Enviado el Wednesday, 19 October a las 16:22:18 por admin |
Hemos reducido la palabra mayordomía a dinero; sin embargo, mayordomía
es la vida; así que tenemos que ser mayordomos de nuestras vidas, y al
suceder esto, entra solamente en un pequeño ángulo el diezmo.
Jesús dijo: "Dame, hijo mío, tu corazón".
A Dios no le pertenece este esqueleto, a El le pertenece lo que hay en
este cuerpo de lo eterno. Dios es un Dios eterno, entonces El
cuida de lo eterno. El no se ocupa de lo que se corrompe como la
polilla y el orín.
El mandó en su mayordomía de ciencia el espíritu de ciencia, para que
sepamos lo que perece y lo que es eterno. Por eso preparó y capacitó al
hombre en su interminable mayordomía a ciencia y dio al hombre
capacidad de ciencia para que estudiara y conociera lo que iba a
perecer, pero lo eterno no se lo dio a nadie, lo guardó El
específicamente para su eternidad y la mayordomía más grande de Dios en
todo lo creado es el corazón del hombre. El quiere ser el
mayordomo absoluto de tu vida, por eso dice: "Dame, hijo mío, tu
corazón."
Marcos 10:17:22 (El joven
rico): "Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e
hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué
haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas
bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. Los mandamientos sabes:
Adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No
defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces
respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi
juventud. Entonces Jesús, mirándole le amó, y le dijo: Una cosa te
falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás
tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él,
afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas
posesiones." El joven no soltó sus posesiones, perdió la
más grande oportunidad de su vida. Esa oportunidad donde el mismo
Mayordomo de la vida le estaba pidiendo al rico que lo siguiera; El le
estaba diciendo: "Dame, hijo mío, tu corazón",
pero tenía tantas posesiones que no podía darle según el valor que
tenían éstas, entre las cuales estaba su vida. Este joven amó mas
los valores materiales que los valores espirituales. No supo ser
mayordomo de su propia vida.
Lucas 19:5-10 (Zaqueo): "Cuando
Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio y le dijo:
Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en
tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver
esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un
hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí,
Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he
defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy
ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de
Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se
había perdido." Zaqueo era un hombre rico pero había hecho sus
riquezas a base de robo, pero al igual que el joven rico, Zaqueo quería
ver a Jesús.
Cuando vienes a los pies de Jesús y encuentras la salvación y sabes que
eres salvo, miras a tu alrededor y ves que ninguno de tu familia es
salvo, ¿tú te vas a meter en una concha para que el mundo de tu familia
no te toque y así no perder tu salvación? ¿O vas a correr el riesgo de
llevar a tu familia a la mayordomía de la eternidad? Si pelean
contra ti, que peleen, pero tú tienes un abogado defensor que te dará
la victoria.
¿Cuántos han sido mayordomos en amor? No todos, porque la mayordomía
del amor es la que mas cuesta. La mayordomía del amor es la que
hace que vivas restaurando a tu hermano, te hagan lo que te hagan. La
mayordomía del amor es la que hace que perdonemos a nuestro
hermano. Cuando ves a un cristiano que cuando lo ofenden se
levanta como una fiera, ya sabes que no tiene la mayordomía del amor;
mas cuando ves que el hermano se retira, baja la cabeza y deja que todo
eso se expanda, pero no llega a su vida porque no se enfrenta a esos
demonios, entonces sabemos que él es un mayordomo del amor porque no
deja que nadie le quite esa mayordomía.
¿Cuántos tenemos que trabajar en esa mayordomía? Todos. Cuando en tu
corazón prestas un servicio por amor a la obra de Jesucristo y esperas
ser recompensado algún día, ahí mismo murió el servicio de amor por
Jesucristo. Como sierva de Jesucristo, cuando hago la obra en el pueblo
de Dios no espero recompensa de ninguno de ustedes porque es mi deber
sacerdotal; además tengo el privilegio de que el que me va a
recompensar es el que está arriba, no el que está abajo. Tengo
una mayordomía más grande que la de ustedes, pero tengo un juicio más
fuerte que el de ustedes. Mientras a ustedes se les juzgará por
lo que entra en su casa, por lo que quieran darle al Señor en su casa y
en la obra, a mi me va a juzgar por lo que yo administré en la obra, en
el nombre de él, con el dinero de él, y me va a juzgar por el amor con
que yo ministré en la obra de Nuestro Señor Jesucristo.
Si los Pastores supieran antes de entrar al Pastorado el precio que hay
que pagar, no hubieran Pastores, porque a veces tenemos que esperar
años para ver la contestación de una petición, para ver la obra del
Espíritu Santo renovando a un corazón.
No es fácil llevar a cabo una mayordomía de amor. ¿Saben dónde lo
evaluamos? En los padres con los hijos y en los hijos con los padres.
No acabamos de remendar nunca. Cuando no es por la izquierda es
por la derecha, pero siempre hay heridas porque no hay una mayordomía
de amor.
En una mayordomía de amor, los hijos no se quejaran de los padres ni
los padres de los hijos, porque los padres tenemos que saber que aunque
nos pisen la cabeza, aunque nos calumnien, nuestros hijos estarán
siempre delante de Dios con humillación, con súplica, con lloro, con
gemidos, para que ellos sean salvos y Dios los libre de todo pecado de
este mundo.
Si los hijos tuvieran un servicio de amor, nosotros, padres
imperfectos, tendríamos hijos que orarían para que Dios tuviera gracia
y misericordia de nosotros y algún día nos encontremos con ellos en la
eternidad de Dios. Esto es una mayordomía de amor que casi el pueblo de
Dios no puede alcanzar, solamente por la sangre de Jesucristo es que
podemos alcanzarla porque El sí fue un mayordomo de amor. Nuestro
Creador, Dios, fue mayordomo de amor porque sacó de su seno al amor
perfecto de El, para que fuera el Redentor nuestro, y en la mayordomía
de Dios, nosotros pertenecer a Dios nuevamente.
Marcos 14:39 "Pero estando él (Jesús)
en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una
mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho
precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su
cabeza." El amor de esta mujer fue lo que tuvo valor en la mayordomía de ella para con Jesucristo.
Cuando tú hagas algo en la iglesia, hazlo como un servicio de amor a
Jesús, que murió en tu lugar, por ti, porque cuando eras muerto,
sabiéndolo él, fue al lugar de muerte por nosotros. Cuando hagas un
servicio hazlo con este sublime amor. El dinero que empleas en la casa
del Señor hazlo como una gratitud de amor a tu Salvador. Cuando das con
dificultad no tienes buena mayordomía.
Una ofrenda de alguien que dio todo lo que tenía: La ofrenda de la viuda (Lc. 21:1-4).
No es diezmar cuando tienes, es diezmar cuando lo que tenías para comer
lo has echado en el diezmo; no es dar mas porque te entra mas; es que
esta viuda no tuvo nada mas que dar que lo que tenía para que sus hijos
comieran. "Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus
ofrendas en el arca de las ofrendas." Cuando ofrendamos, los ángeles
observadores de Dios están por nosotros en el Señor; por eso enseñamos
a los niños que no tiren la ofrenda sino que la depositen en el bolso,
esto es bíblico. Cuando la depositas estás adorando; cuando la tiras,
la ofrenda no ha llenado tu corazón. Deseamos que seas bendecido al
dar. "Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y
dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos.
Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les
sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía."
Con que corazón de adoradora dio esta viuda, y este es el amor perfecto
que agrada en la mayordomía de Dios.
Supongamos que quincenalmente un miembro diezmaba $200.00. Pasa el año
y llega el otro año y esto continúa. ¿Cree usted que Dios está aburrido
de que este miembro ofrende la misma cantidad quincena tras quincena?
¿Está el dinero siendo depositado siempre con el mismo corazón? Todas
las quincenas no depositamos con el mismo corazón el diezmo. Hay
quincenas que pensamos que ese dinero sirve para pagar una deuda, por
lo tanto ya no está siendo dado con el mismo corazón; mas sin embargo,
cuando decimos: "esto es del Señor y con esto no puedo pagar deudas"
entonces Dios bendice el diezmo. ¿Te das cuenta por qué la prosperidad
del pueblo está "aguantada"? Porque no sabemos darle a Dios lo que le
corresponde con sencillez de corazón.
Pudiéramos ser mas cabeza que cola, pero no prosperamos porque el
diezmo se ha convertido en un deber, y esto no es un deber, es una
mayordomía tuya delante de Dios; es lo que le pertenece a Dios y lo que
estás recibiendo es por misericordia de El. Si fuéramos a pagarle,
entenderíamos que el diezmo no es suficiente. Ti diezmo pierde valor
cuando se valoran los bienes mas que lo espiritual.
Cuando entras por la mayordomía de tu vida, tienes que darle a Dios lo que le pertenece a Dios y lo alabarás siempre.
Lucas 10:25-27 (El Buen
Samaritano) El sacerdote no hizo nada. Recordemos que sacerdotes
somos todos los que predicamos la Palabra de Dios. El cantor (levita)
tampoco hizo nada. Jesús le dijo: "Ve tú y has lo mismo".
Tenemos que tener mayordomía en nuestros sentimientos. Así estemos
apurados para ir a la iglesia y se enfaden los que me acompañan, no
puedo ayudar al necesitado. ¡Cuidado! Debemos de ayudar a nuestro
prójimo y mas a los de la casa del Señor. El que todo lo sabe nos
recompensará.
Es importante no olvidar la mayordomía en nuestros sentimientos. No es
ojo por ojo y diente por diente lo que dice el Señor. Debemos de tener
siempre en nuestros sentimientos el temor de Dios y así tendremos una
mayordomía perfecta y entonces no haremos nada que le desagrade a El.
El sacerdote y el levita eran religiosos, pero el samaritano era
cristiano. No seamos mayordomos religiosos, seamos mayordomos
cristianos. Ricas y abundantes bendiciones para ustedes amados hermanos.
Amén.
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