I. TENEMOS LA MISERICORDIA DE DIOS
Nosotros tenemos la bendición de creerle a Dios y tenemos la bendición de saber que tenemos la misericordia de El, porque si fuera por nuestros pecados no pudiéramos estar en este lugar.
La misericordia está basada en el amor porque nadie puede tener misericordia de un necesitado si no tiene amor.
No todos nos alertamos por las necesidades de otros. Hay personas con quienes convivimos, pero no creen que podemos tener necesidad. Creen que la renta se paga porque nos llegan los cheques por la gracia de Dios, y que la electricidad nunca te la van a cortar porque tú eres un hijo de Dios, que como eres una vida justa aunque dejes de pagar dos letras del carro no te lo van a quitar, todo eso es absurdo y una fantasía. Los cristianos estamos apoyados en la verdad y el Señor con el perezoso no trabaja.
Si Dios ha cogido mujeres en este siglo para levantarlas es porque no tuvo hombres a quienes levantar. Y a Dios no se limita; tú no le puedes decir a Dios que no vas a trabajar hasta que trabaje tu marido. Si tu marido es perezoso y tú tienes que trabajar, pues tienes que trabajar para traer el sustento a tu casa.
Hay cosas que nosotros tenemos que ver. En una pareja hay uno que es mas próspero que otro. Por ejemplo en un hombre alcohólico no hay prosperidad, hay miseria; en una mujer justa, limpia y de oración hay prosperidad. Cuando tú tienes una parte positiva y una parte negativa si miras tus manos la prosperidad es limitada porque la Palabra de Dios dice que dos son uno y hasta que eso no se restaure, la prosperidad no es total.
Hay cosas que nosotros queremos ocultarlas y vivir bajo la misericordia por concepto. La misericordia no es concepto, la misericordia es acción de Dios puesta para los justos. Cuando la misericordia de Dios se abra profundamente la tierra será bañada de una bendición tan original como lo fue el huerto de Edén, donde todo se comía, todo servía y todo prosperaba.
Sin embargo, vamos a la Palabra a investigar ahora cómo actuó Dios con su pueblo en el tiempo antiguo, por su misericordia, porque todos vamos a estar necesitados de su misericordia. La misericordia es una apelación sobrenatural en la que los recursos humanos no nos sirven y solo nos pueden servir los recursos sobrenaturales, eso es misericordia. Pero hay algo más: Para apelar a la misericordia de Dios, que es lo sobrenatural de Dios, hay que creerle a Dios. Aún hasta la misericordia de Dios tiene un precio de fe, no una fe simple provocada por una fácil confesión en un momento de necesidad, sino la confesión que estabiliza la necesidad a la creencia de Alguien que lo va a hacer y que tú crees, y que tú te apoyas, y que ya tú lo resolviste desde el momento en que lo confiesas.
En esa misericordia es a donde quiero llevar a la iglesia, a que posea esa misericordia; antes que lleguen los tiempos malos tenemos que tener el verbo de la misericordia de Dios puesto como casquete en la seguridad que lo que a otros, que no están bajo el manto de esa misericordia, nosotros sí estamos, porque estamos creyendo en el que tiene misericordia.
Números 14:18-19 “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.”
Así que el comienzo de la misericordia de Dios comenzó cuando empezó a perdonar al pueblo de Israel que partía, que luego se volvió rebelde, porque cuando escaseó la comida y pasaban los años querían volver a Egipto. ¿Le pasará a algunos países esto? Los pecados de nuestras generaciones nos quitan, a veces, grandes bendiciones, lo que llamamos iniquidad.
Si nosotros, por fe, desde cualquier ángulo de nuestro mundo cancelamos en la autoridad de nuestro Señor Jesucristo la iniquidad de nuestra primera, segunda, tercera y cuarta generación, que es la que me habla la Biblia, yo puedo cancelar la iniquidad de alcohol, la iniquidad de viudez, etc.
1 Reyes 3:6 “Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.”
Cuando tú quieres ver la misericordia, vienen pruebas espirituales; cuando yo entro a una nación con mi mente rompo la esclavitud de esa tierra en el nombre de Jesucristo, atando a todos los adversarios de esa tierra y bendiciendo a esa nación.
II. LA MISERICORDIA TRAE LAS PROMESAS DE DIOS
Por mucho que estemos tristes, vamos a “agarrarnos” de las promesas de Dios y a esperar con gozo y con fe que lo que Dios nos dio es de El, o sea que todo lo que tú tienes es de El. El Señor dice que Sus promesas son para los tiempos que requieren misericordia.
Génesis 32:9-12 “Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos. Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos. Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud."
Cuando Jacob tuvo temor, tuvo angustia y ¿Quién no ha conocido la angustia? Pero Dios tuvo misericordia de Jacob porque se vio entre dos campamentos. Nosotros hemos tenido la experiencia de tener un enemigo adelante y otro atrás y nosotros en medio, pero siempre la justicia y la misericordia de Dios han estado presentes.
III. DIOS TIENE MISERICORDIA DE NOSOTROS PORQUE PACTA CON NOSOTROS
Dios tiene misericordia de nosotros porque pacta con nosotros y esta es la fuerza que me da a mí para trabajar en la obra, en que yo soy hija de un Dios de pacto. Pactó con Abraham, pactó con Moisés, pactó con David, pactó con Jacob, pactó con Isaac y ninguno de ellos fueron destruidos, todos son baluartes de nuestra fe.
Nosotros tenemos que esperar recompensa, no puede ser que el cristianismo sea solo atropello, tenemos que parar el atropello de Satanás sobre los fieles nuestros, sobre la casa de oración nuestra que es la iglesia; el que no se congregue se pierde. Tenemos que tomar autoridad porque tenemos un pacto y pacto de sangre.
El atropello puede llegar hasta un término, pero ¡YA! Cuando tú sabes que tienes un atropello, debes de pararte en autoridad y romper todo pacto satánico que venga sobre tus hijos, sobre tu familia y debes de ir al pacto de Abraham, de Isaac, de Jacob, de David y recordarle al Dios grande que estás bajo el pacto de Jesucristo.
La miseria se va, los hijos reaccionan, la humildad viene al hogar porque llega la misericordia.
1 Reyes 8:23 “...dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón;”
¿Tomamos esto o no lo tomamos? Esta es una gran promesa y debe de germinar en nuestros corazones.
Cuando nosotros entramos a la oración inmediatamente fluyen los pactos y eso es lo que quiero que ustedes aprendan. Cuando tú clamas en el pacto, Dios se acuerda y mueve su autoridad.
Para nosotros ver la gloria de Dios tenemos que reconocer el pacto de Dios con nosotros; pero el pacto de Dios no se desarrolla si no es a través de la oración.
La oración desarrolla el campo del pacto. Si no tenemos más, aún en nuestra salud, es porque no desarrollamos el campo de pacto que se realiza a través de la oración. Tenemos misericordia por los pactos de Dios, tenemos herencia en esos pactos.
Amén.