Cómo se realizó ese establecimiento del reino davídico y tas manifestaciones cómo continuaron a través del hombre, porque el espíritu es el que va al hombre, pero el espíritu lo dio Dios al hombre; entonces nosotros tenemos un carácter de propiedad, aunque lo que es nuestro es el cuerpo, lo interno, donde está el espíritu no es nuestro, es de Dios, porque el Espíritu de Dios habita dentro de nosotros.
Todos sabemos que Dios es Espíritu. Dios es Creador, él es el dueño de la creación, y al crear al hombre, creó lo más perfecto de El que es el hombre, porque dice la Palabra que El lo creó a su imagen y semejanza.. Al crearlo en lo más perfecto lo hizo propiedad suya, porque dijo: ¿Qué es el hombre en sí mismo sin mi espíritu?. Por eso toda criatura que nace tiene en sí el halo del Espíritu de Dios, porque Dios sacó de su seno a su Hijo para que pagara el precio de santidad que nosotros no somos capaces de generar. Generamos santidad cuando aplicamos a nuestro cuerpo la sangre de Cristo. ¿Por qué la sangre de Cristo? Porque no solamente fue vertida, sino derramada.
Qué difícil fue la iglesia del Señor. Doce discípulos y cada uno significa una tribu diferente hoy en el mundo, por eso somos diferentes y vamos a distintas iglesias, porque somos tribus, tenemos niveles de capacidades para creer y adorar en distintas iglesias. No es como nos hacen ver muchos que los cristianos tenemos diferentes doctrinas. Esto es una incapacidad completa. Somos tribus y tenemos nombre: Bautistas, Metodistas, Luteranos, Presbiterianos, Católicos, Pentecostales, etc. Somos tribus porque cada uno vamos a un nivel. Nuestras capacidades no pueden ser todas iguales porque el mundo no todo es igual, todos somos diferentes y por ser diferentes cada uno de nosotros portamos armas de fe diferentes. La copa del Mesías físico El no la bebió, pero sí nos dijo a todos nosotros: bebed todos ustedes de esta copa hasta que yo vuelva. porque El era el Mesías espiritual, El no era el Israel físico.
Hablo todo esto por las doctrinas erradas que están dando por televisión. Yo me ocupo de mi rebaño; cada Pastor debe ocuparse del suyo. Me gusta la fidelidad en los rebaños; no me gusta que los de mi rebaño coman en otras partes, me gusta que coman aquí, con la unción gloriosa de este lugar. ¿Por qué? Porque para establecernos debemos de tener un fundamento y este fundamento está en el espíritu que convence al hombre del fundamento de la doctrina que tú estás creyendo. Cuando el espíritu fundamenta tienes un cuerpo espiritual interior; igual que estableces el cuerpo físico, así el espíritu internamente se establece. Algunos tienen más vigor, más vigencia, más luz, porque han contactado con lo de arriba. No es solamente contactar con la ciencia o con el nivel educacional que tengas.
Cuando te vas a bautizar tienes una convicción de un sacramento que no lo constituyó la ciencia ni la universidad, sino Jesucristo. Al constituirlo Jesucristo te está diciendo que es mandatario, así como el ayuno y la comunión son mandatarios. Jesús dijo: Cuando yo no esté con vosotros entonces ayunaréis. Por eso nosotros lo enseñamos, para que lo creas.
Si hay un establecimiento espiritual con siete órdenes para crecimiento interior, nosotros tenemos que conocerlo, porque si no lo conoces no puedes avanzar. Puede que tu crecimiento espiritual sea del tamaño de una semilla de mostaza, pero cuando nos quebrantamos en nuestro mundo espiritual, entonces es cuando buscamos lo que no tenemos crecimiento espiritual.
Hay dos niveles de bautismo. El de agua y el del Espíritu Santo. ¿Con qué señales? El hablar diversas lenguas, unas con entendimiento; esas son señales del Espíritu santo que está dentro de nuestro mundo espiritual. Después que tienes el bautismo del Espíritu Santo vienen los dones y con los dones vienen las promesas, y después se aplica la profecía. Con las profecías vienen los dones de sanidad. Por lo general para tener el don de sanidad hay que ser primero maestro, como lo fue Cristo, después estar bautizado en el Espíritu como el Hijo de Dios fue bautizado, y después viene el don de profecía, y luego el de sanidad, porque la profecía es un canal muy amplio de capacidad espiritual interior que se lee a través de contactar con el Santo Espíritu de Dios con nosotros.
Nosotros, como iglesia organizada, bien plantada en las órdenes espirituales y desarrollada con el contexto del Espíritu Santo, tiempo de la gracia que nos corresponde vivir en este tiempo, porque Dios fundamentó su obra y se sentó en sus pabellones. Jesucristo fue nuestro Redentor, hizo la obra en los cielos y levantó de la tierra el paraíso y lo plantó con el Señor, pero faltaba la tercera Persona húmeda de amor, el Espíritu Santo, la gracia derramada de Dios Padre y Dios Hijo que es el que convence al mundo de pecado. Cuando ese Espíritu Santo penetra en el halo de Dios, pequeñito, que cada criatura nace con Dios, esa cosa tan pequeñita que es como una semilla de mostaza, tiende a desarrollarse si tu lo alimentas. Cuando tú lo alabas, tú estás alimentando al Espíritu, cuando lo adoras, estás alimentando al Espíritu, cuando lo lloras El se abre como una flor, cuando le gimes El está presente para comunicar al Padre tu gemir. El hace tanto por nosotros; este es el tiempo de la gracia. ¿Qué es gracia? Gracia es no ser salvo siempre salvo; gracia es el regalo de Dios entre los hombres de buena voluntad, por eso al estar en Adviento, nosotros decimos que estamos en navidad todos los días porque nuestro Redentor nació ya en nosotros.
Adviento tiene un segundo significado ahora para el gentil judío cristiano y es que Adviento estamos en espera que El venga a levantar a su iglesia como Redentor. El llegó primero como Salvador, pero cuando venga a recoger a su iglesia la recogerá como Redentor.
Salmo 147:3 El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Dios consuela, pero Dios también tiene sanidad espiritual. Así que si el cuerpo se enferma y vamos al médico y se sana, el Espíritu también se contagia y se enferma. Cuando llevas una doctrina errada a tu espíritu, tú enfermas al Espíritu. Cuando no ejercitas santidad en tu cuerpo, tú enfermas al Espíritu.
Aunque la sangre de Cristo es un jabón lavador, tenemos que tener mucho cuidado de estar jugando con uno de los sacrificios más santos que tiene la humanidad: La sangre del Cordero derramada por nuestros pecados por amor. Esto no es cuestión de sociedad, ni de cultura, sino de fe. Esto hay que creerlo para tenerlo; hay que buscarlo para engrandecerlo dentro de nosotros.
El profeta Isaías profetizó en el capítulo 11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Todo se profetiza. Si estás en una iglesia donde no se profetiza estás muy mal, porque la profecía es para guianza de su pueblo.
El espíritu de liberación entro cuando reinó Jesús en la tierra. La Palabra dice que El es el gran Libertador.
Tenemos que sumergirnos en la profundidad del Espíritu para que acabe de construir la nave espiritual que es la que vamos a levantar. La otra se irá al polvo, y se volverá a tomar cuando El venga a formar el milenio. Dios es Dios.
Salmo 143:10-12 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
Qué fácil es para nosotros, los redimidos por la sangre de Cristo leer hoy Isaías 61, pero qué difícil para la cristiandad de los siglos históricos fue entender a Isaías.
Isaías 61:1-11 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo. Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo. Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová. En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.
Amados, este es el carácter del reino davídico eterno que en esa genealogía generó al Salvador del mundo.
Sean eternamente bendecidos con unción regia de Nuestro Padre Dios.
Amén.
Deseo a usted y su familia una Feliz Navidad y un Año 2005 pleno de amor y paz y lleno de felicidad.
Pastora Lidia Rodríguez
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