La salvación es un pacto, una promesa después del arrepentimiento. La vida eterna es un pacto de Dios hecho con Abraham; también el matrimonio es un pacto.
Los argumentistas sociales dicen que el matrimonio es un pacto entre dos personas. Nosotros creemos que el matrimonio es un pacto de un hombre y una mujer con Dios. Dios pactó con el Hijo y éste tuvo que pactar con el Espíritu Santo. Nosotros, cuando nos entronamos con Dios, hacemos un pacto.
Con Cristo nos cuesta trabajo pactar, sin embargo, ¡cuán fácil es para un hombre y una mujer ir a una notaría y hacer un pacto entre sí!
Dios es un Dios de misericordia, y yo me escondo en sus misericordias; por eso dice la Palabra que es mejor estar un día en sus atrios que mil fuera de ellos. (Sal. 84:10)
Me maravilla el amor y la grandeza de Dios. Dios es un Dios que ama el oro y la plata; si no amara el oro no tuviésemos calles de oro prometidas en la ciudad santa. Si todos los escultores, pintores y escribientes pudieran exaltar la grandeza de Dios, cuán bellos serían los hijos nuestros. Nuestras generaciones no son tan hermosas como las de Noé y Abraham porque no exaltamos la grandeza de Dios.
Cuando un hombre y una mujer se unen y pactan en amor con Dios, cuando entran en la presencia de Dios, les cubren olas de amor. Dios armoniza y cuando tenemos hijos, oramos que encuentren a alguien que les envuelva en el amor de Dios.
I. EL PACTO DE AMOR DE DIOS ES EL ESPIRITU SANTO
El pacto de amor en la carne trae terquedad y esto es fuerza demoníaca que hay que reprender. El amor es el que da capacidad para entender lo que Dios quiere de nosotros. Dios trabajó y pactó con el hombre que amaba a Dios sobre todas las cosas.
Cuando tú dices: "Yo no puedo, perdona mi incredulidad"; cuando eres creyente; cuando te humillas y dices: "Yo no puedo, soy siervo inútil, pero tú puedes", en tu fe genuina hacia Dios tú le muestras que le amas.
Génesis 9:9-17 "He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros.....Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra." Entramos a la tercera generación. Dios quiere que no se pierdan los lazos filiales. El versículo 17 nos indica que somos parte de un pacto.
II. EL PACTO DE AMOR DE DIOS ES LA SANGRE DEL HIJO
Nosotros tenemos un pacto mayor que el del arco iris, tenemos el pacto de sangre. Todo aquel que cree en Jesucristo y es salvo, pacta de inmediato con la sangre de Cristo, porque el agua de vida eterna no es blanca, es roja, pues es la sangre de Cristo para limpiarnos de todo pecado. Con precio de sangre pacta Dios con nosotros.
Dios no tenía todavía la disposición para mandarle a Noé una tabla con los mandamientos; acababa de hacer su creación y ya estaba envilecida por el pecado, pero viene el hombre y hace pacto con Dios.
Génesis 15:18 "En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré eta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates." Dios acaba de pactar con Abram y hace un pacto de propiedad. A Noé no le había puesto código, le dio un pacto. Este pactó con Dios y fue fiel.
III. EL PACTO DE DIOS ES DE GENERACIONES
Las generaciones estaban descendiendo. Noé era un hombre sano, pero Abram era un hombre próspero en sí mismo. Dios dijo: "A este le tengo que dar toda prosperidad." Desde Noé, Dios le estaba dando a Abram toda riqueza. En el versículo 17 hay una señal. Si no hay señales cuando pacta con Abram, éste como tú y yo, tendría un problema. El problema de incredulidad, que se basa en el que si no vemos no creemos. Dios conoce nuestra incredulidad. Escuchamos oraciones de fe, y nosotros con la mente llena de "monitos" que son demonios.
Pacta Dios con Abram y le da código. Si vemos en Génesis 17, cuando Dios termina el pacto con las generaciones de Abraham surge la generación de Isaac.
Génesis 17:19 y 21 "Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. (v.21) Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene." Mirando el versículo 19 hacemos una pregunta: ¿Sabes dónde los matrimonios fallan? En que después que se casan no pactan con Dios. La iglesia no ha sido instruida en el pacto de continuidad con Dios.
IV. DIOS COMO PADRE PACTANDO CON EL HOMBRE
Estamos viviendo generaciones degeneradas. ¡Si entendiéramos que la vida del cristiano es una vida de pacto! ¿Dónde Dios termina de pactar? Con Cristo, pues El es el que se sacrificó con pacto de sangre.
Dios, cuando forma a Adán y Eva, pacta con Adán. Lo vio solo, tuvo misericordia y lo puso en el mismo huerto. Pero Dios de desilusiona de su creación, pues el hombre le falla. Sin embargo, Dios es creador y no se cansa de trabajar; Dios es activo y sigue pactando. Cuando nadie creía que Abram podía tener un hijo, surge Isaac, pero lo menos que creía Abraham era que su pacto iba a ser probado.
V. EL PACTO LLEGA A NOSOTROS
Pactamos en fe: La fe se agranda cuando confesamos en fe. "Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene." (Gn. 17:21)
Pactamos para bendición: Somos bendecidos cuando confiamos en la constante presencia de Dios: Génesis 26:3-4 "Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente." Siendo forasteros tenemos que amar una provisión de Dios.
"...estaré contigo" Esto es un pacto. El Código de Dios con Abraham todavía lo trae el Señor en Isaac.
El primer código: Lo encontramos en Isaías 55:6 "Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto está cercano."
El segundo código: Lo encontramos en II Crónicas 7:14 "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra."
El segundo código, al igual que los pactos, se establecen hasta Isaías. Este código, Dios lo hizo con Salomón pero lo había hecho con David primero. Dios le quita a David el derecho de erigir su templo, pues Dios es perdonador, pero David había pecado mucho y Dios guarda Su Santidad.
VI. PROMUEVE EN TU HOGAR PACTO CON DIOS
En tu hogar haz esta oración: "Dios no permitas que mis hijos ni los hijos de mis hijos, pierdan ese pacto." No temas por tu existencia, teme por lo que digas. No duermas, no seas débil, redarguye a tiempo, no fuera de tiempo. Haz pacto con Dios para con tus hijos y habrá en tu familia un caudal de bendiciones; mira como Dios pacta con Jacob en Génesis 28:15-15 "Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra , y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente."
Esto no se detiene aquí, pues después que Dios siguió con el pacto hecho con Jacob, pactó con el pueblo de Israel y de ahí surge la generación genealógica por medio de David. Surge un caudillo llamado Moisés, un alto género del milenio de ese tiempo, y es a Moisés que el dedo de Dios se enciende como antorcha luminosa y le escribe "los mandamientos". Moisés había sido instruido altamente en la universidad egipcia.
Después viene un código a Isaías, profeta de Dios, y establece Dios el código en el capítulo 55:6. De ahí, el Hijo de Dios, saliendo del trono de Dios, viene a la humanidad para pactar con nosotros en pacto de sangre consumando en ese instante las generaciones.
Dios es un Dios de pacto; Dios es un Dios de amor. Seamos agradecidos por su infinita bondad y misericordia para con cada uno de nosotros.
Amén.
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