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Boletines (2004): LA SANGRE DE JESUS, NUESTRA PROTECCION
Enviado el Sunday, 18 July a las 20:55:14 por admin

I. ¿QUE HACE LA SANGRE DE CRISTO POR NOSOTROS?

Hebreos 9:12-14 “...y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

Podríamos preguntarnos ¿Qué hace la sangre por nosotros? Bueno, si los becerros, si los machos cabríos santifican para la purificación de la carne, según dice la Palabra, ¿Cuánto más la sangre de Cristo?

Si antes, en el Antiguo Testamento, ponían en los dinteles de las puertas la sangre de los cabritos para que la muerte pasara y no llegara, esto te estaba diciendo que esta sangre tenía poder, ahora bien, ¿Cuánto más la sangre del Espíritu eterno, Cristo?



Cuando tú pones más empeño en las cosas del mundo y no le das a Dios la prioridad, son obras muertas, pero cuando tú pones al Espíritu eterno primero y una conciencia tuya de liberación, orando en todo tiempo ya dejan de ser obras muertas.

Debemos de tener cuidado de no trabajar tanto para las obras muertas. ¿Crees que no lo puedes hacer?, por supuesto que sí lo puedes hacer, ¿cómo? Confiando y cubriendo a lo que tú amas, todos los días, con la sangre de Cristo. Si tú evalúas un día de tu vida, vas a ver que tienes mas obras muertas que obras activas.

Hay que reconocer que como somos herederos por la sangre de Cristo. Todos nacemos por sangre. Hay un cordón especial que se desarrolla según se va desarrollando el feto en el vientre materno y este cordón toma la sangre de la madre para alimentar al feto. Es importante saber que somos una especie especial por la sangre de Jesucristo. El Espíritu eterno vino al mundo para salvar al mundo, pero vino por sangre. El Espíritu engendra al Hijo de Dios y lo engendra por Espíritu, no por varón, pero es el Espíritu eterno Creador que lo puede hacer. Nosotros para hacerlo tenemos que engendrarlo por sangre.

Es increíble saber que el espermatozoide puede convertirse en sangre ¡esto es un milagro!, entonces la sangre de Jesucristo que limpia nuestra conciencia de las malas obras lo puede hacer por el Espíritu eterno del que nos engendró por sangre y espíritu. Esto es una grande y profunda bendición para nosotros. Es la excelencia de un conocimiento especial porque somos especiales.

La sangre de Cristo nos da salvación, pero para cubrirnos con la sangre de Cristo tenemos que reprender pecado, liberar las obras muertas. Entonces cuando liberas de tus hijos las obras muertas porque no viven en la Palabra, no cumplen la Palabra, no se edifican en la Palabra, cuando eso sucede y tú los liberas y decretas que ellos ahora están  con  la  cobertura  de  la  sangre  de  Cristo, aunque te mueras mañana sin verlos, los vas a recibir en la eternidad, porque lo que se decreta creyendo, Dios lo cumple.

II. ¿QUE NOS PERMITE LA SANGRE DE CRISTO?

La sangre de Cristo nos permite entrar en su reino libres de condenación y es un privilegio conocer esto, es un privilegio indagar a este Espíritu eterno que a través de la sangre nos da tantas bendiciones.

Juan 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

Para los no espirituales esto es una confusión. Para los espirituales esto es real, es verdadero. Nacer de nuevo no es que vayas a tener un nuevo cuerpo, lo que vas a tener es un nuevo espíritu, el espíritu eterno dentro de nosotros se revela ya en nosotros. Al nacer de nuevo todo lo espiritual ya nace.

Marcos 16:16 “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Aquí hay dos caminos: el de condena y el de salvación. No hay mas, el evangelio no es complicado.

La sangre de Jesucristo hace algo más que eso. Ya cuando El derrama su sangre es una expiación por todos los pecados de nosotros. Son borrados, ya no hay que derramar la sangre de cordero, ya no hay que buscarlo en la manada, ya nosotros tenemos un Cordero sin mancha, no tenemos que llevarlo al matadero una vez mas, ni traer la sangre y cuidarla para que no se coagule, sino que siga siendo líquida, ya no tenemos que ponerla en el dintel de la puerta con los malos olores, ahora la expiación trae olor fragante. Es por eso que es tan poderosa la fe cuando la Palabra nos da conocimiento.

Levítico 17:11 “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”

La sangre es vida y es por eso que la expiación es vida. Tenemos que dar gracias a Dios por la expiación de Jesucristo en la cruz del calvario, porque ha borrado nuestros pecados. Cuando te conviertes a Jesucristo, ya la sangre te limpia, ya la expiación llega a esa vida. Es por eso que el Espíritu eterno que esta en Cristo es el que ha hecho nuestra expiación.

Romanos 5:10 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

III. NOS REDIME

Tu vida ha sido comprada por un precio. Nos redime por completo rescatándonos. Nos redime de los poderes del pecado de la muerte. Entonces no solamente la expiación hace que nazcamos de sangre por el Espíritu eterno, sino que nos redime de toda muerte de pecado.

Salmo 107:2 “Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo…”

Cuando el poder del enemigo se enseñorea con alguno de nuestra casa, nosotros en vez de angustiarnos, si creemos, decretamos que Nuestro Salvador lo ha redimido con su sangre preciosa.

Efesios 1:7 “...en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia.”

Yo pregunto, ¿Cuántas iglesias desconocen el poder de la sangre? ¿Cuántos se han ido para el mundo porque el siervo o los evangelistas no tienen conocimiento de la sangre redentora?  Tú tienes ahora el conocimiento. No dejes que nadie te arrebate uno de los tuyos. Si golpean tu mejilla, pon la otra, sigue adelante y permanece.

IV. DESPUES DE REDIMIDOS NOS HACE JUSTOS

El nos lleva paso a paso, y cómo hay que conocer los pasos de la redención. Sin ser redimidos no somos justos.

¿Por qué somos justos? Porque nos pone, a través de la sangre de Cristo, en comunión y buena relación con Dios. Si yo no tengo relación con Dios, yo no puedo ser justo. Así que el que no ora pierde el galardón de llamarse justo. Cuán importante es tener comunicación con Dios después de sentirnos redimidos por la sangre de Su Hijo Jesucristo con su Espíritu eterno.

Isaías 59:2 “...pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

Nuestros pecados han hecho división. Si el día de hoy yo pequé y caí, me dividí. El se enoja con nosotros, El no quiere oírnos porque mis pecados han hecho división con la presencia de Dios. Tenemos que clamar al perdón del Padre y pedirle que sus ojos se vuelvan a nosotros otra vez, que su gloria se refleje en nuestro rostro. Entonces es por eso que hay que cuidar tanto la comunión; hay que cuidar lo que sale de nuestra boca, ahí está el “punto” de la comunión, porque ese es el órgano que se pierde en la eternidad. Hemos pecado tanto que Dios ya no quiere que ese órgano funcione en su eternidad.

Cuando Dios ruge desde su trono salen todas las lenguas de los idiomas que El ha creado, es glorioso conocer la excelencia del Dios vivo. Por eso es tan importante condenar las obras muertas que todos tenemos, no dejarlas progresar en nosotros. Se pierde comunión con lo eterno, con lo verdadero.

I Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

¿Te imaginas que pecado es cuando un padre maldice a un hijo?  Nosotros nos asustamos porque somos pueblo justo, pero el impío no se asusta de esto que estoy diciendo, porque es como el pan de cada día que lo come y no se da cuenta que ese pan salió de una semilla chiquita que se llama trigo, que hubo que sembrarla en época de calor, después secarla, trillarla y molerla; pero ese proceso lo tenemos nosotros por la sangre del Cordero. Nos tiene que sembrar, después rescatar, después expiarnos por nosotros, después redimirnos y después hacernos justos, y a veces nosotros botamos la harina como si fuera algo que no valiera la pena, cuando la harina es el pan del cielo.

V. LOS JUSTOS, POR LA PALABRA, SON SANTIFICADOS

Desde el mismo día de nuestra salvación, desde el mismo día que confesaste con tu boca que “El era el Señor de tu vida” y lo sentaste dentro de tu vida para hacerlo Rey y Señor tuyo, desde ese mismo día nos santifica para siempre. Aunque te tiren en la cara el pecado tuyo, recuérdate que desde el día que lo confesaste tienes santificación. La santificación tiene algo más, porque desde el día que lo confesamos El nos apartó para que nosotros fuéramos hijos de El por medio de su sangre. Aunque te veas en la mayor necesidad, tú eres un apartado de Dios. Clama a El y el te va a responder donde quiera que estés. Somos un pueblo escogido, especial, tesoro de su corazón.

I Corintios 1:30 “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.”

La sangre de Nuestro Cordero sea de bendición en su vida.

Amén.

 
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