Bendiciones Materiales

I. LAS BENDICIONES MATERIALES PUEDEN O DEBEN SER UN DON DE DIOS


Nada mejor que Mateo 20 para decirnos que en realidad tenemos que trabajar para tener. Muchos cristianos creen que con estar orando y ayunando les caerá el dinero en la cabeza y van a ser prósperos. Están en un grave error. El trabajo fecundo con capacidad e inteligencia demuestra al hombre las abundantes riquezas que El tiene para con nosotros.


Si tú no estudias y no te superas no podrás avanzar como avanzamos nosotros en otro tiempo. Ahora tienes que trabajar con computadoras, con sistemas electrónicos.


Al nivel de nuestro siglo, Dios da los adelantos para que el hombre sepa conducirse en ricas y amplias bendiciones de prosperidad, pero el hombre tiene que estar manejado por la capacidad industriosa de elaboración que viene para todos los siglos.

Dios estableció en el hombre capacidad e inteligencia para que él formara la industria maravillosa del hombre para todos los siglos. Entre más capacidades industriosas, mas bendiciones terrenales vamos a tener.

Antes los niños estudiaban en cartillas, ahora estudian en computadoras; antes los automóviles eran mecánicos, ahora son automáticos. El cristiano no se puede quedar atrás, tiene que entrar en la mayordomía de las bendiciones materiales. Esto no puede caer en fanatismo ni en equivocaciones culturales.


Salmo 65:9 “Visitas la tierra, y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios, lleno de aguas, preparas el grano de ellos, cuando así la dispones”.  Dios bendice la tierra cultivada y la prospera. Cuando Dios ve un país que detiene su mano sobre la tierra, El detiene la bendición; no manda lluvia. Tenemos un Dios sabio y creador.


Génesis 24:35-36 “Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene”.  Dios nos da bendiciones de riqueza y bendiciones de prosperidad.


II Samuel 6:11 “Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa”. 


Cuando veo a los hermanos trabajando en la casa del Señor, se que tienen asegurada su bendición. Esto no se paga con dinero porque el que prospera, prospera toda la vida, tanto la material como la espiritual.


I Reyes 3:13 “Y aun también te he dado todas las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días”.


Esto le prometió Dios al rey Salomón, hijo de David, por cuanto comenzó a cumplir todo lo mandatorio por su padre David para la construcción del templo. Cuando Dios se le presentó a Salomón, él no le pidió riquezas, le pidió sabiduría para ese gobierno de trabajo y Dios le dio promesa. Para ser bendecido en lo material, tenemos primero que ser bendecidos en lo interno, porque lo externo es orín y polilla que perece, pero lo interno, lo que es de Dios, es lo que El cuida. Lo cuida aquí en la tierra y lo cuida en la eternidad, porque dentro de nosotros cargamos un material de bendiciones que es eterno y es de Dios que es nuestra alma.


II. BENDICIONES PROMETIDAS A LOS QUE SERVIMOS A DIOS


Nunca te ha faltado techo, tienes comida, zapatos, ropa, una nevera llena, puedes dar a otros, puedes cocinar para otros, una buena casa, que es tu palacio, el albergue de tu cuerpo, donde tú descansas confiadamente, entonces tienes bendición y riquezas prometidas que son tuyas.


Exodo 23:25 “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti”.  Promesa de Dios a los que creemos en El.


III. PROMESA DE DIOS A LOS QUE ESCUCHAN SUS PRECEPTOS


El que no está en la Palabra perece. El que no ama la ley de Dios, que es su Palabra, no puede permanecer. Hay que estar en ella escudriñándola, diciéndola.


Salmo 81:16 “Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría”.  Promesa de abundancia. Cuantas bendiciones tenemos.


IV. LOS QUE ANDAN POR EL CAMINO DE DIOS SIN APARTARSE NI AUN APICE DE EL, TIENEN PALABRAS Y PROMESAS


Isaías 30:23 “Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será abundante, y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas”.


Tenemos que ser fieles, no podemos fallarle ni un ápice, o sea ni un segundo, ni un minuto, ni una hora. Aquel que sabe que le ha fallado durante el día tiene que arrepentirse y no volver a ser negligente.


V. BENDICIONES MATERIALES DE ABUNDANCIA. LOS QUE BUSCAN PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA


Tú joven que estás en la casa del Señor, que has abandonado tu vida de antes y que empiezas a buscar el camino de Dios, aunque no tengas trabajo, Dios te dará abundantemente de su misericordia, te sustentará, nunca te faltará el pan de cada día, y proveerá abundancias para ti en el tiempo en que tú puedas recibir de Dios, con sabiduría de Dios, las abundancias de la tierra que El tiene para ti para que no te pierdas.


Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.


Hay un precio que pagar. Busca primero el reino de Dios y lo demás será añadido.


VI. LOS QUE DAN SUS DIEZMOS A DIOS


Los que no le roban a Dios para pagar sus intereses personales esos son los que tienen las bendiciones prometidas eternas de El.


Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.


No solamente las promesas de las bendiciones terrenales, sino que aquí declara las promesas de las bendiciones espirituales. Don de revelación, de fe, de discernimiento, de lengua, de sanidad.


VII. A TODOS LOS HABITANTES DEL MUNDO Y EN EL MILENIO


Hoy habitamos en el mundo. Muy pocos hombres y mujeres piensan que tú, con el sello de haber reconocido a Jesucristo como tu Salvador, has entrado en la garantía de vivir un milenio con el Señor. Muchos creen que la vida, cuando se muere, se acabó todo. La vida en Cristo, cuando mueres, es cuando comienzas a vivir.


Muchos no saben que el gran galardón que cargamos, los que hemos confesado a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, es que no solamente te está dando el garante de entrar a la eternidad del Padre, sino que vendrás con su Hijo a vivir en la tierra del milenio.


Amos (;13, 15 “He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. (v.15) Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo”.


VIII. GRANDES BENDICIONES TERRENALES


Las promesas de grandes bendiciones terrenales, igual que Dios se la dio a Abraham, que era inmensamente rico, dueño de ovejas, camellos, de hectáreas de tierra fértil y floreciente, Dios nos dará esta bendición a los que le busquemos con todo nuestro corazón.


Salmo 119:2 “Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan.”


Las bendiciones terrenales son para aquellos que temen a Jehová. Cuando te abstienes de hacer algo por temor a Dios, ya estás bendecido. Inmediatamente que te abstienes por bendecir a Jehová y honrarlo ya estás siendo bendecido con bendiciones materiales. Cuando alguien te invita a orar para tomar profecías y dirección del Espíritu Santo, ya estás siendo bendecido, porque las cosas espirituales permanecen eternamente y para siempre.


Salmo 112:1 “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera”.


Cuando no le damos el relieve de bendición a Dios, perdemos la bendición. Tenemos que darle a Dios siempre la gloria y así nuestras bendiciones serán mayores.


Salmo 115:3 “Bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes”.


Salmo 128:1-4 “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová”.


La unción del Espíritu Santo sea sobre vosotros.



Amén.

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