Caracteristica De Las Batallas Espirituales

Las batallas espirituales podemos ganarlas por medio del Espíritu Santo, quien es canal y vía de ciencia para este conocimiento. Lo importante es saber batallar en el día que tengamos que batallar.


En realidad somos seres muy cómodos. Nos gusta ganar premios sin pagar el precio del galardón. Queremos corona sin sacrificio; queremos alcanzar la eternidad no siendo fieles al Dios Eterno; nos gusta tener cosas, sin embargo prometemos a Dios y nos olvidamos de nuestras promesas.


Es triste la vida que vive apegada a un trabajo para un sueldo, pero es bueno saber que los que trabajan para el Señor tienen mejor paga.


El cristiano que niega al Señor vive miserablemente, mas el que le sirve tiene abundancia. Las características de las batallas de estos dos seres son diferentes. Dios responde a sus hijos cuando le obedecemos, los otros siguen su curso pensando que nunca se van a enfrentar al infierno. Como ya sabemos, hay un infierno activo y una eternidad activa que es de Dios.

I. DIOS GANA NUESTRAS BATALLAS, PERO NOSOTROS TAMBIEN TENEMOS QUE PELEAR LA BATALLA


¿Qué características tienes que dan a conocer que eres un ganador de batallas?
1) La primera batalla que tenemos que ga- nar, como individuos, es la batalla interna  que nos ayuda a obtener tres cosas:
 a) Libertad interna
 b) Obediencia
 c) Entrega


Cuando tú mismo empiezas a vencer la batalla interna es cuando en verdad te estás preparando para alcanzar la corona. La corona que tienen los ángeles para ti. Ellos te la ponen, pero recuerda que esa corona tú no te quedas con ella, pues cuando estés delante del Padre se la ofrecerás a El. Pero para llegar a este momento tienes que batallar la bendición. Bendición en tus ojos; tener tu mente santificada; no levantarte de tus rodillas sin falta de sometimiento. Una vez que hacemos esto se rompe la batalla interna. Hasta que esto no suceda, habrá mediocridad en tu vida. No habrá santidad mientras no rompas la batalla interna.


2) La segunda batalla es la interna que trae conflicto espiritual. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Ro. 7:23)


Vives en esclavitud cuando estás en conflicto espiritual, y esto sucede a jóvenes, adultos y ancianos. Todos estos sufren estas batallas. Tú la percibes, la  actúas y la connotas. Pero hay buenas noticias. Nosotros tenemos la autoridad otorgada por el Padre a cada uno de los creyentes en el nombre de Jesús, por ese nombre glorioso de Jesucristo de Nazaret puedes ganar.


Esta batalla se revela en la mente, mas en los ojos de los cristianos se revela el reflejo del amor, entrega y santidad. Cuando hay mente rebelde los ojos hablan de un corazón apocado, y enseñan tinieblas de pecado. Sin embargo, si hay santidad y pulcritud, hay paz en Cristo.


II. LA BATALLA SE LIBRA CON ARMAS ESPIRITUALES


No puedes combatir la batalla con una enseñanza doctrinal. Ese es el error de la iglesia de nuestro siglo. Tú no apliques esto, desafortunadamente esta es una mala medicina por falta del conocimiento del Espíritu Santo. Las batallas se libran con oración de fe, oración intercesora, guerreando en el Espíritu contra huestes de maldad y tinieblas que vengan en contra de ti.


1. La iglesia tiene estas armas:
 a) Implorando al Espíritu Santo dices:  “Ven sobre mí y defiéndeme de toda  obra de maldad contra mí” Inmediata mente El viene.


 b) El entonces da vida interna a tu espí ritu, y viene a ti espíritu de gozo y espí ritu de libertad.


 c) Se rompe la batalla por muy débil  que tú seas. Clamas y El viene.


2) Cristo nos dejó el Consolador Perfecto, el cual simplemente no estaba con él en el momento de su partida. ¡NO! El Consolador estaba con Cristo desde la eternidad de Dios. “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.” II Co. 10:4.


3) Tenemos autoridad  contra poderes  invisibles.    Estos  poderes  vienen en       contra de los que aman a Jesucristo,  pero nuestros cuerpos están armados  con las mismas sensaciones que tuvo  Jesús. Nosotros tenemos un cuerpo  interno espiritual preparado para recibir fuerzas del mal. Hay un poder invi- sible en nosotros y estamos preparados  para reprender y atar, y seguir pasando  por el sitio donde las huestes de Satanás  nos han esperado, pues ya lo hemos  liberado en el nombre de Jesús.


El diablo ataca al cristiano, no al psicólogo, ni al psiquiatra, ni al sociólogo. Nosotros vencemos por medio de la fe. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Ef. 6:12).  Debemos aclarar que las regiones celestes son las tinieblas, pues lo celestial es eterno. Nosotros somos de lo eterno, pues hemos sido santificados por Dios y Dios es Santo. El infierno está lleno de estas regiones celestes, y se levantas para hacer maldades en contra nuestra.


Todos tenemos batallas espirituales. Cada día que ayunas y encuentras verdades que antes no conocías, vas a encontrar batalla espiritual. Sin embargo, algunas veces te lamentas y lloras al no conocer lo que eres. Dios aborrece las quejas del cristiano y para evitar estas quejas nos ha mandado su Palabra: “El perro vuelve a su propio vómito” (2 Pedro 2:22), y esto haces tú con las quejas cuando no estás ganando la batalla espiritual, solo la carnal.


La batalla que Dios demanda de nosotros es la espiritual. La carne quiere tenerlo todo, mas el espíritu, aún no teniendo nada, lo tiene todo.


Reprendamos la mala formación que hemos traído a nuestra vida como adultos. Los desórdenes espirituales que traemos pueden ser vencidos por la fe. Donde hay fe, lo interno se cambia; somos un caudal del Espíritu. Este es un don que no entra en los miembros de la iglesia hasta que lo dejamos entrar, y esto sucede cuando creemos.


I Timoteo 6:12 “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”  La buena profesión, esto es el buen testimonio; no podemos ser testimonio de lo malo. Tenemos que ser luz; la batalla es librada por jóvenes soldados. Todo cristiano que se convierte a Jesucristo, es un joven soldado. No hay edad.  Los tiempos de Dios no son nuestros tiempos.


I Timoteo 1:18 “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia.”.  Dios nos da orden de ganar estas batallas. Tú no puedes ser un asesor completo de tus hijos o del pueblo, sin ser un vencedor de batallas. Este consejo de Timoteo te lo doy para que tu vida espiritual sea liberada y bendecida. No puedes tener liberación ni bendición hasta que no haya en ti consagración. Dios exige esto de nosotros. Sin consagración no se pueden librar las batallas.


II Timoteo 2:4 “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”  ¿Cómo tener oídos espirituales si no conocemos lo espiritual? Todo lo que le agrada a Dios es aquello que se separa para Dios. Al aceptar a Jesucristo como tu Salvador, tienes que confesar tu pecado e implorar que Dios te vuelva a bendecir.


III. HAY PROTECCION DIVINA EN MEDIO DE TU BATALLA


Tú no estás solo en la batalla espiritual interna, tienes promesa de que alguien te va a ayudar. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.”  (Salmo 34:7). Cuando crees que estás solo, que nadie está a tu lado, tienes un salmo de liberación.


Salmo 91:4 “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.”   Dios es nuestro escudo. Miseria, hambre, enfermedad, pestilencia y podredumbre de pecado no nos alcanzarán.


Salmo 125:2 “Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.”   Cuando clamas a El, sin hipocresía, cuando te confiesas y eres honesto, El te defiende.


II Reyes 6:17 “Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.”  En medio de la batalla, Dios mandó su gloria, así nos rodea a nosotros hoy. Esto es ejemplo de protección,


IV. DIOS NUESTRO PROTECTOR EN LA  BATALLA


Dios es nuestra defensa. Si no fuera así, no hubiera necesitado de su Hijo Jesucristo. Dios, para ser nuestro protector, tuvo que hacer una defensa por nosotros. Cuando te acusan, tú buscas defenderte, otros buscan justificarse. Dios tuvo que tener una defensa para él poder aceptarnos, y esa defensa fue un Mediador entre Dios y el hombre y se llama Jesucristo, quien tuvo que pagar el precio con su sangre divina, sello de protección eterna entre tú y Dios.”


Exodo 14:14 “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”


Salmo 5:11 “Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre.”


Hay victoria en la batalla cuando internamente, tú tienes batalla, y la fuerza que te libera es la Palabra de Dios. Cuando te encuentres en esta situación enciérrate en tu recámara y lee la Palabra en voz alta para que el enemigo oiga que tú estás librando la batalla.


Apocalipsis 3:21 “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”


Amén.

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