Enviado el Wednesday, 19 October a las 17:07:02 por admin |
Tú puedes temer a Dios por algo determinado; puedes temer a Dios por toda su grandeza.
Recuerdo la primera vez que pude intimar con Dios. Yo estaba en una
reunión de Pastores, buscando; cayó la Presencia de Dios y era
tan fuerte Su presencia que me quedé paralizada en la silla donde yo
estaba. No podía arrodillarme, no podía levantar mis manos, no podía
hacer nada. Su Presencia cayó de una forma tan completa que temía
moverme, yo no quería que El se fuera. Otro Pastor también estaba
inmóvil en su silla y solo lloraba y lloraba y le pedía perdón a Dios
constantemente. En esa reunión hubo un espíritu de arrepentimiento pues
unos Pastores a otros se pedían perdón, porque en esa maravillosa
Presencia hay temor reverente, temor al que es Creador, temor al que
tiene poder.
I. TEMOR A LA IGNORANCIA
La ignorancia no permite que tú conozcas el poder de Dios, por eso la Palabra dice: "Mi pueblo perece por falta de conocimiento"
Dentro de muchos de nosotros, sin conocimiento, hemos tenido un temor,
un respeto. Cuando estudias tú sabes que hay fuentes que llegan a ti
que no es del hombre sino que es de un Creador, y al discernir los
hechos de los cauces de los ríos, de los océanos, en la formación
integral de un hombre y de una mujer, tú ves que esto no es posible que
sea del hombre, tú sabes que hay alguien más grande que el hombre
"metido" en el asunto de la creación, y entonces consciente o
inconscientemente tú tienes una reserva privada interna que es un
"alto" y no te deja llegar hasta donde tú quieres.
Hay cosas que no puedes llegar no por tu capacidad ni tu conocimiento
sino por un temor interno que es un "alto" y ahí es donde Dios ya está
preparando el terreno tuyo para decirte: "Ven hijo mío, ese temor soy
yo, tu Padre celestial que sabe que tú has reconocido mi grandeza de
poder." Tenemos que reconocer la grandeza de poder de Dios.
Deuteronomio 10:12 "Ahora, pues,
Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu
Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová
tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma."
Hay un motivo que el Señor quiere que le temas con todo tu corazón. El
Señor quiere que meditemos en todos nuestros caminos. Cada vida
puede hacer un mapa de su propio cuerpo. Tú te dibujas a ti mismo desde
la cabeza, extremidades, tronco y pones fechas de días especiales de tu
vida, no de derrotas sino de victorias. De las derrotas tenemos grandes
victorias, porque sin derrota no hay conocimiento. Si no
hay derrota no te humillas, y
al humillarte contactas con el poder de Dios y entonces Dios
derrama su gracia sobre nosotros. Cuando recibimos la gracia de Dios
recibimos un premio.
Deuteronomio 10:17 "Porque Jehová
vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande,
poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma
cohecho." Nuestro Dios es imparcial, lo mismo le da la gracia a cualquier ser humano, simplemente El es Dios.
Deuteronomio 28:58 "Si no cuidares de
poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en
este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: Jehová tu Dios."
II. TEMER A DIOS POR SUS OBRAS MARAVILLOSAS
Nosotros tenemos el privilegio de tener nuestra confianza en El, en el
Todopoderoso, en el Adonai, en el Dios fuerte, el Dios poderoso, el que
puede cambiar nuestras vidas, el que cambia el destino de nuestros
hijos, el que corta al diablo en medio de tu casa, la reforma y la
transforma. Esta es una obra maravillosa de Dios en nuestras
vidas. Las proezas grandes y maravillosas, porque
nuestros pensamientos no son los de Dios.
A veces no vemos frutos ni productos y nos impacientamos porque
queremos que lo que hemos hecho produzca. Quiero decirte que mientras
estés en esa condición no lo vas a ver; esos frutos los verás cuando
confíes de tal manera que te olvides. Cuando yo oro por algo o alguien
y después de mi oración me olvido, cuando me vuelvo a acordar voy
a mi cuarto a dar gracias, porque ya sé que el Señor respondió a mi
oración. Mientras un enfermo no está sano, yo estoy orando, pero cuando
se sana Dios lo borra de mi mente. Este es un método que el Señor tiene
con mi vida.
III. LA SANTIDAD DE DIOS
Dios es santo, nosotros tenemos que ser santos. Tenemos que saber que
tenemos que arrepentirnos; que tenemos que llorarle; que tenemos que
cubrirnos con su sangre; que tenemos que buscar salmos de perdón como
el Salmo 51, el Salmo 32. Cuando tú crees que eres perdonado tú eres
liberado. No te condenas mas y puedes estar tan libre como cualquier
hermano que no haya pecado.
Hay que creer que en la santidad de Dios tú y yo estamos, no por
nosotros sino por la sangre de Jesucristo. La sangre de Cristo
trae santidad a nuestras vidas porque Cristo sabía que su Padre era
santo y El estaba seguro de la santidad de su Padre, pero El sabía que
nosotros los gentiles para poder conseguir la eternidad, El tenía que
morir por nosotros, El tenía que hacer un derramamiento de sangre,
porque la sangre de El nadie la puede recoger, solamente Cristo en su
regreso a la tierra.
Desde el momento que El decida a recoger su sangre El viene y ya
después de eso la sangre de Cristo no tiene valor en la tierra, cambia
el término de valor, tiene valor en la eternidad, y entonces se levanta
el Espíritu Santo, va a morar con Dios y con nosotros los que estemos
en la eternidad, y queda el vacío como cuando al principio Dios se
movía sobre las aguas, ese vacío queda hasta que Dios decida que su
Hijo venga a vivir a la tierra el milenio.
¿Cuántos de ustedes que hoy están aquí y piensan que han estado muchas
horas en la iglesia, van a ser los que sirvan a Cristo, a los apóstoles
y a los patriarcas las frutas frescas que ellos comen?¿Quiénes irán a
ser los que barran el camino por donde va a pasar el Señor? ¿Cuántos de
ustedes van a estar cerca del Señor como estuvieron los apóstoles?
Cuando Dios determine estas cosas dirá: "Un día, mientras el mundo
convulsionaba, tú buscabas. Un día, mientras el mundo pecaba, tú te
santificabas. Un día, mientras nadie me recordaba, tú me
alababas", porque aparte de ser santo, El es juez, pero sabe que
ahora el juicio de nosotros, los lavados con la sangre de Cristo, es de
paz; esto es diferente al juicio de los que tendrán que salir del
infierno y hacer el juicio de Dios.
Mientras tú vas al juicio de paz, éstos van al juicio de condenación.
Hay una gran diferencia. Debemos de movernos para buscar las vidas
perdidas. Cuando estés en tu mansión o estés pasando el juicio de paz
con el Señor, puedas ver que en la larga fila hay uno que tú
rescataste. Tendrás tu recompensa con el Señor, no con nosotros.
Tendrás tu corona.
Exodo 15:11 "¿Quién como tú, oh
Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad,
terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?"
Apocalipsis 15:4 "¿Quién no te temerá,
oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual
todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han
manifestado."
Amados hermanos, demos gracias al Señor por tenernos en el puerto de su
misericordia. Gracias Dios porque siendo gentiles te hemos temido,
te hemos guardado y te hemos glorificado. Gracias por recibir de
ti este don maravilloso de temerte porque Tú eres el Dios de Israel, el
Dios de Jacob, el Dios nuestro, grande y poderoso, maravilloso en
obras, que cumples en todos los tiempos tu Divinidad, Guarda a los
nuestros en el hueco de tu mano y derrama tus misericordias conforme a
sus necesidades. Guárdanos como a la niña de tus ojos.
La sangre de Cristo sea con usted.
Amén.
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