I. CUANDO TU CORAZON ESTA CONTRITO Y HUMILLADO TIENES QUE IR AL PADRE
Los cristianos estamos muy necesitados de conocimiento en la Palabra. Hemos visto la falta de conocimiento de la iglesia de Jesús y el que los cristianos no saben discernir lo que es pecado. La Biblia dice que no debemos llamar a lo bueno malo y a lo malo bueno, esto nos es pecado. Estamos en el deber de ayudar a las vidas perdidas diciéndoles que están en pecado y necesitan arrepentirse.
La iglesia evangélica mundial no ha sido preparada para confesar. Creemos, y esto se hace, viniendo a un hombre y confesar; pero esto está errado. Esa acción no es bíblica. Solo yendo a Cristo podemos hacer confesión de pecados. Sin confesión no hay arrepentimiento. No te vuelvas un religioso en esto, tienes que apartarte del pecado.
Cuando tu corazón está contrito y humillado tienes que ir al Padre, machacando el pecado; entonces dices al Tentador: Reconozco mi pecado y quiero la salvación de mi alma, por tanto apártate de mí.
Hay quien oye y juzga, pero aquí hay quien oye y cree. Tenemos que estar claros en lo que se oye desde este lugar. Aquí se te va a instruir, y aunque puedas estar en la mentira, aquí se te predicará la verdad.
II. ¿QUE ES CONFESION?
La confesión es restitución. Nadie que confiesa es porque desconoce que hay pecado; el que confiesa es aquél que reconoce que ha pecado. Entonces el espíritu de restitución de Abba Padre cae sobre ti y como un manantial, la Palabra te redarguye. Dios en tu vida es tan eminente que te conviertes en un astro de luz en medio de las tinieblas; eres apartado para la verdad y restituido.
Mientras que la iglesia de Jesucristo no entienda que para llegar a la eternidad de Dios hay que estar santificado, está mal.
III. DIOS EXIGE LA CONFESION
Lo menos que tú te imaginas es que Dios exige que aquellos que son o van a ser de El, confiesen. La Palabra confirma esto en tres diferentes porciones bíblicas en el Antiguo Testamento:
Levítico 5:5 Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó.
Levítico 26:40 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición
Jeremías 3:13 Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu dios has prevaricado, y fornicaste con extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová.
A veces las personas van a otras naciones encontrándose con algo chocante. Nuestros países están llenos de contradicción y siempre hay una mente prejuiciosa en nuestros barrios, aldeas y comunidades.
Vivimos por el qué dirán. Esto perjudica la mente contra la propia personalidad y muchas de las cosas que dejas de hacer es simplemente por el qué dirán.
Llegas a esta nación y vives como si nadie te viera. De un solo soplo quieres despojarte de tus prejuicios y quieres hacer todo lo que no pudiste hacer por el qué dirán mientras vivías en tu país natal. La Biblia dice que no todo lo que quieres hacer lo puedes hacer y tener todo lo que quieres tener; hay que cuidarse de hacer cosas que nos aparten de nuestra relación con Dios.
IV. DIOS ATIENDE A TODA ORACION DE CONFESION
Si hay una confesión, Dios la escucha. ¿Por qué? Porque el capítulo uno de Dios es cuando desde su diestra mandó a su Hijo Jesucristo en propiciación por nuestros pecados.
Job 33:26-28 Orará a Dios, y éste le amará, y verá su faz con júbilo; y restaurará al hombre su justicia. El mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado, Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.
Tú puedes ser amigo del pecador, pero no te vas a contaminar con él. Puedes ayudar al pecador en su necesidad, pero no mezclarte con él. Esta decisión te gana la misericordia de Dios.
Desde que te dispones a confesar el amor de Dios está contigo y experimentas llenura de gozo espiritual, pues cuando confiesas, las ligaduras del pecado se rompen y aquella sensibilidad espiritual que se ha endurecido es desecha. Satanás es odio, Dios es amor, y cuando confiesas a Dios, desde el mismo instante, el amor de Dios empieza a llenarte, te apoderas de la promesa divina de restauración. Dios nos ama tanto, que no solo nos dio a su Unigénito, sino que nos da prosperidad a través de la justicia vencedora de Dios.
Daniel 9:20-23 Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
El versículo 20 nos dice: por el monte santo de mi iglesia ¿Sabemos orar por los hermanos nuestros que están en pecado? Cuando Dios oye, dice: tu iglesia avanzará. Si en vez de orar tú juzgas, la obra de Dios se entorpece.
He expuesto la diferencia entre la oración por un hermano y la oración injusta. La mente que no tiene la palabra de Dios es una mente con perjuicio.
Sin confesión no puede haber arrepentimiento. La confesión te liberta y debes hacerla a Dios Padre Eterno y al Hijo Jesucristo, Redentor nuestro, el único que guarda tu secreto y tu pecado.
Dios quiere que hagamos una exhortación a la confesión. Cuando oramos y ayunamos y vemos que no hay prosperidad, tenemos que concluir que hay pecado oculto. Mientras no confesemos no tendremos prosperidad.
Job 7:19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada, y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva? Podríamos decir: ¿Hasta cuándo tengo yo que tener aflicciones? ¿Hasta cuándo tengo que negarte y seguir en esta miseria?
El que no es fiel a Dios tiene una vida de miseria y de amargura.
Esdras 10:11 Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras.
Esto es pecado reprendido, pues en aquel tiempo tú no podías casarte con mujeres extranjeras. Ahora por la liberación de Cristo, a través de su sangre preciosa, esto ya no existe. En aquel tiempo se menospreciaba al hombre que se casaba con una extranjera.
Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
El pecado enferma el cuerpo. ¿Cuántos pierden su estabilidad por el pecado? Cuando se confiesa, se trae libertad interior, y cuando Dios comienza a trabajar, El sana tu alma, tu espíritu y tu carne.
V. TIENES QUE CONFESARLO TODO
Un punto importante sobre lo que es confesión es que tienes que estar en disposición de confesarlo todo. Satanás te va a coger por lo que tú dejas de confesar y te atacará por ese lado. Cuando tú confiesas todo, cuando vengan los acusadores, el Dios de Justicia te defiende y te libera. Muchos van para el infierno por no confesar.
Salmo 32:5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tu perdonaste la maldad de mi pecado.
Hay veces que el escándalo te impacta y no el arrepentimiento, mas lo que debe de impactarte es que has ofendido a Dios.
Salmo 51:3 Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Dios nos enseña restauración del alma, por eso es importante confesar.
VI. LA CONFESION DEBE DE ESTAR LLENA DE HUMILDAD
Es mejor estar una eternidad con El que vivir una vida llena de amargura y miseria porque no te humillaste y confesaste.
Esdras 9:6 ...y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
Isaías 45:5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste
Qué bendición tan grande es cuando tú ruegas por un perdón inmerecido. No merecemos la eternidad de Dios cuando rogamos que nos perdone. ¡Cuán misericordioso es Dios!
Salmo 51:4, 7 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. (v.7) Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.
Cada día tienes que nacer de nuevo; recuerda que el verdadero cristiano es aquél que se humilla y se arrepiente delante de Dios.
Amén.
|