DEBERES PARA CON NOSOTROS MISMOS.

I. SEAMOS RESPLANDECIENTES COMO CRISTIANOS EN EL MUNDO

La vida del hombre está llena de deberes. Desde que la mujer tiene en su vientre al hijo tiene deberes, y desde que el hombre sabe que va a ser padre tiene deberes. Cuando eres niño tienes deberes; cuando eres joven tienes deberes; cuando tienes una profesión tienes deberes; cuando conoces a Jesucristo tienes deberes con la iglesia de Jesucristo.

El hombre, aunque fue creado para una libertad absoluta, tiene deberes, y esos deberes, en un mal entendimiento del hombre, es que lo hace esclavo. Los deberes no son para ser esclavos sino para ser libres. ¿Cómo podemos mirar ésto, en qué trayectoria? Cuando hay santidad. Cuando no hay santidad en los deberes que vas a realizar te haces esclavo de los deberes.

Cuando la santidad del Padre llega a ti, todo lo realizas con paz sin hacerte esclavo de los deberes. Trabajas por amor con santidad, comes en santidad, vives con la paz de Cristo, eres esclavo de Cristo en santidad, te gozas de la esclavitud de ser de Cristo, amplía la capacidad de deberes.

Entre los años pasan más deberes tienes. ¿Por qué? Porque según vas caminando por el desierto de tu vida, más deberes vas a encontrar en el camino. Si tú creías que en tu juventud eras un esclavo por tantos deberes que tenías: estudio, trabajo, diplomacia, juventud, sociabilidad en la política, tengo que decirte que cuando se llega a la madurez es cuando más deberes tenemos.

A veces se trabaja más en la vejez que en la juventud, porque al llega la madurez te encuentras con más deberes y entras a la vejez cargados de deberes para la sociedad en que tu convives. Pero cuando Cristo céntrico entra a darte la oportunidad de que seas un hijo del reino de Dios Padre entonces cambian los deberes, porque una cosa es tener deberes bajo la cubierta carnal de la sociedad y otra cosa es tener deberes bajo el apoyo espiritual de nuestro Padre Dios.

Filipenses 2:15 “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.”

I Corintios 1:8 “El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.”  En el día del Señor (no estamos hablando del domingo, estamos hablando de su venida), si no hay santidad te vas a quedar. Cuando El venga por su iglesia y nos encuentre que no tenemos santidad nos vamos a quedar, porque ya cuando El venga no viene a salvar, El viene a levantar a los suyos. Ya El vino como Redentor. En su segunda venida El viene a recoger lo que es de Dios: SU IGLESIA, pero hay que estar en santidad. Así que el primer deber con nosotros mismos es mantener esa santidad, y uno de los órganos que más debemos de cuidar es la boca. Todo lo que sale de la boca primero ha llegado al corazón y hay que limpiar la mente para que haya un corazón limpio.

II Corintios 7:1 “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 

II ESTAR FIRMES

La fe es probada y Dios castiga al que El ama. Así como tú reprendes a tus hijos, Dios nos reprende. Dios es amor y por amor nos reprende. Tenemos deberes de tener fe, pero hay que pagar un precio.

I Corintios 16:13 “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente y esforzaos.”  No solamente hay que creer, sino hay que esforzarse a creer.

Tenemos que entrar con fe y autoridad y desbaratar los nudos de Satanás creyendo que tenemos un respaldo poderoso en Cristo Jesús. Cuando tengas un problema con tus hijos, con tu familia, actúa, pero ora primero; es mejor que resuelvas en tu familia tus asuntos antes que salgan afuera. Sé un guardador de lo privado dentro de tu casa.

II Corintios 1:24 “No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.”  ¿Tienes problemas de salud? Usa la fe; ¿tienes problemas de trabajo? Usa la fe; ¿tienes temores? Usa la fe. Dile al Señor: “Yo solo no puedo, pero con tu ayuda, yo sí puedo”.

III. ABUNDAR EN BUENAS OBRAS

Dios quiere darte una personalidad propia para que uses tu fe. Tienes que usar la fe que te proyecte a vencer uno de los deberes primarios del hombre y la mujer, reconstruidos por Cristo Jesús de que caminen por fe en el desierto hasta encontrar la poderosa luz que los hará más que vencedores. Hay que trabajar por fe, hay que accionar por fe, hay que lanzarse por fe.

Hechos 9:36 “Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.”

Colosenses 1:10 “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.”

Cuando te mueves, no para que te lo agradezcan, sino como fruto de Dios que hay en ti, Dios sobreabunda en bendiciones. Cuando El ve que la intención es para que te lo agradezcan, perdiste la buena obra.

IV. SER LLENOS DE HUMILDAD

Cuando des, no seas arrogante en dar, sé humilde y di: “Señor, gracias porque estas manos pueden, en tu nombre, llegar al hombre que no tiene.” 

Siempre debemos de tener una palabra de provisión para llenar el corazón vacío del hambriento o del necesitad. Siempre que mires a alguien, sabe que tú tienes más que ellos, porque tienes la razón de la eternidad. Si mueres mañana, tú sabes que tienes una eternidad y la herencia de lo que dejas en la tierra también tiene una eternidad ¿Por qué? Porque tenemos un Dios justo.

Cuando contactas primero que tu familia en la eternidad de Dios y puedes entrar en el gozo de una eternidad perfecta, el conoce tu pensamiento y tu corazón, y te dice en el mismo espíritu: “aguarda tu herencia”. ¿Cuál es la herencia? La  eternidad de Dios. Esta es una promesa de Dios. No pidan ser humildes, la humildad se lleva en las rodillas.

Hechos 20:19 “Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos.”

En todo género y en todo índice de cultura hay un punto en que hemos sido humillados, pero quien nos ha levantado es el que está arriba. Cuando alguien te humilla es porque no tiene personalidad. El que tiene personalidad y singularidad en sí mismo no humilla al prójimo.

El que está seguro en Cristo es el que se humilla, porque la obra está primero que el dolor de tu corazón.

Romanos 12:3, 16 “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. (v.16) Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.”

V. ATENCION A NUESTRAS PALABRAS

No todo lo que sale de la boca prospera. Cada vez que entramos en la fuente de agua saludable que es el Espíritu Santo, tenemos que tener atención de nuestras palabras, de lo que sale de nuestra boca, porque somos regadío, fuente de agua dulce. Cuidado con las palabras irónicas; tenemos que tener atención a las palabras que hablamos.

Salmo 34:13-14 “Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz y síguela.”  Nosotros podemos frenar el ímpetu mental que nos da tanta miseria espiritual.

Salmo 39”1 “Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí.”

Por el impío vas a ser juzgado y condenado; por el cristiano vas a ser perdonado y orado.

Salmo 141:3 “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios.”  Tú tienes deberes para contigo mismo de guardar en santidad la pureta de tu boca. No hay mayor testimonio que el silencio. Cuando eres ofendido y te callas, estás mostrando una alta sabiduría educacional en ti que perfecciona todos los términos del amor.

Proverbios 10:19 “En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.”

No todos los pensamientos que tengas son correctos. No quiere decir que tengas una mente perfecta ni santificada. La Palabra es la que da una mente santificada. Tenemos que ser vigilantes en contra de las tentaciones.

Si tú sabes que algo te hace caer, como por ejemplo una visita, un libro, una película ¡APARTATE! Hay que aprovechar el tiempo al máximo.

Efesios 4:29 “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”

Efesios 5:15 “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios.”

Colosenses 4:6 “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”

Dios continúe bendiciendo su vida a través de esta disertación.

Amén.

 

Su voto: Ninguno Promedio: 5 (1 vote)