ya se acabó todo. Efectivamente, en el terreno material, todo acabó, pero para esa persona que pasó a las eternidades ya sea de Dios o del infierno, no ha terminado ni termina, es su verdadera eternidad que comienza, porque es cuando se llega y vemos si estuvimos en la verdad o estuvimos en la mentira.
Si estuviste en la verdad vas para la gloria, pero si estuviste en la mentira vas para el infierno eterno. Si no mantuviste tu salvación no podrás llegar a la meta de Dios, llegarás a la meta de Satanás que esa meta es llevar almas para el infierno. La meta de Cristo es salvar las almas que Satanás quiere robarse de su Padre, por eso su Padre (Dios) es Salvador. Necesitó Dios un ayudador, su Hijo, y su Hijo necesitó un Consolador para mantener la salvación que hoy, por gracia, tú y yo disfrutamos.
I Crónicas 16:35 “Y decid: Sálvanos, oh Dios, salvación nuestra; recógenos, y líbranos de las naciones, para que confesemos tu santo nombre, y nos gloriemos en tus alabanzas.”
Dios es el Salvador de nosotros, Dios es nuestro Salvador, sin embargo después que el pecado abundó y Dios mandó a su Redentor, ahora cambió la situación, ya no dependemos de Dios para nuestra redención sino que dependemos de Jesucristo su Hijo, por eso nosotros creemos que Dios es Salvador.
Aquí es donde se pierde la teología y surgen las doctrinas erradas, porque si en el Antiguo Testamento no converges al Nuevo Testamento te pierdes. No puedes separar el Antiguo Testamento del Nuevo Testamento y del Nuevo al Antiguo Testamento.
III. DIOS DE SALUD
En la antigüedad no conocían a Jesucristo pero pedían su salud a Dios, pero como en Dios está escondida toda la Deidad de El mismo, él enviaba sanidad. Las aguas amargas fueron sanadas, cuando Moisés tocó la peña de Horeb el agua brotó, cuando las plagas cayeron al pueblo de Israel que iba en camino a la tierra prometida, clamaban la salud y Dios sanaba.
Salmo 25:5 “Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.”
El salmista estaba clamando por salud, y de aquí nosotros tenemos que aprender que cuando nos enfermamos no es cuestión de hacer una oración e irte, es cuestión de esperar que Dios nos sane. El día que dediques un ayuno para tus órganos enfermos espera respuesta. Cuando El sana se nos olvidan todos los traumas físicos y espirituales que hemos recibido, porque hay dos niveles de traumas. Cuando se ligan los dos niveles de traumas es más agudo el trabajo del Señor, más fuerte, pero cuando él libera el alma del trauma, libera el cuerpo. Muchas veces la salud se recibe cuando el alma es liberada y otras veces es necesario recibir la salud del cuerpo para que el alma sea liberada. Esto es lo que se llama niveles de fe. Nunca sabremos cómo Dios va a responder a la oración.
Salmo 79:8-9 “No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, porque estamos muy abatidos. Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.”
Isaías 17:10 “Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño.” Dios es el Dios de nuestra fortaleza y roca de nuestra salud.
IV. ROCA Y FORTALEZA DE SALUD
Los antiguos así llamaban a Dios y lo era porque ellos no conocían al Espíritu Santo y el Redentor no estaba en ese tiempo “activo”, ellos estaban con Dios haciendo la obra de Dios, ellos no estaban fuera de Dios, ellos estaban con Dios.
Dios era conocido como el Dios de salud, como el Salvador, Dios de salvación y Dios de roca y fortaleza de salud; así miraban los antiguos al que es nuestro Dios. Ahora nosotros tenemos una gran bendición porque tenemos el privilegio de conocer algo mas de Dios aquí en la tierra. Los antecesores nuestros tuvieron que conocerlo allá arriba.
Exodo 15:2 “Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.”
Deuteronomio 32:15 “Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo, y menospreció la Roca de su salvación.”
V. DIOS ES NUESTRO LIBERTADOR
Salmo 40:17 “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.” Cuando Dios cambia la mente, libera.
Salmo 70:5 “Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.”
VI. CUERNO DE SALUD
Salmo 18:2 “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en el confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.”Un cuerno es cuando lo tenías todo. Un cuerno es la persona que provee, así que Dios es el Proveedor nuestro para nuestra salud, y por ser Proveedor proveyó a su Hijo como Redentor y Sanador nuestro, por eso El es un cuerno de salud.
VII. LA ESPERANZA DE ISRAEL Y GUARDADOR SUYO
El pueblo de Israel sigue aguardando a Dios, no han visto todavía que el cuervo prepara ya condiciones. No han conocido al Redentor y no han conocido al Espíritu Santo, siguen en sus tradicionales eventos religiosos.
Yo pienso que en esa misericordia de Dios cuántos de ellos han podido alcanzar la salvación, porque sí hay corazones santos y puros, pero a la vez me dice la Palabra que sin santidad nadie verá a Dios y que tenemos un Abogado que nos defiende. El Abogado se llama Jesucristo y la santidad solamente la da la sangre de Cristo.
Estas son capacidades dentro del parámetro de uno. Cuando voy al Espíritu lo veo todo hecho por Dios, pero cuando voy a la Santidad de Dios, de su Divinidad, creo que si Dios es tan organizado es para que nosotros apelemos a lo que El nos ha regalado, y es que a través de su Palabra nosotros podemos confiar.
VIII. DIOS ES POR CRISTO
Si Jesucristo es hoy nuestro refugio, nuestro Redentor, nuestro Salvador, entonces tenemos que decir que Dios es por Cristo.
Isaías 63:9 “En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.”
Amén.
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