Deberes Para El Projimo

I. ¿QUIEN ES MI PROJIMO?

Para nosotros saber cuáles son nuestros deberes como cristianos, tenemos que preguntarnos ¿Quién es mi prójimo? ¿Cómo nosotros podemos cumplir nuestros deberes? No perdiendo la oportunidad de servir.

 

¿Cómo nosotros podemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos? Si a ti en tu casa no te gusta que te roben el agua de la llave y de la manguera, tú no se la robas al vecino; cómo vas a vigilar que el vecino entre a su casa para tú cortar la mejor flor de su jardín y ponerla como adorno en el mejor búcaro de tu casa; cómo es posible que cuando a ti no te cabe la basura en tu latón, tú estés esperando que el vecino se vaya a su trabajo para tú echar tu basura en el latón de su casa; cómo es posible que cuando se necesite una ayuda tú cierres todas tus puertas y ventanas para que no te pidan ayuda; como es posible que veas a los niños jugando a la pelota en la calle y tu vengas con tu carro a toda velocidad y groseramente les llames la atención. Cómo nosotros demostramos nuestro amor al prójimo en una oficina cuando no llegó el mozo de limpieza y nosotros tengamos que limpiar la oficina, los baños y tengamos que cooperar en esta labor pero no lo hacemos.

Cuál es tu prójimo o cómo tú quieres amar a tu prójimo? “No me molesten”; “No me pidan favores”; “Voy a esconder la escalera grande para que no me la pidan constantemente”; “No voy a prestar la manguera del agua porque me la rompen cada vez que me la devuelven”.

No es fácil tener un amor consecuente con un prójimo que no conoce a Cristo; pero la única manera de nosotros amar a ese prójimo es sirviéndole por amor a Cristo. No he encontrado otra regla.

 

Uno tiene que marcar una diferencia en el mundo, y uno tiene que darse cuenta que el que te limpia, el que te sirve, el que te da un vaso de agua ese es tu prójimo, y nosotros tenemos que amar a los que nos sirven, y a la vez no solamente amarlos sino agradecerle a Dios el conocer a los que nos sirven.

Cuando usted hace una rutina de servicio, usted no es un buen trabajador. Cuando usted comienza y entra a servir a un lugar ya dispuesto para usted, Dios le enseña por donde comenzar; Dios le educa a usted por donde recoger; Dios le lleva a usted por donde tiene que esmerarse. Cuando usted hace una rutina, a Dios no le agrada la rutina. A Dios le agrada que usted sea una expansión en medio de lo que usted quiere. Yo soy de las que creen que Dios nos da según lo que está en nuestro corazón.

 

Levíticos 19:18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.”  Este es un decreto de Dios.

Mateo 22:39 “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

  O sea que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo esto se menciona: Amar al prójimo. Nosotros tenemos que ser mediadores por muy fuertes que sean las consecuencias.

 

Marcos 12:33 “...y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.”  El Señor nos pide que amemos, amemos, amemos, lo demás tenemos que dejarlo fuera.

II. AMAR A NUESTROS HERMANOS

No es lo mismo amar a nuestro hermano carnal que amar al hermano espiritual.

El hermano carnal, aunque no sea cristiano, aunque sea un bebedor, aunque sea un hombre o una mujer mundano o mundana, tienes que dejarlo entrar a tu casa y atenderlo o atenderla, oírlos porque son tus hermanos de sangre.

 

Ahora bien ¿Por qué se hace una diferencia en el mundo cristiano entre el hermano espiritual y el hermano carnal? Y yo preguntaría al pueblo de Dios ¿A cuál de los dos tú perdonas más fácil, al hermano de sangre o al hermano espiritual? ¿Verdad que vale la pregunta en el análisis interno de cada uno? Porque un hermano que haya tenido celo de su madre o de su padre, es un hermano que no perdonará fácilmente a un hermano espiritual.

Un hijo del reino que juzgue a su padre o a su madre no podrá perdonar fácilmente a un hermano sanguíneo. Un hermano sanguíneo que perdone las consecuencias de una mala vivencia en su familia perdona más rápido las consecuencias que le haya hecho un hermano espiritual. Pero un hermano carnal, que no conoce a Cristo, y que tenga rencor contra un hermano de la sangre se enciende un fuego de montaña de divisiones por generaciones.

 

Si en esas áreas hay demonios de herencias en enfermedades se triplica la maldad, el rencor, el odio. Esos demonios van a tratar siempre de atacar a aquellos hermanos sanguíneos que se han regenerado por la sangre de Cristo, y siempre levantarán su pie y su voz para aplastarlos. Y tú preguntas: ¿Qué es lo que podemos hacer frente a estos hechos?

Juan 13:34 “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”

Aquí vuelve el Señor a insistir en que simplemente el antídoto para derribar las columnas de rencores y de odios generacionales es el amor, y nos pertenece a nosotros los hermanos espirituales. El carnal no puede hacerlo porque es carnal, pero el espiritual sí lo puede hacer.

Aunque tú apruebes lo que estoy diciendo, hay que accionarlo en el mundo interior de cada uno de nosotros. Cuando tú traes a colación en una “evacuación psicológica o espiritual” que te hagan, y tú saques a colación lo que te hizo alguien de tu parentela y lo vuelvas a repetir una y otra vez, tú no has amado lo suficiente para perdonar. Otra “receta” que te digan es mentira, yo te estoy diciendo la verdadera.

 

Cuando tú perdonas, a todo aquello le echaste cenizas y lo tiraste en lo profundo de la mar y con inteligencia y sabiduría prosigues tu camino siempre haciendo el bien. Te tocan a la puerta y sirves; te llaman y respondes; te necesitan y accionas; te llaman para que ayudes y ayudes. No te estoy diciendo que extralimites, ¡cuidado! todo debe hacerse en el orden de Dios sin dañar lo que tú has establecido entre Dios y tú; no vaya a ser que los demonios de transferencias te aprovechen y te hagan una “pulpeta” para luego tirarte al mismo origen de donde tú has venido.

Hay que tener mucho cuidado de que cuando tú ames vayas a tus rodillas y le digas al Señor: “Permíteme amarlo mientras yo viva aquí en la tierra con la prudencia de mi Señor Jesucristo”.

 

No te estoy diciendo que si alguien te llama todos los días para que le vayas a limpiar la casa tu vayas como una criada. ¡NO! Tu puedes ir en un primer tiempo, en un segundo tiempo pero al tercer tiempo aprende a decir NO, tú no eres trapo de inmundicia. Pudiera ser que esa persona dramatice una enfermedad o la maldad y ya tenga un plan, pero cuidado, que esta persona que no ha nacido de nuevo y no está en Cristo, puede tener un plan diabólico para enredar a toda la familia, o a todos los vecinos, uno tiene que tener discernimiento. Hay que saber llegar a tiempo y retirarse a tiempo. Tienes que ser inteligente y no dejarte manipular.

Es muy importante que nosotros siempre vayamos a las Escritura. No hagas nada si la Escritura no te habla a tu corazón y no te aprueba. No puedes seguir en los hechos viejos que te han traído otros. Nosotros, aunque estamos en el mundo, recordemos que no somos del mundo; y no todos, porque nos llamemos pastores somos pastores. Hay también que discernir quién te dirige, cómo te dirige, quién te asesora, qué testimonio tiene, por dónde puedes comenzar a vivir.

 

Juan 15:12 “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.”

Ahora, El apela al amor fraternal y ese amor fraternal es el que establece Dios en la familia. El padre ama a los hijos, los hijos aman al padre, los hermanos se aman unos a otros porque es el mismo padre. Dios establece por medio de esta palabra el amor fraternal establecido a la familia. Pero Satanás quiere destruir lo establecido por Dios, entonces ahí es donde nosotros tenemos que cuidarnos para no caer en el punto diabólico de Satanás: “Ojo por ojo y diente por diente”. Me quitaste la herencia, yo te quito la tuya; me quitaste a mi mamá, yo te quito a tu hija y sucesivamente sigue la discordia entre unos y otros.

 

El amor fraternal no divide, mantiene, pero Satanás, si tú lo dejas que se cuele, divide. Cuando tu suegro o tu suegra están enfermos no tienes que esperar a que otros los ayuden, tú eres la persona indicada para hacerlo. Si lo haces para que te lo agradezcan, tienes un amor sin fruto, si lo haces por agrado al Rey de reyes y Señor de señores tienes un amor con fruto; esa familia te va a amar, te va a respetar y nunca van a olvidar el día que llegaste, el día que bañaste a su anciana madre, le cubriste los pies con medias, le pusiste una buena crema, le diste una buena sopa, te aseguro que nunca te van a olvidar porque no lo hiciste para que ellos te lo agradecieran, sino que lo hiciste porque sabes que para tú agradar el prójimo tienes que agradar primero a Dios. Es importante conocer los derechos y deberes que nosotros tenemos aquí abajo en la tierra con  nuestro prójimo para poder agradar a Dios.

Tenemos que comunicar lo que tenemos. Si tienes odio y si no has perdonado todavía, tú vas a dirigir mal, vas a dirigir para que te sigan odiando y te sigan teniendo rencor. Si tú no has mentido, estás libre de todo eso, porque la mentira esclaviza el rencor, la decepción y el fraude y aún más en los cristianos.

 

III. AMAR A NUESTROS ENEMIGOS

¿Cómo amar a nuestros enemigos? A través de la agudeza espiritual. Pídele a Dios que te de una agudeza espiritual y serás un buen juez cuando quieras hacerlo, porque cuando te vienen a hablar mal de alguien, tu ves que esa persona tiene otras cualidades que los otros no han reconocido.

 

Si no hay una lucha interna para nosotros dejar atrás lo que nos ha dañado por tantos años, no vas a conocer nunca el amor verdadero de Dios. Pasarás por este mundo como un simple cristiano y sin documento de Dios.

Efesios 5:25 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.”

Cristo compara la entrega de su vida por lo bueno y por lo malo.

 

Amén.

Sin votos aún