Empezaremos diciendo que muchos no nos conocemos a nosotros mismos y nos llenamos de ilusiones falsas. Creemos que queremos algo y cuando lo tenemos ya no lo queremos. Creemos que merecemos algo y cuando lo alcanzamos nos damos cuenta que no nos sirve para nada, y hay quienes nos adjudican cosas que no son para nosotros.
La gente del mundo piensa que nosotros los cristianos somos unos "tontos" porque ayunamos, vigilamos, oramos y ellos toman, beben, solo viven para ellos mismos y creen que el pecado brinda plenitud y salvación.
El pecado es consciente porque desde el momento que lo vas a ejecutar tu estás consciente. Simplemente por esto tenemos que humillarnos, pero humillarnos delante de Dios no del hombre.
Génesis 3:5-6 "...sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. (Satanás estaba envolviendo en ilusiones falsas a Eva) (v.6) Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella."
Dios estaba creando al hombre en un edén perfecto. Al no haber pecado el hombre no tendría que trabajar, Dios trabajaría por el hombre, y en la hermosura de la presencia del amor, Dios iba a multiplicar el género humano.
I. ILUSIONES FALSAS EN EL AMOR, ILUSIONES FALSAS EN LA PERSONA
Cuando doy conferencias a los jóvenes siempre les digo: "Cuidado con hacerte ilusiones". Tienes a tu lado a un joven que los ves con ojos grandes y azules cuando en realidad tiene ojos chiquitos y negros; tienes a la mujer a tu lado y la ves alta y es bajita; lo crees solvente y solamente es un buen administrador; crees que es un tremendo hombre fuerte y guapo, pero hay un día que tu descubres que es débil, que no es inteligente. Ahora te digo: ¡Aguántate con eso! Y pídele a Dios amor porque es mejor un mal conocido que uno por conocer. Si fallaste no culpes a Dios en esto porque al encontrar hoy a Dios se te han abierto los ojos, el entendimiento, la sabiduría y la capacidad para saber entrar a la eternidad.
El hombre no es el fin ni la existencia de tu vida, hay mucho más del espíritu que de la carne, simplemente como somos pecadores no podemos convertirnos de la noche a la mañana en hombres y mujeres espirituales llenos de la gloria de Dios. Una mujer espiritual es una belleza de Dios y un hombre espiritual es un hombre extraordinario de Dios, pero hay que encontrar primero el fluir del Espíritu en lo interno del hombre.
II. ILUSIONES FALSAS EN CONFIAR EN LA NACIONALIDAD Y LA POSICIÓN SOCIAL COMO MEDIO PARA SALVARSE
Qué triste es que un Presidente de cualquier nación en el poder que tiene en sus manos crea que puede alcanzarlo todo, pero no es así, porque hay un día en que el Señor le muestra que un día él tuvo ese poder pero ahora ya no, eso ya pasó.
A todos nos pasan esas situaciones una vez en la vida. El Señor nos dice: "Una vez tú tuviste, pero hoy tú vas a vivir con lo que yo te voy a proveer." Y por fe todos los días vives; tienes techo, comida, pagas tu renta, los servicios, vistes, viajas.
Nosotros, como nación, como ciudadanos tenemos que saber que no importa la nacionalidad, eso no nos va a salvar. Que impertinencia del hombre al creer que su nacionalidad es mejor que la del vecino de al lado. No nos hagamos la ilusión de que por ser de tal nación vamos a ser librado de esto o de aquello, o de una posición social, o que sea un medio para salvarme. ¡NO! Dios te salva en los Estados Unidos, te salva en Africa, te salva en México, te salva donde a El le place salvarte. No es la nación, es donde Dios quiere obrar. Entonces todo el reconocimiento a Dios, no a la nación.
Mateo 3:9 "...y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aún de estas piedras."
Este versículo nos dice que no confiemos en nuestras nacionalidades. No porque eres judío eres salvo. Lo mismo puedes ser un judío cristiano que un judío gentil o un cristiano simplemente, pero salvo por Cristo, no por la nacionalidad.
III. USAR REPETICIONES EN LA ORACIÓN
Como yo voy a orar con libro que alguien escribió y que no sé con qué motivo escribió la oración, si estaba en conflicto, en pecado, en necesidad, entonces estar repitiendo esa oración centenares de veces porque ella "me lleva al trono de la gracia de Dios" eso es una falsa ilusión, porque en la Biblia, el mismo Jesús, nos dice que "no hagamos oraciones repetitivas". Por eso hay rezos y hay oraciones. El rezo no es bíblico, la oración sí es bíblica. El rezo es la oración repetitiva.
Mateo 6:6-7 "Mas tú, cuando ores, (No nos está diciendo que recemos sino que oremos) entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (v.7) Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos."
Cuando tú llegas a esta iglesia ves a un grupo de hermanos orando en silencio, a solas con nuestro Señor. No podemos estar gritando y orando a Dios cuando tú tiras tu cántaro para sacar agua de tu pozo y al sacarlo no tienes nada. Mira, no te has arrepentido de tus pecados, no has buscado la presencia de Dios, no te has humillado, no has puesto tu vida personal, porque ¿cómo vas a pedir por un hijo cuando tu vida personal no está puesta delante de Dios? Cuidado con sentimientos falsos, con falsas ilusiones.
IV. CUANDO EL HOMBRE EDIFICA LA CASA
Hay casas que están edificadas en la arena. No tienen el fundamento de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, porque fueron fabricadas por vanidad, no por amor. En cambio vas a una casa grande, hermosa, donde reina el amor ya de antemano sabemos que va a permanecer.
Una cosa es edificar la familia en la Roca con Cristo, que no en la vanidad del mundo sin Cristo.
Lucas 6:49 "Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa."
Destruyó al hombre, a la mujer, el pecado los envolvió a todos, todo se perdió, no quedó nada, porque edificó la casa sobre la personalidad del dinero, edificó la casa sobre la personalidad de la carrera, edificó la casa sobre dos personalidades y tu amaste, por ilusiones falsas, lo externo y nunca te diste cuenta de la parte interna.
Puedes tener una ilusión en lo externo, pero lo interno tú no lo amas y te sientes fracasado, frustrado, y el paso que diste frente a la sociedad y el mundo es tan grande como el mismo universo.
Recuerdas los votos, las promesas y te preguntas ¿qué va a ser de mi vida? Si Cristo mora en tu corazón te vas a sentir realizada, pero si no mora en ti nunca vas a encontrar la verdadera felicidad porque vas a buscar en lo externo que te alimente lo interior y lo interior solamente se alimenta cuando una pareja busca a Dios y encuentra a Jesucristo. Solo así se pueden soportar los días difíciles de la madurez y la vejez.
V. ILUSIONES FALSAS DE CONFIAR EN SI MISMO
Mateo 26:33 "Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré."
Pedro confiaba en sí mismo y le prometió a Jesús que nunca se escandalizaría de él, pero a los tres días Pedro estaba negando que lo conocía.
VI. LA ILUSION FALSA DE PENSAR QUE AUN HAY TIEMPO
Muchos piensan que aún hay tiempo para "aceptar al Señor Jesucristo", sin pensar que en cualquier momento el Señor nos puede llamar.
Cuidado con esas personas que dicen "ya tendré tiempo" y se pasan las horas en el bar, fumando, tomando, etc. Eso es un engaño falso del hombre que no conoce al Señor.
¿Cómo llevar estas situaciones? La oración, no el rezo. El Señor oye la oración del afligido, del menesteroso que clama por un alma que no se ha salvado dentro de su mundo.
Santiago 4:13-14 "¡Vamos ahora! Los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece."
Amén.
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