Sabemos, por experiencia propia, que obedecer es uno de los hechos más difíciles que puede tener el hombre. No hay nada mas controversial que alguien te dé una orden y tú la obedezcas. Vienen las tinieblas sobre cada ser humano y vienen las rebeliones con que fuimos formados.
Cuando las rebeliones entran en nuestro mundo, nosotros perdemos la obediencia. Nadie que está en obediencia tiene rebeliones. Los que estamos en obediencia somos los que no entramos en rebeliones.
¿Qué es una rebelión? Las rebeliones vienen de muchas maneras. Vienen por una mala formación educativa de nuestros orígenes; vienen las rebeliones de nuestras generaciones y vienen las rebeliones por el pecado de cada uno de nosotros.
Mientras el hombre peca, otros sufren y lloran. Es bueno que se sepa que tú no puedes cambiar el pecado, el único que lo puede hacer se llama Jesucristo. ¿Cómo entra la obediencia? La obediencia entra cuando Jesucristo nos hace nacer de nuevo, y aún así hay que cuidar la obediencia porque hay días y tiempos de nuestras vidas que cuando las cosas no brillan, cuando las cosas no salen como nosotros queremos que salgan nos volvemos rebeldes contra Dios sin reconocer el pecado original que tuvimos por años, de desobediencia delante de Dios.
Se puede ser desobediente de muchas maneras, pero Dios, que nos capacita para la obediencia, quiere que cada uno de nosotros podamos entender lo que es en sí la obediencia.
La verdadera obediencia entra cuando hay fe. Cuando hay rebeliones hay dos cosas que debemos de saber:
1) Que no se lee la Palabra
2) Que no hay fe.
Es por eso que tú no puedes obligar a nadie a venir a la iglesia si no hay un desear del corazón. Los intereses de afuera pueden más que los intereses de adentro y son infelices, son traicionados, son manejados, porque en realidad los intereses de la fe aún no han permanecido en esos corazones.
Hechos 6:7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
No se puede pedir que haya líderes, diáconos, ujieres, guerreros obedientes si no está la obediencia por medio de la fe. Y la fe tiene que venir por el oír y el oír por la palabra. Muchos dicen: Yo tengo iglesia pero esas personas van y se sientan en la iglesia, pero sus intereses no están en la fe. Sus intereses siguen estando en el mundo. Mientras esto pasa no habrá sanidad en sus cuerpos enfermos, no habrá liberación en sus hogares, no habrá liberación en sus generaciones.
I. LA SUMISION A LAS POTESTADES ESTABLECIDAS
Por ejemplo las potestades establecidas de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. A la vez que tú haces una sumisión al hombre, sea tu esposo, sea tu esposa o sea tu hijo, ya tú estás fuera de la sumisión a las potestades. A la vez que un hijo tenga más dominio sobre ti que la sumisión a la potestad de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tú pierdes totalmente el control de la fe. La fe hay que cuidarla como la joya más preciosa de nuestro joyero.
La contaminación de familias que no están en los caminos que tú estás, ni tienen el nivel que tú tienes, puede echarte a perder años de vida, de sanidad y de liberación a tu familia.
Es tan importante que nosotros podamos entender cuales son las potestades establecidas por nuestro Dios, que solamente creyendo en esto podemos permanecer.
Hay potestades y hay autoridades a las cuales nosotros también debemos de someternos. No es solamente Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Pastor es una autoridad a la cual también hay que someterse.
Romanos 13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridades sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
El Pastor es una autoridad establecida por Dios y hay que someterse a la autoridad pastoril. Cuando tú no te sometes a esta autoridad, tú estás fuera del orden de Dios. Aunque tú creas que no tienes pecado, tienes el mayor de todos los pecados porque estás fuera de la sumisión de las autoridades las cuales Dios ha establecido.
Tito 3:1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.
Tenemos que tener mucho cuidado de no caer en la perversidad de la tentación de Satanás, sino de estar bajo el dominio y la autoridad de nuestro Dios.
I Pedro 2:13-14 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.
Si somos instrumentos escogidos, somos instrumentos escogidos para bien, nunca para mal. El someterse uno a las autoridades es parte de nuestra obediencia. Es muy importante saber que siempre en nuestro mundo habrá autoridad a la que habrá que someterse.
Por ejemplo: la mujer tiene que someterse al marido y el marido a la mujer. Cuando el marido no se somete a la mujer es porque Dios no está en el centro del corazón.
Cuando la obediencia no entra por la fe sino que entra por el conocimiento, hay peligro. La obediencia tiene que entrar por la fe y es parte de esta bendición.
Es importante que nosotros sepamos que para ser obedientes hay que entrar por el camino de la fe.
II. DIOS HA DADO SU LEY PARA QUE SEA MUY GUARDADA
Dios, sabiendo que nosotros no somos obedientes, dio su ley. Los mandamientos son su ley. No matarás...no hurtarás...no levantarás falso testimonio contra tu prójimo...amarás al Señor con todo tu corazón
honra a tu padre y a tu madre para que los días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te ha dado
Cuantos mandamientos nosotros tenemos que son de bendición, pero nos manda que guardemos los mandamientos.
Sin embargo, los cristianos de hoy en día parece que se olvidan que solamente alabar a Dios, levantar las manos y vivir una vida de orden es suficiente. ¡NO! falta algo más: Hay que guardar los mandamientos del Señor.
Salmo 119:4 Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos.
Dios, lo reveló mucho antes de que tú conocieras quién es Dios. Y es por eso que yo pienso que los diez mandamientos no todos podemos obedecerlos, porque dice no hurtarás y cuantos roban; habla del adulterio y cuantos adulteran. Hay dos niveles de adulterio el carnal y el espiritual. ¿Cuál de los dos es peor? No lo se, Dios es el que pesa el pecado del hombre, pero cualquiera de los dos es grave.
Hoy cualquiera ríe a un adulterio y lo confiesa muy tranquilamente cuando esto en realidad es un pecado grave. Si el adulterio es carnal, es cuando tú te separas de un cuerpo que juraste ante Dios y los hombres que te pertenecía.
Si el adulterio es espiritual, es cuando tú adulteras en el espíritu y adoras a un ídolo cualquiera, el primero que te tiran a las manos. Estás adulterando los mandamientos porque esos son falsos dioses a los cuales tú estás adorando. También es adulterio cuando tú creas a tu madre o a tu ser amado como un dios, porque es idolatría. Tú puedes amar a los tuyos, pero nunca idolatrarlos porque eso te será pecado.
III. LA OBEDIENCIA ES EL TODO DEL HOMBRE
Un hombre próspero es un hombre obediente; un hombre fiel es un hombre obediente; un hombre de honra es un hombre obediente, nunca engaña ni al Pastor, ni a la familia, ni aún con sus hijos.
Eclesiastés 12:14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.
Tenemos que tener mucho cuidado porque también nosotros vamos a ser juzgados según nuestras obras.
I Corintios 7:19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.
Tú no puedes pedirle a alguien que no conoce esta fe que sean fieles. Ahora, a los que conocen esta fe sí les viene el juicio si no son fieles, porque toda obra, buena o mala, Dios la va a juzgar. Es mejor que tengamos en nuestra despensa mas obras buenas que malas, para que en el día del juicio tengamos más coronas en nuestro haber.
El hombre, por naturaleza, es incapaz de obedecer; se necesita una fuerza especial que nos ayude a obedecer. ¿Por qué vienes a la iglesia los domingos? ¿Por qué vienes a la Escuela Dominical? ¿Por qué vienes los jueves a recibir la Palabra de Dios? Porque ya la fe entró en tu corazón por medio de Jesucristo y viene la obediencia por medio de la fe.
Romanos 7:21-23 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
Si Cristo no está dentro de un corazón, no puede obedecer ni los mandamientos ni nada, porque solamente por la fe nosotros podemos obedecer. Hay cosas reales que se palpan. Es imposible que a alguien que no ha aceptado a Jesucristo tú le digas que sea fiel y obedezca. Pero ¡ay! de los que han aceptado a Jesucristo y no son fieles a un cuerpo; ¡ay! de los que se rebelan en contra del Pastor; ¡ay! de los que se rebelan en contra de su ministerio, porque quizás en vida no veamos la justicia de Dios, pero la justicia de Dios llegará a nuestras vidas cuando estas rebeliones acampen alrededor nuestro.
Romanos 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Amén.
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