I. HAY DOS CLASES DE AMOR: AMOR CARNAL Y AMOR ESPIRITUAL
Si tú le preguntas a una persona: ¿Tú amas? La persona te va a decir: Sí, yo amo. Por lo general todos nos creemos que amamos, pero en realidad sí amamos, porque dentro de nosotros está el amor de Dios.
Tenemos que entender que hay en el amor dos niveles específicos. Está el amor espiritual y está también el amor carnal.
Si hiciéramos una encuesta para ver en la iglesia los amores espirituales y los amores carnales, el 68% de los cristianos aman carnalmente y el restante 32% aman espiritualmente.
Esto no quiere decir que estamos ni bien ni mal. Esto quiere decirnos que no hay fruto porque con el amor carnal no podemos dar fruto, solamente podemos dar fruto cuando hay amor espiritual.
El amor carnal está en singular, el amor espiritual está en plural.
¿Poco entendimiento de la iglesia cristiana en el siglo XXI sobre el amor de Gálatas 5:22? Sí, poco entendimiento, pero Dios en este siglo va a revelar por medio de grandes profetas la esencia del amor espiritual.
¿Cómo nos ama Dios? Dios nos ama solamente por el Espíritu. El que se acerca tiene que acercarse con el amor espiritual.
En su creación ¿qué vio Dios que tenía que mejorar para con nosotros? El vio que tenía que ordenar que su Hijo Jesucristo que viniera a nacer del Espíritu pero por vía carnal, para que nosotros pudiéramos tener un Redentor, que vino a la tierra, no a ser mártir ni héroe, como muchas sectas lo llaman, sino un verdadero Dios encarnado.
Cuando se ama en el espíritu nunca cesa el amor; cuando se ama en la carne cesa el amor y llega, con los años, a ser ese amor un amor fraterno. Cuando se ama en el espíritu siempre ese amor está en fuego, no varía; es paciente, es delicado, es dulce y la belleza de ese amor está dentro y fuera de nosotros.
Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Si nosotros acabamos de leer que el amor es un fruto del espíritu, tenemos que recordar dos cosas: Dios es Espíritu, pero tenemos a la Tercera Persona de la Trinidad que es Espíritu. ¿Quién nos puede ungir sobre la base de ese amor? El Espíritu Santo, porque si Dios es Espíritu y es amor, y a Dios nadie lo ha visto jamás, y dicen las Escrituras que el que ha visto al Hijo ha visto al Padre, pero el Espíritu Santo qué semejanza tiene o al Padre o al Hijo, porque de los tres solamente se ha visto al Hijo, pero dice la Palabra que el que ha visto al Hijo ha visto al Padre, y el Padre es Espíritu, por tanto, el Espíritu Santo es semejante al Hijo de Dios y al Padre porque los tres son uno.
Cuando a ti te falte el amor para tu esposa o para tu esposo, tienes a donde ir a pedir. Ir a pedir al Espíritu Santo que te llene de amor para tu compañero o tu compañera, porque tú naciste para ser fiel a Dios y a los hombres también.
Amor en el vocablo griego es “Ágape”. En el vocablo griego la palabra Agape significa afecto, buena voluntad, amor, benevolencia, espíritu afectuoso y la habilidad, el poder y la determinación de amar la gente que no amamos.
Si uno considera todo el espacio que Dios tomó del Nuevo Testamento hasta Apocalipsis, todo ese espacio es amor. Amor a los enfermos, amor al necesitado, a los oprimidos, todo el espacio de la Biblia, comenzando desde los Evangelios y terminando en Apocalipsis es amor.
Tal vez esto no lo hemos pensado, pero nos sorprenderíamos si fuéramos a investigar el amor en el Nuevo Testamento. Yo veo un plan de Dios, porque El sabía que a partir de que su Hijo viniera a la tierra, El lo volviera a recibir en su seno ya que para la tierra venían muchas disensiones por falta de amor.
II. ¿CUAL ES EL PLAN DEL AMOR?
Pablo es el que establece el plan de amor, como fruto; pero en la iglesia te encuentras de momento con frutos espirituales y te encuentras hijos espirituales que tú no los pariste, los parió el Espíritu Santo y te los entregan para que tú los mantengas apacentados.
Pablo empieza la lista del fruto con el Espíritu y dice: ¿Por qué ha de manifestarse este amor? ¿Por qué hacer del amor una consecuencia natural cuando el amor es una consecuencia sobrenatural?
Cómo tú puedes elegir un hombre o una mujer de otros lares, de otros territorios y llevarlo a tu cuerpo, cuando no es de tu dinastía, ni de tu nacionalidad. Quién puede injertar ese amor tan sobrenatural en nosotros si no es el fruto del amor del Espíritu.
Cómo la juventud anda perdida buscando un compañero a quien amar. Ya en el siglo XXI no se busca el amor, se busca el sexo, la pasión sexológica, y cuando se cansan lo menosprecian y llegan hasta odiarlos porque en el pecado no hay amor, en el pecado hay odio.
Romanos 15:30 “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.” O sea que no puede existir amor ágape en nosotros si el Espíritu Santo no ha hecho un trabajo en nosotros, porque el amor espiritual no viene de nuestros padres, ni de hermanos, ni de hijos, el amor espiritual es fruto del Espíritu, porque Dios es Espíritu, y el amor incomparable de dios solo lo puede manifestar la Tercera Persona de la Trinidad que tiene por nombre el Espíritu Santo.
A la vez que tú sufres el segundo bautismo, que es en el Espíritu, es que comienza el amor ágape a existir en tu vida. Mientras has vivido con un solo nivel de amor, el amor carnal engendrado por hombre y por mujer. Esto que estoy disertando es sumamente profundo. Esto es para miles de personas que desconocen la existencia de la sustancia del amor espiritual.
¿Por qué una persona que ya tiene como fruto en su vida el amor espiritual, puede perdonar más que otra? Porque ese amor es incomparable. Ese amor es la misma realeza de Dios Padre.
Sin embargo, Pablo sigue ejerciendo la visión de Gálatas 5:22. Mas adelante en la vida paulina transcurren hechos de graves experiencias personales que hacen un agramen interior en la vida de este apóstol. Cuando llega a la iglesia de Colosa, él tiene que predicar allí el amor ágape. El tiene que sumergirse en la búsqueda divina del fruto del Espíritu, y recomendar a los colosenses que el amor que ellos tienen es fruto del espíritu.
Colosenses 1:8 “...quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.” En ese tiempo los colosenses eran motivados por el fruto del amor en el Espíritu, pues ¿Cómo orarían por Pablo sin conocerlo? Fruto de amor. ¿No oramos nosotros por Benny Hinn y no lo conocemos? ¿No oramos por el Presidente de esta nación y nunca hemos estrechado su mano?
III. SIN AMOR NO PUEDE HABER GOZO
Sin amor no puede haber gozo, sin amor no hay paz. Cuando te disgustas con algún hermano tú no duermes bien esa noche, quisieras tener paz y no la tienes. Un roce, algo indebido que tú haces, si tienes una conciencia de amor, cuantas cosas pueden surgir.
Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe…” Según los psicólogos esto es una consecuencia lógica y espontánea del ser humano. Para nosotros es un fruto del Espíritu que habita en nosotros por medio de Dios Padre.
Si tienes mansedumbre no es por un acto lógico, sino por un acto sobrenatural como fruto del Espíritu. Si tienes paciencia no es por un acto de gobierno educativo en tu espíritu, es un acto de fruto espiritual. Es por eso que es inevitable para Pablo iniciar la lista de amor sin considerar la importancia del Nuevo Testamento como fruto de amor de Dios Padre.
I Juan 4:8 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” De Dios es el atributo amor. Amas poco o amas mucho, eso es cuestión de tú contactar con el que tiene el poder, la fuente de amor que es Dios.
Para tener fe ¿cuál es el atributo que nosotros más necesitamos antes de la fe? El amor. Si tú tienes amor por algo o por alguien, tú buscas una fe en donde sujetarte. Cuando traemos hijos al mundo amamos carnalmente, pero queremos que esos no se nos pierdan y es por eso entonces, que el Espíritu, lleno de amor, nos toca y nos convierte en personas con un fruto de fe, y después que tienes el fruto de la fe, nos llena del fruto de esperanza y después que tenemos fe y que tenemos esperanza, I de Corintios 13:13 nos dice que el mayor de todos los frutos es el amor.
Recordemos siempre que cuando tú amas es un atributo de Dios.
Amén.