En realidad nosotros no somos merecedores ni dignos de una eternidad, y el
Padre, en su creación perfecta cuando nos creó, vio que teníamos necesidad
todos de un Padre. Necesitabamos alguien
que nos llevara delante de ese Padre en santidad.
¿Cómo nosotros podemos dar gracias a Dios por El mismo? Contando con la
soberanía de El. El es un Dios soberano,
El todo lo puede, todo lo hizo noble, El todo lo puede alcanzar, El hizo que su
Unigénito todo lo alcanzara por medio de Sí mismo. Es entonces que tenemos que dar gracias por
reconocer que al tener nosotros Tres Grandes en nuestras vidas tenemos que
permitirle al grande, al Dios eterno que él venga a ser en nosotros una
redención absoluta.
Somos tan fáciles de cambiar, somos tan fáciles de que nos contaminen el
mal con el bien, somos tan fáciles de creer bueno y grande a alguien que no lo
es, de llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno y estas cuestiones nos atacan a
todos nosotros hombres y mujeres de Dios.
Solamente para convencernos y librarnos de esos ataques está su santa
Palabra; solo a veces no podemos entenderla.
Es tan profunda que necesitan de dos ó tres hermanos espirituales que
podamos venir a ella, llenarnos de ella y entender en ella. Somos expuestos a morir diariamente; un
cambio de Dios en nuestras mentes vacía un año nuestra existencia.
¿Por qué la iglesia de Jesucristo lucha tanto por ser iglesia? ¿por los
demonios? Ellos fueron vencidos en el Calvario; Por nosotros mismos los
cristianos; nosotros somos el "tomo grueso" en que Dios diariamente dice: No sabemos pararnos a la brecha y distinguirnos como hombre y mujeres de
Dios y no es decirlo con la Palabra, tenemos que crear un campo nuevo donde el
que venga detrás de nosotros vea que hay un camino nuevo en mi, porque la
verdad siempre se sabe y sale a la luz, no hay nada oculto. Tenemos que tratar de ser "eso", algo que sea
luz, que podamos distinguirnos del mal que está afuera.
Siempre he estimado que soy una Pastora que mas usa los Salmos, porque los
Salmos me han ayudado en mi vida a ser próspera. Lo hizo con David y lo ha hecho conmigo
también. Si en nuestra acción de gracias
tenemos que ir a Dios es que David lo hizo siempre a pesar de ser un vil
pecador. El escribía los Salmos para su
Dios, para su Padre. Acuérdense que en
el tiempo de David la Trinidad no estaba, aunque la Trinidad está en Dios no
era conocida hasta muchos siglos después que Dios envió a su Unigénito dentro
de su seno para que creyéramos en él y por él al Espíritu Santo.
El Salmo 18:2 tiene una relación exacta sobre la acción de gracias
de los creyentes que debe ser dirigida a Dios.
Cuando desde este lugar Dios se empieza a alabar su Espíritu emerge en
este lugar porque El se goza cuando le alaban.
A Dios le agrada cuando confiamos en El.
El se pone contento cuando el Padre recibe a uno de sus hijos perdidos;
y cuando uno de sus hijos que ha crecido confiando en Dios y lo ve llorando El
dice: "Está esperando en mí". Qué no hará nuestro Padre cuando hay uno que
está esperando en su Dios.
Salmo 18:2 "Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío,
fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto
refugio." Aunque tengamos que habitar en medio de lobos y
de serpientes, El siempre estará por nosotros.
Nuestro alto refugio; dejamos de refugiarnos en los que creemos que nos
aman porque a veces fracasamos, pero cuando nos refugiamos en el amor Divino
nunca fracasamos, este amor es sin límite.
Salmo 37:4 "Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones
de tu corazón." Hay que darle toda la gloria a El. Cuando reconocemos nuestros pecados con
humildad de espíritu, El se enamora de ese hijo y vuelve sus ojos. No seremos avergonzados, porque él nos
defiende con un amor entrañable.
Deuteronomio 6:5 "Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda
tu alma, y con todas tus fuerzas." Esteban,
en el último momento en que fue apedreado, ya él conocía a Dios y le dijo al
Señor en medio de su dolor "Señor, no les tomes en cuenta este pecado." Hay que alabar a Dios como creyentes.
I.
ACCION DE GRACIAS POR LOS MANDAMIENTOS
Debemos de dar gracias a Dios por los mandamientos porque no nos dejó
desordenados en este mundo; nos dio mandamientos para que por ahí crucemos el
desierto.
Tenemos ordenanzas para que podamos cruzar el desierto de nuestras vidas; y
tenemos que tener cuidado porque a veces nuestro desierto es pequeño, otras
veces es largo, otras mediano, otras no nos deja ver el sol, nacemos y morimos.
Al cruzar el desierto sin mandamientos tenemos el peligro de caer. Nadie sin Cristo puede ser moral, nadie sin
Cristo puede ser íntegro, nadie sin Cristo dice verdad, puede apartar el pecado
de sus ojos, puede apartar la codicia, nadie sin Cristo puede tener
unidad. Los mandamientos de Dios los
observarás y los mantendrás; delante de ti estarán todo el día.
Salmo 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita
de día y de noche." Así que después que El hizo la ley, que hizo
los mandamientos, Abba Padre, El mismo medita en su ley de día y de noche, y
nosotros, los pecadores, los que muchas veces nos creemos buenos y santos,
pasamos un día entero sin ir a la meditación de su Palabra. Trabajamos, nos afanamos por lo que perece,
pero por lo que permanece en nosotros eternamente y para siempre no meditamos
ni de día ni de noche.
Tenemos que tener cambios internos; la Palabra provoca en nosotros cambios
internos. No puede haber belleza externa
si internamente no tenemos cambios.
Salmo 119:20 "Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo
tiempo." Cuando
ésto sucede es porque tenemos deseos espirituales. Hay momentos en que el hombre detesta su
carne de darle tanta gula; cualquier objeto te atrae mas que tu iglesia. Pero cuando esto pasó y queda un desierto
árido por el pecado de la gula carnal que le diste, cuando alguien te
"arrastra" a la casa de Dios, después que las espinas quebrantaron hasta los
huesos, entonces nosotros podemos decir: "Gracias Señor porque mi alma desea
ardientemente todo lo que viene de ti en el Espíritu".
II. ACCION DE GRACIAS AL SERVICIO DE DIOS
Nosotros como dirigentes, cuando nos reunimos antes de entrar al Santuario,
damos gracias a Dios porque nos permite el domingo tener dos servicios, le
damos gracias porque nos da fuerzas y nos volvemos fuertes y valerosos,
vencimos una semana con salud, no nos detenemos en lo que es secundario sino a
lo que es eterno, y ahí nos abastecemos del combustible espiritual para que nos ayude en la semana a
proyectarnos como ángeles de luz en este mundo.
1 Crónicas 29:3 "Además de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de
mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, además de todas las
cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi
Dios."
Salmo 26:8 "Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la
morada de tu gloria." He guardado mi interno y guardo tu
Santuario. Cómo tenemos que cuidarnos para poder agradar a Dios. Cuanta renuncia tenemos que hacer en nuestras
vidas para agradar a Dios.
Salmo 27:4 "Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la
casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de
Jehová, y para inquirir en su templo." Para rogarle, para serle fiel en su templo.
IV. ACCION DE GRACIAS DEBEN LOS CREYENTES A DIOS, POR LOS HIJOS DE DIOS
Somos hijos de Dios, hemos nacido de nuevo, fuimos convertidos primero y
después nacimos de nuevo. Nacimos de
carne pero hoy estamos nacidos en el Espíritu; ya miramos de otra manera lo que
se mueve alrededor del mundo; podemos saber cuando una ventana se mueve que
Satanás está sobre los que estamos orando y ahí arremetemos con más fuerza
porque somos espirituales, sabaemos la hora de la prueba que nos viene pero nos
cubrimos con la Sangre de Cristo, alabado al Dios invicto que está sobre
nosotros.
Salmo 16:3 "Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es
toda mi complacencia." ¿Quién es íntegro? Porque la integridad
requiere una totalidad de pensamiento, palabra y obra. Como nos resta ver una mala televisión,
cuanto baja nuestra integridad y nuestra santidad una conversación con un
impío, una mala relación, un ajuste malo del día, como quita nuestra integridad
una palabra de nuestra boca que sea injusticia, todo esto nos quita integridad,
pero Dios está ahí por medio de la Sangre de Cristo.
Romanos 12:10 "Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a
honra, prefiriéndoos los unos a los otros."
Amén.