I. EL AMOR Y LA FE VAN UNIDOS
¿En qué se parecen la fe y el amor? ¿Se podrán parecer la fe y el amor? ¿Tienen alguna relación? Para comprenderlo leamos la siguiente posición bíblica:
Efesios 6:23 "Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo."
Dios es amor, y el don de fe viene por Jesucristo. Esta idea ocurre en Efesios donde el amor aparece junto con la fe.
Ya hemos dicho que Dios es amor, que el amor de Dios se injertó en su Hijo Jesucristo, que los frutos del Espíritu Santo en nuestras vidas vienen como dones a través de la fe en el Redentor llamado Jesucristo.
No puede haber dones y la iglesia no puede tener fruto en los dones hasta que los frutos patenticen tu cuerpo; patentizado es ya algo acreditado.
¿Quién patentiza la fe? Alguien que ha recibido de Dios su amor excelso y te ha dado la patente de tu salvación a través de Jesucristo, y Jesucristo, galardonador de todos los dones, te de el don de la fe. Es por eso que Efesios mira de esta manera donde al amor y la fe aparecen juntos.
Cuando bendices a un enfermo tú llevas los dos dones: El amor de Dios que está ya en tu corazón y la fe de Jesucristo que te está habitando como don. Cuando impones las manos, no impones las manos para que el nombre de esa persona se glorifique, impones las manos para que el poder de Jesús se glorifique en ese cuerpo a través del amor de Dios Padre.
II. UNA FE DESPROVISTA DE AMOR
¿Qué pasa con una fe desprovista de amor; será funcional? El apóstol Pablo, en varios pasajes, hace una extensión de la fe y el amor.
No puede haber sanidad en ningún cuerpo si no está primero el amor. Cuando una persona tiene mucho dolor en su cuerpo, le es muy difícil oír, pero si esa persona tiene fe, aunque no oiga y esté atribulado, puede echar fuera la enfermedad por el don de fe que está en el cuerpo. Si la convicción del dolor ocupa toda la mente, ese enfermo tiene un bloqueo espiritual que es peor que el cáncer. Ni oyen, ni entienden, ni reciben. Tiene que venir una persona con la energía del amor, custodiado por la dinámica de la fe y decirle al bloqueo mental que se tiene que romper en el nombre de Cristo.
Ni la Palabra, ni la alabanza, ni ningún espíritu de adoración te hace adorar, ni sentir, ni orar; tienes que buscar a un guerrero con el don de liberación.
Inmediatamente, cuando la voz del guerrero fluye, el bloqueo psicológico empieza a moverse. Es un derrumbe de "ladrillos psicológicos" que tiene atada la mente y cuando se derrumba, se derrumba por siempre. Podrá intentar el enemigo bloquearte, pero no vuelve mas; no vuelve a tu oído.
Siempre le echamos la culpa a alguien de todo lo malo que nos pasa. Nunca coordinamos que a veces nosotros tenemos más mañas malas que los que llegan a nuestros hogares. No debemos esperar a que otros confiesen, debemos nosotros capacitarnos para confesar nosotros nuestros pecados y humillarnos, y el Señor hará de los que no se humillan que se humillen.
La mente de Dios es totalmente distinta a nuestra mente carnal. El piensa de otra manera muy distinta a lo que tu piensas qué es la justicia de Dios.
Es imposible tener una fe desprovista de amor, y es imposible tener el don de sanidad desprovisto de amor. El don de sanidad tiene que venir de un corazón que le pertenezca totalmente a Dios. No hay padre, no hay hijo, no hay nieto, no hay propiedad, no hay nada. Esa persona le pertenece totalmente a Dios porque la fe de Jesucristo lo ha penetrado, lo ha llenado, porque el amor de Dios ya habita en esa persona y ese don es el que requiere la iglesia en este tiempo.
Si tú no tienes amor al prójimo no puedes tener esta clase de fe. Entendemos por la Palabra que el amor ennoblece, que el amor enriquece, que el amor protege, que el amor satura, que levanta, que edifica, que santifica.
Tenemos que entender que la fe cristiana tiene que ir al prójimo, y a veces en la iglesia te olvidas que la persona que se sentó a tu lado y que ocupó un lugar que tú no querías que ocupara, Dios te lo está poniendo para que tú lo ames, para que tú lo ministres. El prójimo es también el que se sienta contigo a adorar al Señor.
Si tú no tienes amor para el prójimo guerrero tuyo, ¿crees que podrás cancelar en los lugares celestes los demonios de maldiciones? ¿de dónde vienen los demonios celestes? Del tercer infierno.
Hay tantas cavidades en el infierno. El infierno es un intestino que se gobiernan a sí mismos en su propia maldad y cuando ellos salen, salen pensando en las generaciones de cada uno de nosotros. Ellos están prestos por los olores. Los olores fétidos dominan los infiernos; aún el olor de azufre, de aguas saludables de manantiales como el azufre, ahí también, porque la mayoría de los volcanes vienen de este nivel de piedras.
Si has escuchado el sonido de un volcán has oído a los demonios de fuego rugir y llorar. Cuando el pulpo del volcán quema la tierra, esta ruge. Recordemos que el infierno está en la tierra y que la eternidad está en los cielos con el Padre celestial, donde ningún astro pueden llegar. Iglesia no te confundas, la ciencia de Dios es superior a la ciencia del hombre, y cuando el hombre buscaba si la tierra era plana o redonda, ya hacía rato que Dios, en su Palabra, había dado la voz de que la tierra era redonda.
Nosotros somos un embrión en fuga. O crecemos para Dios o crecemos para el infierno. Hogares que no dominan ni controlan sus situaciones demoníacas profundas de engendros, nunca podrán tener nada sin antes buscar a Dios de todo corazón. Pero no buscar a Dios para que te señalen como un santo varón o varona, sino buscar a Dios para ser fortalecido y cuando vengan las luchas ser muestra de ese amor de Dios.
Quien se entrega a Dios incondicionalmente encuentra la fe. No es venir unas horas a un lugar de reunión de santos. Es ser fiel a Dios en la casa, en el trabajo, con el marido, con la esposa, en la iglesia, dar tu diezmo, apoyar la obra en donde te estás nutriendo espiritualmente, hacer obra de evangelista, traer los domingos a una vida para ser salvada.
La fe cristiana se desarrolla con un doble ánimo; lo que haces afuera y lo que haces adentro. El ánimo de afuera tuyo ¿Cuál es? ¿Tratar mejor al de afuera que al hermano de adentro?
Qué bueno que alguien nos pueda hablar de nosotros por la distinción del amor. No mal confundan el amor, el amor tiene autoridad. Jesucristo en la cruz condenó al que no se arrepintió y atendió al que se arrepintió. El amor tiene autoridad sin dejar de ser amor. Cuando Cristo reprendió al ladrón de la derecha porque se burlaba y no tuvo fe, le dio promesa de vida eterna al de la izquierda. El le dijo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".
La palabra que hoy estamos disertando es fuerte porque nos está cayendo como una onza; estamos evaluando la profundidad de lo que somos internamente. Nadie mejor que nosotros mismos para conocernos. ¿Cuándo tú dejas de conocerte? Cuando eres un ser que vive para el servicio de Cristo. Sin embargo, nos olvidamos que somos una figura, que somos una moneda con dos caras, pero tenemos que usar las caras. Cuando estás en el mundo acuérdate que tienes que tener la moneda del amor. El cristiano es una moneda con dos caras y es la moneda del amor porque vas al prójimo, y la moneda de la fe cuando estás en la iglesia. Los cristianos somos una moneda con dos caras, el amor y la fe que Pablo nos advierte que tengamos.
Colosenses 1:4 "...habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos..." Si tú amas al prójimo acuérdate que el amor tú no lo engendraste, el amor es el halo de vida eterna que viene de Dios a toda criatura que nazca en este mundo. Que tú, como padre o madre no lo desarrolles, tendrás la culpabilidad en los hijos.
El amor, con la fe se enlaza y hace la obra y entonces es como empieza la iglesia a crecer, y a extenderse, y a oírse como un chasquido de aguas frescas en medio de la ciudad donde habita la iglesia; allí hay un puerto de amor y de salud.
Efesios 1:15 "Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos." Si no tenemos primero amor para los nuestros no vayas afuera porque Satanás te "engrapa" con el demonio de la hipocresía. Por eso la familia siempre debe de permanecer unida, porque cuando está desunida no hay testimonio.
II Tesalonicenses 1:3 "Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás..."
Amén.
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