Enviado el Wednesday, 19 October a las 13:37:54 por admin |
Que bueno que en la Trinidad de Tres solamente hemos visto a uno—Jesucristo. Nadie ha visto al Espíritu Santo ni a Dios.
Tenemos un Dios visible que es Cristo y dos invisibles, ¿por qué?
Porque a Dios le agrada que le encuentres por fe. Yo tengo muchas
experiencias de mi Dios. ¿Cuál es mi experiencia? Su perfume. He tenido
el privilegio de haber podido oler los siete perfumes del Señor,
ministrarlo a la iglesia y la iglesia conocerlos.
He conocido al Espíritu Santo a través de los dones que me ha dado; me
ha bautizado en su Espíritu. Tengo dos bautizos. El de agua que es
donde el Espíritu Santo trabaja, porque todo el que está bautizado en
agua tiene una bendición especial del Espíritu Santo. Pero hay más
niveles, no quiere decir que porque tú comas en el desayuno no tienes
que comer más. La vida tiene otras trayectorias, otros niveles y la
visión de nuestro Dios es que lo conociéramos por fe y la fe no es lo
que se ve sino lo que se espera, con una seguridad exacta de lo que
nosotros esperamos.
Me imagino que todos ustedes en la trayectoria de sus vidas han
esperado. Alguien esperó dos años para reunirse con su familia; alguien
ora para que su salud llegue y espera su bendición, pero se mantiene la
fe en Cristo, no en los hombres; hay quien espera que su esposo regrese
al hogar y Dios le ha dado promesa, pero Dios quiere restaurar a ambos
para que puedan volver como El quiere.
Pero mientras la iglesia mundial camina en estas circunstancias,
¿cuántos agradecidos hay, cuántos fieles hay? Ahí es donde está el
"punto" de la gran bendición de Dios.
I. JESUCRISTO ES LA IMAGEN DE DIOS
¿Por qué no podemos ver a Dios? Porque moriríamos por Su poder y su
grandeza. No lo podemos ver porque El en su omnipresencia y su
eternidad es el que ha hecho todas las cosas posibles, simplemente en
Su bondad y en Su misericordia nos enseñó quien era El a través de su
Hijo Jesucristo. Dice la Palabra que "el que ha visto al Hijo ha visto
al Padre", entonces conformémonos que Jesucristo vino en carne y fue
levantado en carne. El no es como nosotros que vamos a ser resucitados
en espíritu, pero El, el Hijo de Dios, fue levantado en carne en su
formación normal. El primogénito de todas las resurrecciones, El fue
levantado.
Hubieron algunos privilegios, por ejemplo: en el Antiguo Testamento
hubo un rapto, el de Elías. ¿Por qué se mueve en el Antiguo Testamento
esto? Porque el rapto viene de la iglesia, no en el antiguo
pacto sino en el nuevo pacto. ¿Quién hizo por nosotros el nuevo pacto?
Jesucristo.
Quien diga que Jesucristo no vino en carne ¡no le crean!, es un
mentiroso y no vayan a esa fe, porque está engañando. Jesucristo vino
en carne, fue engendrado, entonces quiere decir que el Espíritu Santo
tiene poder para engendrar, tiene poder para sanar, tiene poder para
cortar, tiene poder para levantar, tiene poder para todo, absolutamente
todo. Podemos decir que Jesucristo es la imagen de Dios.
II Corintios 4:4 "...en los cuales el
dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no
les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual
es la imagen de Dios."
Hay dos puertas y dos condenas. La puerta estrecha y la puerta ancha.
La puerta ancha es el mundo, haces todo lo que tú quieres, no tienes
temor a Dios, haces todo lo que Dios condena.
Sin embargo, la puerta estrecha es el mismo Cristo, porque por Cristo
no matarás, no hurtarás, no dirás falsos testimonios, no hablarás
contra tu prójimo, honrarás a tus padres. Esa es la puerta estrecha. La
puerta ancha del mundo es lo que todos hacen. La puerta estrecha es lo
que manda Cristo que no se haga y no todo el mundo sabe obedecer. El
precio de la puerta estrecha es la obediencia a Jesucristo el Redentor,
y nadie irá a la eternidad si no es por Jesucristo, él es el único, él
es la puerta.
Las dos condenas que hay son la condena de la muerte y la condena del
infierno. Si mueres en pecado estás condenado; nosotros los que estamos
en Jesucristo tendremos un juicio, pero será un juicio de paz, no de
condena. Cuando El venga todo el mundo va a resucitar, pero habrá el
juicio de paz para los que estamos en Cristo y el juicio de condena
para los que tienen que volver para el infierno. Nosotros somos
bienaventurados porque al encontrar a Jesucristo estamos en la puerta
estrecha.
Jesucristo es la imagen del Dios invisible. Tenemos un Dios que aunque se nos hace invisible, es palpable.
Colosenses 1:15 "El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación."
Cristo es el primogénito de toda la creación. Mírenlo así y verán qué
poder van a tener para vencer toda fuerza del mal en medio del imperio
del enemigo.
II. EL ES LA MISMA SUSTANCIA DE DIOS
Si Jesucristo es la misma sustancia de Dios y El es nuestro Redentor,
entonces nosotros tenemos sustancia de nuestro Padre, si no tenemos mas
es por desconocimiento en lo que estamos creyendo. El conocimiento hace
que se ensanche tu fe.
Hebreos 1:3 "...el cual, siendo el
resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien
sustenta todas las cosas con la palabra de su poder habiendo efectuado
la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a
la diestra de la Majestad en las alturas." Entonces nuestro
Redentor que es la misma sustancia de Dios viene a ser para su pueblo
su Sustentador. Te sustenta en la prueba, en el hambre, en la desnudez,
en la falta de medicina, te sustenta en todo.
Cuando no sustentas tu alma estás "muerto", fuera del cuerpo. El cuerpo
camina, se alimenta, pero estás "muerto". El alma es vital, es
vida dentro del cuerpo; el cuerpo es vital para el alma. Hay que
sustentar a los dos. El cuerpo es visible, hay que vestirlo; el alma es
invisible, pero esa parte invisible es la parte visible de Dios, es la
que Dios ve y sabe como alimentarla y es la que el hombre impío no
puede ver ni sentir porque no conoce que nuestro Dios es invisible.
III. JESUCRISTO ES MANIFESTADO DIOS EN CARNE
Jesucristo tuvo una madre porque El nació de carne. ¿Quién lo injertó?
La tercera Persona del Espíritu Santo con poder, pero es la misma
imagen de Dios y es la misma imagen del Espíritu Santo. El Espíritu
Santo es una Persona que hay que adorar.
I Timoteo 3:16 "E indiscutiblemente,
grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne,
justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los
gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria."
Dios es el que encabezó el ministerio de la piedad al enviar a su
primogénito a la tierra, en carne. Esto hay que entenderlo en el
Espíritu. Nosotros somos los gentiles, los que hemos aceptado el
evangelio.
Juan 1:1, 14 "En el principio era el
Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (v.14) Y aquel
Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."
Ahí estaba la perfección de Cristo que era igual al Padre, lleno de
gloria y verdad. Si adoras otra cosa estás fuera de la verdad, la única
verdad está en Cristo que viene a ser la gloria de Dios y la
justificación de la Persona del Espíritu Santo.
IV. JESUCRISTO ES UNA MISMA COSA CON DIOS
Qué grandioso es saber que cuando estamos implorando a nuestro
Redentor, Dios está ahí mismo, y que con una orden de Dios, el Espíritu
de justificación, que es el Espíritu Santo, viene a liberarte.
Cuando la Palabra viene llena el vacío del alma, cubre un espacio en tu
mente y separa lo vil de lo bueno y es entonces cuando tú actúas
diferente. Jesucristo habita en ti cuando tú lo llamas, cuando lo
declaras como tu Salvador. Habita en el cuerpo "muerto" que es tu carne
y vive cuando le das el alimento al alma y hace que el alma se
vivifique dentro del cuerpo; entonces tu cuerpo viene a ser un
tabernáculo privado de Dios. El Espíritu se manifiesta como El quiere.
Lo puedes recibir en perfume, en sanidad divina, en unción, en paz.
Juan 10:30 "Yo y el Padre uno somos." La esencia, la sustancia, es el Verbo de Dios, es el contenido del poder de Dios.
Juan 12:44 "Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió."
En Jesucristo habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente, o
sea que Cristo viene a ser el centro de la Deidad, Padre, Hijo y
Espíritu Santo. Sin Cristo no hay sustancia, no hay esencia, El es el
Camino, la Verdad y la Vida y nadie va al Padre si no es por El, El es
la puerta estrecha.
Aunque El y el Padre uno son, hay que confesar al Hijo. Hay una puerta
estrecha que es Jesucristo, que es Dios mismo, y hay que reconocer al
Hijo para reconocer al Padre. Esta es una gran verdad.
Amén.
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