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DAD A LOS POBRES.
I.POBREZAS DENTRO DEL ESPIRITU DEL HOMBRE
El pobre se encuentra sin esperanza. Cuando el pobre no puede encender por la mañana la cocina de su casa y no tiene leña, o gas, para preparar el desayuno a sus hijos, es doblemente pobre. Es pobre sin esperanza porque el ambiente de la pobreza consume los sentidos, consume el pensamiento y consume la esperanza.
Cuando tú sales de las puertas de tu casa a buscar un poco de leche, un poco de azúcar, o el pedazo de pan, tú sales más pobre que cuando estabas dentro porque el pobre que pide por necesidad es doblemente pobre. Es pobre porque reconoce su pobreza y es pobre porque tiene que pedir por pobreza.
Cuando el pobre tiene que pedir por pobreza, si no se humilla y se enaltece es tres veces pobre. Dice la Palabra de Dios que estos pobres, aún lo que tienen se les quitará. Por eso hay ciertas pobrezas dentro del espíritu del hombre que aunque se vista de lino blanco sigue siendo pobre. Es por eso que Dios los tiene que mantener por el “mango”. “Te doy solamente para comer hoy, te doy solamente para comer mañañana, te doy solamente para comer pasado mañana”.
Dios no le puede dar abundancia, porque si lo hiciera lo dejarían a El. Entonces ahí es la tropología de la pobreza.
Deuteronomio 15:10 “Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.”
Dar con benevolencia. Hay quien da y después lo saca a relucir. Mejor sería que no diera. Hay quien da por pobreza. ¿Cómo es esto? Hay quien da pensando que al dar de lo poquito que tiene Dios le va a dar mas, eso es dar por pobreza. El que da por dar, con benevolencia, y aún lo sienta en la mesa principal de su casa y le da una buena y suculenta comida, sin quitarle a los suyos su comida, porque eso no es saber dar, porque eso no es ser bueno, eso es ser miserable de lo que da y no tiene benevolencia de los suyos.
Hay una idea equivoca en el mundo de dar, sobretodo los que tienen riquezas. “Voy a dar a tal iglesia tantos miles…” “Voy a dar a los pobres de tal país tantos millones…” y ellos creen que con eso están “comprando” una bendición. Están muy equivocados, simplemente los pobres se benefician y disfrutan de lo que les dan, pero ese no es el objetivo de Dios, Dios no trabaja con ese objetivo.
II Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
Este versículo es un decreto de Dios. No por mezquindad tú das, no porque te sobra la ropa en el ropero, no porque tú no lo comes, no porque tú le hayas hecho una promesa a Dios; se da por amor, por benevolencia, por misericordia, por compasión y por necesidad.
¿Cómo el obrero fiel a Dios le gusta dar? Por generosidad, dar con generosidad, y no solamente al necesitado. Cuando tú preparas un plato especial para alguien especial, tú estás dando por generosidad. Te gusta que te sirvan pero no te gusta servir; te gusta que te den pero no haces el buen trabajo.
II.¿COMO ES DAR CON LIBERALIDAD?
¿Qué quiere decir liberalidad? Liberalidad quiere decir con “desprendimiento”. Cuando tú abres tu cartera para dar y buscas el “quarter” en vez del dólar, no estás dando con liberalidad, estás dando con mezquindad. Cuando tú, sabiendo que lo que te queda en tu monedero es para la semana, pero que te tocó ofrendar en esa semana algo inesperado, y tú lo das sin perjuicio, sin preocupación, lo das con satisfacción, con acción de gracias, tú estás dando con liberalidad.
Deuteronomio 14:28-29 “Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.”
El diezmo se ponía a producir, había productividad en el diezmo para que cuando llegara a la ciudad una viuda, un huérfano, un necesitado, tú tuvieras diezmo para dar a esos necesitados. Esto era en los tiempos antiguos.
Ahora el diezmo se da para la obra, y el Pastor, el ángel de la iglesia, el administrador de la iglesia, saca el diezmo de los diezmos y va para las misiones; damos de comer y de vestir a los pobres en las ciudades. Esto que acabamos de leer, traducido en el Nuevo Testamento, es lo que nosotros hacemos.
Deuteronomio 15:11 “Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.”
Cuidémonos que no seamos nosotros, cuidémonos que no sean nuestros hijos, cuidémonos que no sean nuestros nietos esos menesterosos. El que no trabaja no tiene derecho a comer; hay que trabajar para comer y diezmar. “...por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.” Qué bueno que nosotros no nos hemos olvidado de los hermanos que dejamos en nuestros países.
Preocupémonos de no ser nosotros los menesterosos o nuestra familia, sino que seamos los que abramos nuestras manos para dar al menesteroso; no seamos nosotros un puntal de miseria en el mundo, no seamos nosotros los que Dios señala como menesterosos, seamos los que Dios señala de abundancia sobre la tierra.
II Corintios 8:2 “...que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.”
Con lo poquito que tú tienes, con lo poquito que yo tengo debemos de dar con liberalidad, con regocijo.
II Corintios 8:3 “Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas.”
Cuando usted coge su diezmo y lo balancea ante el Señor, y lo da con gozo, en primer lugar ese diezmo va al alfolí liberado, y va bajo la bendición del regocijo y la liberalidad de dar. Cuando usted tiene liberalidad para dar, se va la pobreza. Hay quien confunde que el préstamo no se debe de pagar y están equivocados porque el préstamo se tiene que pagar; el préstamo es ceder algo tuyo para que te lo devuelvan.
II Corintios 8:12 “Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será aceptada según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.”
A Dios hay que darle con liberalidad, esto Dios lo disfruta y lo bendice.
II Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
Mateo 6:1 “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.”
Hay personas que les gusta dar con ostentación, es decir, que otros vean lo que está dando. Cuidado, porque Dios no se agrada de ese tipo de personas. Hay que dar sin ostentación, hay que dar con liberalidad para que la justicia y el amor de Dios nos supla después a nosotros, porque nosotros somos suplidores de Dios.
III. DAR A LOS POBRES, EN PARTICULAR A LOS DE LA FAMILIA DE LA FE, ES DE AGRADO PARA DIOS
Cuando tú das a los de la familia de la fe, el gozo es diferente, ¿por qué? Porque es alborotador.
Romanos 12:13 “...compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.”
Qué bueno es que tú puedas hospedar en tu casa a un siervo. Cuánta prosperidad te manda el Dios del cielo, y lo bueno es que a ti se te olvidó, pero al Señor no se le olvida. Qué tremenda bendición es poder dar a los necesitados.
Gálatas 6:10 “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.”
No podemos, en una mesa de acción de gracias, cuando tú tienes una suculenta comida y vas a dar gracias, olvidar de orar por los que no la tienen. Dar gracias no es interceder, dar gracias no es guerrear, dar gracias es orar y dar gracias por los alimentos, y por los que no lo tienen. ¿Cuántos hambrientos hay por un pedazo de pan? ¿Cuántos millones de niños mueren sin comer carne? No hermanos, no hagamos eso, seamos prudentes, seamos sabios, oremos por los pobres de nuestras tierras que no tienen esos alimentos.
Salmo 74:21 “No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.” Qué triste es que tú pongas una mesa y tengas trabajadores en tu casa y tú no brindes de tu comida. Aunque no estén en la mesa sírveles comida y que ellos puedan saborear de la bendición de tu comida. Es una bendición dar y saber dar. No porque no tengan comida los vas a despreciar, los vas a humillar o vas a abusar del hambre de ese pobre hombre. No averigües por qué tiene hambre, simplemente si tú tienes para dar, para mitigar el hambre de una vida, dale con amor y dile que en el nombre de Jesús tú le estás dando esa comida para que la gloria se la lleve el que movió tu corazón a dar, que te proveyó para dar.
IV.TENEMOS QUE CONTAGIAR A LOS DEMAS PARA DAR A LOS POBRES
Nosotros estamos frente a una iglesia bendita, que sabe dar en todo tiempo, con los nuevos y con los viejos, estamos en una iglesia que sabe dar. Tenemos que contagiar a otros a dar, a ser dadivosos.
Hechos 20:35 “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.”
V. EL QUE DA A LOS POBRES TIENE LA MISERICORDIA DE DIOS
Proverbios 14:31 “El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.”
amen.
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