| I. UN CORAZON DE PASTOR
Nadie quiere morir. Son muy pocos a los que la muerte no les asusta. Hay algunos Pastores que estamos deseando que Cristo venga ya para que nos quite la carga del pastoreo.
No todos podemos aguantar la guerra espiritual con que los Pastores nos vemos envueltos por el pecado de las ovejas. Lo que sí es importante es que nosotros tengamos en nuestros corazones un corazón de Pastor.
¿Cuál es el corazón de Pastor? El amar las almas perdidas. Cuando un Pastor ha perdido esta visión ha perdido su pastoreo. El Pastor no tiene llamado a la administración, el Pastor tiene llamado a la salvación de las almas.
A veces nosotros los pastores nos equivocamos en nuestro mundo de efectos cuando nos inclinamos a hacernos mas administradores de las riquezas que El pone en nuestras manos que la administración de las almas perdidas y ahí es donde siempre ha fallado la iglesia. Nos equivocamos al pensar que los Pastores no tenemos que trabajar. Esta es una gran equivocación, los Pastores también tenemos que trabajar. Yo estuve tres años trabajando a tiempo completo en la calle y trabajando también en la iglesia para poder mantener el primer tiempo de obra. Así que el Pastor que crea que esto es una panacea, se equivocó. Es un carbón encendido en las manos del hombre donde Dios le dice: trabaja para el bien de mi pueblo.
II. ¿QUE ES LA MUERTE DE LOS FIELES PARA EL SEÑOR?
Si el Señor nos da vida, y vida en abundancia; si el Señor es el Señor de la vida y de la muerte, podemos hacer una pregunta: ¿Qué es la muerte de los fieles para el Señor? Unos dicen que es el gozo del Señor; otros que es una transición, y otros que es ganancia. Esta es la palabra más exacta: Es morir para el Señor.
Para entrar a la vida eterna hay que morir. Si cristo tuvo que morir para ganar con eso la vida eterna para nosotros, aún cuando El la tenía, El estaba reconciliado con el Padre, El no necesitaba morir, pero tiene que morir para darnos vida eterna, y cuando El muere, El está haciendo la obra en los muertos sepultados ya. El esté llevándole la vida a los muertos, a los que estaban durmiendo ya.
¿Qué es la muerte de un justo para el Señor? Gozo... victoria... porque va a ver minuto a minuto, segundo a segundo Su victoria. El Señor está viendo segundo a segundo su victoria en el trono de gloria con su Padre. ¿Por qué podemos decir esto? Porque cuando uno de nosotros morimos para ser vivificados, El nos recibe y nos da el status de redención. Somos redimidos por El, por lo tanto El se enfrenta al Padre y le dice: Ese está lavado con mi sangre. El nos ve y se goza de vernos que creímos y confiamos en El. Debemos de entender que SOMOS UNA PROPIEDAD DIVINA.
Romanos 14:8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
¿Estamos vivos? Somos del Señor; ¿morimos? Seguimos siendo del Señor. Somos una propiedad divina. Ese tesoro de propiedad eterna es para los que estamos redimidos con la sangre de Cristo.
Apocalipsis 14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
Quiere decir que cuando entremos y nos den nuestra mansión (para los que estén lejos de la Palabra, tenemos una mansión), no será cualquier casa, será una mansión. No tendremos calles con asfalto, tendremos calles de oro. Cuando lleguemos a nuestra mansión, dentro de nuestra mansión están nuestras obras, porque las obras que hicimos en la tierra para la gloria de Dios, nos van a sellar en la eternidad, y de acuerdo a esas obras, será la silla que tengas en el gran banquete de las bodas del Cordero en la cual nosotros estaremos presentes.
Cuando estemos ya frente a nuestras obras, nos vamos a dar cuenta si hicimos obras pequeñas o hicimos obras grandes, porque esas obras, pequeñas o grandes, siempre estarán delante de nosotros, porque la Palabra dice ellas siguen, así que las vamos a tener siempre delante de nosotros.
III. LA MUERTE DE LOS FIELES ¿ES ADORMECERSE EN CRISTO?
Quiero decirles algo muy importante. Esos seres que todos hemos perdido y que ya están en la presencia de Dios, si han aceptado a Jesucristo, obviamente, cuando nosotros nos encontremos con ellos, será como un solo día que nos dejamos de ver. Nosotros aquí tenemos una longevidad de días y de noches que hacen el tiempo, pero el tiempo de los cielos, según dice la Biblia, que un año es como un día.
Así que en un despertar de nuestro mundo material al mundo espiritual, estaremos encontrándonos con lo eterno.
Hechos 7:60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, lo les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
La pregunta es ¿muerte de los fieles es adormecerse en Cristo? Cuando Esteban ya estaba agonizando, porque lo habían apedreado, él dice: Señor, lo les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Esteban fue levantado de su cuerpo carnal al mundo espiritual. Cuando se dice durmió es que no sufrió muerte. Fue separado para el sueño en Cristo Jesús.
Nosotros podemos dormir en Cristo. ¿Cuál es la diferencia de dormir en Cristo? Que no hay dolor, que no hay tristeza, que no hay afanes, que no hay debilidades, quejumbre, pesadumbre, tinieblas. Por el contrario hay paz, hay seguridad. Estamos seguros. Si el Señor viniera hoy por nosotros, nosotros dormimos igual que Esteban.
Ahora bien, hay quienes desean que Cristo venga por amor a Cristo. Hay muchas iglesias que dicen con exceso de fe: ¡Ven pronto Señor! Eso es una mentira, la mayoría no quieren que el Señor venga, ni aun Pastores, porque quieren seguir viviendo su vida.
¿Quiénes somos los que podemos pensar distinto? Los que disfrutamos una experiencia con el Señor; los que subimos a un tercer cielo y vimos su gloria y majestad; oímos su música; oímos la sensación de felicidad que se experimenta aún en el asenso de la vida. Esos somos los que deseamos que El venga. Podemos darnos cuenta el por qué no todos pueden tener esta revelación del cielo, porque es tan gloriosa que cientos y cientos de hombres y mujeres no quisieran estar viviendo aquí en la tierra con tantas luchas. Pero Dios nos da la fe para esperar en fe el llamado de cada uno de los nuestros y de nosotros mismos.
I Corintios 15:17-18 ...y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
Si Cristo no resucitó, de nada nos sirve la sangre, no tenemos jabón limpiador rojo como es la sangre de Cristo; pero si en verdad su sangre tiene poder y El resucitó, entonces nosotros sí tenemos un buen blanqueador que es la sangre de Cristo sobre nuestros pecados.
Nosotros ya tenemos la resurrección de Cristo, ya nosotros no perecemos, porque si El resucitó, ya nosotros estamos resucitados. Tenemos que cargar nuestra resurrección porque cuando nuestro cuerpo viejo vaya al polvo, nuestro espíritu resucitado contactará con el Espíritu de Cristo resucitado. Ya no dormiremos más, seremos vivificados.
IV. LA MUERTE DE LOS FIELES ES ENTRE- GAR EL ESPIRITU A DIOS
Nosotros todos nacimos con un halo del espíritu de Dios dentro de nosotros. Tenemos un tabernáculo, no como el que usó David, sino un tabernáculo que dentro de nosotros mora la presencia de Dios. ¿Cómo encontrarla? ¿Cómo descubrirla? ¿Cómo hacerla crecer? Cuando aceptamos a Jesucristo como el Señor y Salvador de nuestras vidas, el Espíritu de Dios deja de ser raquítico e inexistente para ser existente dentro de nosotros. Se levanta como poderoso gigante. Es por eso que buscamos en retiros, en ayunos, en vigilias, en oración, un espíritu recto y grande dentro de nosotros, porque ya no le damos un agua sucia y turbia, sino que le damos un agua lavada con la sangre de su propio Hijo, el Cordero, que nos capacite para verlo, para oírlo, para hablar de El.
Si la muerte de los fieles es entregar el espíritu a Dios, entonces ya tú sabes cuando un ser de los tuyos va a morir, lo que tienes que hacer. No es decir ¡sánalo y líbralo! Es decirle: Señor, el espíritu de este ser amado mío te lo entrego a ti.
El espíritu de los fieles le pertenece a Dios, es por eso que necesitamos un abogado que nos defienda frente a Dios, para que cuando nuestro espíritu llegue, el Cordero, el Abogado le diga al Padre ese fue lavado con mi sangre.
Salmo 31:5 En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
Así que en vez de desesperarse vayan a la Palabra, reaccionen por la Palabra, obren por la Palabra y ayuden a morir a los santos, en paz. Si lo ayudas a morir en el espíritu, y entrega el espíritu, entonces tendrás paz.
Como da fuerza, como da fortaleza, como da conocimiento, como se aumenta la fe cuando tú haces lo que le agrada a Dios, aún en la muerte de los santos.
V. LA MUERTE DE LOS FIELES ES BIENAVENTURADA
Tenemos bendiciones, somos felices porque en un abrir y cerrar de ojos encontramos nuestra verdad. Todo lo que hemos predicado, todo lo que hemos enseñado, todo lo que tú has creído en El, de momento ya no hay fronteras, paredes, muros de separación, estás en la verdad eterna. Promesa de que estaremos aún con los que nos han precedido en el Señor.
¿Qué es importante, guardar joyas de oro y de plata, o salvar almas para tener un tesoro en el cielo donde el orín no corrompe, y donde ladrones no pueden venir a minar y a hurtar?
VI. LA MUERTE DE LOS FIELES ES UNA GANANCIA
Los enlutados no han atravesado el valle de sombra y de muerte. Ellos no han atravesado el circuito cerrado de la Palabra. La muerte de los fieles está ajustado en la evaluación de Dios como ganancia.
Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Amén.
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