En la antigüedad había muchos títulos por eso todavía en nuestro mundo hay reinados, hay títulos de Marqueses, de Condes, etc., esos antepasados todavía son titulares, pero nosotros también tenemos eso. Es una lástima que nosotros, los Pastores, no hayamos difundido mas que nosotros, tú y yo, tenemos titulo delante de Dios.
Cuando Dios nos creó, cuando nos hizo en su creación perfecta, no solamente se quedó como creó a los animales, sino que cuando Dios creó al hombre y lo vio tan bien hecho y tan bien formado y tuvo tanta esperanza en esa creación quiso que la creación en el hombre fuera perfecta, pero allí es donde falló la creación de Dios en el hombre, cuando Eva es tentada y falla.
Cuando falla la creación de Dios en el hombre es cuando Dios, en medio de ese fracaso, sale a buscar su victoria. Yo no sé cuántos de ustedes, en medio de un fracaso salen a buscar la victoria. Cuando Dios salió a buscar su victoria, él entendió que para tener una victoria sobre el hombre él tenía que dar todavía algo mas. No bastaba con lo que ya había dado, es entonces cuando mandó a Jesucristo.
Cristo es el que paga el precio por la redención y cuando Dios ve que ya él tiene en la creación del hombre un pueblo que le adora, dice: "Voy a darle títulos". Es ahí donde perdemos tantas bendiciones, por no conocer la palabra de Dios. Nosotros ya tenemos un título desde el momento en que confesamos a Jesucristo, tenemos un sello y un título.
I. PUEBLO ESCOGIDO
Cuando tu naciste Dios solamente con mirar dijo: "Ese es un escogido para mí". Tu podrás estar en el mundo, pero hay un día en que caes en las manos del Dios vivo porque él miró y escogió su pueblo y le puso un título: "Pueblo Escogido".
Deuteronomio 7:6: "Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra". Así que Dios nos puso un título pero ese título fue pagado por Jesucristo. Pueblo escogido somos los que hemos escogido a Jesucristo. Uno de nuestros títulos es que somos escogidos.
II. PUEBLO REDIMIDO
Cuando entremos a la eternidad entra el pueblo redimido, pero recuerda que para entrar a la eternidad tenemos que entrar redimidos por la sangre de Cristo. Sin Cristo no somos redimidos.
Exodo 15:13: "Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; lo llevaste con tu poder a tu santa morada."
Aquí hay otro título.
Efesios 1:7: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia".
La gracia de Dios está en Cristo, la sangre de Cristo es parte de la gracia y de la redención que nosotros hoy tenemos; pero esta gracia que tenemos se acaba también, este es el último tiempo de los Tres Grandes, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El Padre hizo la obra, Cristo la redimió y el Espíritu Santo trabaja en la gracia. Esos son los tres tiempos de la creación de Dios; estamos viviendo en el tiempo de la gracia y no sabemos hasta cuando pues ni aún los ángeles saben cuando él vendrá por su iglesia. Alabado sea el Señor. Estoy segura que si él no ha venido antes es por el pecado de los que estamos redimidos. El no quiere que ninguno de los que tienen título se pierdan.
III. PUEBLO PECULIAR (DIFERENTE)
Hay algo peculiar en nosotros como gente, como pueblo, que nos distingue de los demás, aun en nuestro modo de vestir. ¿Cómo lo puede discernir? En un lugar público. Fácilmente se puede distinguir el político, el mundano y el cristiano (si lo hay).
Nosotros somos un pueblo peculiar, diferente. ¿Dónde podemos encontrar ese título?: Deuteronomio 14:2: "Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra".
Pecamos porque a veces en el mundo no somos diferentes. ¿Por qué? Porque en nuestras expresiones no somos diferentes al impío.
Esto es enseñanza a la iglesia, sobre todo para los que queremos consagrarnos mas a nuestro Señor, pero hay que quererlo, hay que amar al Señor para poder mejorar nuestra conducta.
IV. PUEBLO SEPARADO
Dios mirándonos de nuevo, pensando en lo que venía sobre nosotros, sabiendo el precio que les tocaría a los "escogidos", a los "redimidos", a los "peculiares", se le ocurre a nuestro Padre Dios hacer un "Pueblo separado".
Es tanta la contaminación de lo que él creó en el hombre, que bajo la sabiduría inmensa, él nos advierte con otro título, muy especial para distinguirnos, no del impío del mundo, sino de los titulares de los redimidos, de los escogidos, del pueblo peculiar, y ahora nos pone el título de "pueblo separado" porque dentro de su propio reino, de los redimidos, hay también niveles y él quiere que los separados tengan una distinción especial.
Exodo 33:16: "¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?".
¿En qué conocerán que somos separados? Te diré que tú no matas, no robas, no adulteras, no fornicas, no levantas falsos testimonios, honras a tu padre y a tu madre; ¿qué estoy nombrando? Los Diez Mandamientos.
Los cumplidores en el nivel de los Diez Mandamientos son los separados de Dios en medio del pueblo redimido, escogido, único y ahora separado.
Veamos la veracidad de lo que Dios está hablando en una similitud del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Juan 15:19: "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece".
En la creación de Dios, ya en su pensamiento, éramos piezas para Dios, aunque fuimos creados en el mundo no íbamos a pertenecer al mundo. Esta es una bendición grande, que Dios nos haya mirado con beneplácito desde antes de nacer. Somos el pueblo de Dios escogido, por eso tenemos título.
V. PUEBLO SANTO
Los que equivocan esto y ponen su fe en estatuas están muy mal porque santos somos todos los redimidos del Cordero de Dios, y en los cielos no van a tener ningún halago personal de parte de Dios, porque los Patriarcas son los que están en el cielo como patriarcas; los Apóstoles son los que tienen las doce puertas de perlas, y ahí no va a ir ningún "santo" que clamen porque ellos ya Dios estableció su reino en los cielos
los redimidos del Cordero de Dios, y en los cielos no van a tener ningún halago personal de parte de Dios, porque los Patriarcas son los que están en el cielo como patriarcas; los Apóstoles son los que tienen las doce puertas de perlas, y ahí no va a ir ningún "santo" que clamen porque ellos ya Dios estableció su reino en los cielos.
Que importante es sumergirnos en la palabra de Dios. Esto no es para combatir sino para creer. La fe tuya nadie te la puede combatir, simplemente porque tú crees; sepas mucho o sepas poco de la palabra de Dios la firmeza y la consistencia en adoración a tu Dios te hace firme.
1 Pedro 1:15: "sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir".
Tú y yo somos santos en la categoría de títulos de Dios porque alguien pagó una redención que ya llevamos en nuestras vidas. Somos ejecutores de santidad porque en el tiempo de la gracia que estamos viviendo el Espíritu Santo, santificador, está creciendo dentro de nosotros, y al crecer esa persona maravillosa de Dios en nuestro interior el pecado, tal vez, nos pueda contaminar un poco, pero volvemos al redil. El que tiene el espíritu de gracia en su interior no peca por voluntad, peca por tentación, que esto ya lo expliqué anteriormente. Es una gran bendición entender o visualizar el pensamiento de Dios para nuestras vidas.
VI. PUEBLO FELIZ
Te deterioraste en el desierto, pero hubo un alto en ese desierto y buscaste el oasis, cambiaste de camino, lo encontraste y te volvió la felicidad.
Somos felices aunque tengamos pruebas porque estamos confiando en quien nos puede ayudar a resolverlas. Aunque seamos calumniados, tenemos a alguien que se va a glorificar en nuestro camino. Ese título tenemos también que cuidarlo.
Deuteronomio 33:29: "Bienaventurado tú, oh Israel, ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, y tú hollaras sobre sus alturas".
Mira pueblo de Dios, quién como tú que tienes un Dios grande, que pelea por tu felicidad. A veces Dios se enfada porque lloramos por cosas insignificantes que no debemos de llorar y por las cosas que debemos de llorar no lloramos. A veces Dios se enfada porque reímos y somos felices y no es para reír ni ser felices y por las cosas que no debemos de reír nos reímos. La escritura dice no llamemos a lo bueno malo ni a lo malo bueno.
VII. POR LA FE SOIS LLAMADOS HIJOS DE DIOS
Juan 1:12: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".
Gálatas 3:25: "Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo".
Estamos en la nueva dispensación, en el tiempo de la gracia. Confesaste a Jesucristo como tu Señor y Salvador, eres una nueva criatura, estás en el camino, tienes todos esos títulos, pero ¿cuántos de estos títulos nos los podemos poner? Hay que revisar y ver cuál de esos tenemos. Si nos faltan mas de tres hay que correr para alcanzarlos, porque ¿cómo vamos a perder galardón tan grande? Tenemos que pagar el precio por alcanzar todos nuestros títulos.
Sea usted ricamente bendecido.
Amén.
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