I. HAY QUE CONOCER LA INTIMIDAD DE DIOS
Es bueno decir que cada persona tiene una característica de batalla. Por mucho que hablemos de batalla, nosotros podemos dar las armas para la batalla, pero hay muchas exigencias dentro de las batallas.
En primer lugar está la FE. ¿Cómo tú puedes librar una batalla si no tienes fe? ¿Cómo tú puedes librar una batalla si no tienes armas? ¿Cómo tú puedes librar una batalla si no conoces la intimidad de tu Dios? Por lo tanto, si tú no conoces la intimidad te será muy difícil ganar una batalla. Podrán levantarse barreras pero la batalla permanecerá siempre en ti.
Si tú te levantas con batalla tú vas a tener un día de batalla. Hay personas que se tiran de la cama para establecer una batalla, porque fueron engendrados en batalla, y aún no han podido liberarse; tienen características de guerra. Hombres y mujeres con características de guerra. ¿Cómo es una batalla íntima? Una batalla íntima es cuando tú quieres que algo se te resuelva pero tú no quieres resolver tus problemas íntimos con Dios. No quieres soltar el pecado, no quieres soltar las mañas, no quieres soltar lo que le estás robando a Dios, no quieres soltar lo que tú estás teniendo con Satanás, no con Dios.
Hay muchas cosas con las que nosotros nos desviamos; muchas cosas que entran por los ojos, muchas que entran por los oídos, muchas que entran en nuestro cuerpo, y cuando tú vienes a ver estás presentando una batalla interna. Así es imposible que tengas hijos liberados y matrimonios liberados, porque es que en ti todavía existe la batalla interna.
Romanos 7:23 "...pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros."
Este conflicto espiritual se rebela, está en la mente y te lleva al pecado. Entonces no tienes armas para decirle a la mente: "Ya no voy a pensar mas así" "Me cubro con la sangre de Cristo, y voy a leer la Palabra y me nutro de la Palabra."
II. LA MENTE TE DA EXCUSAS
No dejes que la mente te "forme leyes", porque la mente te da excusas, la mente te aprueba lo malo y la mente te da leyes para tú pecar. Y los miembros del cuerpo se rebelan porque aunque haya apariencia de gozo en los órganos sexuales, después se presenta un conflicto entre la conciencia y el espíritu, y ese conflicto te hace que tengas características de obra en medio de la sociedad donde tú te desplazas; cómo aparentas ser una cosa y por dentro no lo eres; cómo aparentas alabarlo y tu mente no lo está alabando, simplemente está la mano levantada pero no está el corazón; estás diciendo "Gloria a Dios" pero tu mente está vacía; estás dando el diezmo pero no tienes amor para Dios. Tienes características de ser un cristiano pero eres un rebelde sin causa porque hay una guerra interna que todavía no la has parado, y esa guerra interna la tiene que parar el hombre con Cristo, saber hasta dónde se llega y hasta dónde no se puede llegar.
Esta guerra espiritual no se puede librar si no es con armas espirituales. La mayoría de esta guerra interna, la primera arma es ayuno. Ayuno por el marido, ayuno por la esposa, ayuno por lo que te aparta de Dios. La mayoría de las rebeliones es porque no hay liberación en esa persona y no la quiere. Vive bien así, tiene un mundo opacado, un mundo oscuro, un mundo sin luz, no tiene mas vida que la que él quiere tener. Puedes tener una linternita, una vela, un foco, un farol, tú puedes tener la luz que tú quieras. En tu casa tú puedes ser lumbrera o puedes ser tinieblas. Si eres espiritual, solamente al abrir la puerta de una casa vas a saber si en esa casa hay tinieblas.
Cuántos fingen ser cristianos, haber conocido el evangelio y han cambiado sus vidas por conveniencia, porque el pecado los ahogó y ya están enfermos y entonces, como están enfermos, buscan una característica de religioso. Tú miras a esa persona entrar a la iglesia y piensas que es cristiano. No hermano, no todos los que van a la iglesia son cristianos. No es cuestión de solamente levantar las manos sino levantar el corazón. Cuántas veces tu lo estás alabando y lo que estás haciendo es desahogando un histerismo; no todo el que danza es del espíritu.
Esas armas espirituales las necesita el cristiano para la guerra íntima que tiene entre lo establecido carnal y lo establecido espiritual, porque la carne anhela celosamente las cosas de la carne y el espíritu anhela celosamente las cosas del Espíritu.
III. ¿COMO PODEMOS VENCER LA LUCHA INTERNA?
Esto no es ponerte una inyección de vitamina y ya tener fuerzas; no es decirle al que está opacado en las tinieblas que lea la Biblia o que se arrodille, o que ayune. Eso no le interesa, no se somete al Espíritu.
Cómo en un conflicto de matrimonio hay que pedirles que ayunen cuando es el tiempo en que mas deben de ayunar.
II Corintios 10:3-5 "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo."
Cuando tú ves que se te presentan batallas espirituales en tu hogar es porque uno de los dos necesita ser liberado carnalmente y esas fortalezas que establece Satanás en nuestros hogares solamente se derriban con ayuno, que es un arma de poder y de autoridad. No busques otra arma, no la vas a encontrar. El ayuno establece que esas fortalezas se caen. Fortalezas de mañas, de costumbres malas, de egoísmo, de vicios, de falta de amor. Todas estas cosas que traen atropellos espirituales al mundo de la fe no se pueden levantar si no es con ayuno. El ayuno no mata a nadie porque el ayuno es una fortaleza espiritual que golpea la carne.
¿Por qué hay que ayunar? Porque las características de la guerra espiritual son poderosas e invisibles. Te entran con la suavidad de una aroma, te corrompen la casa, te destruye tu espíritu y acabas por ser un desertor de la fe. Pasa en el marido, pasa en los hijos, ¿por qué? Porque fortalezas satánicas en los trabajos de nuestra familia entran; en tu trabajo entran y forman un vacío espiritual tan grande que puedes ser peor que un incrédulo; y no es pasar un tiempo bueno, es vivir a la manera de Dios, no a la manera de la carne, porque cuando llegan situaciones como las que hemos visto y oído no tenemos temor, porque creemos lo que dice la Palabra: "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré..." (Job 1:21)
IV. ¿COMO AYUDAR AL HOMBRE A TENER UNA FE ESPIRITUAL?
Cuando el hombre no se inclina, no se arrodilla, no se humilla, ¿Cómo no arrodillarte? Porque no es solamente alabarlo, hay momentos que nuestro cuerpo requiere arrodillarse y decirle a esos poderes invencibles: "En mí tú estás destruido. Yo nací de nuevo en Cristo Jesús, soy nueva criatura y ninguna fortaleza de la carne habitará en mí, porque ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida," porque todos tenemos hijos, tenemos nietos, tenemos parientes y no podemos seguir viviendo como estamos viviendo, comiendo y durmiendo como lo estamos haciendo. Dios está pidiendo a su iglesia que tomen autoridad contra las fortalezas, contra los gobernadores de las tinieblas, contra huestes de maldad en los lugares celestes. Si nos está advirtiendo que podemos tener características especificas contra los poderes del mal que vengan sobre la tierra, te está diciendo que tú eres una potencia de Dios; el Espíritu no miente; el Espíritu es poder de Dios. Aun muriéndonos en la carne viene el Espíritu a levantarnos y guerrea con nuestro espíritu frente a los ángeles del infierno y pelea en la batalla de salvación.
Qué importante es para el cristiano saber usar la sangre de Cristo. No es doctrina, es fe; es creer que aún sigue derramada por nosotros.
Todo conflicto espiritual tiene que lidiarse con el Espiritu, todo conflicto carnal tiene que lidiarse en la ley.
Efesios 6:12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."
Cuando tú sales de las puertas de tu casa y cubres tus pies con la sangre de Cristo, tú estás poniendo un seguro contra todo riesgo. Estás diciendo: "Allá afuera los principados, allá afuera las potestades, allá afuera los gobernadores de las tinieblas, allá afuera las huestes espirituales de maldad no pueden contra mí, porque el único seguro espiritual es la sangre de Cristo." Y suceda lo que suceda allá afuera, así pierdas los bienes terrenales, tu vida no es tocada, porque has podido guerrear espiritualmente. Pero si tú no sabes las características de la guerra espiritual, estás fuera.
V. ESTAS CARACTERISTICAS, PARA GANARLAS, ES UNA BATALLA DE FE
Las armas de los espirituales son las vigilias, los ayunos, la búsqueda, y si un espiritual no entiende esto no es espiritual, es mas carnal que espiritual. Entonces te vas a enfocar en una batalla de lo que no es, a lo que es; y aún creyéndote tú menos, eres mas, porque llegaste a un lugar donde te enseñaron lo que es del Espíritu y lo que es de la carne. Al entenderlo recuperaste el grano de mostaza, y el grano de mostaza que se llama fe, está ahí fijado en tu corazón de tal manera que aún enfermo sabes ayunar. Aunque no tengas dones, sabes y conoces las características de la guerra espiritual, y sabes batallarla en tus rodillas.
Satanás a veces quiere que tú abras la boca para destruirte la plataforma que tienes, pero cuando te das cuenta que te están esperando para morderte, y tú te desapareces, estás haciendo la guerra espiritual contra esos que dejan que Satanás los muerda, aunque ayunen, dejan que Satanás los muerda.
Cuando tú no entiendes esto es porque ya tú lo has hecho; cuando no te conviene oír las descripciones de las características de una batalla espiritual es porque tú tienes guerra íntima. Baja la guardia, ríndete, descubre al enemigo y ¡Sácalo fuera de tu casa! Todos tenemos una guerra espiritual con características diferentes dentro de cada uno de nosotros.
I Timoteo 6:12 "Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos."
Amén.
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