CRISTO, DIOS Y HOMBRE

I. CRISTO ES LA EDAD Y LA SABIDURIA

Nosotros hemos entendido cuando uno viaja que estar en el conocimiento de la Palabra cuesta, y vivir en los conceptos cristianos cuesta más.

Nosotros encaminamos a la familia en el orden de Dios, pero yo no me canso de pensar cómo pueden subsistir las iglesias que no guerrean, que no oran, y que no hay una palabra profética direccional para los tiempos con conocimiento, porque si bien no todos los tiempos son proféticos, este siglo sí es profético. Entonces abre en nosotros un nombre y una capacidad profética diferente porque en la atmósfera de Dios viene a habitar sobre el mundo su Espíritu profético. Es como los idiomas, porque hay personas que dicen: “No se inglés y he perdido el español”, claro, la atmosfera del idioma en la cual tú estás habitando es el inglés y se te va reduciendo el español, y hay un momento en que tienes más oído para el idioma inglés que para tu propio idioma, aunque no sepas el idioma inglés.

En la eterna creación de Dios al él crear los idiomas, creó al hombre, los idiomas son para el hombre, pero de su propio Espíritu nacen los idiomas. O sea que en Cristo, Dios Hombre,  están todos los idiomas de toda la eternidad y nosotros podemos ambientarnos y facilitar en nuestro mundo cristiano lo que es el entendimiento de los idiomas.

Si Cristo es Dios y vino a la tierra como Hombre y como Dios y vino como Cristo, entonces Cristo es el que da sabiduría para las edades de los tiempos. ¿Cuál es una de las sabidurías que el hombre no ha podido quitar? El tiempo de la navidad. Por muy ateos que sean los pueblos o las naciones, se contamina con todo un ambiente de sistemas navideños, porque si tú has estudiado la Palabra, el primero que recibió regalos fue el niño Jesús y recibió regalos de otras naciones.

Qué de malo es que usted haga un dulce, haga un pastel, haga una tarjeta y regale a alguien que usted ama y le pueda decir: “Mi presente en recordación del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo”. Con esta acción usted está agradando al Espíritu de Abba Padre por cuanto El mismo vino como regalo al hombre. No estamos diciendo que usted gaste, estamos diciendo que usted de en un tiempo, yo le llamo “estación del tiempo”, y en la liturgia cristiana le llaman “Tiempo de Adviento”, o sea tiempo de venida. Está la primera, la segunda, la tercera semana y en la cuarta semana de adviento es cuando ya El nace, cuando ya se encuentra María con el alumbramiento. Entonces adviento es igual a espera y es importante reconocer que nosotros también ahora estamos en una espera, no se ha terminado el tiempo de adviento, porque cuando llega el tiempo del Señor, tú y yo estamos esperando la segunda venida, pero para estar en la segunda venida tenemos que celebrar la navidad, el nacimiento, el cumpleaños de nuestro Salvador, que El vino, no es que te lo digan. Cuando porfíen de tu fe, les puedes decir: “Yo creo que El vino y vuelve”. Tú entonces estás en una estación de tiempo; nosotros los cristianos simplemente estamos en una estación de tiempo, pero que triste es cuando el mundo solamente está en una estación que nació en Belén el Salvador, y ¿la segunda estación de que El viene, dónde la dejan? Porque aunque yo ponga un arbolito para adornar mi casa y decir que estoy alegre porque ya nació mi Salvador, yo tengo que decir que estoy más alegre porque mi Salvador viene por mí otra vez. El nació por mí, pero viene por mí otra vez. Tenemos que confrontar lo estable. Si Cristo es la sabiduría y en su sabiduría entra su edad o entra en edad, veamos la siguiente posición:

Lucas 2:52 “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura en gracia para con Dios y los hombres.”  Nosotros podemos ver que aquí está la sabiduría y la edad. Tenía el crecimiento humano, entraba en la edad. ¿Qué es la edad de Cristo? Los tiempos. No es la edad física tuya o de El, es la edad de los tiempos. Si ustedes se fijan, los tiempos se están abreviando, los días se están acortando. Las cosas que pasaron en este año El las mira como “viejas”, entonces si ese es un tiempo y una edad, te está diciendo a ti que tú no tienes porqué estar mirando lo que dejaste de hacer en este año, porque ya el Señor no te va a adelantar ese tiempo, el Señor las mira como “cosas viejas”. Yo te puedo decir que todo lo que programé ya lo hice y estamos en diciembre. He cumplido con mi tiempo de trabajo; yo no puedo mirar atrás para ver lo que no alcancé; no he dejado de ir a ningún país que programé. Yo he cumplido, entonces ahora tengo que programar lo nuevo, y lo nuevo es bien difícil de programar por la grandeza del trabajo.

Nos corresponde ahora a nosotros a crecer en sabiduría del Espíritu y de la Palabra para fe y no invertir nuestro tiempo en cosas vanas, sino ser inversionista en el reino de Dios en cosas positivas para el reino y para mi fe. De manera que la edad que me toque vivir, la edad que es igual a tiempo, sepa yo vivirla de tal manera que el Señor en su reloj, y en mi reloj, pueda decir: “Buen siervo y fiel”.

II. CRISTO SE CANSABA

Otras de las cosas que Dios ha establecido que El, en su mundo natural al venir como humano, se cansaba y si Cristo se cansaba, nosotros también nos cansamos. Quiere decir que no es un pecado estar cansado, siempre y cuando el trabajo florezca y sea para el reino.

No hay trabajo que canse más que el trabajo del mundo. Te agota, te asfixia, te llena de un sistema deplorable, te pone de mal genio; pero cuando tú trabajas para tú poder dar de tu trabajo al reino hay un cambio de influencia, y todos lo ven, y todos te quieren, todos te llaman para que trabajes. Pero cuando eres un quejumbroso, que de todo te quejas, que todo te fatiga, que todo te contraría, entonces tu cansancio es peor.

Juan 4:6 “Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.”  Quiere decir que Jesús llegó al pozo cansado. ¿Por qué estaba cansado? Porque El venía de un largo camino y necesitaba pasar por donde estaba ese pozo porque allí había una mujer samaritana que El tenía que tratar con ella y desvió la trayectoria de su camino e hizo un camino más largo hasta llegar a Samaria, con una objetividad específica: llegar al pozo. ¿Qué se iba a encontrar en ese pozo? A una mujer muy necesitada, y a pesar del cansancio del camino, porque El era humano. Tú caminas y caminas y te cansas, te fatigas, El también lo pasó. El, como Cristo, Dios y Hombre, igual que tuvo sabiduría para su tiempo, también se cansaba en su tiempo humano. Nosotros también podemos cansarnos en nuestro tiempo humano.

El cansancio de Jesús no fue suficiente para no desviarse y tomar un camino más largo, porque vio una necesidad. Cuántos de nosotros viendo las necesidades acortamos el camino para no pasar por las necesidades. El que ha pasado por eso sabe que solamente una vida amorosa, una vida dadivosa, una vida de obrero, una vida con un corazón de Cristo y para Cristo es capaz que aun extenuado y cansado se pone en pie y coge el camino. Es muy interesante saber que Cristo también se cansaba.

III. EL TENIA NECESIDADES FISICAS

Cristo también tenía necesidades físicas igual que nosotros. Hay momentos en que una de las necesidades físicas que más puede detenernos es el sueño; hay personas que cuando tienen sueño y quieren dormir y no lo dejan dormir se ponen de mal genio. Cada uno de nosotros necesitamos de unas horas de sueño; el metabolismo mío no es igual que el tuyo; tal vez tú necesites menos o más horas que yo o yo menos o más horas que tú para dormir; es una necesidad dormir y qué impresionante es este cuerpo carnal, como lo tuvo Cristo, que El también tenía necesidad de dormir. En la eternidad ellos no necesitan dormir, digo “ellos” Padre, Hijo y Espíritu Santo, ya ese tiempo pasó, aquí en el mundo terrenal es donde tenemos necesidad de ese sueño, en la eternidad no hay necesidad de dormir porque no se carga con el cuerpo carnal, se carga con el cuerpo espiritual y el cuerpo espiritual no necesita descansar. No es que el cuerpo espiritual esté en un limbo ¡NO! El cuerpo espiritual está en un lugar asentado, pero sí es necesario que la iglesia entienda que mientras estemos en este cuerpo hay que darle el sueño, el descanso que se necesita.

ño, en la eternidad no hay necesidad de dormir porque no se carga con el cuerpo carnal, se carga con el cuerpo espiritual y el cuerpo espiritual no necesita descansar. No es que el cuerpo espiritual esté en un limbo ¡NO! El cuerpo espiritual está en un lugar asentado, pero sí es necesario que la iglesia entienda que mientras estemos en este cuerpo hay que darle el sueño, el descanso que se necesita.

Mateo 8:24 “Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.”  El tenía sueño y se acostó a dormir porque El estaba habitando en un cuerpo físico, Cristo Dios y Hombre, estaba habitando en el tiempo de su edad al venir a este mundo, por tanto El tenia necesidad de dormir, como todos los cuerpos físicos tienen necesidad de dormir. Ya cuando nuestros cuerpos cesan ya no tienen necesidad de dormir, porque ya no viven dentro del cuerpo físico.  Vas a vivir o dentro de  la vida eterna o dentro del infierno eterno.

IV.EL SUFRIA HAMBRE

Cristo sufría hambre. ¿Cuántas veces, por tener hambre, y por tener la necesidad de atender a las necesidades humanas El no comía. Y a cuántos pasa lo mismo, que por atender a las necesidades de otros no come. El sufría hambre, no tenía tiempo para buscar su comida, tenía que seguir de un lugar a otro. Cristo fue totalmente Humano, como fue totalmente Divino.

En esta trayectoria de sufrimiento está comprobada en la Palabra para que usted pueda saber que la Palabra es fuente de verdad. Cuando usted se sienta débil en la fe y no quiera venir a la iglesia, vaya a la Palabra y fortalézcase, porque cuando los hermanos reunidos alabamos a este Cristo de verdad su Espíritu viene a nosotros a fortalecernos y a decirnos: “Están en la verdad” y solo la verdad, dice la Palabra, nos hará libres de la mente en la cual usted dice: “No existe Dios”, “No existe Cristo”, “Ese cuerpo de iglesia no me gusta” “Ya yo no me lleno”, libre de cualquier agujero que usted le dejó a Satanás y que le está ahora inyectando un espíritu de muerte, porque cuando usted deja de congregarse viene el espíritu de muerte. Todo el que lee la Palabra lo sabe Mateo 21:8 “Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.”  Quiere decir que el trabajo de El era tratar con esa multitud. El no podía pararse y El iba sentado sobre un pollino, no podía separarse para decirle a sus discípulos “vamos a comer”, El decía “vamos a la obra”. Quizás algunos llevaban agua para tomar en el camino, pero El no, El solamente llevaba la misión de El, llevaba el traje de Divino como El lo era. Tu dices: Por ser Divino era sustentado, pero nosotros también somos sustentados. Cuántas horas tú estás en ayuno sin tomar ni agua y ¿acaso no quisieras comer? Claro que sí, pero no hay tiempo para comer, porque los que están en el camino es el fundamento del buen obrero. Es como el hijo que nace, si lo traes a la escuela dominical le estás dando un buen fundamento de la Palabra, y aun fundamentado en la Palabra a veces vienen los vientos recios de maldad a llevarse a los que están fundamentados en la Palabra. Es entonces cuando tenemos que orar, que guerrear, que procesarnos. ¿Cuándo un cristiano se procesa? Cuando deja de amarse tanto a sí mismo y cumple con la Palabra primero y puede decirle a los deseos: No voy a hacer tu voluntad, ya estoy en otro camino. Cuando eso sucede estamos siendo procesados.

Si usted hace un pacto con el ministerio de Dios aquí en la tierra, usted tiene que hacer un pacto con su vida personal, íntima con Dios. Un ayuno es un pacto impresionante en el cual usted le dedica tiempo para no comer sino para leer la Palabra y orar. El proceso de Dios entre nosotros es diferente; aun teniendo hambre usted dice que no tiene hambre para que otros coman, aun teniendo sed deja que otros beban y usted se abstiene; eso es cuando uno está procesado en Cristo. Cuando usted no está procesado la enfermedad tiene más fuerza en su mente que su fe. Cuando usted ha sido procesado usted se levanta y puede andar porque esta siendo procesado por el espíritu que habita en el cuerpo carnal que es el que se enferma. Es grandemente interesante conocer todo esto.

Amén.

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