Podríamos comenzar con una pregunta: ¿Cuántos de ustedes están aquí
porque confían en Dios? Todos. Qué bueno que nosotros podemos confiar
en un Dios proveedor, en un Dios sanador, en un Dios de unción. Hemos
dicho que la unción viene de Dios. Como Dios es un Dios creador, cuando
formó al hombre de la tierra y le dio vida al soplar en su nariz,
nacemos con unción, es por esto que la unción viene de Dios.
¿Cuántos de los que estamos aquí tenemos motivo de agradecimiento,
porque hubo un momento en que pudimos confiar en El. Es fácil confiar
cuando tenemos una vida estable, pero qué difícil es confiar cuando no
tenemos estabilidad ni económica, ni espiritual, ni social.
A veces rechazamos a los que están alrededor nuestro y no tienen
nuestra fe, porque el enemigo lo que quiere es que rechacemos, pero
Dios lo que quiere es que amemos. Satanás es el que pone el odio, pero
Dios pone el amor; Satanás pone la inestabilidad, Dios pone la
estabilidad; Satanás pone la depresión, Dios pone la salud mental;
Satanás pone la inquietud, Dios pone la paz.
Tenemos que entender que en la bondad de Dios germinamos, o sea que
vivimos, existimos. En esa bondad de Dios es que el niño, el adulto, el
anciano, el maduro de espíritu vive, no solamente en este país sino en
cualquier país del mundo, porque la bondad de Dios es para todas las
naciones que El creó.
Meditemos en lo que éramos y en lo que somos; las veces que nos ha
perdonado por nuestros pecados; que nos ha levantado muy de abajo; que
nos ha puesto mano que venden las heridas; nos ha puesto consoladores;
nos ha dado palabra viva y eficaz. Cuando hemos estado fríos, ha
llegado una carta, una tarjeta, una llamada de alguien que ora por
nosotros, cuando nosotros no oramos por nadie; alguien que intercede
por nosotros y nosotros no intercedemos por nadie; alguien que ha
gemido por nuestras almas y nosotros no gemimos por las almas de
nuestros vecinos, de nuestros hermanos. Ahí está la bondad de Dios, y
de esa bondad de Dios hablan las Escrituras.
Yo pienso que cuando entremos a tomar posesión de la eternidad de
Dios lo primero que vamos a darnos cuenta es de su bondad. Cuando
veamos su grandeza, su existencia vívida, su trono de gloria, su
majestad reinante tanto en la eternidad de El como en la tierra, que
pone en el corazón del hombre el deseo de orar incesantemente; cuando
el mundo muere y está en tinieblas por falta de luz espiritual que la
da Cristo.
Salmo 147:11 "Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia."
Así es que cuando a veces tienes una falta de trabajo, que tienes
problemas, tenemos que decir: "Dios de bondad, Dios de gloria acude a
mí" y El dice: "Me están llamando" entonces se abren las compuertas
cerradas que tiene el diablo para los hijos del Rey de reyes y Señor de
señores.
I. TENEMOS MOTIVO DE CONFIANZA EN DIOS POR SU GRACIA Y SU MISERICORDIA
Estamos hablando de cosas espirituales, de un regalo de gracia que
en la bondad de Dios trae a su pueblo. Gracia es que aún no teniendo
derecho a su misericordia la alcanzamos por gracia, por regalo de Dios,
no mereciéndolo. ¿Cuántas veces hacemos decisiones sin contar con Dios,
aún vidas de oración? Pero en la gracia de Dios, la iglesia mundial del
siglo XX y XXI estamos viviendo en el siglo de la gracia. El Espíritu
Santo se está moviendo, y debo decirles que falta muy poco para el
avivamiento en las naciones. Este avivamiento nadie lo podrá detener
porque aún las piedras hablarán, eso es lo que dice mi Biblia y la
Biblia es la voz de Dios en el Espíritu.
Cuando este avivamiento acontezca ¿estaré yo en el lugar de la
gracia? ¿tendré suficiente confianza en Dios para que todo lo que me
acontezca pueda rechazarlo en el nombre de Cristo o aguantarme? Porque,
qué bueno es cuando todo va bien. Cuando las cosas no van bien, cuando
hay problemas de salud, cuando hay problemas de mala relación en la
familia ¿Cuál es el testimonio de nosotros? ¿en verdad estamos en la
gracia y la misericordia de Dios? ¿rechazamos la bondad de otros? ¿nos
humillamos cuando necesitamos?
¿En qué tiempo estamos viviendo? Estamos viviendo en verdad con
motivo de la gracia de Dios. ¿Somos nosotros un motivo de gracia de
Dios? O en nuestra devastación de fe, ¿solamente podemos apelar a pedir
la oración y nos olvidamos que el Dios nuestro de misericordia y de
gracia necesita que lo alabemos, que le seamos agradecidos, que le
adoremos en espíritu y en verdad, que le reconozcamos en todos nuestros
caminos?
Salmo 23:6 "Ciertamente el bien y la misericordia me
seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por
largos días."
Salmo 33:18 "He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia."
Dios conoce a su pueblo. Si hasta aquí las cosas no te van bien, y
estás en lucha, ¡alábalo! ¿Sabías que a veces nosotros para entrar mas
con el Señor necesitamos lucha? Si tú reconoces eso, en seguida esas
luchas se levantan. Yo estoy segura que muchos están aquí porque tienen
luchas, tienen problemas. Tal vez si no fuera por esto nunca hubieran
conocido al Señor.
Cuando en problemas vas a El diciendo: "Señor, ten
misericordia de mi esposo que anda lejos de mí. Acuérdate que soy tu
hija, que estoy bajo tu gracia, estoy redimida por la sangre de tu
Hijo." Cuando tienes una oración de confianza de esta manera,
Dios te oye e inmediatamente envía un escuadrón de ángeles en tu ayuda.
El único que puede dar órdenes a los ángeles es Dios, no olviden eso.
Hebreos 4:16 "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de
la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno
socorro."
Si no oramos a diario ¿Cómo podemos tener gracia delante de Dios?
Cuando no oras marcas el número del Señor y el timbre te da ocupado,
pero al orar Dios contesta recordándote que El vive por los siglos de
los siglos. ¡Alábalo!
¿Cómo tener confianza en Dios si no conoces a Cristo? No puedes
porque el amor de Dios está en Cristo; si no conoces al Hijo de Dios no
estás en la gracia. Para esto tienes que conocer su amor que solo está
en su Unigénito Hijo Jesucristo. Por la gracia no tenemos (como en la
antigüedad) que ir a los profetas para oír la voz de Dios, ahora el
Espíritu Santo nos habla directamente. Hoy estamos en la gracia por
medio de un Redentor llamado Jesucristo, donde los dones se mueven en
las iglesias del evangelio completo que le dan la entrada y la
bienvenida al Espíritu Santo, tercera Persona del Dios Trino en el cual
creemos y confiamos.
Romanos 8:32 "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino
que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él
todas las cosas? La gracia es Cristo y todo lo que tú pidieres a
través de El, dice la Escritura que "nos lo dará", pues "no escatimó ni
a su propio Hijo", lo tenía en su seno y lo sacó del mismo por amor a nosotros.
Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna." Ese es el amor perfecto de Dios. Nos dio de lo íntimo de El.
II. TENEMOS CONFIANZA EN DIOS POR SU COMPASION
La compasión es un afecto que no dura mucho en nosotros. Todas las
naciones tienen compasión, pero ¿tienes tú compasión por los que se
mueven a tu alrededor? ¿sabías que hay cristianos que son déspotas con
otros cristianos? ¿se mueve el espíritu de compasión en ti? Si no estás
entre el pueblo de Dios no hay espíritu de compasión en ti, ni para el
pecador errante, ni para los desastres climatológicos, ni para el
momento de la prueba en las naciones.
En las Escrituras solo encontré una porción hablándome del punto de compasión, y es en el Salmo
36:7 "¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de
los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas." Aquí
habla de misericordia, no de compasión. O sea que tenemos que pedir a
Dios que en su misericordia haya compasión en nuestro corazón.
III. TENEMOS CONFIANZA EN DIOS CUANDO TENEMOS SEGURIDAD
Uno de los beneficios de ser siervos de Dios, es la seguridad que
tenemos en EL. Al reconocer que tu Dios es rico, que es un Dios grande,
Creador de todo lo creado, que tú eres del Rey de reyes y Señor de
señores, que eres próspero siempre, que eres beneficiario del reino de
Dios, te sientes seguro, hay gozo, pues nuestro Dios es un Dios de gozo
y alegría. Si no creemos ésto estamos equivocados y al entrar a la
eternidad de Dios nos daremos cuenta que allí no hay llanto ni
tristeza, ni lamento, ahí está la gloria de Dios, la alabanza y el gozo.
Salmo 28:7 "Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió
mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón y con mi
cántico le alabaré."
Está perfecto en el encaje de Dios. Por este salmo oramos tres veces
al día por nuestros familiares inconversos. La oración a tiempo hace
que Dios acuda al oportuno socorro. Su palabra es sustentadora y da
seguridad.
IV. TENEMOS CONFIANZA EN DIOS AL TENER PROMESA DE PROTECCION
Necesitamos protección de las fuerzas de maldad allá afuera. Fuerzas
celestes en los aires. Debido a ésto nos cubrimos con la sangre de
Cristo que es nuestro seguro contra todo riesgo.
La continua oración, la alabanza y la adoración en cada uno de
nosotros rompe toda fuerza del mal. Esto te hace libre y un nuevo
nacimiento hace efecto en esa hora de liberación.
Salmo 97:10 "Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra."
Deuteronomio 20:4 "...porque Jehová vuestro Dios va con
vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para
salvaros."
Sujétate de las promesas y verás qué bendición es tener confianza en Dios.
Amén.
Nota:
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