Enviado el Wednesday, 19 October a las 15:44:16 por admin |
I. LA RECONCILIACION FUE PREDICHA
Muchos cristianos en la iglesia creen que siempre estamos reconciliados
con Dios. Nosotros para reconciliarnos con Dios nos cuesta
mucho. Nos cuesta mucho porque creemos que estamos muy bien y no
entendemos que debemos de reconciliarnos. Es como una mala
indigestión. Te indigestas y no crees que estás
indigestado. Tomas para todo pero menos para la indigestión y
cuando vas a tratar la indigestión ya tienes un problema mayor.
Así nos pasa a nosotros los cristianos, creemos que los que tienen que
reconciliarse con el Señor son los que han dejado los caminos del
Señor y los que no han entendido que hay un Dios soberano.
Pero quiero que sepan que el estancamiento de la obra está en nosotros
los cristianos por no entender que hay un momento en nuestras vidas que
tenemos que decir: "Padre, perdóname cuando te he ofendido", "Padre,
perdóname cuando no te he sido fiel", "Padre, perdóname cuando no he
dado tu diezmo", "Padre, perdóname cuando no he orado por mis
hermanos", "Padre, perdóname cuando me he sentido tan ofendido que he
ofendido a otros".
La reconciliación para con Dios fue predicha. Desde el Antiguo
Testamento hombres profetas hablaron de quién nos iba a
reconciliar. Si los profetas del Antiguo Testamento pudieron
reconciliarse con Dios cuanto más nosotros que tenemos al Hijo de Dios
para que él sea nuestro reconciliador. ¿Por qué es él nuestro
reconciliador? Porque Jesús es nuestro redentor. En el
Huerto del Edén, nosotros no pudimos guardar la santificación por
nosotros mismos. Dios al comprender que lo creado a su imagen y
semejanza estaba imperfecto, sacó de su seno a su Hijo y lo envió para
que él fuese el redentor. Todo esto fue predicho. Antes
que tú pensaras ser un hijo de Dios ya Dios había pensado que
palabra se iba a predecir para que nosotros al oírla tuviésemos fe.
Isaías 7:14: "Por tanto,
el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a
luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel" Aquí está una palabra
predicha. Ella nos dice que nuestro reconciliador vendría a
través de una virgen. El que reconcilia al hombre con Dios es
Jesucristo. El vendrá a establecer un reino de paz porque Dios es
el autor de la paz.
Mateo 1:23: "He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel"
Isaías 49:8: "Así dijo Jehová:
En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y
te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la
tierra, para que heredes asoladas heredades"
Nosotros estamos vacíos sin Cristo. Podrán amarte mucho y darte
mucho cariño pero interiormente tu espíritu estará muy ansioso.
Una cosa es estar enfermo de la carne y otra cosa es estar enfermo del
espíritu y de la carne. Cuidémonos de estar enfermos de las dos
cosas. Los demonios atacan a nuestro mundo
espiritual. No hay nada que el demonio se complazca más en hacer
que atacar al cristiano en cólera.
No hay nada más terrible que eso. Así es que, dominemos la carne y estemos apacibles.
II. LA RECONCILIACION PROCLAMADA POR EL EJERCITO CELESTIAL DE DIOS
Antes que el hombre fuera reconciliado, los ángeles proclamaron la
reconciliación del hombre para con su Padre Dios. ¡Que hermosura
cuando los ángeles dijeron: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra
paz y buena voluntad para con los hombres. Porque hoy ha nacido
en la ciudad de Belén un Salvador que es Cristo el Señor!
Aquí está proclamada por ejércitos angélicos la reconciliación de
Dios. El único que puede reconciliarnos con Dios es nuestro
mediador Jesucristo.
Lucas 2:13-14: " Y
repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes
celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las
alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Este era el gran ejército celestial proclamando esta gran bendición.
Sin embargo, la reconciliación con nuestro Padre Dios fue hecha para
con todos los hombres. Entonces, ¿cuál es el problema? Que
no todos nos reconciliamos. No todos encontramos el medio de la
reconciliación. Pero cuando un día encontramos el medio de la
reconciliación que es Jesucristo somos reconciliados para con
Dios. No crean que todos los hombres aunque tengan muy buena
voluntad pueden encontrar el camino que tenemos tú y yo para
reconciliarnos con Dios. Tampoco creamos que todos los cristianos
sabemos reconciliarnos con Dios. Muchas veces el orgullo, la
altivez, la falta de misericordia, la impiedad, no nos permiten
reconciliarnos con Dios. Nosotros debemos de buscar a Dios porque
por medio de Dios encontramos a Cristo. Y cuando Cristo realiza
en nosotros la redención somos reconciliados con Dios.
Sin reconciliación no hay santidad. La santidad viene por medio
de la oración. Dios es santo y tú al contactar con la santidad de
Dios Padre entras en la santidad. La santidad no es una
doctrina. La santidad viene en la entrega de tu vida a
Dios. Cuando tú entregas tu corazón tú estás tocando la santidad
del Creador.
II Corintios 5:18-20: "Y todo
esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y
nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo
reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres
sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la
reconciliación. Así que , somos embajadores en nombre de Cristo,
como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de
Cristo: Reconciliaos con Dios".
Efesios 1:6: " ...para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado"
Así es que nosotros somos reconciliados con Dios por medio de
Cristo. El que no reconoce a Cristo puede tener el Corán, el
rosario, los santos, pero nunca jamás será reconciliado con
Dios. Porque sólo hay un reconciliador que es Jesucristo.
Los musulmanes pueden tener todas las leyes antiguas que ellos deseen
tener y los judíos pueden negarse a reconocer a Cristo como su Salvador
sino más bien como un profeta más pero nunca serán reconciliados sino
reconocen a Cristo como parte de la Trinidad y como el único
reconciliador entre Dios y los hombres.
Romanos 5:11:"Y no sólo esto,
sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo,
por quien hemos recibido ahora la reconciliación"
La reconciliación fue primero predicha. Luego fue
proclamada. Después fue hecha para todos los hombres. Y
ahora la reconciliación es dada a todos los hombres. Por eso
decimos que vivimos en el tiempo de la gracia. Porque es ahora
que nos ha tocado a nosotros como humanos en este mundo a vivir en el
tiempo de la reconciliación.
Imaginemos que Cristo venga a llevar a su Iglesia y el Espíritu
Consolador se va con su Señor y algunos cristianos se queden aquí abajo
sin el Espíritu de Gracia. Sería preferible morir antes de
quedarse aquí abajo. Pues si con la gracia habemos cristianos
duros de cerviz ahora sin la gracia del Espíritu Santo, ¿qué sería de
nuestras vidas? El vacío provocado por la ausencia de la gracia
no podríamos resistirlo. Por eso muchos se enferman de sus
sistemas al nunca venir a relajarse con el Señor. Pero cuando en
medio de la guerra espiritual tú tienes un oasis en tu casa, en
tu cuarto, en tu iglesia entonces tú tienes medios para
reconciliarte. Por muy malo que seamos tenemos medios para
reconciliarnos.
Sin embargo, no solamente teníamos que reconciliarnos con nuestro Padre
Dios sino que Dios tenía que poner delante de nosotros un sumo
sacerdote. ¿Qué es un sumo sacerdote? Es el que tomare tus
pecados y los llevare a la cruz. El único que pudo hacerlo fue
Jesucristo. Fue el único que pudo consumar todos nuestros
pecados. Por eso, Cristo es nuestros sumo sacerdote. No es
por una carta papal aboliendo tus pecados. No es porque alguien
te diga: "Eres perdonado" sino porque el único que puede perdonar
pecados es Jesucristo nuestro sumo sacerdote. El es nuestro único
Pontífice de los cielos y la tierra. Aquellos que tienen
Pontífices falsos no saben lo que han hecho porque solamente Jesucristo
es el único Pontífice de los cielos y la tierra. No hay hombre
alguno que pueda pagar y consumar el pecado de nosotros.
Solamente hay un sumo sacerdote y su nombre es Jesucristo.
Hebreos 2:17:"Por lo cual debía
ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y
fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los
pecados del pueblo".
Cristo arrancó nuestro pecado. Expiar es más que reconocer.
Expiar es escudriñar. Antes que tú vayas a tener una mala
intención en tu mente ya Padre Dios sabe que tienes una mala
intención. ¡Que tremendo legislador tenemos en los cielos!
¿Por qué medio yo me pude reconciliar con Dios Padre? Por
medio de la muerte de su Hijo unigénito Jesucristo. Dios no
aceptaba ninguna otra reconciliación sino era la misma reconciliación
que él sacó de su seno interno. De su propio nivel de amor tenía
que salir su reconciliación.
Romanos 5:10:"Porque si siendo
enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho
más estando reconciliados, seremos salvos por su vida".
Donde no hay reconciliación no hay prosperidad. Donde no
hay reconciliación no hay bendición. Tú tienes en tu
mano derecha el arma para reconciliarte por medio de la sangre de
nuestro Señor Jesucristo. Por eso, él fue a la cruz y
derramar su sangre carmesí y limpiar el pecados de todos los hombres.
Efesios 2:13-16:"Pero ahora en
Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido
hecho cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz,
que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de
separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los
mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los
dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz
reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las
enemistades".
Amén.
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