Enviado el Wednesday, 19 October a las 17:34:20 por admin |
En la bendición de nosotros está que nuestro Padre eterno nos ha dado
la paz, pero cuantas veces nosotros no propiciamos la paz; cuantas
veces teniendo la paz dentro de nosotros no germinamos la paz, no
hacemos que nazca la paz, porque al no haber sido liberado
de nuestras ataduras generacionales por el poder de Dios siempre
el hastío, el mal genio, la oportunidad para ofender, el deseo de que
la gente se sienta mal. Tal parece que hay personas que han nacido para
hacer sentir mal a otras. Esas personas no son culpables, son las
ataduras generacionales que no se han podido liberar.
¿Tú crees que después de confesar a Cristo no tienes esas ataduras? Si
no eres liberado por el poder del que es la paz, y el que es la paz es
Dios, esas ataduras siguen ahí.
Cuando en los medios de comunicación ves en los reportajes a personas
con tanta amargura, con sus ojos llenos de ira, uno se pregunta ¿cómo
es posible?, bueno esto es posible porque todo aquel que tiene
maldición está lleno de esta amargura. Son pozos de maldiciones, y
aunque tú y yo creamos que no lo tenemos, de vez en cuando sale una de
esas maldiciones y hay que volver a reprender y atar y cancelar
todo esto en el nombre de volver a reprender y a atar y cancelar todo
esto en el nombre de Cristo Jesús, porque el que es la paz es el dador
de la paz, pero el que es del mal es proyectador del mal que es Satanás.
El no quiere que los cristianos tengamos conocimiento de atar y
desatar, que no tengamos conocimiento de maldecir y bendecir, que no
tengamos conocimiento de la guerra espiritual. El no quiere que
sepamos como liberar una ciudad, que no sepamos buscar donde vivir, el
quiere la ignorancia del cristiano, pero Dios proyecta sus grandes y
ricas bendiciones.
Tenemos un solo Dios y ese Dios es el que provoca la paz en nosotros, y El es la paz. El Dios y Padre nuestro es Dios de paz.
Hay quien que cuando trabaja lo hace con mal genio, trabaja como
si fuera una maldición. Las personas que trabajan así son las que
tienen un alta estima de sí mismos y desvalora el trabajo. Los que
somos nacidos de nuevo y tenemos el gobierno de Cristo, sabemos que
cualquier trabajo que hagamos es de bendición. Nada nos puede humillar,
ni lavar un carro, ni limpiar una casa, ni ir a bañar a un anciano o
anciana, ni preparar una comida a un necesitado, ni limpiarle la casa a
un hermano que no pueda, nada nos daña ni nos quita el valor de lo que
somos: nuevas criaturas en Cristo, con el escudo de la paz de Dios.
Yo he visto revoluciones internas dentro de los hogares cuando el padre
le manda a un hijo que vaya a cortar la yerba, cuando en realidad lo
que el padre está haciendo por el hijo es ayudándolo a tener voluntad
de trabajo.
I Corintios 14:33 "Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos."
La paz es atribuída a Dios porque es atribuída la reconciliación a
Jesucristo, y es atribuído el poder de Dios a la persona del Espíritu
Santo. Así que cuando no tengas paz busca a Dios; cuando no tengas
reconciliación busca al Cordero.
¿Quiénes son los entendidos para buscar la paz? Los creyentes en la
Palabra. Si el creyente no está en la Palabra no tiene entendimiento de
la paz. Hay que buscar al autor de la paz, al que hizo todas las
cosas. Cuando creó todo también creó la paz. El que no ha aprendido a
través del evangelio a tener paz no conoce el gozo, porque el gozo es
producto de la paz.
Levíticos 26:6 "Y yo daré paz en la
tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de
vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro
país."
Números 6:26 "Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz."
I Crónicas 22:9 "He aquí te nacerá un
hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus
enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz
y reposo sobre Israel en sus días."
Cuando ves a un niño que nace bajo la bendición de gozo, sientes gozo.
Cuando hay niños que se ha orado por ellos y no tienen paz es que sus
generaciones no están liberadas. Hasta que surja la liberación esos
niños tendrán paz. Hasta que se rompa el yugo habrá libertad y paz.
Es muy hermoso ver que muchas familias son liberadas por
una oración de liberación. Han sufrido por años, pero de momento llegan
al lugar indicado donde está la autoridad de Dios, donde puede ejercer
Dios liberación. Tiene que ser un lugar de alabanza, donde se le alabe
por sobre todas las cosas.
Tenemos techo, comida, iglesia, fe, alabemos al Señor, El es nuestro
gozo y nuestra paz. ¿Tienes confianza en Dios? ¡Alábalo!
Cuando todo te va mal ¡siéntate, no hagas nada! Sube la montaña de
oración, humíllate y dile: Yo no puedo, pero tú si puedes. Esto que me
diste yo no lo puedo gobernar, pero tú sí puedes. Dios, entonces, ruge,
se mueve para encaminarte. Tropiezos volverán pero siempre hay alguien
que te ayuda.
Cuando vas de camino, párate también y dile: ¿Y ahora qué hago? porque
no quiero fallarte también a tí. No quiero ser voz de hombre, quiero
ser voz tuya. Solo tu Espíritu puede ponerme nueva dirección, y ahora
con esta nueva vida de cambios ¿por dónde voy? Ó ¿Por dónde tú vas que
yo no voy?.
Nosotros no sabemos nada, lo que sabemos es por lo que buscamos de El. El sí lo sabe todo.
Me maravilló ver que el autor de la paz, que es el tema de esta disertación, viene de Dios que es el propio autor de la paz.
Job 25:2 "El señorío y el temor están con él; el hace paz en sus alturas."
¿Todo el mundo cristiano que anhela la paz puede tenerla así de él,
simplemente? Yo creo que no; yo creo que la paz de Dios, al tenerla
nosotros los hombres de buena voluntad en la tierra, es una cualidad
tan profunda de Dios que tenemos que tener algunas cualidades
especiales para poder ser hombres y mujeres de paz.
I. ¿A QUIENES DIOS CONCEDE SU PAZ?
A los que aman su ley. Aunque estés en guerra, en rumores de guerra,
aunque estés en batalla, aunque llegue el momento en que estés con un
fusil en una trinchera. No limitemos a Dios.
Salmo 35:27 "Canten y alégrense los
que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: sea exaltado
Jehová, que ama la paz de su siervo."
Los que aman la ley de Jehová, los que aman sus estatutos, sus preceptos, sus mandamientos, El está para esos.
Dios también concede su paz a los que le obedecen. Prefieres perder un
territorio antes que robar; prefieres tener hambre antes que robar para
comer. Yo me maravillo de ver la obra justiciera de Dios sobre el mundo.
Levíticos 26:3-6 "Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis
mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su
tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su
fruto. Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará
a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis
seguros en vuestra tierra. Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y
no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas
bestias, y la espada no pasará por vuestro país."
Cuantos millones de hombres mueren sin haber conocido la paz. Cuando
entramos a Venezuela había guerra, pero yo iba con el "extinguidor" de
arriba derribando muros y antemuros. Salimos de Venezuela y entró otro
predicador para tirar la simiente preciosa de la Palabra. Dos
"extinguidores" de paz. Mientras en los aires "la guerra se olía"
siervos de Dios entrábamos con el apresto de la paz del Evangelio.
Me tocó a mí el privilegio de entrar primero, porque amo su ley y
obedezco su Palabra. Sus decretos y estatutos están dentro de mi
corazón. Yo amo la paz de Dios.
II. LOS QUE PUEDEN TENER PAZ SON LOS SIERVOS DE DIOS
Nosotros los siervos debemos de tener mucho cuidado de no perder
nuestra paz. ¿Dónde está la bendición? Dios sabe donde está la
bendición. A mi me toca aportarla y El es el que la aportilla. Con esa
capacidad de visión hemos de trabajar. Lo que tú haces hoy en este
lugar será bendición para otros, pero hazla bien hecha para que
permanezca la bendición.
Cuando te preparas para venir a buscar de su Santo Espíritu, debes de
traer un corazón que le agrade. Si no es así podrás estar aquí y no
tener fruto.
Para buscar la paz hay que pagar un precio, hay que ser hijo de esa paz.
Amén.
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